“Aciertos de intelecto y corazA?n”. Testimonio de JosAi?? Puche, un exiliado espaAi??ol en MAi??xico

Rodrigo Laguarda
Instituto Mora
Revista BiCentenario #6
JosAi?? Puche ca.1979

JosAi?? Puche ca.1979

En 2009 se cumplen setenta aAi??os de la llegada de la primera oleada de exiliados espaAi??oles a nuestro paAi??s. Buscaban en MAi??xico un refugio que suponAi??an temporal. Deseaban volver a su patria y albergaban la ilusiA?n de que las fuerzas que habAi??an derrotado a la RepA?blica EspaAi??ola no lograrAi??an perpetrarse en el poder. Sin embargo, con el paso del tiempo, dicha esperanza se debilitaba, al tiempo que los exiliados convertAi??an al paAi??s que les habAi??a abierto sus puertas en su nuevo hogar.

El apoyo que el MAi??xico presidido por LA?zaro CA?rdenas prestA? a la causa de la RepA?blica durante la guerra civil espaAi??ola, lo convirtiA? en una fuerza activa de la lucha contra las ideologAi??as fascistas en expansiA?n mundial durante la dAi??cada de los treinta. La guerra civil, antecedente inmediato de la segunda guerra mundial, habAi??a iniciado en 1936, originada por un estallido militar respaldado por los grupos conservadores de la sociedad espaAi??ola, contrarios al gobierno republicano, democrA?tico y legal.

Los regAi??menes fascistas, en particular Alemania e Italia, apoyaron decididamente a los sublevados o ai???falangistasai???, afines a ellos en tAi??rminos ideolA?gicos. Por su parte, el frente popular, integrado por todos los sectores sociales opuestos al fascismo y defensores de la RepA?blica (liberales, monA?rquicos, socialistas, comunistas, anarquistasai??i??), careciA? del apoyo de las democracias occidentales ai??i??Francia, Gran BretaAi??a y Estados Unidosai??i??, que buscaron evitar una confrontaciA?n con la Alemania nazi mediante una neutralidad que favoreciA?, en realidad, a la causa de la falange.