﻿{"id":8604,"date":"2018-02-16T14:08:11","date_gmt":"2018-02-16T20:08:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8604"},"modified":"2024-07-17T12:26:34","modified_gmt":"2024-07-17T18:26:34","slug":"la-guerra-contra-estados-unidos-y-las-argucias-politicas-de-santa-anna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-guerra-contra-estados-unidos-y-las-argucias-politicas-de-santa-anna\/","title":{"rendered":"La guerra contra Estados Unidos y las argucias pol\u00edticas de Santa Anna"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Faustino A. Aquino S\u00e1nchez<br \/>\nMuseo Nacional de las Intervenciones<\/strong><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 37.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">En el pa\u00eds dividido de la primera mitad del siglo XIX, la legalidad se pretend\u00eda manejar con discreci\u00f3n. Mariano Otero la sufri\u00f3 en carne propia, por eso el impulso que le dio a la figura jur\u00eddica del juicio de amparo. Pero tambi\u00e9n tuvo su papel destacado como congresista en momentos cruciales en que se usaba la guerra para fines personales, incluso por encima de los intereses del pa\u00eds.<\/h3>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_8605\" aria-describedby=\"caption-attachment-8605\" style=\"width: 491px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/040-antonio-Lopez-de-Santana05-491x640.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8605\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/040-antonio-Lopez-de-Santana05-491x640.jpg\" alt=\"040-antonio Lopez de Santana05 (491x640)\" width=\"491\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/040-antonio-Lopez-de-Santana05-491x640.jpg 491w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/040-antonio-Lopez-de-Santana05-491x640-230x300.jpg 230w\" sizes=\"(max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8605\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, \u00f3leo sobre tela, siglo XIX, Museo Nacional de Historia.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>uego de las derrotas de Padierna y Churubusco los d\u00edas 19 y 20 de agosto de 1847, el general y presidente Antonio L\u00f3pez de Santa Anna celebr\u00f3 un armisticio con los invasores estadounidenses para iniciar negociaciones de paz. Estaba empe\u00f1ado en que el Congreso avalara esta decisi\u00f3n, pese a que las relaciones exteriores estaban fuera de la \u00f3rbita del legislativo y ca\u00edan exclusivamente en el ejecutivo. Se trataba de la culminaci\u00f3n de la pol\u00edtica santannista de echar sobre el Congreso toda la responsabilidad de la paz y sus consecuencias, pol\u00edtica que, a lo largo de la guerra, Mariano Otero intent\u00f3 bloquear.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los juristas e ide\u00f3logos m\u00e1s conspicuos del siglo xix mexicano se encuentra Mariano Otero, quien adem\u00e1s destaca por su precocidad. A los 24 a\u00f1os de edad, en 1841, se inici\u00f3 en la pol\u00edtica como delegado en la Junta de Representantes del estado de Jalisco y en 1842 fue electo diputado al Congreso Constituyente. Ten\u00eda renombre como ide\u00f3logo gracias a su <em>Ensayo sobre el verdadero estado de la cuesti<\/em><em>\u00f3n social y pol<\/em><em>\u00edtica que se agita en la Rep<\/em><em>\u00fablica Mexicana<\/em> (1842) y diversos art\u00edculos y discursos pronunciados hasta entonces, que le dieron autoridad para criticar la vida pol\u00edtica nacional. Igual que muchos, diagnostic\u00f3 que la inestabilidad pol\u00edtica del pa\u00eds, con sus constantes cuartelazos y guerras civiles, se deb\u00eda al profundo divisionismo que exist\u00eda entre las diversas corrientes ideol\u00f3gicas y que la \u00fanica soluci\u00f3n era que cada una sacrificara parte de sus ideales para lograr la uni\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La uni\u00f3n mediante el sacrificio pol\u00edtico siempre result\u00f3 quim\u00e9rica y el Constituyente de 1842 lo demostr\u00f3 una vez m\u00e1s: en noviembre de ese a\u00f1o el grupo de Otero present\u00f3 un proyecto de Constituci\u00f3n liberal que fue rechazado por los militares conservadores el siguiente diciembre, lo que llev\u00f3 a la disoluci\u00f3n del Congreso y al encarcelamiento de Otero y varios correligionarios. Fueron incomunicados y sujetos a un proceso que viol\u00f3 