Mixcoac un recorrido arquitectónico a través del tiempo

Mixcoac un recorrido arquitectónico a través del tiempo

Ximena Montes de Oca Icaza
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 33.

Este barrio que llegó a ser municipio en 1903, se extendía más allá del anillo periférico y hasta Tlalpan. De sus espacios verdes, grandes huertas, casas de fin de semana y la zona de ladrilleras, poco ha quedado. Pero aún así, se mantiene una riqueza de pueblo que todavía puede reconocer.

Casa de JosAi?? Yves Limantour (500x300)

En medio del ajetreo de la ciudad de México se encuentra Mixcoac, un lugar lleno de historia que aún conserva su sabor a barrio y a pueblo, rodeado de edificios y de oficinas, entre grandes avenidas como Insurgentes, Extremadura, Patriotismo, Revolución y Periférico, y atravesada por medios de transporte como el Metro y el Metrobús.

Mixcoac, al igual que otros lugares dentro de la urbe, ha ido adaptándose, sufriendo cambios en su apariencia y costumbres, e incluso en la gente que lo habita. Estos cambios, muchas veces evidentes, y otros no tanto, han quedado plasmados en calles, plazas y edificios que retratan su historia y guardan numerosos recuerdos.

Antiguo Colegio Teresiano 2 (465x640)Aunque ya figuraba desde la época prehispánica, fue hacia 1903 cuando Mixcoac adquirió otras dimensiones pues se convirtió en una municipalidad. Limitaba al norte con el río de la Piedad, en donde se cruza el camino que conducía de México a Tlalpan; al poniente con Santa Fe, y al sur con el río Churubusco, que constituía una línea hasta encontrar el camino de Tlalpan. Posteriormente, con la desaparición del Ayuntamiento de la ciudad de México en 1928, Mixcoac pasó a formar parte del Departamento Central, como Cuartel X, con lo que su tamaño e importancia se redujo considerablemente.

Su arquitectura conserva construcciones de la época colonial, el Porfiriato y la posrevolución. Algo que cabe resaltar es que su traza, en la época colonial, se hizo a imagen y semejanza de la capital de Nueva España, por supuesto a menor escala, de tal manera que los españoles se ubicaron en el centro, en el área de Santo Domingo; mientras que los indígenas en los barrios de los alrededores.

De Nonoalco a Tlacoquemécatl

En un recorrido por sus calles, si vamos al barrio de Nonoalco encontraremos en Allori y Van Dyck, la parroquia de la Asunción de María o de Santa María Nonoalco, que fue edificada en el siglo XVI sobre el teocalli (templo) dedicado a Mixcoatl. Allí cerca se encuentran los restos de la que fuera la hacienda de Nonoalco y que hoy se ha convertido en vecindad.

Antiguo Obraje de Mixcoac 2 (640x511)

Veremos que aún hay casas porfirianas de grandes dimensiones. Durante el Porfiriato, junto con otros lugares situados hacia el poniente, como Tacubaya, Mixcoac comenzó a ser considerada para desarrollar viviendas. Su posición geográfica en la parte baja de la Sierra de las Cruces, con tierras fértiles y un clima muy agradable, lo hacía un lugar atractivo y privilegiado. Así se levantaron en la zona fincas urbanas, casas de verano, huertas y ranchos. De ahí que aún se conserven algunas casas antiguas que construyeron en su momento familias adineradas para ir allí de descanso. Un ejemplo es la casa de avenida Revolución esquina con Rubens, que en su momento perteneció a la familia Serralde y que hoy alberga al centro nocturno Bulldog. Fue construida a principios del siglo XX por un arquitecto de apellido Olaeta y guarda tanto en la fachada como el interior un estilo morisco que no era muy común en la época. Lo que queda hoy en pie es la parte habitacional o la casa grande. Su área de jardín abarcaba en su totalidad lo que ahora es la tienda Comercial Mexicana.

Otra casa que aún se conserva perteneció a José Yves Limantour, uno de los personajes más allegados a Porfirio Díaz durante su mandato. Conocida en la actualidad como “el castillo”, se encuentra situada en la calle Empresa No. 35 y desde 1922 alberga al Colegio Williams. El edificio se ocupa en una parte como biblioteca y en otra como aulas, y se encuentra en perfecto estado de conservación. 

