Archivo de la categoría: BiCentenario 70

Darío Frítz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. El contraste aflora nítido. El plástico amortigua la lluvia ante el desamparo, el frío comienza a calar en algunos y en otros se abre pecho a la resistencia contra un clima impertinente para disfrutar al aire libre. Al fondo, mientras tanto, la figura ancestral del mayor ícono institucional abre dos ojos impasibles, que no son más que ventanas ubicadas al centro de la imagen, preguntándose cuánto pueden llegar a arraigar allí esos hombres, cuando él tiene siglos de mirar pasar lo más granado de la historia. Curtidos en batallas contra la desigualdad, esos hombres ocupan el territorio de todos con la esperanza de que la historia les acerque alguna pizca de justicia social. El contraste los amalgama: la edificación ruda y sobreviviente a las mejores y más deleznables decisiones, los ritos más violentos y las fanfarrias militares más

Darío Fritz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Han transcurrido ya más de cinco décadas y el halo de oscuridad y de las peores certezas permanece inalterable. La impunidad, la justicia inconclusa, la ceguera adrede, la indiferencia, la complicidad, la verdad escatimada, van tomando forma de fósil. Pasan los años como agua va y sin darnos cuenta en algún momento puede que aquellos que fue llamarada quede labrado en la piedra sin atenuantes. Las víctimas y sus familiares, y gente más cercana, han sido la fuente inagotable de un empeñoso esfuerzo por un reclamo de justicia que no llega y no hay rastros que asomen un cambio radical en ese sentido. Pasan hombres, pasan mujeres, pasan autoridades, pasan gobiernos, leyes que se hacen vetustas, y el saldo de los crímenes se abona con inmunidad. Cada tanto, sin embargo, se encienden luces de esperanza. Unos documentos, unas

Iván Lópezgallo Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Integrante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas desde los 17 años como soldado raso, formado en artes marciales, Melchor Palafox da cuenta en el siguiente relato de su participación en este cuerpo del ejército durante los años 1970 del siglo pasado, una época marcada por la represión de estudiantes, sindicalistas y opositores, además de la campaña militar en Guerrero que acabó con la vida de Lucio Cabañas. “Las órdenes había que cumplirlas, no discutirlas. Es lamentable, pero ni modo.”, dice. La Brigada de Fusileros Paracaidistas es una de las unidades del Ejército Mexicano más reconocidas y respetadas. Sus orígenes se remontan a 1946, con la Compañía Mínima de Aerotropas –integrada por elementos capacitados en Fort Benning, Estados Unidos– y el 1º de enero de 1969 se pasó revista de entrada a la Brigada de Fusileros Paracaidistas,

Ana Suárez Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Un crimen se ha cometido. La silla del caballo de la víctima tiene todas las pruebas. Los autores intelectuales y materiales no podrán escapar con facilidad. La llegada El sol enrojecía los cerros que rodeaban la Hacienda de las Ánimas, despidiendo el día. Un viento frío soplaba sobre los magueyales. En medio de una calma inquietante, un hombre montado en un caballo negro llegó al acceso principal. Era el detective al que la viuda de don Fernando Treviño, el poderoso empresario que controlaba el suministro de pulque a la capital, había mandado llamar. Doña Clara, una mujer de apariencia frágil, lo aguardaba en la entrada. Llevaba un vestido negro y un velo que apenas dejaba ver unos ojos enrojecidos por el llanto. A su lado, Tomás, un sirviente viejo y encorvado, sostenía una lámpara de aceite.

Diego Bautista Páez El Colegio Mexiquense En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. El 3 marzo 1914, la reconocida luchadora del Ejército Libertador del Sur envió una misiva en la que explicaba sus postulados para contribuir a la paz del país. Le pedía a Huerta la liberación de los presos políticos, discutir los reclamos de sus opositores y garantías de pacificación para todos los mexicanos. ¿Qué se le puede escribir a tu carcelero? Sin duda esta pregunta se la planteó la autora de la carta que a continuación se presenta. Fue el propio Secretario de Guerra y Marina del gobierno de facto de Victoriano Huerta, Aureliano Blanquet, quien solicitó –vía otra revolucionaria capturada, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza–, “mis proposiciones y mis pretensiones, hablándole con toda claridad”, al darse cuenta de que las tropas federales habían apresado a la reconocida agitadora en los linderos entre la ciudad

