﻿{"id":8377,"date":"2017-09-13T16:15:35","date_gmt":"2017-09-13T21:15:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8377"},"modified":"2021-05-03T16:47:52","modified_gmt":"2021-05-03T21:47:52","slug":"el-cruce-del-jordan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-cruce-del-jordan\/","title":{"rendered":"El cruce del Jord\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dar\u00edo Fritz<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 36.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/7_CEBMsobre183-negativo3-640x496.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8480\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/7_CEBMsobre183-negativo3-640x496.jpg\" alt=\"7_CEBMsobre183-negativo3 (640x496)\" width=\"640\" height=\"496\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/7_CEBMsobre183-negativo3-640x496.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/7_CEBMsobre183-negativo3-640x496-300x232.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/7_CEBMsobre183-negativo3-640x496-624x483.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a imagen da lugar a dudas y conjeturas. Adivinanzas y acechanzas. \u00bfUna jornada normal para un barquero que ayuda a cruzar a una mujer de una costa a otra a cambio de unos m\u00e9dicos pesos para que pueda hacer el mandado, visitar a un familiar o ir al trabajo? \u00bfUn solitario y solidario remero sobre una improvisada madera que lleva a buen puerto a su vecina? \u00bf Una v\u00eda vehicular inundada y un hombre que lo ha perdido todo, pero que a\u00fan est\u00e1 dispuesto a salvar a su madre de las inclemencias de la tormenta\u2019. \u00bfAlguna opci\u00f3n m\u00e1s modesta a las trajineras de Xochimilco? Puede resultar gracioso c\u00f3mo, ante la adversidad, los seres humanos encontramos las maneras menos sutiles, o m\u00e1s burdas, las de creatividad inusitada o de arrojo imprevisible, para superar una situaci\u00f3n. Cuando poco tenemos, cuando lo hemos perdido todo quiz\u00e1, cuando no hay alternativa y sentimos que la guada\u00f1a del personaje de capa oscura y rostro sin develar puede pasar sobre nosotros, hay un instinto de sobrevivencia, un reflejo por poner las manos antes que enterremos la nariz en el piso, para lograr ese instante m\u00e1s de vida, asirnos a algo, como sea, para continuar, para estar. Pero, sobre todo, importa tambi\u00e9n estar secos, y decentes, llegar a la otra orilla impolutos, con el menor roce de humedad posible. As\u00ed sea en la pobreza o con todos los quehaceres de nuestra cotidianidad resueltos: ingresos, trabajo, familia, confort. Que el agua no nos toque, ni mancille nuestra integridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El agua ocupa la mayor superficie de la tierra, forma parte elemental de nuestro cuerpo, es imprescindible para la vida diaria, la imploramos para acabar con un t\u00f3rrido d\u00eda de primavera, la disfrutamos en vacaciones de playa, sin embargo, le rehuimos en el momento en que puede dominar nuestro espacio inmediato. Hasta la Biblia nos dice que las aguas del Jord\u00e1n se abrieron para dar paso al pueblo israelita y luego cayeron sobre los soldados egipcios que merec\u00edan ahogarse y morir antes que cruzarlo. El hombre y la mujer parecen levitar, mientras el remo improvisado da el paso hacia atr\u00e1s para seguir avanzando sin levantar una gota que irrite las aguas taciturnas que los rodean. \u00bfEs invierno o verano? Hasta all\u00ed la imagen tambi\u00e9n da lugar a dudas, conjeturas y adivinanzas. El abrigo, el pa\u00f1uelo en la cabeza de la mujer, el cielo y las monta\u00f1as grises de una imagen de por s\u00ed sin colores, aciertan en la tesitura de que estamos en diciembre o enero de cualquier a\u00f1o ya lejano. Pero el remero, otra vez, nos plantea la inc\u00f3gnita. La camisa suelta y abierta, un pantal\u00f3n corto ajustados, ser\u00eda demasiado impropio pensar en calzoncillos- y posibles mocasines como calzado, tienden a confundir el momento con un simple d\u00eda de paseo sobre unas aguas que ojal\u00e1 no hayan estado estancadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este n\u00famero 35 hay otras narraciones por descubrir: el compromiso de Gustavo Garmendia con la causa revolucionaria, la figura del charro en la cultura nacional, la tradici\u00f3n tan acendrada de festejar a nuestras madres o la historia de una mujer independentista, tambi\u00e9n madre, traicionada por el confort de su marido. Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 36. La imagen da lugar a dudas y conjeturas. Adivinanzas y acechanzas. \u00bfUna jornada normal para un barquero que ayuda a cruzar a una mujer de una costa a otra a cambio de unos m\u00e9dicos pesos para que pueda hacer el mandado, visitar a un familiar o ir al trabajo? \u00bfUn solitario y solidario remero sobre una improvisada madera que lleva a buen puerto a su vecina? \u00bf Una v\u00eda vehicular inundada y un hombre que lo ha perdido todo, pero que a\u00fan est\u00e1 dispuesto a salvar a su madre de las inclemencias de la tormenta\u2019. \u00bfAlguna opci\u00f3n m\u00e1s modesta a las trajineras de Xochimilco? 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