De otras construcciones con características similares, pero de las que no quedan vestigios, figuran, entre otras, la propiedad de la familia Scherer, emplazada en la manzana que abarcaba de Donatello a Empresa y de Patriotismo a Revolución. Esta quinta fue demolida para ampliar el Eje 7 sur Extremadura. Otro caso fue la casa que llegó a albergar al Colegio Madrid, ubicada sobre avenida Revolución entre Giotto y Sarto, y que la demolieron para construir la estación del metro Mixcoac y el paradero de autobuses. 

Unas pocas cuadras más hacia el norte, en la esquina Rembrandt y Revolución, se encontraba la Pista de Hielo Revolución, la cual fue sede de las competencias de voleibol durante los Juegos Olímpicos de 1968. Hoy su espacio lo ocupa una gasolinera. 

En donde hoy está el supermercado Soriana de San Antonio, se levantó la primera tienda Gigante en 1962, que contaba con 64 departamentos y en ese entonces fue una novedad. Era la tienda de autoservicio más grande de Latinoamérica y la segunda en todo el continente, con 32 000 metros cuadrados de superficie total. Antes de la construcción el predio fue un pequeño bosque de la colonia alemana que estuvo habitando la zona a finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Familias de apellidos como Tamm –dueños de los estambres Tamm–, Evers, Eversbusch y los Yedicke, quienes enviaban a sus hijos al Colegio Alemán, desarrollaron en la zona la colonia alemana o barrio Berlín. De esta colonia quedan únicamente algunos testigos como una casa que parece un chalet suizo en la calle de Tintoretto, que pertenecía a la familia Evers, la construcción en el número 73 de la calle de Holbein, que corresponde a una pequeña casa de madera y techo de dos aguas, y lo más representativo que quedó de este barrio es la iglesia Luterana Alemana ubicada en la esquina de Patriotismo y Botticelli, edificada en un terreno donado por la familia Eversbuch. 

Situada a un lado del periférico sobre avenida San Antonio, dentro de los límites de Nonoalco, está la zona arqueológica de Mixcoac. En este lugar hay vestigios de estructuras de piedra que corresponden a un asentamiento prehispánico ocupado por los tepanecas de Azcapotzalco, y que, posteriormente, fue reocupado y reconstruido por los mexicas a finales del periodo posclásico cerca de la llegada de los españoles a la cuenca de México en 1521. 

Si continuamos nuestro recorrido hacia el oriente de Mixcoac, en el barrio de San Juan, encontramos nuevamente construcciones representativas, como son aquellas que están en lo que se conoce como Ciudad de los Deportes. En este lugar, el empresario Neguib Simón financió el proyecto de la “monumental” Plaza de Toros México y el Estadio ahora llamado Azul, y que terminó de construirse en 1946. Ambos edificios fueron de suma importancia para la actividad deportiva y recreación de la población. Se hicieron aprovechando las oquedades que había dejado la antigua ladrillera de La Guadalupana, pues la población de la zona, desde las últimas dos décadas del siglo XIX y hasta los años cuarenta del XX, tuvo como una de sus actividades principales la elaboración de tabiques de adobe y ladrillo, de ahí que hubiera grandes hondonadas por toda el área. 

Algunos de estos “hoyos” fueron tapados y otros tantos reutilizados con un fin distinto, como las construcciones ya mencionadas o como el parque Luis G. Urbina, mejor conocido como Parque Hundido. Este parque ocupa el espacio de la ladrillera que fuera la conocida por los lugareños como “La Guadalupita”. Enfrente de este templo se ubica la Plaza Valentín Gómez Farías y lleva este nombre pues en la casa marcada con el número 12 habitó este destacado liberal y presidente de la república en cinco ocasiones. En esta casa, desde 1981, se encuentra el Instituto Mora, prestigiado centro de investigaciones en historia, ciencias sociales y cooperación internacional del Conacyt, mismo que acaba de celebrar su 35 aniversario. 

La construcción contigua al Instituto, en el número 8 de la Plaza, fue residencia del abogado y escritor Ireneo Paz. Este personaje era el abuelo del Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, quien también vivió su infancia y parte de su adolescencia en esta casa. Posteriormente el inmueble se convirtió en una escuela pública preescolar y el día de hoy es un convento de religiosas josefinas. 

