﻿{"id":8175,"date":"2017-07-20T23:00:20","date_gmt":"2017-07-21T04:00:20","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=8175"},"modified":"2026-03-23T01:33:17","modified_gmt":"2026-03-23T07:33:17","slug":"pionero-mexicanos-en-el-cine-de-hollywood","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/pionero-mexicanos-en-el-cine-de-hollywood\/","title":{"rendered":"Pioneros mexicanos en el cine de Hollywood"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Dionn\u00e9 Valentina Santos Garc\u00eda <br \/>Escuela Bancaria y Comercial<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 35.<\/strong>\u00a0<br \/><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><br \/><\/span><\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\"><strong>Dolores del R\u00edo, Lupe V\u00e9lez y Ram\u00f3n Novarro abrieron las puertas para triunfar entre los a\u00f1os 20 y 30 del siglo XX en los set de los \u00e1ngeles. y de all\u00ed saltaron a la escena mexicana, como estrellas. pero a quienes intentaron seguir ese camino no les result\u00f3 sencillo. la industria cinematogr\u00e1fica mexicana, pobre de recursos y profesionales, tampoco ayudaba para quienes pretend\u00edan hacer el camino inverso: descollar en M\u00e9xico y ganarse un lugar en la meca del cine mundial.<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\" style=\"text-align: justify;\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Ramon_Novarro_Ben_Hur_439_329.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"493\" height=\"329\" class=\"wp-image-8117 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Ramon_Novarro_Ben_Hur_439_329.jpg\" alt=\"Ramon_Novarro_Ben_Hur_439_329\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Ramon_Novarro_Ben_Hur_439_329.jpg 493w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Ramon_Novarro_Ben_Hur_439_329-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 493px) 100vw, 493px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En las primeras d\u00e9cadas de la industria del cine, Hollywood se consolid\u00f3 como un territorio al que artistas de todo el mundo, o simples so\u00f1adores, anhelaban llegar. Entre 1920 y 1930 fueron especialmente exitosos para las producciones estadunidenses, aunque despuntaban tambi\u00e9n las francesas, alemanas, inglesas e italianas. Por el contrario, en M\u00e9xico las filmaciones eran escasas y, por si fuese poco, con frecuencia objeto de descalificaciones en la prensa, pues se trataba de realizaciones de factura poco profesional en las que el productor deb\u00eda dar por perdida su inversi\u00f3n, de manera que las pel\u00edculas extranjeras eran las favoritas del p\u00fablico. Los medios impresos y el p\u00fablico en general parec\u00edan preguntarse: \u00bfy en M\u00e9xico, cu\u00e1ndo habr\u00e1 buen cine? Esta inquietud fue alimentada por el \u00e9xito de tres astros mexicanos que cosecharon grandes triunfos en los estudios hollywoodenses, al grado que los cin\u00e9filos que abarrotaban cines como el Palacio, el Monumental o el Granat pensaron que nuestro pa\u00eds podr\u00eda fabricar con relativa facilidad astros de exportaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, la cartelera de aquellos a\u00f1os se compon\u00eda de largometrajes extranjeros, pues las producciones mexicanas no llenaban los requisitos m\u00ednimos de calidad ni ten\u00edan tras de s\u00ed a distribuidores poderosos. Excepcionales fueron dos filmes que despertaron cierto reconocimiento de los reporteros: <em>El tren fantasma<\/em> (1927), una pel\u00edcula que, seg\u00fan se promovi\u00f3 en la prensa, \u201cfue hecha por ferrocarrileros\u201d \u2013y en la que participaron estos\u2014 , y <em>El secreto de la abuela<\/em> (1928), de la realizadora C\u00e1ndida Beltr\u00e1n y Rend\u00f3n (\u201cCandita\u201d), una joven yucateca de ojos claros y porte distinguido que logr\u00f3 convocar en la premier a funcionarios p\u00fablicos y a quien podemos considerar como una de las primeras directoras mexicanas. De estas dos cintas s\u00f3lo se conserva una versi\u00f3n restaurada de la primera; ambas recibieron un trato amable por parte de los cr\u00edticos (en contraste con otras producciones mexicanas), pero tambi\u00e9n dejaron en claro que el problema del cine mexicano era justamente que no se consolidaba como una industria y, mientras no fuera un negocio formal, los deseos de espectadores, cineastas de ocasi\u00f3n y periodistas estaban lejos de concretarse. En suma, no marcaron hitos en la producci\u00f3n nacional y sus protagonistas tampoco tuvieron continuidad, salvo Carlos Villatoro (protagonista de <em>El Tren fantasma<\/em>) quien lograr\u00eda colocarse como actor, ayudante de director y realizador en la etapa m\u00e1s fruct\u00edfera del cine mexicano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\" style=\"text-align: justify;\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Retrato_Lupita_Tovar_557x567.