El hijo del caudillo

Miguel A?ngel Grijalva DA?vila / Instituto Mora

Bicentenario #22

A?lvaro ObregA?n Tapia gobernA? Sonora con mano autoritaria y escaso tacto polAi??tico en la segunda mitad de los aAi??os 50. Llevaba el apellido de uno de los generales de la revoluciA?n, y eso le ayudo a sobrevivir pese al rechazo que terminA? por concitar hasta en sus colegas priistas.

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A?lvaro ObregA?n

 

Muchos fueron los cachorros que formA? la revoluciA?n, esta es la historia de uno de los menos conocidos: A?lvaro ObregA?n Tapia, hijo del caudillo A?lvaro ObregA?n Salido.

Cuando A?lvaro ObregA?n Tapia visitaba el Castillo de Chapultepec, no sA?lo iba a recorrer el museo en que se convirtiA? el inmueble, sino que volvAi??a al lugar que lo vio nacer. En una entrevista concedida al investigador Nicholas Pineda en 1992, ObregA?n Tapia le contA? que en 1916 su padre era secretario de Guerra y Marina y que por este importante puesto residAi??a en el castillo con su esposa, MarAi??a Claudia Tapia Monteverde, quien entonces esperaba su primer hijo y que por estos azares del destino Ai??l naciA? allAi??. Es de imaginarse entonces que debiA? de sentirse casi tocado por la Providencia: no sA?lo naciA? en el Castillo de Chapultepec, sino que fue el primogAi??nito de la pareja presidencial, hijo del caudillo mA?s fuerte de la revoluciA?n y heredero de su nombre.

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Hijos de ObregA?n en el Castillo de Chapultepec.

DespuAi??s de la muerte del general ObregA?n Salido, su esposa se mudA? a Huatabampo, Sonora, y con ella todos sus hijos. A?lvaro era el mayor de los siete; le seguAi??an Mayo, Alba, Francisco, MarAi??a, Cenobia y Ariel. AsAi??, el pequeAi??o A?lvaro creciA? en un medio urbano rural, rodeado de veteranos de la revoluciA?n y bajo la tutela de los compaAi??eros de su padre.

Casi no conociA? al general ObregA?n Salido ya que apenas tenAi??a once aAi??os cuando ocurriA? el atentado en La Bombilla. Por lo tanto, construyA? la imagen paterna con las historias de los veteranos, lo que le contaban sus tAi??as (las hermanas del general que residAi??an en Huatabampo), y sobre todo a partir de los recuerdos maternos.

A?lvaro ObregA?n Tapia y sus hermanos se convertirAi??an en empresarios agricultores. Es probable que la profesiA?n la aprendieran de los socios de su padre, como Ignacio P. Gaxiola, los hermanos Enrique y Fernando Torreblanca, o AarA?n SA?enz. Todos estaban encargados de atender a los asuntos de la familia ObregA?n hasta que el pequeAi??o A?lvaro fuera mayor de edad. Se ligaron a ObregA?n Salido por motivos militares, polAi??ticos, de negocios e incluso afectivos. No resulta extraAi??o pensar que jugaron un papel relevante en la formaciA?n de sus hijos, no sA?lo como guAi??as en los negocios, sino tambiAi??n como figuras paternas.Ai??

De empresario a polAi??tico

Para principios de la dAi??cada de 1950, ObregA?n Tapia habAi??a ya dedicado su vida mayoritariamente a los negocios agrAi??colas. PertenecAi??a a una clase de gobernantes que mezclaban la polAi??tica con los negocios. No ejerciA? cargo pA?blico alguno antes de 1955, aunque sAi?? habAi??a influido en la polAi??tica de manera indirecta. Asociado con Rodolfo ElAi??as Calles, hijo del presidente Plutarco ElAi??as Calles, desde su puesto de empresario agrAi??cola apoyA? los ataques que emprendiA? el gobierno callista contra la poblaciA?n china, los yaquis rebeldes, los vinateros y la jerarquAi??a catA?lica. Para ambos hombres representaron oportunidades para entrometerse en los negocios de los grupos perseguidos.

ObregA?n Tapia se postulA? como candidato del Partido Revolucionario Institucional al gobierno estatal en 1955, pero su candidatura y proceso electoral tuvieron inconvenientes. Una primera piedra con la que tropezA? fueron los antiguos aliados del general y ex presidente Abelardo L. RodrAi??guez. Capitaneados por Francisco S. ElAi??as, solAi??an dedicarse a la ganaderAi??a y tenAi??an intereses en la parte norte de Sonora. Afortunadamente, Ai??l contaba con el apoyo de Rodolfo ElAi??as Calles, quien persuadiA? a Francisco S. ElAi??as para que el grupo ganadero cesara en sus intenciones de competir por la candidatura.

Un segundo riesgo fue Manuel Z. Cubillas, un reconocido callista aunque tambiAi??n, de manera secreta, protector del clero durante la persecuciA?n religiosa. El presidente Adolfo Ruiz Cortines recibirAi??a cerca de 2 000 telegramas de adhesiA?n a la campaAi??a de Cubillas. La mayorAi??a mencionaba los beneficios que ofrecAi??a como gobernante, pero algunos tambiAi??n tenAi??an el propA?sito de desacreditar a ObregA?n Tapia. Por ejemplo, JosAi?? MarAi??a Solano (miembro de la ConfederaciA?n Nacional Campesina) aseguraba: no estarAi?? en la candidatura de Alvarito ObregA?n Tapia [por] considerarlo enemigo completo [de los] elementos organizados. Por su parte, A?ngel Bagua (residente de Ciudad ObregA?n) decAi??a: considero [la] candidatura de Alvarito ObregA?n Tapia ser producto del callismo, quiere renacer y proteger sus propios intereses y sed insaciable de mando. El intento de Cubillas terminA? cuando RuAi??z Cortines no le dio su apoyo, ya que Rodolfo ElAi??as Calles (su emisario en Sonora) lo convenciA? de favorecer a ObregA?n Tapia.

De A?ltima hora, el Partido Popular postulA? a Jacinto LA?pez Moreno, lAi??der cardenista con un largo historial como organizador de campesinos y obreros. Pero el dAi??a de las elecciones, LA?pez Moreno obtuvo muy pocos votos, quedA? lejos de ObregA?n Tapia en las urnas, aunque en la campaAi??a lo expuso en sus discursos como un hombre antirrevolucionario y protector del latifundio. Naturalmente fue el inicio de la enemistad con LA?pez Moreno, que ocasionarAi??a grandes problemas a su gobierno.

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