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En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 37. En un México como el de la mitad del siglo XIX en el que dominaban los privilegios de las corporaciones militares y eclesiásticas, aunado al poder económico de comerciantes y grandes propietarios, la emergente clase media de pequeños propietarios y profesionales encontró en hombres clave para ese momento como el jalisciense Mariano Otero, figuras visionarias en la construcción y dirección de un país con mayores igualdades, federalista y en el que los derechos individuales fueran respetados. Hace 170 años, este brillante jurista y político impulsó y logró incorporar en las discusiones que dieron lugar al Acta Constitutiva y de Reforma de 1847, el Juicio de Amparo, plasmado como un instrumento del liberalismo jurídico decimonónico para garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos, y que hasta el día de hoy representa el principal recurso jurídico al que han recurrido diversos

REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS Mariano Otero. Una corta vida ilustrada en la lucha por la igualdad y justiciaLaura Suárez de la Torre La Guadalajara pujante de la primera mitad del siglo XIXGraziella Altamirano La ciudad de México durante la década de 1840Regina Hernández Franyuti Un portavoz de la clase media en los Congresos de 1842, 1846 y 1847Cecilia Noriega y Alicia Salmerón La guerra contra Estados Unidos y las argucias políticas de Santa AnnaFaustino A. Aquino Sánchez La muerte regresa. El cólera de 1850 en la ciudad de MéxicoClaudia Patricia Pardo Hernández DESDE HOY El juicio de amparo y la dignidad humanaCarlos de Jesús Becerril Hernández TESTIMONIO Correspondencia sobre una paz incómodaNorberto Nava B. ARTE La Academia de San Carlos resurge en 1840Ma. Esther Pérez Salas C. CUENTO Ciudad de México. Mexico CityAna Suárez ENTREVISTA Magistrado Ricardo Sodi Cuéllar. El juicio de amparo, un medio de control

Darío Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. La historia lineal de los vínculos entre las naciones parece necesitar de algunos nudos y enredos que las paralizan por un tiempo hasta encontrar quiénes los desaten para inyectarle mayor energía y volver a avanzar sin piedras ni lodos que la atoren. En ese lapso de marañas abunda el griterío y el desentendimiento, la amenaza de la fuerza y el golpeteo incesante de la descalificación. Desde una de las trincheras se lanzan fuegos artificiales que obligan a agazaparse del otro lado, hasta que la pólvora deje de iluminar el cielo por cansancio de los artilleros o pérdida de eficiencia. Juegan al límite, pero en el fondo la pólvora sirve para intentar imponer condiciones, aunque no caerá a tierra. Podrá haber daños, pero no destrucción. Las necesidades de convivir están implícitas y terminan por imponerse. Que de la

Darío Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. La imagen da lugar a dudas y conjeturas. Adivinanzas y acechanzas. ¿Una jornada normal para un barquero que ayuda a cruzar a una mujer de una costa a otra a cambio de unos médicos pesos para que pueda hacer el mandado, visitar a un familiar o ir al trabajo? ¿Un solitario y solidario remero sobre una improvisada madera que lleva a buen puerto a su vecina? ¿ Una vía vehicular inundada y un hombre que lo ha perdido todo, pero que aún está dispuesto a salvar a su madre de las inclemencias de la tormenta’. ¿Alguna opción más modesta a las trajineras de Xochimilco? Puede resultar gracioso cómo, ante la adversidad, los seres humanos encontramos las maneras menos sutiles, o más burdas, las de creatividad inusitada o de arrojo imprevisible, para superar una situación. Cuando poco tenemos,

María Eugenia Arias Gómez Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. Tenedor de libros, en principio, la influencia de un maestro de raíces griegas alentó a Edmundo Calva Cuadrilla a estudiar en la escuela médico militar. Desde allí comenzaría una extensa carrera en la medicina que incluyó la formación en la universidad de Wisconsin, la docencia y la actividad profesional en centros públicos y privados. Edmundo Calva Cuadrilla, originario de Pachuca, Hidalgo, nació el 20 de noviembre de 1922 y fue el segundo de los once hijos que procrearon Maximiliano Calva Paredes, campesino, minero, así como pequeño comerciante, y Carmen Cuadrilla Valencia de Calva, dedicada al hogar. En la entrevista que me concedió en la Ciudad de México, el 21 de febrero de 2006, recordó que “éramos felices” y que, por consejo de la abuela materna, él y sus hermanos asistieron a escuelas primarias