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"557\" height=\"567\" class=\"wp-image-8119 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Retrato_Lupita_Tovar_557x567.jpg\" alt=\"Retrato_Lupita_Tovar_557x567\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Retrato_Lupita_Tovar_557x567.jpg 557w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Retrato_Lupita_Tovar_557x567-294x300.jpg 294w\" sizes=\"(max-width: 557px) 100vw, 557px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ansias de tener a estrellas locales en las marquesinas mexicanas, previa consagraci\u00f3n en Hollywood, fue estimulada por las carreras de Dolores del R\u00edo, Lupe V\u00e9lez y Ram\u00f3n Novarro: la prensa segu\u00eda sus pasos y, casi siempre para referirse a ellos empleaba pronombres posesivos (\u201cnuestra\u201d, \u201cnuestros\u201d, \u201cnuestros\u201d) que expresaban el orgullo de que estos compatriotas hubieran conquistado un territorio siempre hostil a los mexicanos y de que en el camino hubieran dejado atr\u00e1s a muchos rivales estadunidenses (fue el caso de Lupe V\u00e9lez, quien despunt\u00f3 con \u00e9xito del concurso Wampas, que era la plataforma de las nuevas estrellas hollywoodenses, y que en su versi\u00f3n mexicana sirvi\u00f3 para lanzar a beldades como Esther Fern\u00e1ndez y Rita Macedo). Semanarios como <em>Revista de Revistas<\/em> y <em>El Universal Ilustrado<\/em>, aunque compet\u00edan entre s\u00ed, en algo coincid\u00edan: en dar un tratamiento cari\u00f1oso a \u201cla ni\u00f1a Lupe\u201d, \u201cnuestra gran artista Dolores del R\u00edo\u201d o \u201cnuestro amanerado compatriota Ram\u00f3n Novarro\u201d. Por cierto, este \u00faltimo tuvo durante a\u00f1os una relaci\u00f3n ambivalente con los reporteros mexicanos, quienes lo mismo lo elogiaban que lo tachaban de inaccesible o engre\u00eddo (opiniones que tend\u00edan a matizarse cuando el propio Novarro aceptaba dar entrevistas). Sin embargo, su personalidad enigm\u00e1tica y sus pel\u00edculas, que lo mismo eran un im\u00e1n para multitudes en las grandes ciudades de Estados Unidos que en M\u00e9xico, hicieron que los reporteros perdonaran sus desaires. Los amantes del cine en M\u00e9xico creyeron posible que las estrellas del cine nacional trascendieran las fronteras con una identidad propia y de que a partir de esta se rompieran estereotipos y crearan figuras. Tales intentos fracasaron porque parecieron omitir que tanto Dolores del R\u00edo como Ram\u00f3n Novarro (ambos duranguenses y primos) gozaban de contactos que facilitaron su acceso a Hollywood y, aunque \u201cLolita\u201d lleg\u00f3 sin hablar ingl\u00e9s, con sus exquisitas maneras y extraordinaria belleza no tard\u00f3 en convertirse en una de las damas j\u00f3venes m\u00e1s codiciadas por los grandes estudios. Se trataba de dos presencias de enorme fotogenia que pod\u00edan dar diferentes tipos \u00e9tnicos y cumplir como protagonistas de historias ex\u00f3ticas situadas lo mismo en Rusia que en las islas del Pac\u00edfico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e9xito de estos actores mexicanos en la meca del cine mundial hac\u00eda abrigar esperanzas de que los estudios mexicanos dotaran a las salas nacionales de productos propios, dignos de competir en cantidad y calidad con los filmes hollywoodenses y europeos, y que las historias filmadas fueran representaciones de un pueblo con ra\u00edces ind\u00edgenas, unificado, capaz de ajustarse a la vida moderna sin perder su esencia. Se cre\u00eda factible, y hasta f\u00e1cil, repetir el \u00e9xito que hab\u00edan conseguido los tres compatriotas en suelo estadunidense. De los muchos aspirantes, Guadalupe V\u00e9lez lograr\u00eda colocarse, sin propon\u00e9rselo, en un lugar de privilegio en los estudios y regres\u00f3 a M\u00e9xico a convertirse en leyenda por protagonizar una historia capital para iniciar la industria cinematogr\u00e1fica mexicana: <em>Santa<\/em>, la primera pel\u00edcula hablada de calidad, que sintetiz\u00f3 a\u00f1os de esfuerzos. Pero antes de explicar el porqu\u00e9 de su \u00e9xito, recordemos a sus antecesores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\" style=\"text-align: justify;\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Dolores_del_Rio_512x627.