﻿{"id":8363,"date":"2017-09-13T16:02:38","date_gmt":"2017-09-13T21:02:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8363"},"modified":"2021-05-03T16:53:17","modified_gmt":"2021-05-03T21:53:17","slug":"un-hit-es-un-hit","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-hit-es-un-hit\/","title":{"rendered":"Un hit es un hit."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>H\u00e9ctor L. Zarauz L\u00f3pez<\/strong><br \/>\n<strong>Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 35.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">Los beisbolistas negros estadounidenses encontraron en M\u00e9xico un refugio ante la segregaci\u00f3n racial que vivieron en su pa\u00eds durante la primera mitad del siglo XX. La d\u00e9cada de los a\u00f1os cuarenta fue de antolog\u00eda, por aqu\u00ed pasaron grandes figuras deportivas que supieron reconocer la tolerancia de una sociedad que los acog\u00eda y en la que se mov\u00edan con libertad y sinti\u00e9ndose iguales a cualquier persona.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/1066301.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-8446\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/1066301-740x1024.jpg\" alt=\"106630\" width=\"625\" height=\"864\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/1066301-740x1024.jpg 740w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/1066301-216x300.jpg 216w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/1066301-624x863.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/1066301.jpg 1056w\" sizes=\"(max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>n el mes de julio del 2005 se imprimieron varias estampillas postales con la figura de Mem\u00edn Pingu\u00edn, el comic del ni\u00f1o negro de la ciudad de M\u00e9xico creado por la escritora Yolanda Vargas Dulch\u00e9. Este hecho, que pretend\u00eda ser un reconocimiento a la popularidad de este personaje y sus creadores, gener\u00f3 enorme pol\u00e9mica pues la comunidad afroamericana de Estados Unidos se\u00f1al\u00f3 que las estampillas y su personaje denigraban en realidad a la gente de raza negra. En general, la sociedad mexicana reaccion\u00f3 reivindicando a Mem\u00edn como un personaje entra\u00f1able, que en nada atacaba a los negros y se se\u00f1al\u00f3, por el contrario, que la sociedad estadounidense s\u00ed que practicaba el racismo, no s\u00f3lo contra negros sino tambi\u00e9n contra mexicanos. Tales argumentos han tenido el d\u00eda de hoy una prueba irrefutable en los resultados de las \u00faltimas elecciones presidenciales de ese pa\u00eds, cuyo candidato vencedor, Donald Trump, impuls\u00f3 su campa\u00f1a pol\u00edtica con base en ideas racistas y de exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo al incidente de Mem\u00edn despu\u00e9s de las aclaraciones pertinentes, se gener\u00f3 una cierta reflexi\u00f3n en el seno de la sociedad mexicana: \u00bfsomos racistas los mexicanos?, \u00bfcontra qui\u00e9n ejercemos nuestro racismo?, \u00bfqu\u00e9 tan tolerante es el mexicano com\u00fan y corriente? El resultado no ha sido del todo alentador pues es claro que los mexicanos hemos excluido a grupos ind\u00edgenas de la vida nacional y que persiste la descalificaci\u00f3n contra grupos \u00e9tnicos, sociales, nacionalidades o por preferencias sexuales y religiosas consideradas como minoritarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u00e1mbito aparentemente neutral a tales eventos, como el deporte, y en este caso el b\u00e9isbol, puede ejemplificar el significado del racismo, pero tambi\u00e9n el de la tolerancia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/106163.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8444\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/106163.jpg\" alt=\"106163\" width=\"663\" height=\"484\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/106163.jpg 663w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/106163-300x219.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/106163-624x455.