﻿{"id":8585,"date":"2018-02-09T15:09:58","date_gmt":"2018-02-09T21:09:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8585"},"modified":"2024-07-17T11:38:07","modified_gmt":"2024-07-17T17:38:07","slug":"la-guadalajara-pujante-de-la-primera-mitad-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-guadalajara-pujante-de-la-primera-mitad-del-siglo-xix\/","title":{"rendered":"La Guadalajara pujante de la primera mitad del siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Graziella Altamirano Cozzi<\/strong><br \/>\n<strong>Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 37.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Poco mas de dos d\u00e9cadas de su corta vida, Mariano Otero creci\u00f3 y se destac\u00f3 como abogado en una Guadalajara sin tantos contrastes, a diferencia de la ciudad de M\u00e9xico. All\u00e1 s\u00ed se conciliaba la unidad nacional con las necesidades locales, seg\u00fan sus palabras. Se form\u00f3 en una sociedad liberal y federalista, que rechazaba los privilegios de las minor\u00edas, y de la que fue inoculando seguramente muchas ideas que luego llevar\u00eda a cabo como legislador.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_8586\" aria-describedby=\"caption-attachment-8586\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Nebel_Voyage_42_Guadalajara-640x425.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-8586\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Nebel_Voyage_42_Guadalajara-640x425.jpg\" alt=\"Nebel_Voyage_42_Guadalajara (640x425)\" width=\"640\" height=\"425\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Nebel_Voyage_42_Guadalajara-640x425.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Nebel_Voyage_42_Guadalajara-640x425-300x199.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Nebel_Voyage_42_Guadalajara-640x425-624x414.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8586\" class=\"wp-caption-text\">Carl Nebel, Plaza Mayor de Guadalajara, litograf\u00eda a color en Carl Nebel, Voyage pittoresque et arch\u00edologique dans la partie la plus int\u00e9ressante du Mexique, Paris, Chez M. Moench, 1836.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando naci\u00f3 Mariano Otero, el 4 de febrero de 1817, Guadalajara era la cabecera de la Intendencia del mismo nombre, perteneciente al que fuera reino de Nueva Galicia. La elegante urbe hab\u00eda arribado al siglo XIX convertida en un importante corredor comercial, financiero, pol\u00edtico, religioso y cultural que conectaba el centro y el occidente del territorio virreinal. Ten\u00eda cerca de 37 000 habitantes y estaba compuesta, en ese tiempo, por m\u00e1s de 350 manzanas y una extensa \u00e1rea suburbana, cuyo crecimiento se deb\u00eda, principalmente, a una acelerada afluencia de inmigrantes procedentes de las \u00e1reas rurales aleda\u00f1as, y a una mayor diversificaci\u00f3n de sus actividades comerciales, preindustriales y artesanales. Desde antes del estallido de la guerra de Independencia, su vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica hab\u00eda estado bajo el dominio de una \u00e9lite integrada por un estrecho c\u00edrculo de peninsulares vinculados por redes familiares, los cuales controlaban el poder y la econom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o del nacimiento de Otero, el movimiento libertario iniciado en 1810 a\u00fan no terminaba. Se hab\u00eda convertido en una \u201cguerra de guerrillas\u201d operada por unas cuantas gavillas insurgentes que se manten\u00edan en actividad asolando pueblos y haciendas en diversas regiones de la provincia, tratando de sobrevivir a la represi\u00f3n del gobierno virreinal y procurando mantener vivo el desgastado movimiento rebelde. Sin embargo, despu\u00e9s