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"512\" height=\"627\" class=\"wp-image-8100 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Dolores_del_Rio_512x627.jpg\" alt=\"Dolores_del_Rio_512x627\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Dolores_del_Rio_512x627.jpg 512w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/Dolores_del_Rio_512x627-244x300.jpg 244w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\"><strong>Lupe, Dolores y Novarro<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De Lupe V\u00e9lez se ha escrito mucho, sobre todo porque por m\u00e1s de 70 a\u00f1os su suicidio ha dado lugar a toda clase de especulaciones. Lo cierto es que, en su corta existencia, esta potosina con talento para el canto y el baile supo conquistar con habilidad y gracia a los productores, al exigente p\u00fablico y a cotizados galanes del pa\u00eds vecino del norte. Sin embargo, su calidad de estrella se apag\u00f3 demasiado pronto, en parte por sus esc\u00e1ndalos y su abierta sexualidad, que result\u00f3 intolerable para la moral conservadora de Estados Unidos. \u201cLa ni\u00f1a Lupe\u201d era vista con simpat\u00eda por los periodistas mexicanos de espect\u00e1culos que atestiguaron sus inicios en el L\u00edrico, aunque algunos cronistas, como Salvador Novo, la vieran con ojos clasistas (\u201cla post-epil\u00e9ptica Lupe\u201d), pues no pose\u00eda el origen aristocr\u00e1tico de Dolores del R\u00edo. Pero ella ten\u00eda carisma y gran poder de seducci\u00f3n en la pantalla, como lo mostr\u00f3 en <em>The Gaucho<\/em>, un gran \u00e9xito de taquilla estelarizado por Douglas Fairbanks.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los romances de Lupe, uno de ellos con Gary Cooper durante la filmaci\u00f3n de <em>Wolf<\/em> <em>Song<\/em> (1929), y su matrimonio con Johnny Weismuller (<em>Tarz\u00e1n<\/em>), fueron vistos con desagrado por la hip\u00f3crita sociedad hollywoodense, que censuraba las relaciones interraciales. La vida desenfrenada determin\u00f3 que Lupe V\u00e9lez descendiera paulatinamente en su calidad de estrella. Ante tal situaci\u00f3n, el retorno a M\u00e9xico fue una opci\u00f3n viable. Contratada para filmar <em>La Zandunga<\/em> en 1937, Lupe volvi\u00f3 en medio de un mar de periodistas que la acompa\u00f1aron hasta el <em>bungalow<\/em> que le construyeron en los estudios CLASA, para que viviera a gusto durante la filmaci\u00f3n de esta cinta dirigida por el gran Fernando de Fuentes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta figura potosina concluy\u00f3 su carrera y su espiral descendente un d\u00eda despu\u00e9s de su santoral, en 1944. Su embarazo, la oblig\u00f3 a tomar tal determinaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, la personalidad m\u00e1s perseguida por la prensa y los cin\u00e9filos mexicanos fue la joven y bella Dolores del R\u00edo, quien alcanz\u00f3 un estatus de estrella que por d\u00e9cadas no igualar\u00edan otras compatriotas, ni siquiera Katy Jurado, reconocida en a\u00f1os posteriores por su capacidad histri\u00f3nica. De alta alcurnia, la joven Dolores As\u00fansolo era una mujer distinguida que por las relaciones de su marido pudo acceder, sin propon\u00e9rselo, a la far\u00e1ndula hollywoodense. Invitada a viajar a Hollywood por el productor Edwin Carewe, esta joven de sociedad fue estrella de pel\u00edculas muy redituables tanto en la era silente, con <em>Resurrection<\/em> (1927) o <em>Ramona<\/em> (1928, en la que por cierto interpretaba a una mexicana), o en la etapa sonora, con <em>Ave del Para\u00edso<\/em> (King Vidor, 1932) y <em>Volando a R\u00edo<\/em> (Thornton Freeland, 1933), entre muchas otras.