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 663px) 100vw, 663px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su llegada a nuestro pa\u00eds, el llamado \u201cRey de los Deportes\u201d ha sido un espacio de encuentro de nacionalidades, razas y clases. En los albores del b\u00e9isbol mexicano se dio la intensa llegada de jugadores cubanos, estadounidenses, venezolanos y de otros pa\u00edses que, por ser negros, no pod\u00edan jugar en las Ligas Mayores de Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es sabido, la barrera del color que se dio en el b\u00e9isbol era el resultado de la pol\u00edtica segregacionista que imper\u00f3 en la sociedad estadounidense hasta bien entrado el siglo XX. De acuerdo con ello, los jugadores negros y blancos no pod\u00edan jugar mezclados en las Grandes Ligas, lo cual propici\u00f3 que se fundaran las llamadas Ligas Negras. Se trataba de agrupaciones beisbol\u00edsticas, organizadas por la comunidad afroamericana, con equipos integrados s\u00f3lo por jugadores negros, que se establecieron en algunas de las ciudades m\u00e1s grandes de Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera Liga Negra estable se fund\u00f3 hacia 1920 por Andrew <i>Rube <\/i>Foster, con el nombre de Negro National League y con equipos en los estados sure\u00f1os de la Uni\u00f3n Americana operando de manera exitosa hasta 1931.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/107040.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8447\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/107040.jpg\" alt=\"107040\" width=\"681\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/107040.jpg 681w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/107040-300x211.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/107040-624x439.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 681px) 100vw, 681px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os subsecuentes se organizaron varias ligas m\u00e1s: <em>The Negro Southern League<\/em>, tambi\u00e9n en 1920, <em>The Eastern Colored League<\/em>, en 1923, y seis a\u00f1os m\u00e1s tarde\u00a0<span style=\"font-size: 1rem;\">la <em>American Negro Lea<\/em><\/span><span style=\"font-size: 1rem;\"><em>gue<\/em>. Para 1933 la <em>Negro National League<\/em> se reorganiz\u00f3 y oper\u00f3 hasta 1937, incluyendo equipos del Este y Medio Oeste. Finalmente, en 1937 se organiz\u00f3 la <\/span><em style=\"font-size: 1rem;\">Negro American League<\/em><span style=\"font-size: 1rem;\"> hasta su cierre en 1960.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los jugadores de estas ligas se convirtieron en \u00eddolos de la comunidad afroamericana, aunque no ten\u00edan oportunidad de medir su talento con los jugadores blancos de la Grandes Ligas, considerados de mayor nivel; ello sin contar que sus salarios eran notablemente inferiores. La deleznable segregaci\u00f3n racial y las condiciones econ\u00f3micas propiciaron que estos jugadores migraran con frecuencia a los campeonatos que se jugaban en Canad\u00e1, Cuba, Venezuela, Puerto Rico y desde luego tambi\u00e9n en M\u00e9xico.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Para leer el art\u00edculo completo, consulte la revista <i>BiCentenario<\/i>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor L. Zarauz L\u00f3pez Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 35. Los beisbolistas negros estadounidenses encontraron en M\u00e9xico un refugio ante la segregaci\u00f3n racial que vivieron en su pa\u00eds durante la primera mitad del siglo XX. La d\u00e9cada de los a\u00f1os cuarenta fue de antolog\u00eda, por aqu\u00ed pasaron grandes figuras deportivas que supieron reconocer la tolerancia de una sociedad que los acog\u00eda y en la que se mov\u00edan con libertad y sinti\u00e9ndose iguales a cualquier persona. En el mes de julio del 2005 se imprimieron varias estampillas postales con la figura de Mem\u00edn Pingu\u00edn, el comic del ni\u00f1o negro de la ciudad de M\u00e9xico creado por la escritora Yolanda Vargas Dulch\u00e9. Este hecho, que pretend\u00eda ser un reconocimiento a la popularidad de este personaje y sus creadores, gener\u00f3 enorme pol\u00e9mica pues la comunidad afroamericana de Estados Unidos se\u00f1al\u00f3 que las estampillas y su personaje<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":{"0":"post-8363","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8363","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8363"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8363\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15680,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8363\/revisions\/15680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}