de siete a\u00f1os de violencia, este se apagaba y en Guadalajara se o\u00edan cada vez menos los relatos de las haza\u00f1as del \u201cAmo Torres\u201d y del cura Mercado, iniciadores de la lucha en la Intendencia, y se iba borrando el recuerdo de los d\u00edas en que el cura Miguel Hidalgo fue recibido en medio de la aclamaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el tiempo de la guerra, la ciudad creci\u00f3 e increment\u00f3 su poblaci\u00f3n por la migraci\u00f3n de numerosas familias que huyeron de la violencia e inseguridad de otras regiones buscando refugio y protecci\u00f3n para sus fortunas. En esos a\u00f1os, se mantuvo relativamente tranquila y s\u00f3lo se alter\u00f3 en mayo de 1818 cuando la sacudi\u00f3 un fuerte temblor causado por la erupci\u00f3n del volc\u00e1n de Colima que derrib\u00f3 las c\u00fapulas de las torres de su bella catedral, que Otero colocaba \u201cen los primeros lugares entre las iglesias del Nuevo Mundo por la grandeza de sus formas, la sencillez de su estilo y el lujo de sus adornos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan \u00e9l, la independencia se consum\u00f3 en Guadalajara \u201csin sangre ni l\u00e1grimas\u201d. En junio de 1821 se jur\u00f3 la independencia de acuerdo con el Plan de Iguala proclamado por Agust\u00edn de Iturbide y en septiembre se celebr\u00f3 con grandes muestras de j\u00fabilo la entrada triunfal del Ej\u00e9rcito Trigarante a la ciudad de M\u00e9xico. Hubo m\u00fasica y fuegos artificiales y las calles principales se vieron llenas de impresos con la imagen del caudillo. Al a\u00f1o siguiente, se festej\u00f3 de igual manera su coronaci\u00f3n como emperador de M\u00e9xico, con adornos, iluminaciones, serenatas, desfiles, salvas de artiller\u00eda, ceremonias religiosas, representaciones en el coliseo y corridas de toros. Los festejos duraron varios d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, muy pronto el brillo del ef\u00edmero emperador Iturbide se fue apagando por la acci\u00f3n de antiguos jefes insurgentes que lo obligaron a abdicar. En Guadalajara se extingui\u00f3 la flama imperialista y surgieron nuevas ideas que se propagaron en el naciente Estado Libre de Xalisco, iniciando bajo el grito de \u201cfederaci\u00f3n o muerte\u201d una intensa campa\u00f1a en pro del federalismo y la soberan\u00eda estatal, la cual fue vista desde el centro como una postura insurrecta, \u201cdisidente\u201d e \u201cinfiel\u201d. En palabras de Otero, \u201cGuadalajara dio el grito de federaci\u00f3n, que cundiendo por toda la rep\u00fablica mostr\u00f3 la justa conciliaci\u00f3n de la unidad nacional con las necesidades locales\u201d. Por esta aguerrida defensa de sus valores, Jalisco fue considerado entonces como el estado m\u00e1s rebelde de la confederaci\u00f3n mexicana y su Congreso el m\u00e1s liberal, mismo que, ante el sentimiento antiespa\u00f1ol en un amplio sector de la poblaci\u00f3n y a fin de asegurar la tranquilidad y prevenir pronunciamientos en favor de la monarqu\u00eda, expidi\u00f3 una ley para reglamentar la expulsi\u00f3n de los hispanos que manten\u00edan una privilegiada situaci\u00f3n. M\u00e1s tarde, en 1833, los liberales jaliscienses respaldar\u00edan con firmeza las trasformaciones sociales dictadas desde la capital a trav\u00e9s del programa de la llamada \u201cprimera Reforma\u201d, expidiendo decretos que iban en contra de los intereses de los conservadores y la Iglesia.