Editorial
Darío Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 28 En mayo de 1949, el cineasta Arcady Boytler y su esposa Lina recibieron un inesperado regalo. Era un autorretrato que algunas décadas más tarde adquiriría un valor impensado para esa época. La pintura llevaba el nombre de El venado herido y estaba acompañada de unos versos dedicatorios en octosílabos donde su autora les pedía que la recordaran en su futura ausencia. Consciente, se anticipaba a lo que prefiguraba como irremediable. Cinco años más tarde, aquella amiga del regalo, Frida Kahlo, moría. La vida multifacética de Frida está enmarcada en su cotidianidad por un permanente vínculo con el mundo de esplendor de la cinematografía de mitad del siglo XX. Sí ha sido un imán para el cine, tanto en vida como en las películas y documentales que la retrataron, en los cortos años en que fue erigiéndose
