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Cecilia Noriega, Alicia Salmeron Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 37. Las emergentes clases medias se caracterizaban por su anhelo de independencia individual, su reconocimiento a la educación y al trabajo como los caminos para alcanzar esa libertad y la exigencia del derecho a representar y ser representado. Un político renovador como el jalisciense Mariano Otero fue uno de los más destacados portavoces de estas aspiraciones. Mariano Otero como diputado constituyente es una de las múltiples facetas del brillante jurista, político y sociólogo mexicano. Su elevada participación en los congresos constituyentes y extraordinarios de 1842 y 1846-1847 lo sitúa como gran defensor de los derechos individuales (de su garantías a  nivel de la carta magna) y, en consecuencia, de su lucha en contra de los privilegios de las corporaciones; también como un sincero federalista. Por todo esto el Otero constituyente es reconocido. Pero el

Regina Hernández Franyuti Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 37. Los últimos nueve años de su vida, Mariano Otero se mudó de la rebelde Guadalajara a la capital del país, donde desarrolló los momentos cumbres de su carrera política. Si bien era de una ciudad de costumbres provincianas como la de su origen jalisciense, la presencia aquí de los principales poderes del país la hacían muy diferente. Por su importancia política, económica, social y cultural, la ciudad de México era desde la época novohispana el punto central y neurálgico de un país que buscaba afanosamente construirse como un Estado moderno. En las primeras décadas del siglo XIX formaba parte de las 11 municipalidades que desde 1824 integraban la estructura territorial, política y administrativa llamada Distrito Federal. Era la capital nacional. Su área urbana aún conservaba, con muy pocas variantes, sus límites establecidos desde la

Graziella Altamirano Cozzi Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 37. Poco mas de dos décadas de su corta vida, Mariano Otero creció y se destacó como abogado en una Guadalajara sin tantos contrastes, a diferencia de la ciudad de México. Allá sí se conciliaba la unidad nacional con las necesidades locales, según sus palabras. Se formó en una sociedad liberal y federalista, que rechazaba los privilegios de las minorías, y de la que fue inoculando seguramente muchas ideas que luego llevaría a cabo como legislador. Cuando nació Mariano Otero, el 4 de febrero de 1817, Guadalajara era la cabecera de la Intendencia del mismo nombre, perteneciente al que fuera reino de Nueva Galicia. La elegante urbe había arribado al siglo XIX convertida en un importante corredor comercial, financiero, político, religioso y cultural que conectaba el centro y el occidente del territorio virreinal. Tenía cerca

Laura Suárez de la Torre Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 37. Abogado y congresista, periodista y escritor, avezado lector y de un bagaje cultural muy amplio, Mariano Otero hizo de la legislación una pasión y en ella coronó a sus aspiraciones personales, especialmente en las discusiones y redacción de la constitución nacional. Allí pudo plasmar su visión sobre el México de entonces y el que veía para el futuro: federalismo, igualdad, fin de los privilegios, unidad y solución pacífica de los conflictos internos. En medio de una Nueva España que volvía a inquietarse en 1817 por el movimiento de independencia con la presencia del liberal español Xavier Mina y del insurgente José Antonio Torres, nació Mariano Otero el 4 de febrero, día en el que se celebraba la fiesta de San Andrés Corsino y San Gilberto Confesor. Ese año se anunciaban heladas que

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 37. En un México como el de la mitad del siglo XIX en el que dominaban los privilegios de las corporaciones militares y eclesiásticas, aunado al poder económico de comerciantes y grandes propietarios, la emergente clase media de pequeños propietarios y profesionales encontró en hombres clave para ese momento como el jalisciense Mariano Otero, figuras visionarias en la construcción y dirección de un país con mayores igualdades, federalista y en el que los derechos individuales fueran respetados. Hace 170 años, este brillante jurista y político impulsó y logró incorporar en las discusiones que dieron lugar al Acta Constitutiva y de Reforma de 1847, el Juicio de Amparo, plasmado como un instrumento del liberalismo jurídico decimonónico para garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos, y que hasta el día de hoy representa el principal recurso jurídico al que han recurrido diversos