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Beligerancia y pujanza<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los primeros a\u00f1os de vida independiente, Guadalajara presenci\u00f3 una creciente influencia inglesa que incluso lleg\u00f3 a imponer modas, usos y costumbres entre la poblaci\u00f3n adinerada, y recibi\u00f3 las frecuentes visitas de viajeros anglosajones que arribaban con el fin de conocer la regi\u00f3n para invertir en ella, sobre todo en las minas. A la mayor\u00eda de estos viajeros que visitaron la capital del nuevo estado les asombr\u00f3 la beligerancia de los tapat\u00edos. Robert William Hale Hardy escribi\u00f3 que la ciudad siempre hab\u00eda sido famosa por el car\u00e1cter belicoso de sus habitantes en todo aquello relacionado con la pol\u00edtica, ya que ah\u00ed madur\u00f3 la revoluci\u00f3n de la independencia, se fomentaron el ascenso y la ca\u00edda de Iturbide y se redact\u00f3 tambi\u00e9n la ley de destierro de los viejos espa\u00f1oles. Otro viajero, Henry George Ward, opin\u00f3 que Jalisco era sin duda el estado donde las ideas republicanas hab\u00edan hecho mayores progresos y en el que vio una gran violencia en los ataques dirigidos contra todo aquello que estaba conectado con el antiguo sistema y la influencia del clero. Por su parte, George Francis Lyon escribi\u00f3 en su diario de viaje:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">cuando visit\u00e9 Guadalajara [1826], la ciudad se encontraba en un estado de febril excitaci\u00f3n, lo que daba raz\u00f3n para temer alg\u00fan cambio peligroso en los asuntos p\u00fablicos. El esp\u00edritu partidista bajo diversas formas se llevaba con extremado encono. Los iturbidistas, centralistas, federalistas y otras facciones manifestaban sus sentimientos respectivos en numerosas publicaciones an\u00f3nimas, pregonadas en todos los portales y en las calles; panfletos insultantes contra el gobernador y sus empleados p\u00fablicos, otros en su defensa.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Por este tiempo, la ciudad de Guadalajara era la tercera del pa\u00eds, despu\u00e9s de la de M\u00e9xico y Puebla. Muchos la consideraban como la segunda en importancia, aunque seg\u00fan dijo el ingl\u00e9s Hardy, los mexicanos en burla la llamaban \u201cRancho Grande\u201d. Su poblaci\u00f3n en 1823 era de 46 000 habitantes y se dec\u00eda que hab\u00eda aumentado desde ese a\u00f1o pues en 1827 se supon\u00eda que ascend\u00eda a cerca de 60 000 almas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estado de Jalisco daba sus primeros pasos firmes desechando los viejos moldes. Su primer gobernador constitucional, Prisciliano S\u00e1nchez, quien en opini\u00f3n de Otero \u201csubi\u00f3 al poder y se hizo el representante de la nueva vida social que comenzaba, por la superioridad incontestable de su m\u00e9rito\u201d, tom\u00f3 posesi\u00f3n en enero de 1825 e inici\u00f3 la reorganizaci\u00f3n de la vida p\u00fablica de acuerdo con los postulados federalistas en boga. En su corto periodo de gobierno, porque lo sorprendi\u00f3 la muerte antes de terminarlo, una de sus prioridades fue impulsar la educaci\u00f3n a la que reglament\u00f3 con un nuevo Plan General de Estudios que establec\u00eda la ense\u00f1anza oficial de Jalisco como \u201cp\u00fablica, gratuita y uniforme\u201d. Suprimi\u00f3 la antigua Universidad de Guadalajara y el colegio seminario de San Juan Bautista por su posici\u00f3n conservadora y, en su lugar, cre\u00f3 el Instituto de Ciencias del Estado, en el que se imparti\u00f3 una educaci\u00f3n liberal y conocimientos cient\u00edficos, art\u00edsticos y literarios. El nuevo plantel, que funcion\u00f3 s\u00f3lo siete a\u00f1os y fue clausurado para reabrir la universidad, estuvo constituido por once secciones, entre las que se encontraba la de derecho natural, pol\u00edtico y civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariano Otero ingres\u00f3 al Instituto de Ciencias en 1831, a la edad de catorce a\u00f1os y empez\u00f3 a