Entre discriminaciones, sudor y sangre: El origen de la lucha libre en México
Revista BiCentenario # 18 Martín Josué Martínez Martínez / Facultad de Filosofía y Letras, UNAM En el centro del cuadrilátero José Francisco, mejor conocido como Yaqui Joe, luchador mexicano oriundo de Guaymas, Sonora, logró poner al estadunidense Ted Hawks con la espalda contra la lona. Una vez más utilizó sus piernas musculosas, que como dos enormes tenazas de acero envolvían el torso del oponente, inmovilizándolo. Los intentos de éste por desprenderse fueron inútiles, el castigo le producía gran sufrimiento que se reflejaba en su rostro y en sus gritos. El réferi se apresuró a tocar con la palma de la mano los tres segundos reglamentarios que convirtieron a Hawks en una cifra más de la larga lista de derrotados que acumulaba el Yaqui. Concluida la función de lucha libre encuentro deportivo entre dos atletas, en el que se trata de vencer al rival mediante prensas dolorosas, el oponente abandonó el encordado.
Una siderúrgica en medio de un palmar
Revista BiCentenario # 18 Francisco Zapata / El Colegio de México El desarrollo del proyecto de la desembocadura del río Balsas guarda una relación estrecha con lo que fuera la estrategia de la industrialización por sustitución de importaciones. En los años iniciales del proceso de toma de decisiones (1968-1969), el estado mexicano se encontraba en la encrucijada de decidir nuevos caminos para el adelanto nacional. Una de las decisiones centrales fue dar curso a la iniciativa que el general Lázaro Cárdenas había promovido desde que fuera gobernador de Michoacán (1932-1934) y presidente de la república (1934-1940), relativos a la valoración de los yacimientos de mineral de hierro de Las Truchas a través de la construcción de una planta siderúrgica. Esa decisión, tomada en 1969 por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, fue refrendada en agosto de 1971 cuando el presidente Luis Echeverría acordó la instauración de la empresa Siderúrgica Las Truchas (SITSA)
Un peninsular partidario de la independencia: José María Fagoaga y Leyzaur
Revista Bicentenario # 18 Antonio Omar Arriaga Téllez / Facultad de Filosofía y Letras, UNAM El camino que lleva a Veracruz vio pasar en 1815 el carruaje de un prisionero, acusado de será adicto a la insurgencia, tener relaciones con los insurrectos y no apoyar a la Corona española, entre otros. En el puerto tomaría el barco que lo conduciría a España, al exilio. Como las acusaciones en su contra resultaban insuficientes para desterrarlo al otro lado del Atlántico, Félix María Calleja se había valido de una vieja ley que asentaba que con base en su propio juicio, el virrey podía determinar la culpabilidad de un acusado. El hombre que viajaba en ese carruaje no era un campesino que se hubiera levantado en armas, ni uno de los caudillos líderes de la revuelta insurgente, ni siquiera uno de los guerrilleros que proliferaban en la Nueva España. Más bien era un abogado
Editorial #18
Con el mismo entusiasmo de siempre hemos preparado un nuevo e interesante número de la revista para nuestros lectores. Las historias que contienen sus páginas recorren diferentes tiempos, escenarios y personajes de México entre los siglos XIX y XX. Están dedicadas a revelarnos temas que seguramente harán la delicia de quienes las hojeen y lean. El propósito que nos guía es seguir presentando una visión histórica nueva, con distintos asuntos; ágil y emocionante, que lleve a nuestros lectores a disfrutar la historia, a mirarla con interés, a conocer con otras miradas a personajes y pasajes de nuestro pasado o a descubrir lo que no se había contemplado como parte de él. Además, nos esforzamos por incorporar imágenes novedosas que complementen los textos; ilustraciones en blanco y negro o a color que puedan dar idea del ayer, de los personajes y la gente común, de los sitios, de los objetos o
Diego Rivera y los frescos del Instituto Nacional de Cardiología
A pesar de que la obra de Diego Rivera incluye una notable variedad de estilos, su nombre es sinónimo del muralismo mexicano.
Viajando con Manuel Payno
Manuel Payno y Cruzado fue un hombre de mundo. Lo fue no sólo por sus intereses intelectuales y políticos sino también porque se interesó y viajó por el mundo.
El San Luis de Ponciano Arriaga
Toda la región, desde la hacienda de La Pila hasta San Luis es cultivada como un jardín, pero las cabañas de adobe y los cercados de cactos dan al traste con su belleza.
Ponciano Arriaga: sus años formativos
A pesar de sus valiosas contribuciones a la vida política y constitucional de México, Ponciano Arriaga Leija es un personaje poco conocido por los mexicanos.
