Archivo de la categoría: Desde Hoy

Héctor L. Zarauz López Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 27. México apuntó a ser una potencia petrolera, pero con el paso de las décadas se transformó en importador de petróleo. Es una industria que bajó la producción, perdió reservas y exportaciones, sus instalaciones quedaron obsoletas y, además, sin posibilidades de hacer reinversiones porque sufre altas cargas fiscales. La polémica reforma energética de 2013 que apuesta a la inversión privada en el sector sigue generando dudas. En los últimos años se ha dado en nuestro país un intenso debate sobre el curso que debe tomar la explotación del petróleo. En torno a ello han surgido básicamente dos posiciones encontradas. La primera postula la necesidad de liberar a esta industria de los principios estatizadores de la expropiación decretada en 1938 y que, en consecuencia, se permita la participación de capitales privados en las diversas fases

Adriana Catarí Castillo Morales Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26. Hijo de la seguidilla y el fandango, danzas zapateadas que trajeron los españoles, en algún momento llegó a estar prohibido y fue considerado obsceno. Pero rápidamente comenzó a popularizarse en Jalisco donde tomó mayor fuerza durante el primer tercio del siglo XIX. Si en la etapa independentista del país el jarabe sirvió como identificador de la identidad, hoy es un símbolo de la tradición musical mexicana. Uno de los elementos más recurrentes en las creaciones vernáculas mexicanas es el azúcar y sus derivados. El jarabe tapatío recibió su nombre debido a la relación con este producto de la naturaleza y le hace gran honor porque este bello baile representa un festín para los sentidos del espectador. Actualmente constituye un estereotipo de la nación mexicana gracias al cuadro de características

Diana Guillén Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 24. Chiapas ya no es la misma entidad que el levantamiento zapatista de 1994 colocó en las primeras planas nacionales e internacionales, por lo que a dos décadas de distancia conviene plantearse interrogantes como ¿a la sociedad chiapaneca le ha dejado algo?, ¿ha significado cambios importantes para las comunidades indígenas?, o ¿tuvo alguna incidencia para la vida nacional e internacional? Aventurar posibles respuestas a estas y a otras preguntas es el reto del presente artículo. Antes de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional  (EZLN)  colocara a Chiapas en las primeras planas de la prensa nacional e internacional, propios y extraños reconocían en la entidad un lugar de indescriptible belleza física donde además de paisajes, edificios colonia- les o ruinas mayas, podían encontrarse las particularidades de la vida indígena. Había quienes en todo ello identificaban desafiantes

Paolo Riguzzi – El Colegio Mexiquense Patricia de los Ríos – Universidad Iberoamericana En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 23. La apuesta por un intercambio comercial abierto con Estados Unidos y Canadá que favoreciera el desarrollo mexicano no ha sido tan exitosa como se esperaba. Hay razones económicas internacionales que lo explican, pero parte importante de las fallas se encuentran en problemas internos que México no ha logrado superar. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entre Canadá, Estados Unidos y México (TLCAN), se suscribió en diciembre de 1992 y, tras su ratificación por los tres congresos al año siguiente, entró en vigor en enero de 1994. Cumple así 20 años de existencia, y las implicaciones de esta duración resultan evidentes si se piensa que más de un tercio de la población mexicana nació posteriormente y que otra porción importante transcurrió toda su edad

Faustino A. Aquino Sánchez Museo Nacional de las Intervenciones, INAH. En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 22. Si hay una vestimenta que pueda identificar la imagen del hombre de campo mexicano es la del charro. El autor la defiende como tradición ecuestre de siglos, arraigada en la población, que le da identidad y renombre al país, en contraposición a quienes la cuestionan por su imagen estereotipada y supuestamente artificial. Desde tiempos antiguos se ha considerado al charro como la imagen por antonomasia de lo mexicano. Sin embargo, en las últimas décadas, la legitimidad de su traje como el traje nacional de México ha sido cuestionada por historiadores e intelectuales que consideran a los charros de hoy descendientes y representantes de las clases y regiones más conservadoras del país, y a su representatividad nacional, un invento, un simple estereotipo de la política priista de la primera mitad

Perla Shiomara del Carpio y Eduardo Fernández Universidad de Guanajuato, Campus Celaya-Salvatierra En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  21. La producción de café o la recolección y elaboración de artesanías de ámbar han sido insuficientes para que los habitantes de este municipio chiapaneco permanezcan en sus poblados. La mejora educativa también suele ser determinante para emigrar A lo largo de la historia de México, los movimientos migratorios han presentado características diversas, producto de múltiples causas, y el territorio nacional ha sido testigo de desplazamientos de población con diferentes matices y modalidades. Por un lado, observamos un fenómeno de migración internacional ya centenaria, que coloca a México como el principal país exportador de recursos humanos en el mundo y a 98 por ciento de sus migrantes residiendo en Estados Unidos. Por el otro, desde la conquista española, el país es destino de inmigrantes de distintas partes del

Cecilia SuA?rez Trueba En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  20. ¿Porqué, a pesar de los peligros de muerte y complejidades del trayecto, los migrantes centroamericanos siguen intentando desesperadamente cruzar a Estados Unidos? El hambre, la falta de empleos bien remunerados, la inseguridad y la violencia en sus países de origen, entre otras muchas problemáticas, obligan a que la migración parezca ser la única opción. Fue a finales del 2006 cuando tuve la ocasión de encontrarme por primera vez con la realidad de la migración centroamericana, cuando empecé a trabajar con un sacerdote jesuita en Acayucan, Veracruz. Una mañana recibimos una llamada, solicitándonos urgentemente apoyo para dar de comer a los 200 migrantes que llegarían a la comunidad de Medias Aguas, Veracruz. La Bestia, como los migrantes conocen al tren, había estado varada por varios días y acababa de reanudar su circulación. Sabíamos que todos los migrantes

47/47