cursar en la secci\u00f3n de Derecho, gradu\u00e1ndose como bachiller de Derecho Civil en 1835 y obteniendo el t\u00edtulo de abogado en la reci\u00e9n reabierta universidad, para iniciar poco despu\u00e9s su carrera pol\u00edtica y destacar, pese a su juventud, como un exitoso jurisconsulto y un gran orador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su ni\u00f1ez y juventud Otero vivi\u00f3 en Guadalajara y la conoci\u00f3 profundamente. Para \u00e9l en esta bella ciudad reinaron la paz, la riqueza y la abundancia hasta \u201cla terrible conmoci\u00f3n del a\u00f1o de 1810\u201d. Antes de eso, las artes progresaban, el comercio se extend\u00eda y la sociedad entr\u00f3 \u201cen la carrera del gusto y de la civilizaci\u00f3n\u201d. Pero esta ciudad padeci\u00f3 inerme la c\u00f3lera despiadada de las huestes vencedoras en la cat\u00e1strofe de Calder\u00f3n -donde fueron derrotados los primeros caudillos- y vio inundadas \u201clas plazas de sangre y manchado los edificios p\u00fablicos con los miembros mutilados de sus v\u00edctimas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El joven abogado conoci\u00f3 su ciudad como la cuna del federalismo que asombr\u00f3 tanto a los viajeros extranjeros y presenci\u00f3 los vaivenes de la pol\u00edtica y las enconadas luchas partidistas. En sus <em>Obras<\/em>, manuscrito que conserva la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a, Otero dedic\u00f3 un cap\u00edtulo a Guadalajara en el que hizo la siguiente descripci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su planta es grande, vasta y hermosa, comprendiendo un \u00e1rea casi igual a la de la capital de la Rep\u00fablica. Sus calles rectas y tiradas a cordel la atraviesan en la direcci\u00f3n de los vientos cardinales [\u2026] Las manzanas del centro forman un rect\u00e1ngulo, cuyo lado es regularmente de ochenta varas. En la parte Oriente de la ciudad las manzanas son m\u00e1s grandes e irregulares y en la del Oeste se alargan un poco en la direcci\u00f3n de este rumbo, pero todas est\u00e1n tiradas a cordel y presentan una vista alegre y despejada por la uniformidad de sus anchos, sin que se vean aquellos oscuros y angostos callejones que tanto afean a la bella planta de M\u00e9xico. Los edificios son casi todos bajos y s\u00f3lo hay uno que otro de dos pisos con lo que la poblaci\u00f3n vive con comodidad y amplitud en casas limpias y perfectamente ventiladas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Una ciudad confortable<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los viajeros que escribieron sobre Guadalajara coincid\u00edan en que era una bella ciudad construida sobre terreno plano y al estilo espa\u00f1ol, con templos espaciosos y decorados con gusto. Desde su entrada por el florido pueblo de San Pedro les llamaban la atenci\u00f3n los hermosos arbustos, \u201ccuyas hojas superiores presentaban una coloraci\u00f3n muy bella a causa del color escarlata y la textura entre hoja y flor\u201d. La describieron como una bonita ciudad de calles amplias y excelentes casas. En ella Ward descubri\u00f3 catorce plazas, doce fuentes y varios conventos e iglesias, siendo la principal la catedral, que le pareci\u00f3 un magn\u00edfico edificio, a pesar de sus torres incompletas destruidas por el gran terremoto de 1818, las cuales ser\u00edan reedificadas m\u00e1s de 30 a\u00f1os despu\u00e9s. Lyon escribi\u00f3 que la ciudad estaba construida con gran regularidad, con calles bien pavimentadas que corr\u00edan en \u00e1ngulos rectos y ten\u00edan aceras levantadas de cada lado. Observ\u00f3 que las casas estaban bellamente construidas, excepto las de los suburbios, pero sobre todo le impresionaron los Portales de Comercio, \u201cerigidos a uno y