﻿{"id":8631,"date":"2018-02-21T16:12:54","date_gmt":"2018-02-21T22:12:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8631"},"modified":"2024-07-17T12:17:36","modified_gmt":"2024-07-17T18:17:36","slug":"la-academia-de-san-carlos-resurge-en-1840","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-academia-de-san-carlos-resurge-en-1840\/","title":{"rendered":"La Academia de San Carlos resurge en 1840"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Mar\u00eda Esther P\u00e9rez Salas<\/strong><br \/>\n<strong>Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0 <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 37.<\/span><\/strong><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La alica\u00edda vida cultural de la ciudad de M\u00e9xico tuvo su rejuvenecimiento a la par de que Mariano Otero llegaba a la capital a distinguirse como uno de los pol\u00edticos mas originales de la \u00c9poca. El abogado jalisciense tuvo, por ejemplo, un fuerte compromiso con el ateneo mexicano, dedicado a la literatura, pero el nexo entre sus ideales y la cultura se da en el plano de su lucha y convicci\u00f3n por alcanzar una sociedad m\u00e1s igualitaria, ya no elitista, donde el acceso a las artes deb\u00eda alcanzar a amplios sectores.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Academia-de-San-C-arlos-Atlas-pintoresco-Orozco-y-Berra.2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8632\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Academia-de-San-C-arlos-Atlas-pintoresco-Orozco-y-Berra.2.jpg\" alt=\"Academia de San C arlos Atlas pintoresco Orozco y Berra.2\" width=\"700\" height=\"627\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Academia-de-San-C-arlos-Atlas-pintoresco-Orozco-y-Berra.2.jpg 700w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Academia-de-San-C-arlos-Atlas-pintoresco-Orozco-y-Berra.2-300x268.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Academia-de-San-C-arlos-Atlas-pintoresco-Orozco-y-Berra.2-624x558.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong> Mariano Otero le toc\u00f3 ser testigo de la renovaci\u00f3n de la Academia de San Carlos, instituci\u00f3n dedicada a la ense\u00f1anza del arte fundada a finales del siglo XVIII, que despu\u00e9s del movimiento de independencia hab\u00eda enfrentado varios problemas, al grado que se lleg\u00f3 a pensar en cerrarla. Pero al igual que el pa\u00eds pasaba por momentos dif\u00edciles y buscaba la manera de resurgir, el m\u00e1ximo centro cultural y del arte tambi\u00e9n intent\u00f3 salir del bache en el que hab\u00eda ca\u00eddo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1817, a\u00f1o en que naci\u00f3 Otero, la Academia de San Carlos pasaba por una de sus peores etapas. Para ese entonces ya hab\u00edan muerto dos de los principales maestros: en 1805 Joaqu\u00edn Fabregat, director de Grabado; y en 1816, Manuel Tols\u00e1, director de Arquitectura y Escultura. El director de pintura, Rafael Ximeno y Planes era el \u00danico que continuaba en su puesto, pero muri\u00f3 unos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1825. El resto del profesorado, en su mayor\u00eda espa\u00f1oles, hab\u00edan abandonado el pa\u00eds. Si a eso a\u00f1adimos la falta de apoyo econ\u00f3mico por parte del gobierno virreinal, ya que la mayor parte de las rentas con las que contaba la Academia se destinaron para apoyar las fuerzas realistas, es claro que su situaci\u00f3n era cada vez m\u00e1s apremiante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez consumada la independencia en 1821 las cosas no fueron mejor. El nuevo gobierno independiente no solicit\u00f3 los servicios de la Academia, por lo que los escasos alumnos y maestros que a\u00fan trabajaban en ella se vieron relegados como los m\u00e1ximos exponentes art\u00edsticos con los que contaba el pa\u00eds. Econ\u00f3micamente pas\u00f3 a depender del subsidio del nuevo gobierno, lo cual represent\u00f3 para la instituci\u00f3n art\u00edstica quedar en completo desamparo, en la medida en que para ese entonces hab\u00eda demasiadas necesidades que atender, entre ellas no se encontraban precisamente las art\u00edsticas y culturales.