Blog

Ana SuárezInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. La mente de Agustina vuelve a su fantasía, esa que en la medida en que ha sentido su casa vacía, su mesa solitaria, sus noches demasiado tranquilas, cultiva más: de haber estado en sus manos, ella habría puesto al emperador en guardia, lo habría salvado. Es 19 de julio, la misa concluyó. Agustina se despide de los miembros de la liga iturbidista, a la pregunta por Rodrigo, estudia ahora, pretextó. Atraviesa la nave lateral y entra en la capilla, que siente como su hogar, como este debiera ser. Sus ojos recorren los objetos que le rodean y percibe la paz y seguridad que le da saber que nada ha cambiado, que todo continúa igual. Y recuerda su primera visita, hace más de un cuarto de siglo, cómo podrá olvidarlo; su abuelo la trajo a la ciudad

Gustavo Pérez Rodríguez Seminario de Historia Militar y Naval En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. Los intérpretes políticos de la historia quitaron a Agustín de Iturbide y Arámburu el crédito de consumador de la independencia, para ubicarlo en el espacio singular de los villanos. La pintura que aquí se analiza, sin embargo, lo presenta al lado de Miguel Hidalgo y Costilla como uno de los libertadores: Hidalgo porque inició la rebelión emancipadora e Iturbide porque logró concluirla. En este bicentenario de la consumación de la independencia mexicana se sigue debatiendo acerca de la supremacía del inicio de aquella revolución por sobre la forma en que esta concluyó. Por ello, resulta difícil que el tradicionalmente llamado “Padre la Patria” pudiera aparecer en una mención o representación conmemorativa al lado de uno de los considerados “villanos” de nuestra historia, aun y cuando este haya sido nada menos

Laura Suárez de la Torre Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. Antes de regresar de su breve exilio europeo, Agustín de Iturbide redacta un manifiesto político en el que se defiende y justifica, y da su versión de los días conflictivos que siguieron a la consumación de la independencia. La escritura de esas memorias quedó como un testimonio personal que permite ver su interpretación de momentos definitivos de la historia de México, aunque no le servirían, según su intención, para reinsertarse en la nueva vida política del país. Fue vitoreado emperador y, tiempo después, acusado de abusar del poder durante su corto imperio. A los aplausos y reconocimientos de otros momentos, le siguieron las críticas a su desempeño autoritario y los alzamientos en su contra. Más tardó en jurar como emperador que en verse envuelto en la intriga y el contubernio. Al ceñirse

Graciela de Garay Arellano Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. El hambre, la miseria y las enfermedades fueron los motivos principales de las numerosas pérdidas humanas antes y durante las guerras de independencia en México. Por entonces, hubo epidemias de influenza, viruela, tifo y fiebre amarilla. En 2021, la pandemia del coronavirus preocupa por las consecuencias económicas y políticas; en tanto, la utilización de espacios públicos y privados abre el debate sobre el diseño de la vivienda como un lugar adecuado para evitar su propagación. Filósofos y científicos sociales discuten si la pandemia del COVID-19 es o no un acontecimiento histórico. Quienes creen que sí, aseguran que es algo nuevo y revolucionario, la distinguen como una ruptura instauradora que transformará radicalmente a la sociedad; otros niegan su novedad e insisten en que epidemias y pandemias siempre han existido. Sea de esto lo que

Joaquín E. Espinosa AguirreDoctorado en Historia Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. Durante muchos años el título de paternidad de la patria lo habían compartido Hidalgo e Iturbide. Pero en los festejos por el centenario del proceso de independencia de 1910 y 1921 se consumó, en gobiernos tan disímiles como los de Porfirio Díaz y Álvaro Obregón, el destierro del militar del lugar de los hombres ilustres entre los héroes de la gesta de emancipación. El año 1921 determinó el final de una de las más complicadas relaciones dentro de la historia patria: la de Agustín de Iturbide y los mexicanos. Si bien durante el siglo XIX su figura histórica había coexistido con la del resto de los héroes nacionales –Miguel Hidalgo, principalmente–, sería en las celebraciones que llevaron a cabo Porfirio Díaz en 1910 y Álvaro Obregón