Agustín Cadena Universidad de Debrecen En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. Poco antes de que el primer cohete estallara en el cielo y las campanas de la iglesia comenzaran a llamar, el forajido Armadillo Berlín despertó de una pesadilla. Estaba dormido “en su sueño se veía dormido” en la misma habitación que su madre, en una cama próxima a la suya. De repente empezó a soñar “dentro de su sueño empezaba a soñar” que una mexicana a quien ya despierto reconocería como Clementina Aguiar le daba la espalda y lo dejaba solo en medio de un llano oscuro. Caminaba desnuda y por sus muslos escurría la sangre de su desfloración. Pero no había sido él quien la violara, sino otro hombre: un ser oscuro, invisible, que surgió de entre las sombras y vino a despojarlo. Armadillo Berlín intentó gritar; soló que lo hacía: lanzaba gritos

Mauricio César Ramírez Sánchez FES Cuautitlán-UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. Historia, cultura y música constituían el verdadero teatro del país, a entender del muralista. Así lo reflejó en una de sus últimas obras que realizara en el frente del teatro de los insurgentes, inaugurado en 1953 con una comedia interpretada por Cantinflas. El mural de Diego Rivera en el Teatro de los Insurgentes resulta significativo por resumir la historia de esta manifestación artística, desde la época prehispánica hasta el siglo xx. En su realización el artista optaría por la utilización de mosaicos, que tenían como finalidad la perdurabilidad de las obras expuestas a las inclemencias, que se enfrentan en un espacio exterior. Con ello el mural y el teatro buscaban ser un punto de referencia en el sur de la Ciudad de México. El Teatro de los Insurgentes fue concebido por el empresario

Maricela González Cruz Manjarrez Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. La iconografía de distintos momentos de la represión del estado contra las luchas sociales en México tiene en este fotógrafo capitalino a uno de sus baluartes fundamentales. Retrató a los halcones en el jueves de corpus de 1970 y las protestas de petroleros, maestros, médicos y estudiantes. La fotografía, decía, “es una forma de no dar la espalda a los hechos y permitir que otros escriban la historia a su antojo”. Enrique Bordes Mangel y Cervantes fue considerado en 1958 por diversos medios como el autor de “la foto más oportuna” del año, publicada en más de trece diarios. La tomé durante la represión al movimiento petrolero, cuando tenía 36 años de edad y la titulé, con su particular sentido del humor, “Mi pelotón de fusilamiento”. La fotografía destaca por

Jacques Coste Cacho Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac México En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. En un país donde las investigaciones de las procuradurías de justicia son deficientes, la tortura es parte de los procesos de búsqueda de información y donde reina la impunidad porque la mayoría de los crímenes se quedan sin sancionar, la desaparición forzada de 43 estudiantes en septiembre de 2014 ha sido un reflejo más de las permanentes violaciones a derechos humanos que aún y con una reforma legal promulgada en 2011 para erradicarlas, no se aplica. 2011 fue un año paradigmático en la conformación del orden jurídico mexicano, al promulgarse una reforma legal basada en el respeto y la protección de los derechos humanos. Sin embargo, en la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 ocurrirían una serie de sucesos que han puesto en relieve la falla

Héctor Javier Pérez Monter FCPyS, FES Acatlán, UNAM; UAMEX En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 36. Un sábado de noviembre de 1968, el escritor fue detenido en la ciudad de México. Sus reclamos eran demasiado subversivos para la época: libertad para los presos políticos, el cese de la represión y la retirada del ejército de todas las aulas universitarias. Además, alentaba a luchar por una reforma electoral con participación libre ciudadana. era una detención más, que no lo intimidaba en su lucha. Su preocupación, en todo caso, era seguir escribiendo. El papel del escritor José Revueltas en el movimiento estudiantil del 68 evoca al profesor Mendizábal, personaje de su cuento “La Palabra Sagrada”, del libro Dormir en Tierra, que escribió al menos ocho años antes de ser capturado en 1968. El maestro Mendizábal, después de descubrir a un par de adolescentes entrelazados en el desván de

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