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Reestructuraci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la intenci\u00f3n de sacar adelante a la Academia, desde 1824 empezaron a buscarse soluciones. Una de ellas fue el nombramiento de Acad\u00e9micos de Honor con la finalidad de que aportaran recursos econ\u00f3micos. A la muerte de Ximeno y Planes se nombr\u00f3 Director General a Pedro Pati\u00f1o Ixtolinque, alumno de Tols\u00e1, quien propuso una reorganizaci\u00f3n de car\u00e1cter acad\u00e9mico con nuevos planes de estudio inspirados en la Escuela Polit\u00e9cnica de Par\u00eds, a la vez que promovi\u00f3 la adquisici\u00f3n de obras de arte provenientes de algunos conventos suprimidos o de particulares que hab\u00edan abandonado el pa\u00eds, con la finalidad de que sirvieran de modelos para los estudiantes. Pero estas tentativas aisladas resultaron vanas, se necesitaba que de manera org\u00e1nica se reestructurara la Academia de San Carlos, tanto a nivel econ\u00f3mico como educativo. Para lograrlo tuvieron que pasar casi 20 a\u00f1os, periodo en el que Mariano Otero se form\u00f3 como abogado, se cas\u00f3 con Andrea Arce, se inici\u00f3 en su vida profesional y se traslad\u00f3 de su natal Guadalajara a la capital de la rep\u00fablica, primero como delegado de Jalisco ante la Junta de representantes de los Departamentos y ya en 1842 como diputado constituyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1840 cuando Otero desarroll\u00f3 su mayor actividad dentro de la pol\u00edtica nacional, que se precipitar\u00edan los sucesos que favorecieron el resurgimiento de la Academia de San Carlos. El gobierno centralista que se estableci\u00f3 en el pa\u00eds con la proclamaci\u00f3n de las Bases Org\u00e1nicas en 1843, y que disolvi\u00f3 la Asamblea Constituyente en la que participaba Otero, dio tratamiento especial a la Academia. En efecto, mediante el Decreto del 2 de octubre del mismo a\u00f1o estableci\u00f3 las bases para su reorganizaci\u00f3n y el 16 de diciembre se le dot\u00f3 con las rentas de la Loter\u00eda Nacional, que a partir de ese momento se conocer\u00eda como Loter\u00eda de San Carlos. Era lo que la Academia necesitaba, el reconocimiento y apoyo oficial para llevar a cabo su reestructuraci\u00f3n as\u00ed como recursos econ\u00f3micos que pudiera manejar de manera interna para solventar sus necesidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras esto se llevaba a cabo, Mariano Otero, adem\u00e1s de su desempe\u00f1o pol\u00edtico, se involucraba cada vez m\u00e1s en las actividades culturales del pa\u00eds, ya que fue tambi\u00e9n en 1843 cuando se integr\u00f3 al Ateneo Mexicano, instituci\u00f3n literaria fundada dos a\u00f1os antes, cuyo objetivo era la difusi\u00f3n de las ideas y el desarrollo intelectual. Fue su vicepresidente durante dos a\u00f1os, se hizo cargo de la secci\u00f3n de legislaci\u00f3n e inclusive dio clases sobre esta tem\u00e1tica. A la par, como Alcalde de la ciudad de M\u00e9xico, su compromiso con las actividades culturales de la capital era cada vez m\u00e1s s\u00f3lido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la reorganizaci\u00f3n de la Academia, la nueva Junta de Gobierno consider\u00f3 que el objetivo primordial de la Loter\u00eda de San Carlos ser\u00eda el sost\u00e9n y engrandecimiento de las bellas artes en M\u00e9xico. Para lograrlo, se consider\u00f3 indispensable pagar puntualmente los premios e incrementar el monto de los mismos. De esta manera recobrar\u00edan la confianza del p\u00fablico a la vez que sus ganancias ser\u00edan mayores. Aunque debemos se\u00f1alar que junto con la renta de la Loter\u00eda, la Academia no descuid\u00f3 los compromisos que esta ten\u00eda con las tareas de beneficencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para llevar a cabo la reestructuraci\u00f3n de la Academia de San Carlos, dadas las lamentables circunstancias en que se encontraba, era necesaria la contrataci\u00f3n de nuevos maestros as\u00ed como la adquisici\u00f3n y remozamiento del edificio que ocupaba desde el siglo xviii y antiguamente hab\u00eda sido el Hospital del Amor de Dios. Los primeros maestros en llegar fueron el pintor Pelegr\u00edn Clav\u00e9 y el escultor Manuel Vilar, ambos catalanes que se hab\u00edan formado en la Escuela de La Lonja de Barcelona, y posteriormente se perfeccionaron en la Academia de San Lucas de Roma. En cuanto tocaron tierras