Bertha Luz Justo de la Hoz Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. Coahuila y Texas formaban parte, junto con Nuevo León y Nuevo Santander, de la relegada Comandancia General de las Provincias Internas de Oriente, creada en 1776 por el virreinato. Declarado el Plan de Iguala, se incorporaron en julio de 1821 al proceso de independencia. Casi tres años después formarían un solo estado, mismo que duraría poco tiempo. Los vecinos de Saltillo y un grupo de soldados se reunieron en la plaza de armas de esa villa el 1 de julio de 1821 para secundar el Plan de Iguala, proclamado por Agustín de Iturbide unos meses atrás. Para entonces, Coahuila y Texas, ubicadas en la parte nororiental de Nueva España, eran dos comarcas extensas y escasamente pobladas, sobre todo la segunda. Ambos territorios formaban parte de una división

Omar Urbina PinedaEl Colegio de México En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. En los años de la guerra de independencia tanto las provincias del oriente como del occidente del virreinato vivieron en conflicto permanente, pero vinculados a contextos locales y no tanto a las arremetidas insurgentes que pronto fueron controladas. Aceptaron y se sumaron tardíamente al Plan de Iguala. Ya independientes y con nuevas autoridades, la situación de aislamiento y olvido no se modificaría tras el triunfo y caída posterior de Iturbide. En 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo se levantó en armas, la llama insurgente prendió en todo el territorio de Nueva España. Las lejanas Provincias Internas no fueron ajenas a este proceso, pero, a diferencia del resto del virreinato, los levantamientos norteños fueron rápidamente reprimidos y la actividad insurgente en la región decayó por el resto de la década. Sin embargo, el ambiente

Ricardo Emmanuel Estrada Velázquez Maestría en Historia de México, IIH-UMSNH En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. Los dos militares, que para 1821 servían al virreinato, fueron fundamentales para la causa independentista de Iturbide. Su aceptación para sumarse a la lucha desde Zitácuaro y Maravatío los llevaría hasta la misma ciudad de México como figuras capitales del Ejército Trigarante. La independencia absoluta, la defensa de la religión católica y la unión de los habitantes de Nueva España, sin importar origen étnico ni condición social, fueron las bases que Agustín de Iturbide utilizó en su plan proclamado en el pueblo de Iguala el 24 de febrero de 1821. Este documento, compuesto por 24 artículos, estipulaba la creación del Ejército de las Tres Garantías, fuerza militar que adquirió seguidores rápidamente debido a las relaciones de amistad que existían entre los miembros de los ejércitos realista e insurgente. En

Reveriano Sierra Casiano Facultad de Filosofía y Letras – UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. La incorporación de la poderosa fuerza militar insurgente del arriero sureño a la estrategia de Iturbide fue el gran impulso –vendrían luego otros acuerdos militares– para la consumación de la independencia, concretada pocos meses después del pacto entre ambos en la zona de Teloloapan. En 1820, la guerra por la independencia de Nueva España, que había iniciado diez años antes en el Bajío, había menguado. El historiador conservador Lucas Alamán escribió en su Historia de Méjico… [1852], que el reino estaba totalmente pacificado, “excepto un ángulo de poca importancia en el sur de México”. En esa zona operaba principalmente Vicente Guerrero (1792-1831). Oriundo de Tixtla, Guerrero había dejado su trabajo de arriero y se unió al movimiento rebelde a finales de 1810, durante la primera campaña que José María

Eduardo A. Orozco Piñón Facultad de Filosofía y Letras – UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 53. La promulgación del acuerdo independentista del 24 de febrero de 1821 tiene detrás una estrategia encabezada por Agustín de Iturbide, quien tres meses antes fuera enviado por el virrey a Acapulco a pacificar la zona. Iturbide buscó apoyos militares en las provincias del centro del país para luego ocupar la capital, y aunque sólo obtuvo la adhesión de Vicente Guerrero, echó a andar su proyecto político de un imperio mexicano libre e independiente. El periodo de consumación de la independencia es uno de los más incomprendidos de la historia nacional. Los actores de este proceso, así como sus motivaciones y objetivos, se nos presentan turbios, comparados con los personajes que iniciaron la gesta libertadora. Incluso, los orígenes de esta rebelión son prácticamente desconocidos por haber sido tergiversados al

300/1116