Blog

Oralia García Cárdenas Archivo Histórico de la UNAM-IISUE  En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.  Las imágenes del movimiento estudiantil de 1968 tienen un referente en Manuel Gutiérrez Paredes. Pero sus fotografías son también un retrato del México de los años cuarenta a los setenta: la marginalidad en la capital, los efectos de los huracanes, el mundo del cine, el teatro y los deportes, y también de los presidentes Díaz Ordaz y Echeverría. El Archivo Histórico de la UNAM y la Cineteca Nacional resguardan gran parte de su trabajo profesional.  Manuel Gutiérrez Paredes Mariachito es conocido por sus imágenes sobre el movimiento estudiantil mexicano de 1968, que se han convertido en uno de los referentes visuales más consultados y difundidos sobre este tema, y un claro ejemplo de cómo las fotografías, al hacerse públicas, pueden tener distintos usos políticos a lo largo del tiempo. Sin embargo, eso es solo una pequeña parte de su obra, que abarca cerca de 50 mil imágenes de

Darío Fritz  En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.  Los árabes, a su paso por España, dejaron una palabra refrescante ya en desuso: aljibe. Creado para almacenar agua potable de lluvia, el aljibe es un pozo recubierto por materiales o piedra que no deja que sea filtrado o contaminado por las napas subterráneas y así poder disponer de ella todo el año, en especial en tiempos en que escasea. Los mayas también crearon los suyos, le llamaron chultún. Tomar agua de aljibe es un elixir; siempre se mantiene muy fresca y no pierde sabor. Donde hay aljibe, hay techos limpios, porque de allí baja el agua que se almacena. Y para una ciudad como México, con temporadas abundantes de aguaceros, en algunos tiempos fueron ideales. Pero en noviembre de 1922 no fueron suficientes. La planta de bombas de la Condesa, que suministraba el agua a diferentes colonias

Rodolfo Ramírez Rodríguez Facultad de Economía, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.  Las narraciones sobre el maguey escritas por figuras públicas destacadas como Manuel Payno Cruzado y los hermanos Pedro e Ignacio Blásquez con el fin de posicionar a la producción pulquera como una industria nacional a la llegada del príncipe de la casa de Austria, muestra que ya a mediados del siglo XIX se veía el potencial económico que tenía para la época.  Se ha creído que la industria del pulque fue impulsada en los años finales del porfiriato cuando se consolidó una estructura productiva y empresarial que con el tiempo se conoció como la “aristocracia pulquera”, nombre que, a su vez, recordaba a las familias con títulos de nobleza que poseyeron haciendas magueyeras en el siglo XVIII . Sin embargo, el deseo por mejorar el proceso de producción de esta bebida en México data de mediados de siglo XIX.  Antes de que el maguey alcanzara el importante honor de ser

  Guadalupe Villa Guerrero Instituto Mora  En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 23.  La obra pictórica de este artista mexicano está marcada por diversas corrientes estéticas. Pasó por el expresionismo y el gestualismo. También destacó en trabajos abstractos y figurativos. De trazo fino y elegante, incursionó en los procesos gráficos y la escultura. Ha sido un prolífico paisajista. La influencia cultural samurái de su padre japonés, lo marcó para toda la vida.  He planeado mi vida como si fuera a vivir 2000 años, y he trabajado como si fuera a morir mañana.  Entre los artistas mexicanos de la segunda mitad del siglo xx destaca Luis Nishizawa, nacido el 2 de febrero de 1918 en la hacienda de San Mateo Ixtacalco, Cuautitlán, estado de México, de padre japonés y madre mexicana. Las dos corrientes culturales que lo nutrieron desde su niñez fueron definitorias de su físico, su cultura y expresión artística, y su vida cotidiana. 

Javier Rico M. Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 29-30.  El viaje estudiantil del verano de 1975 a un lejano Puerto Escondido estaba impregnado de ideales revolucionarios. En el camino, el descubrir el México profundo dejó otras enseñanzas para aquellos jóvenes que luego se perderían en sus propias búsquedas de vida.   “Pero ustedes no traen nada, ¿verdad?” Por un instante (sólo por un instante) sus palabras fluyeron como un mero trámite para mantener la conversación. “No…”, respondieron casi a coro. Pero pasado ese momento, quizá por una especie de súbita revelación, nos llenamos de espanto. Había pronunciado la frase con el rostro hacia nosotros, pero en realidad su mirada se perdía en el camino que dejábamos atrás a bordo de un vehículo de carga. ¿Era una pregunta como cualquier otra, una sospecha o, peor aún, aun advertencia?, ¿qué había querido decir con …nada…?, ¿objetos robados,