otro lado de tres inmensas cuadras de casas, construidas todas del mismo modelo, teniendo la parte inferior dedicada a talleres y tiendas, y la superior con buenas residencias familiares\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hardy dec\u00eda que bajo los portales caminaban las damas y caballeros elegantemente vestidos y los convert\u00edan en un paseo de moda. \u201cPosiblemente no hay una sola familia en toda la ciudad que no se haya dado una vuelta de las 10 a las 7, en su vestimenta m\u00e1s alegre, para ver la exhibici\u00f3n de golosinas \u00a1para ver y para ser vistos!\u201d Lyon opin\u00f3 que los portales eran mucho mejores y m\u00e1s numerosos que los de M\u00e9xico \u2013y en ello coincidieron todos\u2013 y que en la \u00e9poca de Navidad estaban \u201ciluminados con buj\u00edas rodeadas por guardabrisas de papel, y colocadas sobre peque\u00f1as mesas que ostentan todo tipo de golosinas y frutas\u201d. Ward escribi\u00f3 que eran el principal punto de reuni\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">pues adem\u00e1s de varias tiendas elegantes bien provistas de manufacturas europeas y chinas, tienen gran n\u00famero de puestos cubiertos de producci\u00f3n dom\u00e9stica, frutas de todas clases, loza de barro de Tonal\u00e1, grandes cantidades de zapatos, mangas, sillas de montar, p\u00e1jaros en jaulas, dulces de calabazate y miles de chucher\u00edas de las que parece haber incesante demanda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La plaza principal ten\u00eda al centro una extensa secci\u00f3n bien pavimentada, cercada con paredes bajas y asientos de piedra. A Lyon le dijeron que alguna vez estuvo sombreada por hermosos \u00e1rboles los cuales, por haber sido plantados por los espa\u00f1oles, fueron tirados por los republicanos. \u00c9l vio que crec\u00edan ah\u00ed unos pobres reto\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las esquinas de todas las calles ten\u00edan l\u00e1mparas colgantes, pero se usaban solamente cuando no hab\u00eda luz de luna. Una ronda nocturna patrullaba la ciudad y, seg\u00fan observaci\u00f3n de Lyon, \u201cgeneralmente la compon\u00edan l\u00e9peros, quienes estaban m\u00e1s dispuestos a incitar que a prevenir los latrocinios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al Paseo de la ciudad, Lyon lo describi\u00f3 como:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">una avenida muy extensa y sombreada, con una doble hilera de finos \u00e1rboles junto a un arroyo de aguas poco profundas, del lado oriental de la ciudad, y el que en d\u00edas festivos se ve\u00eda animado de carruajes y alegres caballeros paseando a caballo. En el extremo norte del Paseo se encuentra un grande y espacioso recinto, hermosamente arbolado y tupido de arbustos, dividido en lindos cuadros y paseos, llamado la Alameda, pero hoy en d\u00eda se ve con crecida maleza y tan tristemente abandonada.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Ward, la Alameda estaba muy bellamente distribuida, ya que los \u00e1rboles, en lugar de estar acomodados \u201cen formaci\u00f3n de batalla\u201d, en l\u00edneas rectas, cubr\u00edan una gran extensi\u00f3n de terreno en forma irregular y en el verano el espacio libre se llenaba de flores, particularmente de rosas, que daban una apariencia muy animada. En el centro hab\u00eda una fuente con agua corriente en todo su derredor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad ten\u00eda un teatro principal que hab\u00eda sido el viejo coliseo reconstruido y una plaza de gallos, que por esos a\u00f1os estaba ocupada por un circo. Lyon asisti\u00f3 a una funci\u00f3n de teatro y la describi\u00f3 con agrado:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">estaba arreglado y ornamentado con gran pulcritud y los palcos ocupados por se\u00f1oras vestidas m\u00e1s bien a la moda de Francia e Inglaterra. De no haber sido porque casi todo mundo fumaba y por el silencio y el buen comportamiento de la clase inferior de la audiencia, casi podr\u00eda haber imaginado encontrarme en Inglaterra.