mexicanas, en 1846, se dieron a la tarea de revisar los planes de estudio a la vez que llevaron a cabo una exposici\u00f3n abierta para el p\u00fablico, en la que mostraron algunas de sus obras, esto \u00faltimo con la finalidad de ganar apoyos para la Academia. Cabe se\u00f1alar que dicha exposici\u00f3n fue la primera en su g\u00e9nero que se llevaba a cabo en el pa\u00eds y que fue muy bien aceptada por los asistentes, sobre todo porque la mayor parte de las obras expuestas fueron retratos de la elite capitalina realizados por Clav\u00e9, excelente artista en este g\u00e9nero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que los planes de estudio respondieron a las nuevas corrientes de ense\u00f1anza y a los estilos art\u00edsticos en boga, en especial el neoclasicismo que se trabajaba en las principales academias europeas, el 6 de enero de 1847 se dio inicio a las clases en la Academia de San Carlos, justo cuando Otero ocupaba de nueva cuenta el cargo de diputado constituyente y el ej\u00e9rcito mexicano hac\u00eda frente a las fuerzas estadunidenses. Fue ese a\u00f1o cuando lleg\u00f3 un nuevo maestro, el ingl\u00e9s Santiago Baggally, quien se hizo cargo de las clases de grabado en hueco. Aunque todav\u00eda faltaban otros profesores para las clases de grabado en l\u00e1mina y de arquitectura, la reorganizada Academia inici\u00f3, no s\u00f3lo sus actividades, sino que dio el arranque a una \u00e9poca de bonanza para las artes y la cultura en general.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Infraestructura y ense\u00f1anza<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a fin de dar impulso a sus actividades, no era suficiente con la contrataci\u00f3n de maestros europeos y la renovaci\u00f3n de los planes de estudio, sino que tambi\u00e9n era necesario que se incrementaran y enriquecieran las colecciones de arte que serv\u00edan de modelo para los alumnos, as\u00ed como la adaptaci\u00f3n del edificio para sus funciones de ense\u00f1anza y exhibici\u00f3n pues, como hemos se\u00f1alado, en sus or\u00edgenes hab\u00eda sido un hospital. De ah\u00ed que la Junta de Gobierno de la Academia centrara sus labores en solventar estas necesidades. Gracias a la buena administraci\u00f3n de la Loter\u00eda de San Carlos, en 1848 se cont\u00f3 con el monto necesario para adquirir el edificio, con lo cual se emprendieron las modificaciones pertinentes. Por otro lado, tambi\u00e9n pudo financiarse la estancia en el extranjero de algunos alumnos aventajados para que llevaran a cabo estudios de perfeccionamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la reestructuraci\u00f3n se obtuvieron en poco tiempo buenos resultados. Los esfuerzos de maestros y administradores favorecieron la formaci\u00f3n de las primeras generaciones de pintores, escultores, grabadores y arquitectos que satisfar\u00edan las necesidades pl\u00e1sticas de la sociedad en su conjunto. Las ense\u00f1anzas de Clav\u00e9, Vilar y Cavallari proporcionaron al alumnado las herramientas necesarias para la producci\u00f3n pl\u00e1stica acad\u00e9mica decimon\u00f3nica mexicana, que se caracteriz\u00f3 por la perfecci\u00f3n del dibujo y el equilibrio arm\u00f3nico. Pintores de la talla de Felipe S. Guti\u00e9rrez, Rafael Flores, Santiago Rebull o Jos\u00e9 Salom\u00e9 Pina; escultores como Tom\u00e1s P\u00e9rez, Juan Bellido o Felipe Sojo, as\u00ed como los grabadores Ventura Enciso y Luis G. Campa, estuvieron en condiciones de producir obras que representar\u00edan al pa\u00eds en las Exposiciones Internacionales en que participar\u00eda M\u00e9xico, dando a conocer los avances art\u00edsticos de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra de las actividades de la Academia de San Carlos y que signific\u00f3 un fuerte impacto en la vida cultural del pa\u00eds fue la organizaci\u00f3n de exposiciones peri\u00f3dicas. Si bien el objetivo era presentar cada a\u00f1o los avances de los alumnos en cada una de las clases y talleres de la instituci\u00f3n, tambi\u00e9n serv\u00eda para otorgar premios y pensiones a los alumnos m\u00e1s adelantados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, estas exhibiciones sirvieron de escaparate para conocer el trabajo de otros artistas, ya que hab\u00eda un sal\u00f3n que se llamaba de remitidos, en el