varias leyes y derechos civiles, lo cual dio origen a una demanda por parte de Otero en la que se\u00f1al\u00f3 tales irregularidades. De este alegato deriv\u00f3 una idea b\u00e1sica del pensamiento jur\u00eddico: el poder del Estado debe estar subordinado al derecho. A partir de entonces, se dedic\u00f3 a dise\u00f1ar un c\u00f3digo de garant\u00edas y derechos que pudiera defender a los ciudadanos de cualquier abuso de poder, resultando de este esfuerzo la formulaci\u00f3n del Juicio de Amparo, ideado por primera vez por Manuel Crescencio Rej\u00f3n e incluido en la Constituci\u00f3n de Yucat\u00e1n el 31 de marzo de 1841, y que Otero se propuso incorporar a la Constituci\u00f3n general en la primera oportunidad.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Texas y la invasi\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto, en Estados Unidos la cuesti\u00f3n de Texas estaba por convertirse en motivo de guerra. Luego de que esta provincia hab\u00eda vivido como naci\u00f3n independiente desde su separaci\u00f3n de M\u00e9xico en 1836, la prensa anexionista dem\u00f3crata difundi\u00f3 el rumor de la existencia de una intriga brit\u00e1nica, cuyo objetivo era apoderarse de Texas para liberar a los esclavos y, desde ah\u00ed, invadir el sur estadunidense para destruir la agricultura basada en el esclavismo y as\u00ed dominar el comercio mundial. El presidente John Tyler, repudiado por el partido Whig, intent\u00f3 congraciarse con los dem\u00f3cratas haci\u00e9ndose eco del rumor y proponiendo al Congreso la pronta anexi\u00f3n de Texas, lo cual se logr\u00f3 el 4 de julio de 1845, cuando una convenci\u00f3n soberana acept\u00f3 la incorporaci\u00f3n al pa\u00eds vecino del norte. En M\u00e9xico, el presidente Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Herrera intent\u00f3 evitar la anexi\u00f3n reconociendo la independencia texana mediante intermediaci\u00f3n brit\u00e1nica, pero los agentes estadunidenses fueron m\u00e1s r\u00e1pidos. Meses despu\u00e9s, en su mensaje al Congreso de diciembre, el reci\u00e9n electo presidente James K. Polk se burl\u00f3 de los intentos europeos de intervenir en los asuntos de su pa\u00eds, resucit\u00f3 el mensaje de James Monroe y lo relanz\u00f3 invitando a las naciones hispanoamericanas a oponerse a toda intervenci\u00f3n del Viejo Mundo en el Nuevo e incluso anexarse a Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Herrera fue derrocado en diciembre de 1845 por el general Mariano Paredes Arrillaga, quien declar\u00f3 su intenci\u00f3n de ir a la guerra para recuperar Texas y convoc\u00f3 a un nuevo Congreso Constituyente con la evidente intenci\u00f3n de instaurar una monarqu\u00eda, pues su asesor principal y encargado de redactar la convocatoria era el monarquista Lucas Alam\u00e1n, quien, junto con el ministro espa\u00f1ol Salvador Berm\u00fadez de Castro trabajaba para entronizar a un pr\u00edncipe de la casa de Borb\u00f3n espa\u00f1ola. En efecto, Paredes tuvo que enfrentar el estallido de la guerra, pues el presidente Polk orden\u00f3 al ej\u00e9rcito a cargo del general Zachary Taylor cruzar el r\u00edo Nueces, que era el l\u00edmite de Texas y avanzar hasta el Bravo, que los texanos reclamaban ileg\u00edtimamente. En abril hubo escaramuzas en la ribera de este r\u00edo y Polk declar\u00f3 la guerra el 13 de mayo afirmando falsamente que sangre estadunidense hab\u00eda sido derramada en suelo estadunidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, los liberales, liderados por Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas, estaban convencidos de que Inglaterra y Francia, que hab\u00edan intentado evitar la anexi\u00f3n de Texas aconsejando a Herrera reconocer su independencia, m\u00e1s que Espa\u00f1a, estaban detr\u00e1s de Paredes y Lucas Alam\u00e1n \u2013quien no formaba parte del gobierno, pero mediante su peri\u00f3dico <em>El Tiempo<\/em> propagaba las ideas mon\u00e1rquicas\u2013, y decidieron aliarse con el exiliado general Antonio L\u00f3pez de Santa Anna para impedir la hipot\u00e9tica intervenci\u00f3n monarquista. En junio de 1846, \u00e9l y Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas acordaron acabar con el plan mon\u00e1rquico mediante el derrocamiento de Paredes y la reuni\u00f3n de un nuevo Congreso Constituyente, encargado de restablecer la Constituci\u00f3n de 1824, as\u00ed