Diego Rivera y su visiA?n del teatro mexicano.

Mauricio CAi??sar RamAi??rez SA?nchez
FES CuautitlA?n-UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 36.

Historia, cultura y mA?sica constituAi??an el verdadero teatro del paAi??s, a entender del muralista. AsAi?? lo reflejA? en una de sus A?ltimas obras que realizara en el frente del teatro de los insurgentes, inaugurado en 1953 con una comedia interpretada por Cantinflas.

ConstrucciA?n Teatro Insurgentes, Diego Rivera 31166

El mural de Diego Rivera en el Teatro de los Insurgentes resulta significativo por resumir la historia de esta manifestaciA?n artAi??stica, desAi??de la Ai??poca prehispA?nica hasta el siglo xx. En su realizaciA?n el artista optarAi??a por la utilizaAi??ciA?n de mosaicos, que tenAi??an como finalidad la perdurabilidad de las obras expuestas a las inclemencias, que se enfrentan en un espacio exterior. Con ello el mural y el teatro buscaAi??ban ser un punto de referencia en el sur de la Ciudad de MAi??xico.

El Teatro de los Insurgentes fue concebido por el empresario JosAi?? MarAi??a DA?vila, quien contratA? al arquitecto Alejandro Prieto, para que se encargara de su realizaciA?n. En la faAi??chada se habAi??a considerado, en un principio, la elaboraciA?n de una obra con cada puesta en escena, pero al calcular el enorme costo que ello representarAi??a se inclinaron por la ejecuAi??ciA?n de un mural, que se encomendA? a Diego Rivera. Ai??ste realizA? La historia del teatro en MAi??xico, con una extensiA?n de 550m2. La fecha de apertura del recinto se programA? para el 30 de abril de 1953 con Yo ColA?n, una comedia con la actuaciA?n estelar de Mario Moreno Cantinflas. El libreto fue de Alfredo RobleAi??do y Carlos LeA?n; la direcciA?n estuvo a cargo de Ernesto Finance; y la mA?sica de Federico Ruiz. El contenido de la historia hacia refeAi??rencia al descubrimiento de AmAi??rica, desde un punto de vista jocoso.

Teatro de los Insurgentes (489x640)

A travAi??s del Teatro de los Insurgentes se pretende descentralizar la vida nocturna que se concentraba en el centro de la ciudad. AsAi??, en esos aAi??os la diversiA?n de la gente se conAi??centraba en las carpas, que verAi??an su declive en los aAi??os sesenta, salones de baile y teatros. En este espacio, destinado a la presentaciA?n de todas las actividades relacionadas con las artes escAi??nicas, Diego Rivera tuvo la oportuAi??nidad de mostrar su interAi??s por la mA?sica y la danza, lo que incluso habAi??a sido una constante en sus murales.

De igual manera, perfecciona la utilizaciA?n del mosaico de piedra que ya habAi??a usado en el mural inconcluso del estadio de Ciudad Universitaria y en la Fuente de TlA?loc, del CA?rcamo de Lerma, de la segunda secciA?n del bosque de Chapultepec. La inclinaciA?n por utilizar esta tAi??cnica se debe a que el mural se concibiA? para ser expuesto en un espacio exterior y, en contacto con espectadores en movimiento. Con ello, la obra terminA? por imponerse al espacio arquitectA?nico.

03. Detalle, lado izquierdo

La importancia del Teatro de los InsurgenAi??tes radicaba en que se habAi??a construido en el sur de la Ciudad de MAi??xico, que se encontraAi??ba en plena expansiA?n. Cabe recordar que el Centro Cultural Universitario serAi??a construido hasta finales de los aAi??os setenta, con lo que este espacio era el A?nico de su tipo hasta ese entonces. Por lo mismo, la razA?n de que se eligiera a Diego Rivera para la ejecuciA?n de la obra no obedeciA? simplemente a la amistad del artista con el arquitecto Alejandro PrieAi??to, encargado de la realizaciA?n del inmueble. Resulta claro que a travAi??s de la figura de este muralista, pero sobre todo de su obra, se traAi??taba de situar al teatro en un espacio urbano, que pretendAi??a distinguirse como moderno y, con ello, atraer al pA?blico hacia esta zona, que se encontraba en plena expansiA?n.

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