7. La vida con Villa en la Hacienda del Canutillo

Guadalupe Villa / Instituto Mora

BiCentenario # 7

La dAi??cada en la que Francisco Villa y su gente se mantuvieron en pie de lucha tuvo su epAi??logo en el poblado de Sabinas, Coahuila, tras pactar con el gobierno de Adolfo de la Huerta el 28 de julio de 1920. En la llamada Acta de unificaciA?n al gobierno emanada del Plan de Agua Prieta, quedA? asentado que Villa deponAi??a las armas para retirarse a la vida privada; que el Ejecutivo de la UniA?n le cederAi??a en propiedad y con los requisitos legales, la hacienda de Canutillo, ubicada en el estado de Durango, lugar en el que fijarAi??a su residencia; el general contarAi??a con una escolta formada por 50 hombres de su confianza -dependientes de la secretarAi??a de Guerra y Marina-, cuyo A?nico objetivo serAi??a velar por su seguridad; a las demA?s personas que integraban su contingente se les otorgarAi??a el importe de un aAi??o de haberes, de acuerdo con su grado, y tierras en propiedad para dedicarse al trabajo.

Los tAi??rminos en los que se celebrA? el acta han sido interpretados desde distintos puntos de vista. Para algunos se tratA? de una rendiciA?n que otorgaba condiciones ventajosas a Villa, para otros, el pacto con el gobierno fue mA?s bien un armisticio que trajo como consecuencia el ofrecimiento espontA?neo de dotar de tierras de labranza a los excombatientes como la mejor manera de prevenir un nuevo alzamiento o la proliferaciA?n de gavillas de malhechores que, sin medios para subsistir, optaran por el bandidaje como modus vivendi.

Quienes pudieron ver la marcha rumbo a Canutillo afirmaron que parecAi??a mA?s un desfile triunfal que la postura de una guerrilla amnistiada: Villa y su gente ceAi??Ai??an pistolas al cinto y cananas cruzadas sobre el pecho. El general seguAi??a conservando la misma energAi??a de otros tiempos, lucAi??a fuerte y tostado por el sol.

De las experiencias de gente que conviviA? con Villa en la hacienda del Canutillo surge este intento de reconstruir la vida comunitaria entre 1920 y 1923.Para ello, se ha recurrido a diversas fuentes impresas y a una serie de entrevistas de historia oral con algunos testigos y partAi??cipes en esos hechos.Ai??

Guadalupe Villa GuerreroAi??

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El por quAi?? se eligiA? Canutillo nos lo cuenta Eustaquio, hijo de NicolA?s FernA?ndez ai??i??uno de los hombres mA?s cercanos al generalai??i??, quien viviA? en la hacienda:

ai???Fue un convenio que tuvo con el gobierno para que se estableciera el general Villa en el campo; que escogiera el lugar que le gustara mA?s, y escogiA? Canutillo porque es una hacienda que es muy difAi??cil que lleguen a atacarla, porque estA? colocada de tal manera que por donde quiera que vayan es defendible, hasta con poca genteai???ai??i??

En la Hacienda de Canutillo

La hacienda de la ConcepciA?n del Canutillo y anexas tenAi??a una extensiA?n aproximada de 87 mil hectA?reas, cruzadas de norte a sur por el rAi??o del Canutillo y regadas ademA?s por el rAi??o Florido y algunas corrientes de menor importancia. La propiedad comprendAi??a, ademA?s, las haciendas de Nieves y EspAi??ritu Santo, y los ranchos de VAi??a Excusada y San Antonio, que en conjunto formaban un solo predio ubicado en el partido de IndAi?? en el estado de Durango. IncluAi??a ademA?s el rancho Ojo Blanco, que se encontraba en el distrito Hidalgo en el estado de Chihuahua.

Al ocupar Villa la hacienda en el mismo aAi??o de 1920, se llevA? a vivir con Ai??l a sus hijos. SeAi??ala Eustaquio:

…ai???AgustAi??n, que era el mayor, Octavio, Samuel, y podrAi??a considerarse hijo tambiAi??n otro Samuel porque lo adoptA?, que era hijo del general Trinidad RodrAi??guez. AdemA?s Micaela, Celia, Juana MarAi??aai???ai??i??