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era algo singular observar a las hermosas, delicadas y rubias muchachas, vestidas con lujosos trajes de baile y muchas con penachos de plumas de avestruz, fumando cigarros que sosten\u00edan en sus manos carentes de guantes, y contemplar, cuando sonre\u00edan a trav\u00e9s de sus nubes de humo a su gal\u00e1n favorito, una hilera de dientes que casi rivalizaban en color con el \u00e9bano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Lyon tambi\u00e9n le agradaron los coches de alquiler. Dec\u00eda que eran tan buenos como los ingleses, tirados por dos mulas y con un postill\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los viajeros recorrieron las calles de Guadalajara y conocieron sus construcciones coloniales civiles y religiosas. La casa de moneda, la casa consistorial, el palacio arzobispal, que era \u201cun hermoso edificio a la derecha de la catedral\u201d y el \u201cmagn\u00edfico edificio\u201d del palacio o casa de gobierno. Les impresionaron las iglesias y los conventos, as\u00ed como los grandes edificios construidos para la asistencia p\u00fablica, como el Hospital de Bel\u00e9n y la Casa de la Misericordia, conocida luego como Hospicio Caba\u00f1as, en memoria del obispo que la mand\u00f3 edificar. Lyon escribi\u00f3 que el Hospital de Bel\u00e9n era un inmenso edificio ubicado en los suburbios de la ciudad, \u201cconstruido con toda la solidez de la arquitectura espa\u00f1ola\u201d, que contaba con cruj\u00edas y corredores espaciosos y bien ventilados, \u201csorprendentemente limpio para ser mexicano\u201d. Visit\u00f3 tambi\u00e9n el inmenso edificio del hospicio, inconcluso por la guerra de Independencia, que se hab\u00eda edificado para albergar a hu\u00e9rfanos y desvalidos y por estos a\u00f1os serv\u00eda de cuartel y estaba \u201csucio y mal cuidado\u201d. Otro viajero que no era anglosaj\u00f3n, el bar\u00f3n ruso von Wrangel, estuvo en Guadalajara pocos a\u00f1os despu\u00e9s y conoci\u00f3 el hospicio. En sus apuntes de viaje lo describi\u00f3 como una enorme construcci\u00f3n que inclu\u00eda 24 patios grandes y peque\u00f1os, que segu\u00eda siendo un arsenal de artiller\u00eda con talleres de herrer\u00eda para fabricar municiones, pero contaba con una dependencia en servicio como escuela para ni\u00f1os y ni\u00f1as, con dormitorios, lavabos, cuartos de ba\u00f1o, cocinas, salones de clase, \u201ctodo muy acogedor, amplio y limpio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lyon estuvo en los suburbios de la ciudad y visit\u00f3 algunas casas de los artesanos que tej\u00edan sarapes \u201co telas \u00e1speras\u201d en telares muy sencillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre encontr\u00e9 \u2013anot\u00f3 en su diario\u2013 buenos modales entre los trabajadores ah\u00ed reunidos, generalmente de una sola familia. Un hombre o una mujer se sentaban a cardar la lana, otro a hilarla, un tercero a devanar la lanzadera y los dem\u00e1s tej\u00edan y cantaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n conoci\u00f3 los puestos de los cortadores de cuero o repujadores, \u201ccuyos hermosos trabajos han sido tan merecidamente celebrados\u201d e hizo algunas compras para llevarlas como muestras a Inglaterra. Visit\u00f3 la aldea de Tonal\u00e1, a \u201ccuatro millas\u201d de Guadalajara, famosa por su alfarer\u00eda, merecidamente admirada por