México recibe a los asilados políticos brasileños

Dra. Olivia Gómez Lezama
Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH)

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 48.

El golpe de Estado de 1964 en Brasil motivó una generosa y ambivalente política mexicana de asilo con los perseguidos por el régimen militar a lo largo de tres lustros. Un buen número de ellos se incorporaron a la academia, pero también fueron objeto de expulsiones y obstáculos para permanecer en el país durante los gobiernos de Díaz Ordaz y Echeverría.

Alfonso García Robles, embajador de México en Brasil durante el golpe militar, ca. 1964. Archivo General de la Nación, Fondo Hermanos Mayo, Alfabético General, sobre 3364.

Alfonso García Robles, embajador de México en Brasil durante el golpe militar, ca. 1964. Archivo General de la Nación, Fondo Hermanos Mayo, Alfabético General, sobre 3364.

El golpe militar que derrocó al gobierno civil del presidente João Goulart de Brasil en 1964 inauguró un período de dictaduras militares que tuvieron lugar en América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. Posteriormente, se instauraron otros regímenes militares en la región: en Uruguay en junio de 1973; en Chile, en septiembre del mismo año, con el golpe del dictador Augusto Pinochet contra el gobierno socialista de Salvador Allende; y en Argentina, en marzo de 1976, por el general Jorge Rafael Videla que depuso a Isabel Perón.

En ese sentido, debido a que en Brasil se instauró el primer régimen militar en la región, la brasileña es considerado la “dictadura madre”, la cual sentó las bases de la represión que las demás también implementarían con base en la doctrina de la Seguridad Nacional creada por Estados Unidos con la intención de desarrollar guerras contra los enemigos internos de las naciones para asegurar el triunfo de los Estados capitalistas. Este postulado se formuló en el contexto de la guerra fría, que hacía competir a los países socialistas, encabezados por la Unión Soviética, y los capitalistas, liderados por Estados Unidos, por la hegemonía mundial.

Guerra fría

Basándose en este planteamiento, los regímenes militares se dedicaron a combatir todo aquello que oliera a comunismo dando una batalla a muerte a sus opositores. Como consecuencia de esta política, la dictadura brasileña comenzó a perseguir a los integrantes del gobierno civil depuesto y a aquellos que participaban en organizaciones y/o movimientos de izquierda. En este contexto se dio la llegada de varios ellos a México.

Cabe señalar que dicha dictadura duró varios años en el poder. Desde su implantación en 1964 hasta la elección de un nuevo gobierno civil en 1985. El proceso de “transición democrática”, que fue lento y gradual, comenzó en 1979 con la promulgación de la ley de amnistía que permitió el regreso a Brasil de los asilados que huyeron tras el golpe, por encontrarse en peligro su vida e integridad física. En ese sentido, dado que fueron varios años los que duró el régimen militar coincidió con diferentes períodos de gobiernos mexicanos, desde el encabezado por el presidente Adolfo López Mateos hasta el de Miguel de la Madrid.

El rol de México

Tras el golpe militar ocurrido el 31 de marzo de 1964, México tuvo un papel relevante al otorgar el mayor número de asilos diplomáticos, entre abril de ese año y mayo de 1965, por medio del embajador Alfonso García Robles, comisionado por el entonces presidente Adolfo López Mateos, en apego a los convenios interamericanos procedentes sin necesidad de previa aprobación del titular del ejecutivo debido a la premura con que debía actuarse. Así, de los 181 casos que se registraron en ese período, 74 de ellos llegaron a nuestro país; 41 a Bolivia; 28 a Uruguay; catorce a Yugoslavia; nueve a Chile; ocho a Perú; cuatro a Paraguay; dos a Argentina y uno a Colombia. Asimismo, con base en la doctrina Estrada, México rompió relaciones con Brasil al ser un gobierno impuesto por la fuerza.

Visita de estado de Ernesto Geisel, presidente de Brasil, a México durante la presidencia de José López Portillo, enero de 1978. Archivo General de la Nación, Fondo Hermanos Mayo, Alfabético General, sobre 3840.

Visita de estado de Ernesto Geisel, presidente de Brasil, a México durante la presidencia de José López Portillo, enero de 1978. Archivo General de la Nación, Fondo Hermanos Mayo, Alfabético General, sobre 3840.

Sin embargo, con el ascenso del nuevo gobierno encabezado por Gustavo Díaz Ordaz en diciembre de 1964, la recepción del exilio brasileño en México no siempre se dio de manera favorable. A la toma de posesión del nuevo titular del ejecutivo, que se llevó a cabo el 1 de diciembre de 1964, acudió la representación de Brasil como parte de los invitados, siendo un gesto positivo que indicaba las intenciones de reanudar relaciones entre ambas naciones. Pero, a pesar de ello, dado que el nuevo embajador en Brasil, Vicente Sánchez Gavito no presentó sus credenciales sino hasta el 21 de abril de 1965, se abrió un período de “transición” que fue aprovechado por, el todavía embajador, Alfonso García Robles para dar asilo diplomático a nombre de México a tres más de los perseguidos políticos, que desde el golpe se encontraban en la clandestinidad en espera de un habeas corpus (similar al amparo mexicano), el cual les permitiría ser juzgados sin ir a prisión, entre ellos, Ruy Mauro Marini de quien más adelante hablaremos para ejemplificar el proceso complejo en que se dio el exilio en México.

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario.

 

PARA SABER MÁS

  • GÓMEZ LEZAMA, OLIVIA, “Sobre los estrechos vínculos entre historia y teoría política en América Latina”, Andamios, Vol. 14 (34), pp. 371-374.
  • MORALES MUÑOZ, DANIELA, El exilio brasileño en México durante la dictadura militar, 1964-1979, México, Secretaría de Relaciones Exteriores, Dirección General del Acervo Histórico Diplomático, 2018.
  • Sobre la vida y obra de Ruy Mauro Marini ver http://www.marini-escritos.unam.mx/
  •  Revista Cuadernos Políticos http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/index.html 

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