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Eduardo Adán Orozco Piñón Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. Agustín de Iturbide entró a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 tras una campaña militar de tan sólo siete meses, no exenta de enfrentamientos armados, pérdidas humanas y crisis alimentaria, aunque la versión más divulgada habla de un proceso incruento, ordenado y pacífico. … seis meses bastaron para desatar el apretado nudo que ligaba a los dos mundos. Sin sangre, sin incendios, sin robos ni depredaciones, sin desgracias y –de una vez– sin lloros y sin duelos; mi patria fue libre y transformada de colonia en grande imperio. Agustín de Iturbide, Memorias escritas desde Liorna, 1823 Cuando hablamos de la guerra de la independencia lo primero que nos llega a la mente es su inicio. De aquel primer momento conocemos a los personajes, las acciones,

Iván Lópezgallo Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. El coraje y la valentía no serían suficiente para las menguadas fuerzas del Ejército de Oriente, que entre marzo y mayo de 1863 se enfrentarían en Puebla a la entrenada y bien abastecida expedición francesa. Prácticamente estaban en las antípodas. Puebla ha sido, históricamente, una de las metrópolis más importantes de nuestro país. Fundada en el Valle Cuetlaxcoapan, su ubicación la convirtió un paso obligado para quienes se dirigían de Veracruz a la capital de la república o viceversa, por lo que en términos militares tomar Puebla abría las puertas de la ciudad de México. Esta situación la convirtió en escenario de una gran cantidad de sitios y enfrentamientos durante el siglo XIX, aunque ninguno tan famoso como el del 5 de mayo de 1862, fecha en que el Ejército de Oriente derrotó a quienes

Sergio Hebert Caffarel Pérez Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. El emperador francés intentó encontrar un aliado en sus cuatro años de reinado en México, en la Iglesia católica. Pero las desconfianzas siempre minaron la relación. Ni siquiera su acercamiento a la devoción popular por la Virgen de Guadalupe logró romper la frialdad del vínculo. El martes 12 de diciembre de 1865, el emperador Maximiliano I de México se levantó de madrugada en el Castillo de Chapultepec. Era un día muy especial para él y sus súbditos por lo que vistió el uniforme más elegante. A las siete de la mañana abordó un coche que lo llevaría hasta la villa de Guadalupe, un poblado al norte de la capital, en donde se llevarían a cabo los festejos de lo que los católicos mexicanos llamaban “La maravillosa aparición de nuestra

Blanca Azalia Rosas Barrera El Colegio de México En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. El método mesoamericano de cocción de carne en horno de tierra perdura hasta nuestros días. Su salubridad siempre fue cuestionada, especialmente al finalizar el siglo XIX cuando se adoptaron medidas más eficientes para regular la higiene de los alimentos, lo que provocó la modificación de las técnicas y utensilios para la preparación y venta de barbacoas en el ámbito urbano. La preparación de alimentos no es una actividad exclusiva del ámbito privado del hogar, sino un fenómeno público relacionado con tradiciones y la expresión de diferencias sociales y de género que requiere del uso y control tanto de utensilios como del fuego en espacios abiertos. En este sentido, el presente ensayo documenta el mestizaje culinario que propició el desarrollo de la barbacoa mexicana durante el periodo colonial y su adaptación al

Andrea Chong Muñoz Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 44. Desde Porfirio Díaz hasta Pancho Villa fueron deslumbrados por la artista española. A pesar de amenazas e intimidaciones, y la necesidad de ausentarse del país en algunas temporadas, logró preservar su espectáculo, sin importar las filias políticas. Caos. Es la primera palabra que se formula en los labios de cualquiera que escuche hablar de la revolución mexicana. Sin embargo, en medio de las idas y venidas de los ejércitos, del miedo y de las balas que rozaban las cabezas de los incrédulos, los teatros estaban llenos de vida. Ya fuera el Colón, el Lírico o el Principal, ya fueran los oficiales o los soldados rasos, había una artista que nadie podía perderse, una pícara española que derrochaba alegría y podía salvar una vida con su sonrisa. Su nombre era María Conesa,

