Author Archives: Norberto Nava

Darío Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 72. El Istmo de Tehuantepec tiene un recorrido de siglos por consumar su potencial económico de unir los océanos Atlántico y Pacífico, y trasladar mercancía por una vía rápida, y sobre todo barata, a los lugares más recónditos del planeta. Desde que Hernán Cortés pisó por primera vez Veracruz y hasta el presente sigue siendo motivo de reiteradas tentativas por esculcar su tesoro entre rotundos fracasos, intentos esperanzadores y proyectos de resultados verificables. Hubo quienes le descubrieron motivos geopolíticos y expansionistas como gobiernos e inversionistas estadunidenses, mientras no se concretaba el Canal de Panamá, intenciones genuinas de desarrollo por autoridades mexicanas, así como la combinación de intereses privados y estatales, todos de alguna manera hechos a medias, abandonados cuando dejaba de ser un negocio o sin los recursos para afrontarlo por completo. La interconexión oceánica entre las costas veracruzanas

Darío Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 72. La esperanza se renueva día a día. O en todo caso cada fin de semana. Es la esperanza de vivir el llano, el potrero, el barro, la calle, sobre un terreno polvoriento o sobre el cemento. El futbol que se solventa con pasión, sueños, sudor, agotamiento, dolores, derrotas o alegrías. Está allí. En cualquier rincón donde un balón pueda correr y lo alimenten una serie de almas desconfiguradas de todo interés que no sea el de la devoción y el amor por el juego. Postales como esta se encuentran en tantos lugares como una cascarita reúne el entusiasmo de dos bandos por romperse el corazón y las espinilleras en cada combate. Son el aprendizaje que unos pocos agraciados por el temperamento, el físico, la persistencia, y tantas otras virtudes, los lleva a lo que todos quieren alcanzar,

REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS El amargo desencanto del general Manuel Díaz de la Vega Ilihutsy Monroy Casillas Pepita, “La Mariscala” Diego Covarrubias Los proyectos transoceánicos por el Istmo de Tehuantepec Héctor L. Zarauz López El esplendor del tren a Papaloapan Maribel Porragas Domínguez Gabriela Brimmer. El derecho a ser independiente Giovanni Alejandro Pérez Uriarte La comunidad organizada contra el VIH/sida Tristán González Yace DESDE HOY La cultura emo en México Mariana Pimentel Contreras TESTIMONIO El último testamento de Antonio López de Santa Anna Efraím Guízar Castelo y Carlos Maltés González ARTE El patrimonio de las ciudades ante el asedio de la modernidad Carlos Véjar y Pérez Rubio CUENTO La decisión de Benito Juárez Daniel Eliasib Pérez Villaseñor ENTREVISTA Los nuevos desafíos tecnológicos y el cine mexicano Ilse Paola Díaz Morales SEPIA Ese rectángulo Darío Fritz

REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS De John Brown al México en guerraSebastián Tapia Vázquez Un plan ambicioso para SonoraAna Rosa Suárez Argüello La opulencia culinaria en la mesa de Maximiliano y Carlota Emiliano Canto Mayén La ciudad de México se viste de verdeJosé Fernando Madrid Quezada El acre exilio de Federico Gamboa en La Habana Marisa Pérez Domínguez Safuega y la revolución ultrafeminista. Fausto E. Gómez García DESDE HOY La deuda moral de un país que aplaza la infanciaEréndira Paz López TESTIMONIO Homenaje a la entrega de Juana Belén Aurora Reyes Flores ARTE Bandidos rurales Víctor Manuel Carlos Gómez CUENTO De Adolfo a GustavoRenato Alejandro Flores Chinchót ENTREVISTA Adalberto Martínez “Resortes”. Hecho en México y por mexicanosRamón Aureliano SEPIA Mundos paralelosDarío Fritz

Darío Frítz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. El contraste aflora nítido. El plástico amortigua la lluvia ante el desamparo, el frío comienza a calar en algunos y en otros se abre pecho a la resistencia contra un clima impertinente para disfrutar al aire libre. Al fondo, mientras tanto, la figura ancestral del mayor ícono institucional abre dos ojos impasibles, que no son más que ventanas ubicadas al centro de la imagen, preguntándose cuánto pueden llegar a arraigar allí esos hombres, cuando él tiene siglos de mirar pasar lo más granado de la historia. Curtidos en batallas contra la desigualdad, esos hombres ocupan el territorio de todos con la esperanza de que la historia les acerque alguna pizca de justicia social. El contraste los amalgama: la edificación ruda y sobreviviente a las mejores y más deleznables decisiones, los ritos más violentos y las fanfarrias militares más