como decidir todo lo relativo a la guerra, con lo que, de manera calculada, se despojaba al ejecutivo de la facultad de dirigir la pol\u00edtica exterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que cuajara esta alianza, en febrero de 1846, Santa Anna se hab\u00eda acercado al presidente Polk mediante un agente secreto llamado Alejandro Atocha, quien le transmiti\u00f3 el mensaje de que el caudillo mexicano estaba dispuesto a ceder los r\u00edos Bravo y Colorado como l\u00edmite entre ambos pa\u00edses a cambio de 30 000 000 de d\u00f3lares, y lo estimul\u00f3 a hacer avanzar a su ej\u00e9rcito hasta el primero para presionar a los mexicanos. Meses despu\u00e9s, el 9 de julio, luego de concretar la alianza con G\u00f3mez Far\u00edas, Santa Anna expuso en La Habana a otro agente de Polk, llamado Alexander Slidell MacKenzie, el programa de dicha alianza: derrocar a Paredes e imponer una Constituci\u00f3n liberal en M\u00e9xico para impedir la esperada intervenci\u00f3n europea. A fin de lograrlo, Santa Anna se declar\u00f3 dispuesto a ceder Texas, Nuevo M\u00e9xico y California a Estados Unidos, por lo cual solicit\u00f3 a Polk que hiciera avanzar a su ej\u00e9rcito hasta Saltillo y San Luis Potos\u00ed y que su armada tomara los puertos de Veracruz y Tampico, con lo cual, esperaba, el pueblo mexicano derrocar\u00eda a Paredes y lo llamar\u00eda a \u00e9l para ejercer el poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El avance estadunidense por el norte y una intensa propaganda en la prensa liberal a favor de Santa Anna dieron el fruto esperado: Paredes fue derrocado por un golpe militar en la capital el 6 de agosto, cuyo plan pol\u00edtico, que ser\u00eda conocido como Plan de la Ciudadela, llamaba a Santa Anna, convocaba a la formaci\u00f3n de un Congreso Constituyente y establec\u00eda que, en adelante, este ser\u00eda el encargado de decidir sobre todo lo relativo a la guerra. Diez d\u00edas despu\u00e9s, Santa Anna desembarc\u00f3 en Veracruz con el permiso de Polk y su primer acto al pisar suelo mexicano fue declarar que su regreso ten\u00eda el objetivo de impedir la intervenci\u00f3n europea; al mismo tiempo se aline\u00f3 con la interpretaci\u00f3n polkiana de la doctrina Monroe al advertir a las potencias europeas que, de seguir acosando a M\u00e9xico, ver\u00edan a todo el continente unido en su contra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un regreso tan abiertamente monro\u00edsta hizo que las sospechas de traici\u00f3n se generalizaran y que Santa Anna se viera obligado a continuar la guerra, no sin antes informar a Polk por medio de agentes estadunidenses que operaban en M\u00e9xico que su plan era adjudicar al Congreso la responsabilidad de la paz y que, mientras no lo lograra, rechazar\u00eda la invasi\u00f3n mediante las armas. El presidente estadunidense acus\u00f3 recibo y, seg\u00fan ha mostrado recientemente Amy S. Greenberg, nunca perdi\u00f3 la seguridad de que tarde o temprano Santa Anna cumplir\u00eda su compromiso de entregar territorio. En su mensaje al Congreso de diciembre de 1846, aclar\u00f3 que hab\u00eda permitido el regreso del caudillo mexicano porque este representaba una garant\u00eda contra la intervenci\u00f3n europea y que, por tanto, con apoyar su ascenso al gobierno de M\u00e9xico pod\u00eda evitarse una guerra intercontinental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la prensa mexicana dio publicidad a estos hechos, la pol\u00edtica nacional estaba dominada por la alianza liberal-santannista, de modo que los ataques contra Santa Anna no pasaron de simples rumores sobre su traici\u00f3n. Sin embargo, los aliados se dividieron debido a las evidentes intenciones del caudillo de hacerse dictador. Para prevenir esto, desde enero de 1847 los liberales radicales de G\u00f3mez Far\u00edas organizaron una coalici\u00f3n de estados que declar\u00f3 su oposici\u00f3n a cualquier atentado contra la forma federal y democr\u00e1tica de gobierno, mientras que el ala moderada del liberalismo declar\u00f3 su oposici\u00f3n a cualquier acuerdo de paz con el invasor mientras el territorio y las costas nacionales permaneciesen ocupados por el enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obligado a sostener la guerra, el general Santa Anna inici\u00f3 una sospechosa serie de errores estrat\u00e9gicos. Desde su vuelta se