cual se exhib\u00edan las obras de quienes no estudiaban en la academia, nacionales o extranjeros, o las provenientes de colecciones privadas. Estos eventos, que por lo general se llevaban a cabo a finales de a\u00f1o, se empezaron a convertir en todo un acontecimiento pues era la primera vez que los habitantes de la ciudad de M\u00e9xico ten\u00edan la oportunidad de asistir a exhibiciones de arte. La primera que se llev\u00f3 a cabo fue en 1848 y de ah\u00ed en adelante se realizar\u00edan anualmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal fue la aceptaci\u00f3n por parte del p\u00fablico asistente a tales eventos, que se empezaron a editar cat\u00e1logos con las listas de las obras expuestas, informaci\u00f3n sobre las mismas y paulatinamente se incluyeron comentarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual forma se estableci\u00f3 un sistema de apoyo econ\u00f3mico mediante suscriptores, es decir a aquellos particulares que compraran una o m\u00e1s acciones, se les hac\u00eda acreedores a la colecci\u00f3n de reproducciones litogr\u00e1ficas de trabajos selectos expuestos y, de igual manera, ten\u00edan la posibilidad de ganar alguna de las obras que se sorteaban en cada exposici\u00f3n. De esta manera, la poblaci\u00f3n se integr\u00f3 cada vez m\u00e1s al quehacer art\u00edstico nacional.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Difusi\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante que estas exposiciones se desarrollaban en la capital de la rep\u00fablica, la rese\u00f1a en los diarios de mayor circulaci\u00f3n, as\u00ed como en las revistas literarias de mediados de siglo, hizo que en el interior del pa\u00eds tuvieran conocimiento de lo que suced\u00eda en el principal centro art\u00edstico del pa\u00eds. De hecho, en algunas revistas locales se reproduc\u00edan los art\u00edculos y rese\u00f1as de las exposiciones de San Carlos, en especial en aquellas ciudades en las que no exist\u00edan Academias de arte al nivel de la capitalina. En el caso de Puebla o Guadalajara, que contaban con instituciones de ense\u00f1anza del arte consolidadas, se llevaban a cabo exposiciones y se publicaban cat\u00e1logos y rese\u00f1as en los diarios regionales a semejanza de lo que suced\u00eda en la ciudad de M\u00e9xico. Seguramente esta informaci\u00f3n servir\u00eda para que los viajeros que visitaban la capital se acercaran a la Academia de San Carlos, sobre todo en \u00e9poca de exposiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inter\u00e9s por conocer y rese\u00f1ar las actividades de la Academia de San Carlos dar\u00eda pie a otra actividad hasta ese momento desconocida: la de los cr\u00edticos de arte, pues en la mayor\u00eda de las rese\u00f1as se inclu\u00edan apreciaciones de car\u00e1cter est\u00e9tico o formal sobre el material expuesto. Los primeros que empezaron a desempe\u00f1ar dicha funci\u00f3n, adem\u00e1s de los propios maestros que externaban sus puntos de vista, fueron literatos como Guillermo Prieto y algunos m\u00e1s, aunque de igual manera se publicaron muchos comentarios que no siempre aparec\u00edan firmados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los trabajos m\u00e1s serios en cuanto a cr\u00edtica de arte se refiere fue el realizado por el editor catal\u00e1n Rafael de Rafael y Vil\u00e1, quien ten\u00eda formaci\u00f3n art\u00edstica adem\u00e1s de ser grabador, de ah\u00ed que los cat\u00e1logos que salieron de su imprenta se convirtieron en un excelente medio para conocer en la actualidad el arte acad\u00e9mico mexicano de mediados de siglo. En su momento dichas publicaciones, que hoy considerar\u00edamos cat\u00e1logos razonados, se dieron a conocer en algunas revistas literarias por entregas, debido a lo extenso de las mismas. De esta manera, la poblaci\u00f3n que no hab\u00eda tenido la oportunidad de visitar la exposici\u00f3n, pod\u00eda darse una idea de lo que se exhib\u00eda, conocer a los artistas y corrientes del momento y, sobre todo, empezarse a formar un gusto art\u00edstico, que era otra de las finalidades de dichos eventos anuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para 1850, a\u00f1o en que muri\u00f3 Mariano Otero, la vida cultural del pa\u00eds hab\u00eda registrado un gran avance, pues adem\u00e1s de haberse consolidado