Una cuadra más adelante, en la esquina de Augusto Rodin y Carracci, está parte de lo que fuera la casa que albergó a la Escuela México, de la que hoy sólo queda la fachada. Este colegio marista fue fundado en 1950 para dar educación a niños (varones) de escasos recursos, por lo que en sus inicios fue completamente gratuito. La institución tuvo tanto éxito que pronto se buscó un lugar que tuviera más espacio; fue así que se compró un terreno en el número dos de la calle de Nattier. En este lugar se construyó la nueva escuela, que cambió su nombre a Escuela Tabasco, ya que una profesora de origen tabasqueño hizo una fuerte donación para su construcción. Una vez que estuvo listo el edificio, los maestros, padres de familia y estudiantes hicieron a pie la mudanza de los pupitres y de casi todo el mobiliario, y es en ese domicilio donde, desde 1966, se ubica el colegio. 

Sin duda, la parte más representativa y de mayor importancia de Mixcoac es lo que se conoce como Santo Domingo y que desde su traza colonial se consideró el centro de la población. Es aquí donde se concentran los edificios más emblemáticos del lugar, pues se hallan los edificios religiosos, los de gobierno e incluso los de la industria, que son los más importantes de la demarcación. De época colonial, tenemos el antiguo Obraje de Mixcoac frente a la Plaza Jáuregui. En este lugar se elaboraban textiles de todo tipo y de diversas calidades; hoy en día es parte de la Universidad Panamericana (UP) como muchos otros inmuebles de la zona. De esta misma temporalidad es el convento de Santo Domingo, el cual comenzó a construirse en 1595. En la actualidad sus dimensiones se han reducido considerablemente y sólo queda una parte, el atrio y la iglesia de Nuestra Señora del Rayo en donde se sigue oficiando misa. Sus alrededores forman parte de un parque y está rodeado de edificios habitacionales. 

En la esquina de Goya y Rodin se encuentra la construcción que se conoce como “los arcos”, la cual en algún momento formó parte de la antigua municipalidad. Otro edificio de gobierno construido en el porfiriato es el que alberga desde 1970 la Casa de Cultura Juan Rulfo, que en su momento fue el Palacio Municipal de Mixcoac. 

Así llegamos a la calle de Campana, que en un tramo muy pequeño tiene mucho para contar. En el número 70, propiedad también de la UP, está la casa en donde vivió el autor del Periquillo Sarniento, el escritor José Joaquín Fernández de Lizardi. En su cruce con Patriotismo estaba ubicada una parada del tranvía, que fuera el transporte más importante de la zona hasta que fue reemplazado por camiones y trolebuses. Algo curioso es que en Mixcoac actualmente existe una gran concentración de conventos, aproximadamente trece, de los cuales tres de ellos están sobre la calle Campana. El primero en el número 45 de las hermanas de la caridad dominica de la Presentación de la Santísima Virgen, el segundo en el número 47, de las hermanas de la Visitación, que viven enclaustradas, y el tercero en el número 63, de las hermanas agustinas de Nuestra Señora del Socorro. Por último, también sobre esta calle estuvo en algún momento el antiguo mercado de Mixcoac, mismo que hoy se halla en la esquina de avenida Revolución y Tiziano. 

A unos pasos del centro de Mixcoac está la calle de Goya. En el número 34, donde hace esquina con Poussin, está la secundaria pública diurna No. 10, “Leopoldo Ayala”. En este inmueble hubo con anterioridad otra escuela, el Colegio Teresiano de Mixcoac para niñas que funcionó de 1901 a 1936, cuando el edificio fue incautado por el gobierno de Plutarco Elías Calles. Como en este colegio no sólo había niñas externas sino que también era un internado, las religiosas tuvieron la necesidad de mudarse a unas casas en la colonia Florida y fue así que el colegio cambió su nombre a La Florida, como se conoce hasta hoy. 

