Un museo en retribución a los mayas macehuales
José Alberto Rodríguez Robles y Gabriel Vázquez Dzul Centro INAH Quintana Roo En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Junto a la construcción del Tren Maya se configuró la necesidad de levantar un espacio que diera cuenta de la historia, cultura y lengua de los mayas macehuales. Así nació el Museo Histórico de la Ciudad de Felipe Carrillo Puerto, ideado para exponer una memoria colectiva e histórica a los visitantes y a la propia comunidad. Desde los caminos habilitados por el machete bajo la selva quintanarroense para la marcha de las compañías mayas a mediados del siglo xix, pasando por los caminos de herradura en los que sacaban el chicle y distribuían mercancías a las comunidades, hasta las modernas carreteras petrolizadas y, ahora, con el acompañar del Tren Maya, se crea una visión de conjunto de la historia (memoria colectiva y memoria histórica) de la antigua capital
La última autoridad de Vigía Chico
Lorena Careaga Viliesid Academia Mexicana de la Historia Miembro corresponsal por Quintana Roo En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Del pueblo costero quintanarroense solo quedan ruinas y un único habitante, Valentín. Pero detrás, en el tiempo, se remonta a una historia de progreso, de la mano del auge de la producción del chicle y su exportación. Esa mañana Don Valentín abrió los ojos más tarde que de costumbre. Eran casi las siete cuando se levantó de la hamaca aún con sueño. Había llovido toda la noche y eso siempre le producía cierta inquietud, como una voz susurrando en su interior que no le permitía dormir profundamente, sino que lo mantenía en una especie de vigilia, de la cual despertaba de inmediato si el golpeteo de la lluvia, persistente y monótono, variaba de algún modo. Con su tazón de café negro en la mano, observó el
El cine-teatro Ávila Camacho bajo amenaza de demolición
Arturo E. García Niño Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales Universidad Veracruzana En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 65 Suele ocurrir. Las autoridades políticas prefieren echar abajo una obra cultural a reconstruirla. Inaugurado en 1952, a pocos metros del Palacio de Gobierno de Chetumal, este emblema de identidad local está en riesgo de transformarse muy pronto en estacionamiento. “Acá, a Chetumal, casi todo llegó tarde desde el centro, chavo; pero el queso holandés, la mantequilla danesa, los whiskys raros y la cerveza Guinness que te gustan tanto, estuvieron siempre, gracias a Belice y el Caribe”, dijo un amigo novelista (¿o debió haberlo dicho?) oriundo de la ciudad más transpirante de México. Recorríamos el Boulevard Bahía en diciembre de 2006 y me platicaba de su infancia y adolescencia ligadas a “El Ávila Camacho”, teatro y cine inaugurado en el arranque de los años 50 en el territorio urbano nacido