neg\u00f3 a defender Saltillo, la posici\u00f3n clave en la Sierra Madre Oriental, capaz de detener el avance de la invasi\u00f3n proveniente del Bravo; despu\u00e9s, al tomar Taylor esa ciudad, dio \u00f3rdenes expl\u00edcitas de que no se hostilizara a sus fuerzas cuando parte de estas marcharon a Tampico a fin de atacar Veracruz. Durante ese tiempo permaneci\u00f3 inactivo en San Luis Potos\u00ed y, luego de marchar al norte en febrero y librar la batalla de La Angostura cerca de Saltillo, se retir\u00f3 teniendo el triunfo en la mano. Regres\u00f3 a la capital en marzo so pretexto de disolver el mot\u00edn de los polkos y, tras la ca\u00edda de Veracruz, march\u00f3 a defender el paso monta\u00f1oso de Cerro Gordo, donde se dej\u00f3 flanquear por el general Winfield Scott.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto, el gobierno del presidente sustituto Pedro Mar\u00eda Anaya orden\u00f3 el levantamiento de poderosas fortificaciones en los pasos monta\u00f1osos del camino a la capital, de modo que en esta se lleg\u00f3 a tener confianza en que iba a ser imposible que los invasores llegaran a amenazarla; pero el caudillo jalape\u00f1o, luego del desastre de Cerro Gordo, decidi\u00f3 retirarse dejando atr\u00e1s esas fortificaciones para llegar a la ciudad de M\u00e9xico a principios de mayo y anunciar que all\u00ed tendr\u00eda que librarse la batalla decisiva. Esto acab\u00f3 por poner en evidencia que su verdadera intenci\u00f3n era allanar el camino a los invasores para que pudieran amenazar a la capital y as\u00ed presionar al Congreso hasta obligarlo a aceptar una paz desventajosa.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">El congreso<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariano Otero fue testigo de tales desgracias e incluso particip\u00f3 en la reuni\u00f3n en la que se planearon las fortificaciones del camino a M\u00e9xico, cuyo abandono denunci\u00f3 en su momento. Por ello es l\u00f3gico pensar que su famoso voto particular, por el que llam\u00f3 al Congreso a reformar la Constituci\u00f3n de 1824 y ponerla en vigor de inmediato, en los momentos mismos en que Santa Anna marchaba a la capital, no s\u00f3lo tuvo el incentivo de elevar a rango constitucional el juicio de amparo, sino tambi\u00e9n evitar que el caudillo pudiera utilizar al Congreso para sus fines.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Anna y G\u00f3mez Far\u00edas hab\u00edan acordado que el Congreso Constituyente por ellos convocado se encargara \u201cabsolutamente de todo\u201d al regreso del caudillo, incluso de la guerra, porque un Congreso de ese tipo es due\u00f1o del poder constituyente, es decir, de la soberan\u00eda misma, durante la transici\u00f3n de una Constituci\u00f3n a otra, por lo que si dicho Congreso decid\u00eda ceder territorio tal decisi\u00f3n tendr\u00eda un car\u00e1cter soberano. Por ello es de notar que el voto particular de Otero incluyera una disertaci\u00f3n en contra del abuso en el ejercicio de ese poder, pues era evidente que por m\u00e1s Congresos Constituyentes que se convocaban (para ese momento eran cuatro) no se llegaba a una Constituci\u00f3n definitiva. Otero llam\u00f3 a no volver a ejercer ese poder, a respetar la legitimidad de la ley primigenia mediante la observaci\u00f3n del principio de que \u201cuna naci\u00f3n s\u00f3lo una vez se constituye\u201d y por tanto, adoptar definitivamente la primera Constituci\u00f3n: la de 1824.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El voto particular de Mariano Otero fue opuesto al voto mayoritario de la Comisi\u00f3n de Constituci\u00f3n del Congreso, que recomend\u00f3 dejar para tiempos m\u00e1s tranquilos la reforma de la Carta Magna. Puesto a elegir entre las dos opciones, el Congreso se decidi\u00f3 por el voto de Otero y reform\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1824 de manera apresurada en abril y mayo, lo que habla de la obviedad de la pol\u00edtica santannista. Tal obviedad tambi\u00e9n se nota en la declaraci\u00f3n de la coalici\u00f3n de estados un mes despu\u00e9s, en el sentido de que desconocer\u00eda cualquier tratado de paz que se firmara con la capital y el Congreso amenazados por las bayonetas yanquis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Santa Anna entr\u00f3 a la capital luego de su retirada de Cerro Gordo estaba concluida