﻿{"id":8380,"date":"2017-09-13T16:17:30","date_gmt":"2017-09-13T21:17:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8380"},"modified":"2021-05-03T16:47:19","modified_gmt":"2021-05-03T21:47:19","slug":"editorial-36","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-36\/","title":{"rendered":"Editorial # 36"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><strong>Dar\u00edo Fritz<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 36.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Portada-1104x1500.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-8528\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Portada-1104x1500-220x300.jpg\" alt=\"Portada  (1104x1500)\" width=\"220\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Portada-1104x1500-220x300.jpg 220w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Portada-1104x1500-753x1024.jpg 753w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Portada-1104x1500-624x847.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Portada-1104x1500.jpg 1104w\" sizes=\"(max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a historia lineal de los v\u00ednculos entre las naciones parece necesitar de algunos nudos y enredos que las paralizan por un tiempo hasta encontrar qui\u00e9nes los desaten para inyectarle mayor energ\u00eda y volver a avanzar sin piedras ni lodos que la atoren. En ese lapso de mara\u00f1as abunda el griter\u00edo y el desentendimiento, la amenaza de la fuerza y el golpeteo incesante de la descalificaci\u00f3n. Desde una de las trincheras se lanzan fuegos artificiales que obligan a agazaparse del otro lado, hasta que la p\u00f3lvora deje de iluminar el cielo por cansancio de los artilleros o p\u00e9rdida de eficiencia. Juegan al l\u00edmite, pero en el fondo la p\u00f3lvora sirve para intentar imponer condiciones, aunque no caer\u00e1 a tierra. Podr\u00e1 haber da\u00f1os, pero no destrucci\u00f3n. Las necesidades de convivir est\u00e1n impl\u00edcitas y terminan por imponerse. Que de la noche a la ma\u00f1ana una parte quiera hacer responsable a la otra de sus propias carencias o imponerse, habla de una estrategia antigua y repetida. Despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas de vivir en una vecindad en armon\u00eda, M\u00e9xico se encuentra con que el vecino estadounidense ya no quiere que las hojas del \u00e1rbol que los divide le caigan a \u00e9l y de paso pretende tirarle por encima de la barda lo que no le sirve. El nudo y los enredos han vuelto a instalarse. En la d\u00e9cada de 1920 pas\u00f3 algo similar. Y el discurso y la vocingler\u00eda fueron bastante semejantes a los de hoy. Hab\u00eda xenofobia, racismo, prejuicio y desconfianza. Los factores pol\u00edticos y econ\u00f3micos alimentaban el distanciamiento. El pol\u00edtico se llamaba anticomunismo; el econ\u00f3mico, petr\u00f3leo y tierras. Se criticaban el atraso y la pobreza, la capacidad de gobernar, los or\u00edgenes \u00e9tnicos y la falta de justicia. Hoy se habla de robo de mano de obra, se criminaliza a migrantes y hasta se proponen militares extranjeros para combatir el narcotr\u00e1fico. La diplomacia de Washington alucinaba con una confabulaci\u00f3n mexicano-sovi\u00e9tica que instalar\u00eda el comunismo aqu\u00ed y por ende en Latinoam\u00e9rica, una amenaza para la Doctrina Monroe. La mirada de entonces era la de hombres anglosajones y protestantes, una vieja guardia republicana convencida de la superioridad moral, cultural y econ\u00f3mica de Estados Unidos, nos dice Mar\u00eda del Carmen Collado, lo cual no dista demasiado de la que se ve en estos d\u00edas en Washington. El conflicto se resolvi\u00f3 cuando se avizor\u00f3 una guerra innecesaria y las voces m\u00e1s moderadas pudieron imponerse. Aquella experiencia que abre la portada de esta edici\u00f3n de <i>BiCentenario <\/i>ameniza el an\u00e1lisis del presente y puede servir de proyecci\u00f3n de una vecindad seguramente distante para los pr\u00f3ximos cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de aquellos desencuentros vino una crisis econ\u00f3mica