REVISTA COMPLETA EDITORIAL CORREO DEL LECTOR ARTÍCULOS Mariano Otero. Una corta vida ilustrada en la lucha por la igualdad y justiciaLaura Suárez de la Torre La Guadalajara pujante de la primera mitad del siglo XIXGraziella Altamirano La ciudad de México durante la década de 1840Regina Hernández Franyuti Un portavoz de la clase media en los Congresos de 1842, 1846 y 1847Cecilia Noriega y Alicia Salmerón La guerra contra Estados Unidos y las argucias políticas de Santa AnnaFaustino A. Aquino Sánchez La muerte regresa. El cólera de 1850 en la ciudad de MéxicoClaudia Patricia Pardo Hernández DESDE HOY El juicio de amparo y la dignidad humanaCarlos de Jesús Becerril Hernández TESTIMONIO Correspondencia sobre una paz incómodaNorberto Nava B. ARTE La Academia de San Carlos resurge en 1840Ma. Esther Pérez Salas C. CUENTO Ciudad de México. Mexico CityAna Suárez ENTREVISTA Magistrado Ricardo Sodi Cuéllar. El juicio de amparo, un medio de control

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 35. COMENTARIOS EN EL MURO DE FACEBOOK “Entrevista. Fernando Soler”, por Graziella Altamirano (núm. 21). Los descendientes de la dinastía Soler siguen trabajando, ahí tenemos a Cassandra Ciangherotti, hija del gran Fernando Luján, quien a su vez fue sobrino de don Fernando Soler. ¡Muchas gracias por la nota. “Testimonio de un japonés radicado en México durante la segunda guerra mundial”, por Teiji Sekiguchi (núm.7). Entiendo que Tatsugoro Matsumoto diseñó y construyó un jardín en la hacienda de San Juan Hueyapan, Hidalgo. No tuve el gusto de conocerlo pero cuando fue hotel y me hospedé allí, por las noches reconocí su espíritu en ese jardín, como el de un fantasma benéfico que ha alegrado mucho mi existencia. César Córdova Es una historia triste. Mi bisabuelo, Jorge Furasawa, fue uno de los japoneses enviados a la ciudad de México y mi abuela

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 35. La historia lineal de los vínculos entre las naciones parece necesitar de algunos nudos y enredos que las paralizan por un tiempo hasta encontrar quienes los desaten para inyectarle mayor energía y volver a avanzar sin piedras ni lodos que la atoren. En ese lapso de marañas abunda el griterío y el desentendimiento, la amenaza de la fuerza y el golpeteo incesante de la descalificación. Desde una de las trincheras se lanzan fuegos artificiales que obligan a agazaparse del otro lado, hasta que la pólvora deje de iluminar el cielo por cansancio de los artilleros o pérdida de eficiencia. Juegan al límite, pero en el fondo la pólvora sirve para intentar imponer condiciones aunque no caerá a tierra. Podrá haber daños, pero no destrucción. Las necesidades de convivir están implícitas y terminan por imponerse. Que de la noche a

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 35. Terroristas hay por todos lados. Detrás de una burka o de unos rasgos de piel oscura. De un boleto de avión que diga Teherán, Saná o Kabul, por tener un tatuaje que identifica a cualquiera con alguna tribu urbana de un barrio marginal, por el acento extranjero o la dificultad al pronunciar, por llevar tenis gastados o por el simple hecho de escribir o comentar posiciones públicas críticas. Porque no acredita una estancia legal o porque no trae tarjeta de crédito ni más pesos que los necesarios para pagarse una comida mínima y continuar con hambre. Por subirse a un bote hasta casi hundirlo con otras decenas de iguales o recorrer asfixiado un desierto a 45 grados centígrados. Por tener pasaporte de un país paria o por pasarse el alto de un semáforo. Terroristas hay por todos lados, al

Graciela de Garay En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 35. Los momentos conflictos para los migrantes mexicanos radicados entre los vecinos del norte han sido diversos. la recesión de 1929 dio lugar a una fuerte oleada de compatriotas a los que les convino salir del país antes que se deportados. las acciones de este diplomático fueron destacadas en california donde pudo convencer y repatriar a miles de ellos. su testimonio da cuenta de las dificultades para armonizar las necesidades de personas que buscan mejores condiciones de vida que no obtienen en México y las necesidades de los gobiernos estadunidenses vinculadas a sus procesos económicos y legales. Al llegar como cónsul de México a Los Ángeles, California, Rafael de la Colina se encontró con dos problemas: primero, la crisis económica mundial de 1929, producto de la caída de las acciones en la bolsa de valores de Nueva

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