La opulencia culinaria en la mesa de Maximiliano y Carlota.
Emiliano Canto Mayén CIHS-UACAM A David Olvera A. En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 71. El poder se nutre de símbolos y los platos compartidos han sido una manifestación acentuada durante siglos. El emperador de México y su esposa lo expusieron para recibir a diplomáticos, militares, obispos o artistas, fuesen mexicanos o extranjeros. De la sopa de tortuga al filete de lenguado, el cognac y el vino de Burdeos, todo pasaba por platillos europeos con ingredientes nacionales, en viajes a Guanajuato y Mérida o como anfitriones en Palacio Nacional. Pocos temas son tan atractivos como el arte culinario y las galas durante aquellas épocas que destacan por su abundancia y lujo en banquetes y festines. Mucho se ha escrito sobre las estrategias con las que Maximiliano y Carlota intentaron granjearse la simpatía de los mexicanos y persuadirlos de las ventajas de la monarquía. Los emperadores introdujeron un ceremonial inédito en un país que siempre ha amado las solemnidades: instauraron condecoraciones, organizaron giras oficiales por
La “gripe española”. Un desastre inesperado en México
Claudia Patricia Pardo Hernández Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 41 México no estuvo inmune a la pandemia de influenza que en 1918 se propagó por los cinco continentes causando al menos 21 000 000 de víctimas mortales. Jóvenes adultos de entre 21 y 40 años, mujeres y personas de bajos recursos económicos, fueron los más afectados. Se cree que aquí hubo más de 7 000 fallecidos. Algunos autores postulan que la llegada a Europa de la terrible pandemia de influenza, mal llamada “gripe española”, precipitó en 1918 el fin de la primera guerra mundial. Los ejércitos, principalmente el alemán, el francés y el estadounidense, se vieron diezmados, más por la enfermedad que por las batallas bélicas. Como ocurriera en la antigüedad, los ejércitos y los medios de transporte, en este caso barcos y trenes, fueron los principales portadores y diseminadores de la enfermedad
¿Sabías qué…?
El pulque, conocido tambiAi??n como el ai???nAi??ctar de los diosesai???, y durante muchos siglos parte de la dieta del mexicano, se ha podido enlatar y son ya varias las empresas mexicanas que venden buena parte de su producciA?n no sA?lo en el paAi??s, sino en Estados Unidos y la Comunidad Europea. Por mencionar tan sA?lo un ejemplo, una de ellas dedica 100 hectA?reas a la siembra de las cactA?ceas y produce mA?s de 300 mil latas mensuales de pulque y curados de distintos colores y sabores.
