Editorial #70
Darío Fritz En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Han transcurrido ya más de cinco décadas y el halo de oscuridad y de las peores certezas permanece inalterable. La impunidad, la justicia inconclusa, la ceguera adrede, la indiferencia, la complicidad, la verdad escatimada, van tomando forma de fósil. Pasan los años como agua va y sin darnos cuenta en algún momento puede que aquellos que fue llamarada quede labrado en la piedra sin atenuantes. Las víctimas y sus familiares, y gente más cercana, han sido la fuente inagotable de un empeñoso esfuerzo por un reclamo de justicia que no llega y no hay rastros que asomen un cambio radical en ese sentido. Pasan hombres, pasan mujeres, pasan autoridades, pasan gobiernos, leyes que se hacen vetustas, y el saldo de los crímenes se abona con inmunidad. Cada tanto, sin embargo, se encienden luces de esperanza. Unos documentos, unas
Tobías Melchor Palafox: un paracaidista en la guerra sucia
Iván Lópezgallo Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 70. Integrante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas desde los 17 años como soldado raso, formado en artes marciales, Melchor Palafox da cuenta en el siguiente relato de su participación en este cuerpo del ejército durante los años 1970 del siglo pasado, una época marcada por la represión de estudiantes, sindicalistas y opositores, además de la campaña militar en Guerrero que acabó con la vida de Lucio Cabañas. “Las órdenes había que cumplirlas, no discutirlas. Es lamentable, pero ni modo.”, dice. La Brigada de Fusileros Paracaidistas es una de las unidades del Ejército Mexicano más reconocidas y respetadas. Sus orígenes se remontan a 1946, con la Compañía Mínima de Aerotropas –integrada por elementos capacitados en Fort Benning, Estados Unidos– y el 1º de enero de 1969 se pasó revista de entrada a la Brigada de Fusileros Paracaidistas,
Operativo y asesinato de la DFS en CU
Ángel Aurelio González Amozorrutia En revista BiCentenario, el ayer y hoy de México, núm. 69. Este es el relato de una infiltración de los organismos de seguridad mexicano en las instalaciones de la unam que acabó con la muerte de dos guerrilleros, la detención de otros y la deportación de la hija del embajador de Brasil. Los rayos de luz se filtraban en los árboles del campus, muy temprano arribaron a Ciudad Universitaria cuatro miembros de la Brigada Blanca, les franquearon el paso los vigilantes del estacionamiento del Estadio Universitario, no obstante, era domingo y la universidad se encontraba en huelga. Bastó que les mostraran la “charola”, con el temible tigre, emblema de la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Se transportaban en un Galaxie con vidrios polarizados y sin placas. Otro grupo se distribuyó en las salidas de las islas, en total eran más de quince agentes dispersos y algunos apostados
