Correo del lector # 2

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 2.

Al comité editorial de la revista BiCentenario

Presente,

Portada #1 (473x640)Nuestro padre fue uno de los “NIÑOS DE VILLA”; él convivió con el General Villa en Canutillo, Dgo., hasta su asesinato. Nuestro padre no fue como la mayoría de los niños de esa época, que jugaban a las canicas, al trompo, etc., él platicaba con las personas mayores, gente instruida, gustaba de saber cómo marchaban las cosas en el país, la política, la revolución, y así se fue dando cuenta de cómo estaba el país, él vivía en el Valle de San Buenaventura, Chih, a un lado de Casas Grandes, Chih. En una ocasión en que el General Villa fue al Valle, le preparó un recibimiento uno de los maestros, seleccionaron a nuestro padre para que le diera la bienvenida al General al cual impactó el temperamento y expresiones de aquel niño, y con el permiso de nuestra abuela se hizo cargo de él para posteriormente mandarlo a estudiar a EE.UU. Lo mandó al Palmore Business College en el Paso, Texas, más tarde ingresó al State College en Las Cruces, Nuevo México, y finalmente estudió literatura y periodismo en Baylor University, en Hueco, Texas; en este colegio tuvo como compañero, a quien más tarde fuera presidente de Estados Unidos, Harry Truman. De allí nuestro padre se fue a convivir con el General, el cual lo consideraba su hijo y así lo hacía saber a todo el mundo. En Canutillo, él era el administrador, tenía 22 años pues era el hombre de confianza del General. Para nuestro padre el Sr. Francisco Gil Piñón Carbajal siempre fue su mayor orgullo ser hijo adoptivo del General Villa. Doña Luz Corral de Villa y todos los hijos del General lo consideraban el hermano mayor, a menudo decía que ninguno de sus hijos había conocido al general como él, pues él ya estaba más grande y sus hijos muy pequeños. El día en que el General salió rumbo a Parral y fue asesinado, nuestro padre quería acompañarlo, pero el General se opuso y le dijo que él se quedaba para que todo marchara bien en Canutillo. Éste es un pequeño fragmento de las amenas charlas que solía compartir nuestro padre con nosotros.

Con afecto:

Francisco Gil, Luz Elba y María de Lourdes Piñón Monarrez.

Chihuahua, Chih, 11 de agosto, 2008

Si desea contribuir al correo del lector, mándenos sus escritos a:  bicentenario@institutomora.edu.mx