Miguel Trillo lleva dos niAi??os a la escuela de Canutillo (ca. 1921)

Miguel Trillo lleva dos niAi??os a la escuela de Canutillo (ca. 1921)

Canutillo se convirtiA? -nos dice el mismo informante- en un pequeAi??o pueblo con su propia forma de gobierno y de organizaciA?n: habAi??a electricidad, correo, telAi??grafo, mAi??dico, escuela, carpinterAi??a, talabarterAi??a, zapaterAi??a, sastrerAi??a, molino, herrerAi??a y tienda, entre otras cosas. Los talabarteros, por ejemplo, tenAi??an que ayudar a conservar las 50 monturas de quienes componAi??an la escolta y atender la reparaciA?n de la maquinaria que habAi??a como trilladoras; herreros para hacer herraduras para caballos. Al general no le gustaba que salieran los caballos sin herradura, porque se les echaba a perder el casco.

Por lo que toca a la tienda, Francisco Gil PiAi??A?n dice:

ai???Mireai??i?? no se le podAi??a llamar ai???tienda de rayaai??i??, le voy a decir por quAi?? (a mAi?? me ponAi??an a despachar ahAi??): se le daba al peA?n lo que pedAi??a, se anotaba su nombre y todo, y a fin de cosecha, solamente se le descontaban los productos que tenAi??an que llevar desde Parral y a precio estrictamente de costo, como era azA?carai??i?? cafAi??, arroz, [lo] que no se producAi??a ahAi??; todo lo demA?s, eso ahAi?? se les dabaai??i??solamente [habAi??a] cosas de comidaai???.

Las actividades agrAi??colas de la hacienda encaminaron sus esfuerzos al cultivo de trigo, frijol y maAi??z. La maquinaria agrAi??cola se adquiriA? en la Casa Mayers de El Paso, Texas, aunque algo se obtuvo en Parral.

Cuentan que el general Villa se levantaba muy temprano, casi de madrugada, y se iba al campo a supervisar el trabajo. AllAi?? le informaban cA?mo iba la cosecha, quAi?? hacAi??an los campesinos, los leAi??adores, etcAi??tera. VolvAi??a a su casa para almorzar, a las nueve o diez de la maAi??ana. Villa coordinaba todas las actividades de Canutillo. Eustaquio FernA?ndez afirma que el general estaba en todo: en la educaciA?n, en la producciA?n, en la tienda, en las relaciones, en la polAi??tica.

ai???Ai??l les quitaba la yunta [a los campesinos] y se ponAi??a tambiAi??n a sembrar. SabAi??a sembrar, A?fAi??jese!, sabAi??a hacer surco, porque en los sembradores, he oAi??do yo que el que hace el surco derecho, sabe sembrarai???.

En la Hacienda de Canutillo

En la Hacienda de Canutillo

Sobrevivientes de aquella experiencia cuentan que al principio la situaciA?n fue difAi??cil, habAi??a poca comida y la tierra aA?n no rendAi??a los deseados frutos; pero cuando las cosechas empezaron a satisfacer las necesidades internas de la hacienda, se comenzA? a vender el excedente lo que permitiA? mejorar las condiciones de la gente.

En Canutillo habAi??a huertas donde se cultivaba chile, papas, cacahuate, camote, sandAi??a, melA?n y, aunque aisladamente, uno que otro nogal, cuyo producto servAi??a para satisfacer el consumo interno de la poblaciA?n, tambiAi??n tenAi??an animales de granja, como cerdos, borregos y ganado vacuno y caballar:

ai???Villa tenAi??a caballos angloA?rabes de registro, finAi??simos, que los trataban como si fueran niAi??osai??i?? los montaba el generalai??i?? el jefe de caporales, un arrendador que tenAi??a, y modestia aparte, su servidor [dice FernA?ndez] tenAi??an caballos que solamente se dejaban montar por Ai??l, eran de muy grande alzada, de muchAi??sima resistencia, el general pesaba como unos 100, 110 kilos, mA?s el equipo que lo acompaAi??aba, como era la montura, sus armas, sus espuelas, pues le daba un peso de 140, 150 kilos; sin embargo cuando iba a cortar ganado para vender en grande escala, ya fuera vacuno o equino, se tenAi??a que mover muy rA?pidamente en su caballo y le aguantabaai??i?? la corrida de todo el dAi??aai??i?? y el movimiento era trote y galope, trote y galopeai???ai??i??