la tarea del Congreso, que as\u00ed perdi\u00f3 su car\u00e1cter constituyente. Sin embargo, las disposiciones del Plan de la Ciudadela hab\u00edan hecho de \u00e9l un h\u00edbrido entre constituyente y ordinario por lo cual, lejos de clausurar sus sesiones, tuvo que seguir en funciones y cargando con la responsabilidad de la guerra. La pol\u00edtica santannista sobrevivi\u00f3 as\u00ed a la tenacidad de Otero, pero la oposici\u00f3n de este a que Santa Anna utilizara al Congreso sigui\u00f3 haci\u00e9ndose notar en los sucesos posteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el ej\u00e9rcito estadunidense se encontraba el comisionado para negociar la paz, Nicholas P. Trist, quien hab\u00eda hecho llegar un proyecto de tratado al gobierno de Santa Anna. El caudillo llam\u00f3 al Congreso a reunirse para analizar la propuesta pues, reiter\u00f3, de acuerdo con el Plan de la Ciudadela, era su responsabilidad decidir todo lo concerniente a la guerra. Los congresistas se resistieron, pero Santa Anna y su ministro de Relaciones les dirigieron un documento perentorio en que les recordaban su supuesta obligaci\u00f3n, misma que fue refutada por una comisi\u00f3n, de la cual formaba parte Mariano Otero, en la que a su vez se recordaba al gobierno que la pol\u00edtica exterior era facultad del ejecutivo y, por tanto, se exim\u00edan de toda responsabilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reacci\u00f3n de Santa Anna fue pedir al general Scott que atacara la capital y tomara sus defensas externas con la esperanza de que esto ablandara a los congresistas. Se dieron nuevas derrotas mexicanas en Padierna y Churubusco, y Santa Anna volvi\u00f3 a llamar al Congreso a reunirse, pero, seg\u00fan Jos\u00e9 Mar\u00eda Roa B\u00e1rcena, los diputados \u2013Otero entre ellos\u2013 se negaron a sesionar y decidir cualquier cosa presionados por el ej\u00e9rcito enemigo y la aterrorizada poblaci\u00f3n capitalina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de estos hechos, Mariano Otero nunca perdi\u00f3 la correcci\u00f3n pol\u00edtica; en uno de sus escritos declar\u00f3 respecto al comportamiento de Santa Anna:<\/p>\n<blockquote><p>Ni merece cr\u00e9dito la sospecha de una traici\u00f3n, que no tendr\u00eda una sola causa de tentaci\u00f3n, ni puede exigirse del hombre que ha sido objeto de ella otra prueba en contra que su presencia en los lugares donde la muerte segaba a nuestros defensores.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCorrecci\u00f3n pol\u00edtica o prudencia ante posibles represalias? La pol\u00edtica santanista de responsabilizar al Congreso fue sumamente sutil -tanto que hasta hoy ha pasado desapercibida-, en ese terreno y en el del disimulo tuvo que desarrollarse tambi\u00e9n la oposici\u00f3n.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\n<ul>\n<li>Greenberg, Amy S., <em>A Wicked War: Polk, Clay, Lincoln, and the 1846 U.S. Invasion of Mexico<\/em>, Nueva York, Alfred A. Knopf, 2012.<\/li>\n<li>Museo Nacional de las Intervenciones, Coyoac\u00e1n.<\/li>\n<li>Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.<\/li>\n<li>\u201cEl cementerio de las \u00e1guilas\u201d, 1938, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/Uamzbo\">https:\/\/goo.gl\/Uamzbo<\/a><\/li>\n<li>\u201cEl Batall\u00f3n de San Patricio\u201d, 1999, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/5auRkC\">https:\/\/goo.gl\/5auRkC<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var 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Aquino S\u00e1nchez Museo Nacional de las Intervenciones En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 37. En el pa\u00eds dividido de la primera mitad del siglo XIX, la legalidad se pretend\u00eda manejar con discreci\u00f3n. Mariano Otero la sufri\u00f3 en carne propia, por eso el impulso que le dio a la figura jur\u00eddica del juicio de amparo. Pero tambi\u00e9n tuvo su papel destacado como congresista en momentos cruciales en que se usaba la guerra para fines personales, incluso por encima de los intereses del pa\u00eds. \u00a0 Luego de las derrotas de Padierna y Churubusco los d\u00edas 19 y 20 de agosto de 1847, el general y presidente Antonio L\u00f3pez de Santa Anna celebr\u00f3 un armisticio con los invasores estadounidenses para iniciar negociaciones de paz. 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