La pelota vasca en México en los siglos XIX y XX

Héctor Olivares Aguilar – Facultad de Filosofía y letras, UNAM

Revista BiCetenario. El ayer y hoy de México, núm. 13.

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Corría el año de 1895 cuando en la ciudad de México se inauguraba el frontón “Eder Jai” (en vasco, fiesta hermosa) y se presentaba el “Jai Alai” (fiesta alegre). Casi de inmediato, esta modalidad de la pelota vasca ganó afición en nuestro país por la rapidez con que la xistera o cesta moderna lanzaba la pelota contra la pared, exigiendo al pelotari gran agilidad física y mental. Sin embargo, el nuevo espectáculo tendría que competir con el teatro y los toros.

Se dice que la idea de convertir este deporte en espectáculo fue de don Lucio González, rico propietario de San Sebastián, España, a quien se le ocurrió profesionalizarlo, pues antes, cuando todavía no se conocían los frontones con entradas de pago, los pelotaris no tenían sueldo, se fijaba un premio, 100 duros por ejemplo, que se entregaban al jugador o pareja vencedora; el perdidos o no cobraba. La idea fue tomada por el empresario Rogelio Zubirá, quien, con una cuadrilla de pelotaris vasco-españoles, inauguró “Eder Jai”. Llegó así el frontón industrial, es decir, la empresa encargada de contratar pelotaris, ofreciéndoles hospedaje y un sueldo que podía aumentar según el desempeño, y de manejar las apuestas a través de ventanillas y corredores especiales.

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El frontón industrial precisaba de una fuerte inversión pues, además de tener una amplia cancha rectangular de tres muros (54 A? 60 m de largo, 10 m de ancho y 10 m de altura), debía ofrecer gradas al público, cajas para apuestas, baños y vestidores para los pelotaris; algunos contaban incluso con cantina y restaurante. No obstan- te, y pese al riesgo de presentar un espectáculo nuevo, resultó ser una excelente inversión; el 29 de abril de 1897, “El Centinela Español”, un diario mexicano, afirmaba que, si bien los toros contaban con muchos aficionados, los frontones atraían cada vez a más concurrentes.

02 (252x500)03 (266x500)Poco a poco comenzaron a construirse más instalaciones para la exhibición y práctica del deporte y a llegar pelotaris vascongados, quienes hacían gala de destreza, (lo mismo que de su mala fea), pues muchas de las apuestas estaban arregladas y más de un fanático acabó en bancarrota. Al inicio del siglo XX, un decreto gubernamental contra las apuestas cerró los frontones.

Hay que aclarar que el gusto por la pelota vasca no era nuevo en México, sino que ésta se había jugado desde la llegada de los españoles, con un juego directo, sin pared de por medio, en que sólo un lazo dividía el terreno y no se recurría más que las manos para pasar la pelota de un extremo a otro. Hacia fines del siglo XVIII e inicios del XIX existía una cancha en el convento de San Camilo en la ciudad de México, construida para cuidar la salud física de los hermanos de esa orden. Se prestaba a los comerciantes vascos que, al término de su jornada en el Parián, querían distraerse y apostar un poco de sus ganancias, confiados en ellos mismos o en sus jóvenes ayudantes, “previamente entrenados”.Se jugaba también de forma directa y con red o cuerda en el medio, sólo que para lanzar la pelota de extremo a extremo se usaba el chacual (derivado de zacuali, en náhuatl vaso en que se echa alguna cosa, o de tzacua, tapar o atajar algo) utensilio con forma de canasta y amarrado como guante. El juego atrajo con el tiempo la atención de los léperos; para evitar su presencia se comenzó a cobrar la entrada y se destinó el dinero reunido al hospital de San Andrés. Que se jugara en San Camilo y otros sitios de los que existen algunos registros debió de contribuir a que el Jai Alai adquiriera tanta popularidad. La ciudad de México llegaría a tener más frontones que plazas de toros, entre otros el Frontón Hispano-Mexicano y el Nacional.

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A lo largo del siglo XX, pese a que el espectáculo se prohibió en varias ocasiones, los frontones llegaron a ser tan numerosos que la ciudad de México se consideró como la de más canchas de pelota vasca en el mundo. Acaso lo sea aún: a la fecha, tan sólo en delegación de Xochimilco cada barrio, pueblo y colonia tienen al menos dos de ellas. Sin embargo, el que es uno de los deportes de mayor tradición en el país está desprestigiado “se le acusa incluso de ser un ‘juego para vagos’” y carece de apoyo y difusión. Aun así, conserva su popularidad y se practica en sus diferentes modalidades en canchas públicas y privadas, destacando las siguientes: mano, cesta punta, paleta, trinquete y frontenis.

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2 pensamientos en “La pelota vasca en México en los siglos XIX y XX

  1. Jorge guapillo

    Hola
    Soy aficionado al fronton y muy interesado por el jai alai, me gustaria iniciarme en este hermoso deporte pero no encuentro quien venda las cestas, ojala me pudieran ayudar y orientar
    Gracias por su atencion

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