sus juguetes, m\u00e1scaras, figuras grotescas y ornamentos y, en su opini\u00f3n, \u201ccomparable a la alfarer\u00eda de los etruscos por su ligereza y elegancia de formas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Ward se refiri\u00f3 a los artesanos, orfebres y trabajadores del cuero, famosos por la fabricaci\u00f3n de \u201cuna especie de loza de barro porosa\u201d en San Pedro y en Tonal\u00e1, y por su habilidad en el trabajo de piel, en el tejido de rebozos, t\u00e1palos y sombreros, que abastec\u00edan \u201cno \u00fanicamente a todo M\u00e9xico sino a las naciones vecinas del Pac\u00edfico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Mariano Otero su ciudad natal no ten\u00eda los contrastes entre maravillosos palacios e inmundas casas de vecindad que se ve\u00edan en la ciudad de M\u00e9xico. Dec\u00eda que en Guadalajara:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">recorri\u00e9ndola de las calles del centro, donde estaban los mejores edificios, a las orillas de la poblaci\u00f3n, apenas se notaban los puntos de transici\u00f3n, pues hab\u00eda casas menos elegantes y vastas unidas todas a peque\u00f1as huertas mal cultivadas todav\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atribu\u00eda esta diferencia a que en M\u00e9xico se hab\u00edan formado escandalosas fortunas con el agio y el peculado, en cambio, en su ciudad \u201clos extremos del poder y la miseria\u201d no se tocaban. Ah\u00ed se viv\u00eda de la agricultura, las artesan\u00edas, la industria manufacturera y el comercio, y gracias a la mediocridad de las fortunas y la comodidad de los medios de subsistencia la poblaci\u00f3n era de las m\u00e1s felices y morigeradas de la rep\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta fue la Guadalajara que el joven abogado dej\u00f3 en 1841 para iniciar su carrera pol\u00edtica en la capital del pa\u00eds.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\n<ul>\n<li>Muri\u00e1, Jos\u00e9 Mar\u00eda y Ang\u00e9lica Peregrina (comp.), <em>Viajeros anglosajones por Jalisco<\/em>. <em>Siglo <\/em>XIX, M\u00e9xico, INAH, Programa de Estudios Jaliscienses, 1992 (Regiones de M\u00e9xico).<\/li>\n<li>Muri\u00e1, Jos\u00e9 Mar\u00eda <em>et al<\/em>, <em> Una historia compartida<\/em>, M\u00e9xico, Gobierno del Estado de Jalisco\/Instituto Mora, 1987.<\/li>\n<li>Muri\u00e1, Jos\u00e9 Mar\u00eda <em>et al<\/em> (comps.), <em>Jalisco en la conciencia nacional<\/em>, M\u00e9xico, Gobierno del Estado de Jalisco\/ Instituto Mora, t. 1, 1987.<\/li>\n<li>Otero, Mariano (1817-1850), <em>Obras<\/em> [Manuscrito], Biblioteca Digital Hisp\u00e1nica, pp. 103-181.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var 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El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 37. Poco mas de dos d\u00e9cadas de su corta vida, Mariano Otero creci\u00f3 y se destac\u00f3 como abogado en una Guadalajara sin tantos contrastes, a diferencia de la ciudad de M\u00e9xico. All\u00e1 s\u00ed se conciliaba la unidad nacional con las necesidades locales, seg\u00fan sus palabras. Se form\u00f3 en una sociedad liberal y federalista, que rechazaba los privilegios de las minor\u00edas, y de la que fue inoculando seguramente muchas ideas que luego llevar\u00eda a cabo como legislador. Cuando naci\u00f3 Mariano Otero, el 4 de febrero de 1817, Guadalajara era la cabecera de la Intendencia del mismo nombre, perteneciente al que fuera reino de Nueva Galicia. La elegante urbe hab\u00eda arribado al siglo XIX convertida en un importante corredor comercial, financiero, pol\u00edtico, religioso y cultural que conectaba el centro y el occidente del territorio virreinal. 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