Susana Julieth Acosta Badillo Preparatoria 3, UANL En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Con cuatro décadas de diferencia, el arquitecto y urbanista tuvo participaciones directas en la elaboración y ejecución de los proyectos que cimentaron la ciudad universitaria de Monterrey y su escuela industrial. Pedro Ramírez Vázquez no necesita presentación. Uno de los arquitectos más afamados, prestigiosos y referidos en la historia de México, fue autor de múltiples obras icónicas del México del siglo xx, sobre todo museos y mercados, además de ser el encargado del diseño gráfico de las Olimpiadas de 1968, manchadas en la historia por el despreciable actuar del gobierno Gustavo Díaz Ordaz. En una entrevista, Ramírez Vázquez recordó que su carrera inició en el momento idóneo, pues en los años de 1940 el país estaba en un proceso radical de transformación, sobre todo en el aspecto educativo donde la intención era abastecer

José Alberto Rodríguez Robles y Gabriel Vázquez Dzul Centro INAH Quintana Roo En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Junto a la construcción del Tren Maya se configuró la necesidad de levantar un espacio que diera cuenta de la historia, cultura y lengua de los mayas macehuales. Así nació el Museo Histórico de la Ciudad de Felipe Carrillo Puerto, ideado para exponer una memoria colectiva e histórica a los visitantes y a la propia comunidad. Desde los caminos habilitados por el machete bajo la selva quintanarroense para la marcha de las compañías mayas a mediados del siglo xix, pasando por los caminos de herradura en los que sacaban el chicle y distribuían mercancías a las comunidades, hasta las modernas carreteras petrolizadas y, ahora, con el acompañar del Tren Maya, se crea una visión de conjunto de la historia (memoria colectiva y memoria histórica) de la antigua capital

Lorena Careaga Viliesid Academia Mexicana de la Historia Miembro corresponsal por Quintana Roo En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Del pueblo costero quintanarroense solo quedan ruinas y un único habitante, Valentín. Pero detrás, en el tiempo, se remonta a una historia de progreso, de la mano del auge de la producción del chicle y su exportación. Esa mañana Don Valentín abrió los ojos más tarde que de costumbre. Eran casi las siete cuando se levantó de la hamaca aún con sueño. Había llovido toda la noche y eso siempre le producía cierta inquietud, como una voz susurrando en su interior que no le permitía dormir profundamente, sino que lo mantenía en una especie de vigilia, de la cual despertaba de inmediato si el golpeteo de la lluvia, persistente y monótono, variaba de algún modo.             Con su tazón de café negro en la mano, observó el

Anna Ribera Carbó Instituto Nacional de Antropología e Historia Eulalia Ribera Carbó Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. ¿Qué observaciones puede hacer un extranjero sobre el México que se encuentra al llegar aquí? Montserrat Pecanins da cuenta sobre costumbres e idiosincrasia, con un humor mordaz y recuerdos cargados de sentimiento. Desde que los primeros europeos avistaron costas mexicanas en el siglo xvi, numerosos viajeros han dejado testimonio de lo que encontraron. Lo hicieron a finales del xxviii, extranjeros de diversas nacionalidades, no sólo españoles, empujados por un afán de conocimiento propio del pensamiento ilustrado. Después de lograda la independencia política del país, a ese interés científico se sumó el económico y político de quienes venían procedentes de las potencias europeas o del vecino Estados Unidos, interesados en los recursos naturales y la posibilidad de apoderarse de los circuitos comerciales restringidos hasta hacía poco tiempo

Flor de María Salazar Mendoza Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Autónoma de San Luis Potosí En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. La tardía respuesta de las autoridades de salubridad de San Luis Potosí ante la llegada de la influenza motivó un rápido movimiento de la sociedad civil organizada en la Cámara Nacional de Comercio y las Damas de la Caridad. Su aporte fue trascendental para dar a conocer las medidas a aplicar y el reparto de medicinas y plantas medicinales. En el otoño de 1918 los habitantes de San Luis Potosí vivieron días de angustia, miedo e incertidumbre por causa del virus de la influenza, cuya etiología se desconocía entonces por lo que el tratamiento resultaba más complicado. Existen reportes que registran la presencia de la enfermedad en Europa y Asia desde el siglo VIII y se sabe que, a partir de entonces, existió

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