En la Hacienda de Canutillo

En la Hacienda de Canutillo

Respecto a la vida cotidiana, Eustaquio FernA?ndez recuerda que:

…ai???en Canutillo tenAi??an una cocina [con] cuatro cocineros; ahAi?? comAi??an entre 25 a 30 personasai??i?? en la misma mesa [del general]ai??i?? se comAi??a dos veces al dAi??a, muy buena carne, verduras, arroz y otras cosasai??i?? dulces, fruta envasadaai??i?? El desayuno era entre ocho, nueve, nueve y media por ahAi?? asAi??, al medio dAi??a entre una a una y media. En la tarde era a las seis o sieteai??i?? El general no admitAi??a que si habAi??a una hora seAi??alada para comer fueran a comer despuAi??s o quisieran comer antesai???.

Respecto a su vida en familia, continA?a Eustaquio:

ai???Entonces la esposa de Villa era Luz Corral [quien permaneciA? en Canutillo hasta 1922]ai??i?? fue una dama con mucha distinciA?n, sin que por ello le faltaran energAi??as; tambiAi??n era un poco terminante en su manera de serai??i?? no aplicaba castigos, simplemente daba una reprimendaai??i??[El general] en sus horas que se podrAi??an llamar de ocio, ya cuando caAi??a el sol, nos ponAi??a a todos los que tuviAi??ramosai??i?? una voz mA?s o menos clara, a que leyAi??ramos distintos textos, sobre todo de tA?cticas militares y de historia. PreferAi??a la historia antigua, sAi??ai???.

SeAi??ala tambiAi??n que sus lecturas iban desde un Tesoro de la Juventud hasta las biografAi??as de grandes guerreros como Alejandro el Grande y NapoleA?n Bonaparte. TenAi??a organizada una pequeAi??a biblioteca particular, con libros de historia: ai???ai??i?? libros filosA?ficos, libros de sociologAi??aai???. Le gustaba mantenerse al dAi??a sobre el curso de la vida polAi??tica mexicana. Diariamente leAi??a o hacAi??a que su secretario Miguel Trillo le resumiera y comentase las principales noticias de la prensa.

Eustaquio destaca algunos rasgos del carA?cter de Villa:

ai???Era hombre rudo, temperamental, pero sencillo y leal; cuando tenAi??a razA?n era incansable, pero tenAi??a esta ventaja; tenAi??a un arranque fuerte con alguna persona o varias, al rato ya se disculpaba. Era frecuente ver al general acompaAi??ado de sus hijos; diariamente concurrAi??an los pequeAi??os a nadar en una acequia llena de agua que pasaba por la huerta. Todos sabAi??an nadarai??i?? las niAi??as tambiAi??nai??i?? Ai??bamos el sA?bado, el domingo, a montar, y si el general tenAi??a que salir al campo, lo acompaAi??A?bamos. AllAi?? [con sus hijos] muy pocas veces lo vi manifestarse con su carA?cter explosivo. Solamente cuando hacAi??an algo indebido entonces asAi?? se manifestaba; con sus hijos fue siempre bastante exigente, terminante, no aceptaba errores; inclusive visitaba casi todos los dAi??as, en el tiempo que tenAi??a, aunque fuera un cuarto de hora, a cada profesor para ver lo que estaban enseAi??ando, y se acompaAi??aba siempre de dos personas que tenAi??an mucho entendimiento en materia de enseAi??anzaai???.

Villa y Luz Corral

Villa y Luz Corral

AsAi?? como Villa logrA? implantar un nuevo sistema de vida para una porciA?n de campesinos, tambiAi??n insistiA? en mantener una actitud firme para desarraigar cualquier tipo de vicios, dando importancia fundamental a la educaciA?n. Factor, sin duda, determinante fue la carencia de escolaridad del propio Villa, de ahAi?? su interAi??s por establecer una escuela adecuada y lograr la alfabetizaciA?nAi??de todos los habitantes de Canutillo. Por tanto, consiguiA? que el gobierno federal enviara a un grupo de profesores, de los que en la Ai??poca vasconcelista se definieron como ai???misioneros culturalesai???, a quienes decAi??a:

ai???Mire, aquAi?? en Canutillo no se pierde nada, porque al que roba alguna cosa, lo fusilo. Persigo el vino porque mis hermanitos de raza, tan mal alimentados y tan poco responsables, cuando reciben su raya se van a la cantina y a su casa no llevan nada; asAi?? que los niAi??os hijos de mexicanos no tienen la oportunidad de educarse, por la falta de responsabilidad del padreai???… [TenAi??amos que trabajar para que la educaciA?n beneficiara a los niAi??os, hijos de los soldados que con Ai??l anduvieron en la RevoluciA?n].