Darío Fritz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Han transcurrido ya más de cinco décadas y el halo de oscuridad y de las peores certezas permanece inalterable. La impunidad, la justicia inconclusa, la ceguera adrede, la indiferencia, la complicidad, la verdad escatimada, van tomando forma de fósil. Pasan los años como agua va y sin darnos cuenta en algún momento puede que aquellos que fue llamarada quede labrado en la piedra sin atenuantes. Las víctimas y sus familiares, y gente más cercana, han sido la fuente inagotable de un empeñoso esfuerzo por un reclamo de justicia que no llega y no hay rastros que asomen un cambio radical en ese sentido. Pasan hombres, pasan mujeres, pasan autoridades, pasan gobiernos, leyes que se hacen vetustas, y el saldo de los crímenes se abona con inmunidad. Cada tanto, sin embargo, se encienden luces de esperanza. Unos documentos, unas

REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS Aproximación digital al verdadero rostro de José María MorelosHéctor Noriega Mendoza Raíces históricas del charro cantorFaustino A. Aquino S. Inspecciones a las boticas de San Luis PotosíSergio A. Cañedo Gamboa, Alejandro Morón Ríos Cómo combatieron los potosinos la pandemia de 1918Flor de María Salazar Mendoza Veracruz en la mirada de Montserrat Pecanins Anna Ribera Carbó, Eulalia Ribera Carbó La última autoridad de Vigía ChicoLorena Careaga Viliesid DESDE HOY Un museo en retribución a los mayas macehualesJosé Alberto Rodríguez Robles, Gabriel Vázquez Dzul TESTIMONIO Carta desde la cárcel de Dolores Jiménez y Muro al general Aureliano BlanquetDiego Bautista Páez ARTE La mano de Pedro Ramírez Vázquez en la Universidad Autónoma de Nuevo LeónSusana Julieth Acosta Badillo CUENTO El enigma de la Hacienda de las ÁnimasAna Suárez ENTREVISTA Tobías Melchor Palafox: un paracaidista en la guerra suciaIván Lópezgallo SEPIA Lluvia milenariaDarío Fritz

Iván Lópezgallo Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Integrante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas desde los 17 años como soldado raso, formado en artes marciales, Melchor Palafox da cuenta en el siguiente relato de su participación en este cuerpo del ejército durante los años 1970 del siglo pasado, una época marcada por la represión de estudiantes, sindicalistas y opositores, además de la campaña militar en Guerrero que acabó con la vida de Lucio Cabañas. “Las órdenes había que cumplirlas, no discutirlas. Es lamentable, pero ni modo.”, dice. La Brigada de Fusileros Paracaidistas es una de las unidades del Ejército Mexicano más reconocidas y respetadas. Sus orígenes se remontan a 1946, con la Compañía Mínima de Aerotropas –integrada por elementos capacitados en Fort Benning, Estados Unidos– y el 1º de enero de 1969 se pasó revista de entrada a la Brigada de Fusileros Paracaidistas,

Ana Suárez Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Un crimen se ha cometido. La silla del caballo de la víctima tiene todas las pruebas. Los autores intelectuales y materiales no podrán escapar con facilidad. La llegada El sol enrojecía los cerros que rodeaban la Hacienda de las Ánimas, despidiendo el día. Un viento frío soplaba sobre los magueyales. En medio de una calma inquietante, un hombre montado en un caballo negro llegó al acceso principal. Era el detective al que la viuda de don Fernando Treviño, el poderoso empresario que controlaba el suministro de pulque a la capital, había mandado llamar. Doña Clara, una mujer de apariencia frágil, lo aguardaba en la entrada. Llevaba un vestido negro y un velo que apenas dejaba ver unos ojos enrojecidos por el llanto. A su lado, Tomás, un sirviente viejo y encorvado, sostenía una lámpara de aceite.

Diego Bautista Páez El Colegio Mexiquense En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. El 3 marzo 1914, la reconocida luchadora del Ejército Libertador del Sur envió una misiva en la que explicaba sus postulados para contribuir a la paz del país. Le pedía a Huerta la liberación de los presos políticos, discutir los reclamos de sus opositores y garantías de pacificación para todos los mexicanos. ¿Qué se le puede escribir a tu carcelero? Sin duda esta pregunta se la planteó la autora de la carta que a continuación se presenta. Fue el propio Secretario de Guerra y Marina del gobierno de facto de Victoriano Huerta, Aureliano Blanquet, quien solicitó –vía otra revolucionaria capturada, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza–, “mis proposiciones y mis pretensiones, hablándole con toda claridad”, al darse cuenta de que las tropas federales habían apresado a la reconocida agitadora en los linderos entre la ciudad

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