las actividades de ense\u00f1anza de la Academia de San Carlos, la producci\u00f3n pl\u00e1stica era ya un elemento que formaba parte de la vida de la poblaci\u00f3n mexicana. En la capital de la rep\u00fablica, las exposiciones brindaron la oportunidad de un mayor acercamiento al arte, ya que durante dos semanas de exhibici\u00f3n sus habitantes pod\u00edan asistir gratuitamente a las salas de la Academia acondicionadas como galer\u00edas de arte, en una actividad que para la mayor\u00eda resultaba una novedad. Para quienes no pod\u00edan trasladarse a la ciudad capital, la prensa los enteraba de los eventos que se llevaban a cabo en la Academia convirti\u00e9ndola de esta manera en uno de los principales recintos culturales del momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El impacto que tuvo la reorganizaci\u00f3n de la Academia de San Carlos, de la cual Mariano Otero fue testigo, involucr\u00f3 a gran parte de la poblaci\u00f3n a participar en la vida cultural nacional: ya fuera como alumnos, pues no hab\u00eda restricciones para el ingreso a las clases, o como espectadores de las exposiciones anuales, que familiarizaron a los mexicanos con las galer\u00edas, o como cr\u00edticos de arte, al permitir a los letrados reflexionar sobre la producci\u00f3n pl\u00e1stica de mediados de siglo, o como protectores culturales, al participar como suscriptores de la Academia. El objetivo de mejorar la sociedad para lograr una naci\u00f3n libre, moderna y progresista parec\u00eda lograrse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, los ideales de Mariano Otero relativos a la igualdad de los ciudadanos establecida en el Acta Constitutiva de 1847, as\u00ed como sus propuestas de reorganizaci\u00f3n de la sociedad mexicana a partir de la clase media, encontraron en la Academia de San Carlos un espacio en donde se podr\u00eda llevar a cabo, en la medida en que en dicha instituci\u00f3n se form\u00f3 parte de los nuevos integrantes de este sector de la poblaci\u00f3n. Pues no hay que olvidar que en la Academia, desde su fundaci\u00f3n en 1785, entre sus objetivos destacaba la preparaci\u00f3n de artistas y artesanos para competir profesionalmente, capacitar a los alumnos para realizar obras de infraestructura acordes con el desarrollo econ\u00f3mico y otorgar un ascenso social al artista. De esta manera se reforzaba la clase media, en la que, de acuerdo a Otero, \u201cconstitu\u00eda el verdadero car\u00e1cter de la poblaci\u00f3n que representaba la mayor suma de la riqueza y en la que se hallaban todas las profesiones que elevan la inteligencia\u201d, entre ellas las art\u00edsticas.<\/p>\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h3>\n<ul>\n<li>B\u00e1ez Mac\u00edas, Eduardo, <em>Historia de la Escuela Nacional de Bellas Artes (Antigua Academia de San Carlos) 1781-1910<\/em>, M\u00e9xico, UNAM\/ENAP, 2009.<\/li>\n<li>Visitar la Academia de San Carlos en la calle de Academia 22, Centro de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/li>\n<li>Visitar el Museo de San Carlos, en la calle Puente de Alvarado 50, col. Tabacalera, a 6 cuadras de la Alameda Central, para conocer las obras de Clav\u00e9 y Vilar, principales art\u00edfices de la reorganizaci\u00f3n de la Academia de San Carlos.<\/li>\n<li>Visitar el Museo Nacional de Arte, en la calle de Tacuba 8, en el Centro de la Ciudad de M\u00e9xico, donde se exhiben los trabajos de los principales alumnos de Clav\u00e9 y Vilar.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><script type=\"mce-text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var 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El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 37. La alica\u00edda vida cultural de la ciudad de M\u00e9xico tuvo su rejuvenecimiento a la par de que Mariano Otero llegaba a la capital a distinguirse como uno de los pol\u00edticos mas originales de la \u00c9poca. El abogado jalisciense tuvo, por ejemplo, un fuerte compromiso con el ateneo mexicano, dedicado a la literatura, pero el nexo entre sus ideales y la cultura se da en el plano de su lucha y convicci\u00f3n por alcanzar una sociedad m\u00e1s igualitaria, ya no elitista, donde el acceso a las artes deb\u00eda alcanzar a amplios sectores. 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