La escuela de Canutillo se llamA? ai???Felipe A?ngelesai???; su director fue el profesor JesA?s Coello AvendaAi??o, a quien secundaron otros cinco profesores: Alfonso de Gortari, Varela, Ojeda, Rodolfo RodrAi??guez Escalera e Illarramendi, que se instalaron en una construcciA?n rA?stica, con un gran patio central y unas cuatro o cinco aulas en derredor. HabAi??a un salA?n de actos y una modesta biblioteca, que Villa iba enriqueciendo. Al inaugurar la escuela, expresa el profesor Coello, Villa le dijo:

Antonio y Miguel, hijos de Villa con Soledad SA?enz

Antonio y Miguel, hijos de Villa con Soledad SA?enz

ai???Vamos a abrir la escuela. Hay 250 niAi??os y van a venir mujeres a hacerle la comida a los niAi??os ai???[Porque la escuela de Canutillo, Durangoai??i??, fue la primera escuela de concentraciA?n que hace mA?s de cincuenta aAi??os se estableciA? en Canutilloai??i?? Porque los niAi??os que vivAi??an alrededor de Canutillo se reconcentraban en la hacienda y se dividAi??an viviendo en la casa de los demA?s compaAi??eros de ellos que vivAi??an en la hacienda, a los que les daban maAi??z, harina para hacer pan, es decir, los alimentaba, los vestAi??a yAi??los calzaba, a los niAi??osai??i?? entre los que figuraban los hijos de Ai??lai??i??AsistAi??an a ella tanto los hijos de los campesinos, antiguos revolucionarios, como niAi??os de lugares aledaAi??os. Por supuesto, la educaciA?n se impartAi??a gratuitamente. No sA?lo habAi??a un turno matutino, al que concurrAi??an estos niAi??os, sino tambiAi??n uno nocturno para instruir a los adultos que lo desearan. AsistAi??an los campesinos, los miembros de la escolta e incluso algunas mujeres. La escuela nocturna era una cosa que nosotros habAi??amos hecho por el deseo de incrementar la educaciA?nai??i?? A?Claro que ponAi??an atenciA?n! Esa gente, es gente despiertaai??i?? muy trabajadora].

Los profesores que llegaron a Canutillo se encontraron con un medio ambiente desconocido para ellos. Algunos de estos ai???misionerosai??? serAi??an mA?s adelante profesionistas destacados; pero todos, venidos de la capital, habAi??an oAi??do un sinfAi??n de historias sobre la revoluciA?n en el norte y muy especialmente sobre Villa. Aunque tuvieron la oportunidad de ir a otro lugar a enseAi??ar, les atrajo la posibilidad de vivir y compartir la experiencia de Canutillo.

Los profesores sA?lo dependAi??an del gobierno de la repA?blica para el pago de sus honorarios. Los sueldos variaban poco. El director de la escuela ganaba doce pesos diarios y los maestros diez. Eran sumas considerables para esa Ai??poca, si tomamos en cuenta que la hacienda les proporcionaba casa habitaciA?n, comida, lavado de ropa, armas para cazar, etcAi??tera.

ai???Los maestrosai??i?? vivAi??an en casas aparteai??i?? podAi??an ir a comer allAi?? (a la casa del general) cuando querAi??an, tenAi??an libertad para hacerlo; pero regularmente no iban porque no eran formales en ir a comer a las horas seAi??aladasai??i?? [sus casas] contaban con servicio de agua yai??i?? habAi??a en tramos escalonados letrinas muy bien hechas, de doble escalaai???ai??i??

Los profesores recuerdan que llegaron a tener de 25 a 30 mil pesos, ya que como no salAi??an de la hacienda, no tenAi??an gastos. A veces los profesores se trasladaban a la ciudad de MAi??xico, en plan de vacaciones, y entonces, Villa les daba de su peculio algo mA?s, considerando que iban a ai???un rancho grandeai???. Villa mostrA? siempre una actitud protectora hacia ellos por lo cual tratA? de gestionarles mejores salarios.