como la de 1929, que ubic\u00f3 como uno de sus blancos a los migrantes mexicanos que llegaron en grandes cantidades tras la primera guerra mundial para trabajar en la agricultura, el tendido del ferrocarril y la industria. La prisi\u00f3n y fuertes multas fueron las dos armas que se esgrimieron para despojarse de ellos. Su econom\u00eda ya no los necesitaba. La participaci\u00f3n de un c\u00f3nsul en Los \u00c1ngeles con sensibilidad para afrontar el problema y creatividad para resolverlo fue relevante aquel a\u00f1o. Rafael de la Colina organiz\u00f3 la repatriaci\u00f3n de m\u00e1s de 30 000 mexicanos que viv\u00edan en California para llevarlos hasta Guadalajara, Guanajuato y la Ciudad de M\u00e9xico. Su testimonio agudo describe las mismas dificultades del migrante de hoy en Estados Unidos o en tantas partes del mundo: discriminaci\u00f3n, explotaci\u00f3n laboral, desconocimiento, indefensi\u00f3n y olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como contraposici\u00f3n, en la otra punta de cualquier escala comparativa, estaban actrices y actores mexicanos que intentaban destacar en Hollywood por esas fechas. Dolores del R\u00edo, Guadalupe V\u00e9lez y Ram\u00f3n Novarro pudieron dar cuenta de una migraci\u00f3n exitosa, aunque temporal, y a la que a pocos se le ocurr\u00eda reprochar. Una muestra de que el tema migratorio es un fen\u00f3meno de la pobreza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la mirada exterior le sigue el espejo propio. En M\u00e9xico hubo en el \u00faltimo siglo poblaciones migrantes que recibieron un trato similar al que se ha documentado para los mexicanos al norte del r\u00edo Bravo. Lo vivieron los chinos en la primera d\u00e9cada del siglo xx y ahora los centroamericanos. Sin embargo, esto no es lineal. Otros inmigrantes como los h\u00fangaros, que llegaban hacia fines del siglo XIX y principio del XX, pudieron establecerse sin inconvenientes y aprovechar el desconocimiento que se ten\u00eda de M\u00e9xico en su pa\u00eds para promocionarlo, aunque implicara ocultar una realidad abundante en inequidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los a\u00f1os de la segunda mitad del siglo XIX y los comienzos del siguiente han sido ricos en circunstancias y hechos que fueron moldeando cambios relevantes. A partir de historias personales relatamos en este n\u00famero de <i>BiCentenario <\/i>el aporte a la medicina militar que dio el m\u00e9dico Francisco Montes de Oca con su insistencia en ofrecer una mejor atenci\u00f3n de las enfermedades y avances en la salubridad, hasta llegar a crear en 1881 la Escuela Pr\u00e1ctico M\u00e9dico Militar (EPMM). Otro caso a destacar se sit\u00faa en Yucat\u00e1n y lleva el nombre de Pedro Guerra. La casa de fotograf\u00eda que abri\u00f3 en 1877, a la que se sumar\u00eda su familia posteriormente, retrat\u00f3 durante 90 a\u00f1os a generaciones de yucatecos y los acontecimientos de la pen\u00ednsula. Hoy es parte de un acervo que lleva su nombre con m\u00e1s de 500 mil im\u00e1genes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esos a\u00f1os se fue enraizando una pr\u00e1ctica gubernamental que se ha convertido en uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s lacerantes para el pa\u00eds. Una descripci\u00f3n de c\u00f3mo era la corrupci\u00f3n en el siglo XIX muestra que desde el Estado se pod\u00edan generar fortunas, en tanto la impunidad proteg\u00eda su pr\u00e1ctica. M\u00e1s que un rasgo gen\u00e9tico, se trata de una relaci\u00f3n con las instituciones que perdura por d\u00e9cadas, argumenta el autor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este n\u00famero 35 hay otras narraciones por descubrir: el compromiso de Gustavo Garmendia con la causa revolucionaria, la figura del charro en la cultura nacional, la tradici\u00f3n tan acendrada de festejar a nuestras madres o la historia de una mujer independentista, tambi\u00e9n madre, traicionada por el confort de su marido. Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 36. 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