﻿{"id":8284,"date":"2017-07-24T19:59:01","date_gmt":"2017-07-25T00:59:01","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8284"},"modified":"2023-07-24T20:06:03","modified_gmt":"2023-07-25T02:06:03","slug":"editorial-35","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-35\/","title":{"rendered":"Editorial # 35"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 35.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia lineal de los v\u00ednculos entre las naciones parece\nnecesitar de algunos nudos y enredos que las paralizan por un tiempo hasta\nencontrar quienes los desaten para inyectarle mayor energ\u00eda y volver a avanzar\nsin piedras ni lodos que la atoren. En ese lapso de mara\u00f1as abunda el griter\u00edo\ny el desentendimiento, la amenaza de la fuerza y el golpeteo incesante de la\ndescalificaci\u00f3n. Desde una de las trincheras se lanzan fuegos artificiales que\nobligan a agazaparse del otro lado, hasta que la p\u00f3lvora deje de iluminar el\ncielo por cansancio de los artilleros o p\u00e9rdida de eficiencia. Juegan al l\u00edmite,\npero en el fondo la p\u00f3lvora sirve para intentar imponer condiciones aunque no\ncaer\u00e1 a tierra. Podr\u00e1 haber da\u00f1os, pero no destrucci\u00f3n. Las necesidades de\nconvivir est\u00e1n impl\u00edcitas y terminan por imponerse. Que de la noche a la ma\u00f1ana\nuna parte quiera hacer responsable a la otra de sus propias carencias o\nimponerse, habla de una estrategia antigua y repetida. Despu\u00e9s de varias\nd\u00e9cadas de vivir en una vecindad en armon\u00eda, M\u00e9xico se encuentra con que el\nvecino estadunidense ya no quiere que las hojas del \u00e1rbol que los divide le\ncaigan a \u00e9l y de paso pretende tirarle por encima de la barda lo que no le\nsirve. El nudo y los enredos han vuelto a instalarse. En la d\u00e9cada de 1920 pas\u00f3\nalgo similar. Y el discurso y la vocingler\u00eda fueron bastante semejantes a los\nde hoy. Hab\u00eda xenofobia, racismo, prejuicio y desconfianza. Los factores\npol\u00edticos y econ\u00f3micos alimentaban el distanciamiento. El pol\u00edtico se llamaba\nanticomunismo; el econ\u00f3mico, petr\u00f3leo y tierras. Se criticaban el atraso y la\npobreza, la capacidad de gobernar, los or\u00edgenes \u00e9tnicos y la falta de justicia.\nHoy se habla de robo de mano de obra, se criminaliza a migrantes y hasta se\nproponen militares extranjeros para combatir el narcotr\u00e1fico. La diplomacia de\nWashington alucinaba con una confabulaci\u00f3n mexicano-sovi\u00e9tica que instalar\u00eda el\ncomunismo aqu\u00ed y por ende en Latinoam\u00e9rica, una amenaza para la Doctrina\nMonroe. La mirada de entonces era la de hombres anglosajones y protestantes,\nuna vieja guardia republicana convencida de la superioridad moral, cultural y\necon\u00f3mica de Estados Unidos, nos dice Mar\u00eda del Carmen Collado, lo cual no\ndista demasiado de la que se ve en estos d\u00edas en Washington. El conflicto se\nresolvi\u00f3 cuando se avizor\u00f3 una guerra innecesaria y las voces m\u00e1s moderadas\npudieron imponerse. Aquella experiencia que abre la portada de esta edici\u00f3n de <em>BiCentenario<\/em>\nameniza el an\u00e1lisis del presente y puede servir de proyecci\u00f3n de una vecindad\nseguramente distante para los pr\u00f3ximos cuatro a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de aquellos desencuentros vino una crisis econ\u00f3mica\ncomo la de 1929, que ubic\u00f3 como uno de sus blancos a los migrantes mexicanos\nque llegaron en grandes cantidades tras la primera guerra mundial para trabajar\nen la agricultura, el tendido del ferrocarril y la industria. La prisi\u00f3n y\nfuertes multas fueron las dos armas que se esgrimieron para despojarse de\nellos. Su