…ai???no estoy de acuerdo con los sueldos que ganan los profesores que atienden la escuela; el dAi??a que un maestro de escuela gane mA?s que un general, entonces se salvarA? MAi??xico. En consecuencia, quiero que le subas el sueldo a los maestros que atienden la escuela Felipe A?ngelesai???ai??i??

Se les concediA? entonces un aumento de 2 pesos a los maestros y de 8 al director. La hacienda proporcionaba el material escolar y en algunas ocasiones, muy esporA?dicas, recibAi??an algunas cosas de la SecretarAi??a de EducaciA?n PA?blica. La educaciA?n que se ofrecAi??a se basaba en la clA?sica tabla de materias de la primaria; se impartAi??a una educaciA?n de organizaciA?n completa, en la cual cada maestro tenAi??a un grupo distinto.

ai???Entonces no habAi??a el programa nacional, sino era fundamentalmente un tipo de programas: los de la ciudad y los de la SecretarAi??a de EducaciA?n y habAi??a programas de los estados; no estaba nacionalizada la enseAi??anza, habAi??a tendencia a nacionalizarseai??i?? cada estado tenAi??a sus programas, sus horarios, etcAi??teraai???.

De hecho, al llegar a Canutillo, los profesores tuvieron que desarrollar, de la nada, todo un sistema escolar. RodrAi??guez Escalera cuenta:

ai???Nosotros hicimos un ensayo en Canutillo dado que como fuimos producto mental o profesional de la RevoluciA?n, establecimos en la hacienda de Canutillo el gobierno escolar, asesorado por un maestro, donde los alumnos participaban, al nivel de la niAi??ez, en la marcha de la escuela. El gobierno escolar estaba integrado por un secretario general, electo por todos los alumnos de la escuela, con una representaciA?n de cada grado. Empezamos la escuela de acciA?n: la enseAi??anza derivada de la acciA?n; iba yo con los chicos donde querAi??an ir, Ai??bamos de cacerAi??a los fines de semana: venado, algA?n osoai??i?? y todo era enseAi??anzas. Era una libertad a base de convencimiento, a base de una acciA?n normal y espontA?nea del alumnado. CreAi??an los niAi??os que debAi??an cuidar su escuela, porque la consideraban como su casa. A la media hora de que entrA?ramos a clase ya sabAi??amos cuA?ntos habAi??an faltado, quiAi??-nes habAi??an faltado, y ya habAi??an ido a la casa (de los niAi??os) a ver por quAi?? habAi??an faltado. AsAi?? que hicimos un ensayo que nos dio maravilloso resultado, sin llegar a apapacharlos. Ai??ramos amigos de ellos, jugA?bamos con ellos, pero cuando decAi??amosAi??trabajar, A?a trabajar!ai???

No obstante ser Villa la autoridad mA?xima de la hacienda, permitAi??a que la escuela funcionara libremente. AsistAi??a con frecuencia a las aulas, sentA?ndose cerca de una ventana para observar las clases; le gustaban en especial las de canto y gimnasia. En sus ratos libres conversaba con los maestros y al igual que Ai??stos, manifestaba una seria preocupaciA?n por la desigualdad social. AsAi?? fue como Villa, segA?n refieren los maestros, conociA? algo de la ideologAi??a socialista del siglo XIX, que se difundAi??a en nuestro paAi??s.

ai???Nosotros ya conocAi??amos cosas sobre Marx, sobre Engels y sabAi??amos que la justicia social es fundamental para el desarrollo de los pueblos. Entonces nosotros hablA?bamos mucho de ese tipo de cosas, sin hablar de comunismo; sino hablA?bamos de los derechos del hombre, de las libertades y democracia y en contra de las dictaduras. Villa si oyA? hablar de Marx, por lo menos de las cosas que surgieron ahAi??, ese movimiento de 1917, donde se derrumbA? el zarismo y el pueblo ruso se morAi??a de hambreai??i?? SAi??, oyA? hablar de Marx, pero no lo mencionaba, lo llegA? a escuchar seguramente de labios nuestros, los profesores que platicA?bamos con Ai??lai???.

Algo comA?n a todos los entrevistados fue el deseo de referirse a la personalidad y caracterAi??sticas individuales del viejo luchador retirado. CoincidAi??an en afirmar que Villa poseAi??a una angustiada conciencia de justicia social. QuerAi??a ayudar a los pobres:

ai???Era una de las cosas quizA? que le protegiA? para que lo ayudara el pueblo, porque a todo el que era de clase humilde, a todos nos ayudaba cuando habAi??a forma de ayudarnosai???.