En el número 54 de Goya, se ubica la Biblioteca de la International Board on Books for Young People (IBBY) de México, cuyo acervo se especializa en literatura infantil y juvenil. Esta biblioteca tiene la fortuna de ocupar una casa porfiriana que fue proyectada y construida por el arquitecto Antonio Rivas Mercado hacia 1898. El edificio fue adquirido y restaurado por la Fundación Alfredo Harp Helú y posteriormente donado a IBBY de México para que se instalara aquí la biblioteca. Cabe resaltar que este lugar se ha convertido en un punto de reunión muy importante para la comunidad que lo circunda. Los niños acuden a hacer sus tareas, a leer o simplemente a jugar bajo la sombra de un maravilloso árbol de la especie araucaria de origen neozelandés del cual hay muy pocos ejemplares en el país. 

Un edificio que tuvo una suerte similar al anterior es el que está marcado con el número 63, pues fue donado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Es el Centro Vlady, que abrió sus puertas en junio de 2007, el cual además de ser un museo que muestra la obra de este artista, es galería de arte y un espacio abierto para distintas actividades de carácter cultural y político. 

Un lugar que no puede faltar cuando hablamos de Mixcoac es La Castañeda. Situada hacia el surponiente del barrio, en donde hoy está la unidad habitacional de Las Torres de Mixcoac, la colonia Lomas de Plateros y sus alrededores, estaba la Hacienda de La Castañeda. De grandes dimensiones, durante el porfiriato fue fraccionada y gran parte de sus terrenos se destinaron para la construcción de lo que posteriormente fue el Manicomio de La Castañeda, también conocido como “las puertas del infierno”. Este manicomio, considerado muy moderno en su momento, abrió sus puertas en septiembre de 1910 y fue cerrado y casi completamente demolido en 1968. Lo único que quedó en pie fue la fachada del edificio de “Servicios Generales”, la cual fue trasladada piedra por piedra en 1969 a Amecameca a terrenos que pertenecían al empresario Antonio Quintana, en donde permanece hasta el día de hoy. 

La última parada de este recorrido es en los barrios de San Lorenzo Xochimanca y Tlacoquemécatl, en parte de lo que hoy se conoce como colonia Del Valle, pero que en algún momento formó parte de Mixcoac. El primero se encuentra frente al Parque Hundido cruzando Insurgentes, delimitado aproximadamente por las calles Insurgentes al poniente, Porfirio Díaz al norte, Moras al oriente y Félix Cuevas al sur. Dentro de este lugar, en lo que fuera su área central, se encuentra un parque que lleva el mismo nombre del barrio y en su interior está la pequeña iglesia de San Lorenzo Mártir, del siglo xvi, considerada monumento histórico. 

En el caso de Tlacoquemécatl, los límites aproximados eran al norte la calle de Matías Romero, al oriente avenida Coyoacán, al sur Félix Cuevas y al poniente con la calle de Moras (en donde terminaba el pueblo de San Lorenzo). Cuenta también con un parque que lleva el mismo nombre de Tlacoquemécatl, el cual en la parte oriente tiene la parroquia de Nuestro Señor del Buen Despacho. Construido en el siglo XVII, se le realizaron obras en el XIX y ampliaciones en el siglo XX. Lo más interesante de este edificio es que en la parte posterior de su altar se encuentra adosado un cuauhxicalli azteca, un recipiente de piedra que se usaba para colocar los corazones de los humanos sacrificados en sus ceremonias. 

La arquitectura que puede verse hoy en ambos barrios es, en su mayoría, de principios del siglo XX, ya que anteriormente había pocas construcciones, pues la tierra en la zona se usaba para el cultivo de flores y frutos (de ahí el nombre de las calles del lugar) y para la extracción de arcilla que se utilizaba en la fabricación de ladrillos. 

Sin duda Mixcoac es uno de los barrios más bonitos y con más historia que conserva nuestra agitada ciudad y bien vale la pena detenerse un momento para caminar por sus calles, ver su arquitectura, conocer a su gente y disfrutar lo que nos puede brindar este maravilloso lugar. 

Para saber más 

  • Roca, Lourdes, Un pueblo en la memoriadvd, México, Instituto Mora, 42 min., 1994. 
  • Visitar la parroquia de Santo Domingo de Guzmán Mixcoac (Cánova 2, esquina Campana, col. Insurgentes Mixcoac). 
  • Visitar la Biblioteca bs-ibby de México (Calle Goya 54, Col. Insurgentes Mixcoac). 
  • Visitar la zona arqueológica de Mixcoac (Calle 24 esquina cerrada de La Pirámide s/n, Col. San Pedro de los Pinos).