Darío Frítz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. El contraste aflora nítido. El plástico amortigua la lluvia ante el desamparo, el frío comienza a calar en algunos y en otros se abre pecho a la resistencia contra un clima impertinente para disfrutar al aire libre. Al fondo, mientras tanto, la figura ancestral del mayor ícono institucional abre dos ojos impasibles, que no son más que ventanas ubicadas al centro de la imagen, preguntándose cuánto pueden llegar a arraigar allí esos hombres, cuando él tiene siglos de mirar pasar lo más granado de la historia. Curtidos en batallas contra la desigualdad, esos hombres ocupan el territorio de todos con la esperanza de que la historia les acerque alguna pizca de justicia social. El contraste los amalgama: la edificación ruda y sobreviviente a las mejores y más deleznables decisiones, los ritos más violentos y las fanfarrias militares más

Darío Fritz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Han transcurrido ya más de cinco décadas y el halo de oscuridad y de las peores certezas permanece inalterable. La impunidad, la justicia inconclusa, la ceguera adrede, la indiferencia, la complicidad, la verdad escatimada, van tomando forma de fósil. Pasan los años como agua va y sin darnos cuenta en algún momento puede que aquellos que fue llamarada quede labrado en la piedra sin atenuantes. Las víctimas y sus familiares, y gente más cercana, han sido la fuente inagotable de un empeñoso esfuerzo por un reclamo de justicia que no llega y no hay rastros que asomen un cambio radical en ese sentido. Pasan hombres, pasan mujeres, pasan autoridades, pasan gobiernos, leyes que se hacen vetustas, y el saldo de los crímenes se abona con inmunidad. Cada tanto, sin embargo, se encienden luces de esperanza. Unos documentos, unas

REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS Aproximación digital al verdadero rostro de José María MorelosHéctor Noriega Mendoza Raíces históricas del charro cantorFaustino A. Aquino S. Inspecciones a las boticas de San Luis PotosíSergio A. Cañedo Gamboa, Alejandro Morón Ríos Cómo combatieron los potosinos la pandemia de 1918Flor de María Salazar Mendoza Veracruz en la mirada de Montserrat Pecanins Anna Ribera Carbó, Eulalia Ribera Carbó La última autoridad de Vigía ChicoLorena Careaga Viliesid DESDE HOY Un museo en retribución a los mayas macehualesJosé Alberto Rodríguez Robles, Gabriel Vázquez Dzul TESTIMONIO Carta desde la cárcel de Dolores Jiménez y Muro al general Aureliano BlanquetDiego Bautista Páez ARTE La mano de Pedro Ramírez Vázquez en la Universidad Autónoma de Nuevo LeónSusana Julieth Acosta Badillo CUENTO El enigma de la Hacienda de las ÁnimasAna Suárez ENTREVISTA Tobías Melchor Palafox: un paracaidista en la guerra suciaIván Lópezgallo SEPIA Lluvia milenariaDarío Fritz

Iván Lópezgallo Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Integrante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas desde los 17 años como soldado raso, formado en artes marciales, Melchor Palafox da cuenta en el siguiente relato de su participación en este cuerpo del ejército durante los años 1970 del siglo pasado, una época marcada por la represión de estudiantes, sindicalistas y opositores, además de la campaña militar en Guerrero que acabó con la vida de Lucio Cabañas. “Las órdenes había que cumplirlas, no discutirlas. Es lamentable, pero ni modo.”, dice. La Brigada de Fusileros Paracaidistas es una de las unidades del Ejército Mexicano más reconocidas y respetadas. Sus orígenes se remontan a 1946, con la Compañía Mínima de Aerotropas –integrada por elementos capacitados en Fort Benning, Estados Unidos– y el 1º de enero de 1969 se pasó revista de entrada a la Brigada de Fusileros Paracaidistas,

Ana Suárez Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Un crimen se ha cometido. La silla del caballo de la víctima tiene todas las pruebas. Los autores intelectuales y materiales no podrán escapar con facilidad. La llegada El sol enrojecía los cerros que rodeaban la Hacienda de las Ánimas, despidiendo el día. Un viento frío soplaba sobre los magueyales. En medio de una calma inquietante, un hombre montado en un caballo negro llegó al acceso principal. Era el detective al que la viuda de don Fernando Treviño, el poderoso empresario que controlaba el suministro de pulque a la capital, había mandado llamar. Doña Clara, una mujer de apariencia frágil, lo aguardaba en la entrada. Llevaba un vestido negro y un velo que apenas dejaba ver unos ojos enrojecidos por el llanto. A su lado, Tomás, un sirviente viejo y encorvado, sostenía una lámpara de aceite.

10/1111