econom\u00eda ya no los necesitaba. La participaci\u00f3n de un c\u00f3nsul en Los\n\u00c1ngeles con sensibilidad para afrontar el problema y creatividad para\nresolverlo fue relevante aquel a\u00f1o. Rafael de la Colina organiz\u00f3 la\nrepatriaci\u00f3n de m\u00e1s de 30 000 mexicanos que viv\u00edan en California para llevarlos\nhasta Guadalajara, Guanajuato y la ciudad de M\u00e9xico. Su testimonio agudo\ndescribe las mismas dificultades del migrante de hoy en Estados Unidos o en\ntantas partes del mundo: discriminaci\u00f3n, explotaci\u00f3n laboral, desconocimiento,\nindefensi\u00f3n y olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Como contraposici\u00f3n, en la otra punta de cualquier escala\ncomparativa, estaban actrices y actores mexicanas que intentaban destacar en\nHollywood por esas fechas. Dolores del R\u00edo, Guadalupe V\u00e9lez y Ram\u00f3n Novarro\npudieron dar cuenta de una migraci\u00f3n exitosa, aunque temporal, y a la que a\npocos se le ocurr\u00eda reprochar. Una muestra de que el tema migratorio es un\nfen\u00f3meno de la pobreza. <\/p>\n\n\n\n<p>A la mirada exterior le sigue el espejo propio. En M\u00e9xico hubo en el \u00faltimo siglo poblaciones migrantes que recibieron un trato similar al que se ha documentado para los mexicanos al norte del r\u00edo Bravo. Lo vivieron los chinos en la primera d\u00e9cada del siglo XX y ahora los centroamericanos. Sin embargo, esto no es lineal. Otros inmigrantes como los h\u00fangaros, que llegaban hacia fines del siglo XIX y principio del XX, pudieron establecerse sin inconvenientes y aprovechar el desconocimiento que se ten\u00eda de M\u00e9xico en su pa\u00eds para promocionarlo, aunque implicara ocultar una realidad abundante en inequidades. <\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os de la segunda mitad del siglo XIX y los comienzos\ndel siguiente han sido ricos en circunstancias y hechos que fueron moldeando\ncambios relevantes. A partir de historias personales relatamos en este n\u00famero\nde <em>BiCentenario<\/em> el aporte a la medicina militar que dio el m\u00e9dico\nFrancisco Montes de Oca con su insistencia en ofrecer una mejor atenci\u00f3n de las\nenfermedades y avances en la salubridad, hasta llegar a crear en 1881 la\nEscuela Pr\u00e1ctico M\u00e9dico Militar (EPMM). Otro caso a destacar se sit\u00faa en\nYucat\u00e1n y lleva el nombre de Pedro Guerra. La casa de fotograf\u00eda que abri\u00f3 en\n1877, a la que se sumar\u00eda su familia posteriormente, retrat\u00f3 durante 90 a\u00f1os a\ngeneraciones de yucatecos y los acontecimientos de la pen\u00ednsula. Hoy es parte\nde un acervo que lleva su nombre con m\u00e1s de 500 mil im\u00e1genes. <\/p>\n\n\n\n<p>En esos a\u00f1os se fue enraizando una pr\u00e1ctica gubernamental\nque se ha convertido en unos de los fen\u00f3menos m\u00e1s lacerantes para el pa\u00eds. Una\ndescripci\u00f3n de c\u00f3mo era la corrupci\u00f3n en el siglo XIX muestra que desde el\nEstado se pod\u00edan generar fortunas, en tanto la impunidad proteg\u00eda su pr\u00e1ctica.\nM\u00e1s que un rasgo gen\u00e9tico, se trata de una relaci\u00f3n con las instituciones que\nperdura por d\u00e9cadas, argumenta el autor. <\/p>\n\n\n\n<p>En este n\u00famero 35 hay otras narraciones por descubrir: el\ncompromiso de Gustavo Garmendia con la causa revolucionaria, la figura del\ncharro en la cultura nacional, la tradici\u00f3n tan acendrada de festejar a\nnuestras madres o la historia de una mujer independentista, tambi\u00e9n madre,\ntraicionada por el confort de su marido. Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em>Dar\u00edo Fritz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 35. 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