DEL MURO DE FACEBOOK Estimados editores de BiCentenario: Trabajo cerca de la Alameda. Todos los días entro y salgo del metro por la estación Bellas Artes y me pregunto el por qué de la cerca y el dintel verdes que rodean la entrada. Tengo varios años de leer su revista y pensé que tal vez ustedes podrían darme una respuesta. Beatriz Alegría Lo que sabemos es que en 1998, para celebrar 30 años de cooperación entre las empresas francesa y mexicana del metro, hubo un intercambio de regalos. México recibió la conocida como “Entrada Guimard”, similar a la de algunas estaciones de París, y Francia un fresco wixárika llamado “El pensamiento y el alma huicholes”, que se halla en la estación Palais Royal-Musée du Louvre. “Porfirio Díaz en Yucatán. Una visita triunfal” por Marisa Pérez Domínguez (núm. 34) —Es cierto que cuando el general Díaz visitó la península, los hacendados

CARTAS “Criar hijos ajenos: las nodrizas en México durante los siglos XVIII y XIX”, de Luis Ernesto Hernández (núm. 14) es un buen artículo. Las imágenes me gustaron mucho. En general, la calidad y el contenido de sus artículos es excelente, aunque en estos tiempos económicamente tan difíciles, a algunos nos resulta complicado adquirir las revistas. Tenemos que esperar a una feria o un remate de libros. Gabriela Sánchez Martínez Gracias por tu valoración. Los artículos y números completos también se pueden consultar en: www.revistabicentenario.com.mx   “Historia trágica del recurso del agua en la ciudad de México”, de J. Carlos Domínguez (núm. 8) me pareció de gran interés. Me gustaría saber cuándo se comenzó a dar la escasez de agua en nuestra capital. Juana Reyes Angón No lo sabemos a ciencia cierta, pero pareciera que fue en el siglo XIX. Por lo menos sabemos de la queja de los vecinos

Lourdes Roca Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 33. Fotografías, dibujos y material fílmico ayudan a descifrar y explicar los cambios del barrio de Mixcoac. Ladrilleras, abundancia de agua, espacios abiertos y casas lujosas confluían en diferentes momentos del siglo pasado. La labor de recuperación de archivos públicos y privados nos permite acercarnos a ellos. Una zona enmarcada por ríos. El agua fluía por doquier. Los cultivos emergían a unos lados y otros de los cauces. Mixcoac, Churubusco, Becerra eran sus nombres. Ríos añejos, cauces amplios. Los primeros recuerdos de los avecindados en San Juan Mixcoac y alrededores desde las primeras décadas del siglo XX son de una vasta extensión repleta de agua transparente. “Hasta tortugas se veían en el agua”, comentan sobre los espacios ribereños que a lo largo del siglo se fueron dejando de ver, para ocultarse por completo en las profundidades

CARTAS Sobre “En Durango se descubrió el suero antialacránico” (núm. 4), hubo un tercer involucrado que participó en su descubrimiento y elaboración: Isaías Rivera Salmón. Fue un boticario nacido en Topia, dueño de la farmacia La Fama, quien en su caballeriza inoculó durante 92 días a un caballo, sacando el que sería el suero antialacránico. La primera persona en quien lo probó fue su pequeña hija Magdalena. Paulina Emilia García González Gracias por las imágenes en el artículo “En busca de un disfraz para el carnaval” (núm. 13). Son bellísimas. Ana Mercedes González Kreysa Quedé muy feliz de ver el número 27 de la revista. Muchas gracias, está hermosa, de verdad es un lujo tener a Robert Capa en la portada. Por favor, a todo el equipo mi más sincero agradecimiento y mis mejores deseos: ¡Muchas letras, muchas imágenes! Rebeca Monroy Nasar Del texto “La huella del Hospital General de

Por amor a la historia Las conocidas como muñecas Marías, hechas de trapo y listones coloridos, y que son cosidas a mano y no llevan pegamento, resultan del sincretismo del Viejo y el Nuevo Mundo. En el caso de las muñecas americanas estaban hechas con arcilla, palma y cabellos de elote. Solían acompañar los rituales funerarios de los niños y después de la conquista se combinaron con las muñecas importadas de España. ¿Sabías qué…? El nombre oficial de nuestro país es Estados Unidos Mexicanos desde que se proclamó la Constitución de 1824. “Estados Unidos” resalta el pacto federal, en tanto que “Mexicanos” hace énfasis en la nación, origen de la soberanía.   Reloj de arena 22 de febrero de 1819 Luis de Onís, en representación del rey Fernando VII de España, y John Q. Adams, secretario de Estado por Estados Unidos, firman el Tratado de la Transcontinentalidad. España renuncia a

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