Tras la firma del armisticio en 1920 entre Villa y el general Eugenio MartAi??nez, representante del presidente Adolfo de la Huerta (Sabinas, Coah.)

Tras la firma del armisticio en 1920 entre Villa y el general Eugenio MartAi??nez, representante del presidente Adolfo de la Huerta (Sabinas, Coah.)

AsAi?? era la vida del Centauro del Norte en Canutillo hasta el 20 de julio de 1923, en que con clara intuiciA?n presintiA? su muerte. Generalmente sus visitas a Parral pasaban inadvertidas; pero ese dAi??a fue a despedirse de los maestros, diciendo: ai???Parral me gusta hasta para morirmeai??i?? quiAi??n me puede asegurar que no sea la A?ltima vez que nos veamosai???. A las cuatro de la tarde de ese dAi??a, los maestros recibieron la noticia, mediante un telegrama fechado en Hidalgo del Parral, que Villa habAi??a sido asesinado.

ai???Se produjo un estado de confusiA?n general en la hacienda. Porque las gentes de la escolta no sabAi??an. Unos habAi??an salido con Ai??l, incluso los habAi??an asesinado allAi??ai??i?? Se temAi??a que fueran a atacar la hacienda. Todos se enteraron, esa gente sabe enfrentarse con valor a todo; no hubo histerias ni nada, tomaron precauciones y a esperar a ver que iba a pasar. A nosotros nos comunicaron a las cuatro y media de la tarde. Entonces nos movilizamos, le mandamos hablar al general NicolA?s FernA?ndez; asumiA? el mando y ya se reconcentraron las gentes que estaban en Torreoncillo, TorreA?n de CaAi??as, la hacienda CarreteAi??a y ya se comenzaron a armar. [El general NicolA?s FernA?ndez]ai??i?? estuvo en Canutillo varios dAi??as porque esperabanai??i?? pues que los fueran a atacar; pero no, no hubo tal cosa; entonces ahAi?? se organizaron para levantarse en armas otra vezai???ai??i??

A la muerte de Villa siguiA? otro movimiento armado, la rebeliA?n delahuertista. Muchos exvillistas, quizA? confundidos, entremezclando sentimientos de venganza con deseos de saldar una deuda moral, se incorporaron a la contienda perdiendo asAi?? las tierras por las que tanto habAi??an luchado.

Con la muerte del jefe, un largo pleito judicial motivado por la herencia del general puso punto final a la incertidumbre que se tenAi??a con respecto al destino de la propiedad. La escuela y la hacienda pasaron a poder del gobierno. Todo lo que habAi??a en la hacienda lo incautA? el gobierno. Las tierras se repartieron entre ejidatarios y el casco fue convertido en museo de sitio.

 

PARA SABER MA?S:

Luz Corral de Villa, Pancho Villa en la intimidad, Chihuahua, Centro Librero La Prensa, 1977.

Guadalupe Villa, Charlas de cafAi?? conai??i?? Pancho Villa, MAi??xico, Ramdom House Mondadori, 2009.

Rosa Helia Villa, Itinerario de una pasiA?n. Los amores de mi general, MAi??xico, Punto de Lectura, 2008.

Las diversas entrevistas utilizadas para el artAi??culo forman parte del Archivo de la Palabra del Instituto Mora:

Entrevista al seAi??or Francisco Gil PiAi??A?n, realizada por Alicia Olivera de Bonfil y Eugenia Meyer, el 3 de agosto de 1972 en Chihuahua, Chih., PHO/1/9.

Entrevista al doctor Alfonso de Gortari, realizada por MarAi??a Isabel Souza, el 10 de agosto de 1973 en la Ciudad de MAi??xico, PHO/1/90.

Entrevista al profesor JesA?s Coello, realizada por MarAi??a Alba Pastor, el 27 de octubre de 1973 en Chihuahua, Chi., PHO/1/117.

Entrevista al profesor Rodolfo RodrAi??guez Escalera, realizada por Ximena SepA?lveda el 4 de julio de 1974 en TorreA?n, Coah., PHO/1/161.

Entrevista al seAi??or Eustaquio FernA?ndez, realizada por Guadalupe Villa, el 3 de septiembre de 1983 en Ciudad Lerdo, Durango, PHO/1/226.