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1942 regres\u00f3 a M\u00e9xico para revitalizar su carrera y adem\u00e1s colabor\u00f3 en actividades en favor de la ni\u00f1ez. Por ejemplo, en los estudios CLASA organiz\u00f3 entregas de juguetes y se comprometi\u00f3 tanto con esta causa que ayud\u00f3 a fundar la estancia infantil de la Asociaci\u00f3n Nacional de Actores, que hoy lleva su nombre. Hasta su muerte en 1983, mantuvo un estilo de vida acaudalado y el aprecio de la prensa y la sociedad en general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n Novarro, en realidad apellidado Gil Samaniego, protagonista de cintas fundamentales como <em>Ben Hur<\/em> (Fred Niblo, 1925), <em>El pr\u00edncipe estudiante del Viejo Heidelberg<\/em> (Ernst Lubitsch, 1927) supo invertir su capital para vivir bien en los a\u00f1os en los que su estrella se apagar\u00eda. Viaj\u00f3 constantemente a la ciudad de M\u00e9xico y fue invitado de honor en eventos como la inauguraci\u00f3n del Palacio de Bellas Artes en 1934. S\u00f3lo colabor\u00f3 en el cine mexicano en la cinta <em>La virgen que forj\u00f3 una patria<\/em> ( Julio Bracho, 1942), un drama compatible con su profunda fe cat\u00f3lica. Novarro muri\u00f3 en el olvido, asesinado por un prostituto en su residencia de Laurel Canyon, cerca de Los \u00c1ngeles, California, el 30 de octubre de 1968. Su muerte inmerecida y cruel no opaca en nada su legado como actor de calidad en una \u00e9poca clave del cine.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\"><strong>Certamen cuestionado<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ve, la carrera de estos tres personajes, compleja y fascinante, result\u00f3 ideal para trascender y alimentar el imaginario de los espectadores de los a\u00f1os 1920. Sin embargo, continuar dotando de estrellas mexicanas a los estudios hollywoodenses fue complejo. Con ese objetivo, en 1927 el semanario <em>El Universal Ilustrado<\/em> lanz\u00f3 su concurso Cecil B. de Mille para hallar una estrella femenina que se integrara al cine estadunidense. Las condiciones eran al parecer sencillas de cumplir para las aspirantes, pues se fij\u00f3 como requisito carecer de experiencia en el cine; adem\u00e1s, deb\u00edan ser mexicanas de nacimiento, no menores de 16 a\u00f1os ni mayores de 24 a\u00f1os y, sobre todo, saludables, a fin de comprometer su trabajo (de haberlo) en alguna pel\u00edcula. La ganadora contar\u00eda con la ventaja adicional de no tener que hablar ingl\u00e9s forzosamente pero, si a juicio del afamado director y productor De Mille, ten\u00eda aptitudes, deb\u00eda dedicar todos sus esfuerzos a aprender esta lengua.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la realidad, las participantes, al contrario de lo que se\u00f1alaba la convocatoria, no pod\u00edan inscribirse espont\u00e1neamente, pues requer\u00edan de una sala cinematogr\u00e1fica que las patrocinara. As\u00ed, los cines Isabel, Monumental y Palacio lograron colocar a sus representantes como favoritas. Sin embargo, en la fase semifinal, la enviada por el cine Granat: una joven de 19 a\u00f1os cuyo nombre resultaba poco adecuado para las pretensiones comerciales de los organizadores: Gloria Petris de Saint Amand, capt\u00f3 la atenci\u00f3n de la prensa. En semanas posteriores se la anunciar\u00eda como ganadora absoluta con un nuevo nombre art\u00edstico, m\u00e1s pronunciable y acorde con el mercado al que se buscaba representar: Gloria de Cota.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El certamen en cuesti\u00f3n tuvo matices evidentemente racistas y clasistas: algunas participantes fueron segregadas por el mismo semanario, dada su condici\u00f3n econ\u00f3mica (las cr\u00f3nicas daban nulas esperanzas a las que llegaban en su \u201cfordcito\u201d) y se dio preferencia a una concursante que de aut\u00f3ctona ten\u00eda muy poco, pese a que en las bases se buscaba a una joven \u201cmexicana de nacimiento\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La joven Gloria, de facciones finas y total inexperiencia, lograr\u00eda despuntar s\u00f3lo como anunciante de todo tipo de enseres comerciables: desde cerveza, hasta radios, pasando por modas parisinas. Aun los lotes en la colonia Industrial, con su respectiva maqueta, fueron objeto de sus recomendaciones. La carencia de datos posteriores hace sospechar que su carrera en Hollywood qued\u00f3 en un intento por consagrar a una chica m\u00e1s al gusto mexicano que al ojo de los productores estadunidenses.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\"><strong>Dos \u00e9xitos<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante los decepcionantes resultados, en 1928 los representantes de la compa\u00f1\u00eda cinematogr\u00e1fica Fox organizaron un nuevo concurso f\u00edlmico para descubrir a la ansiada estrella mexicana. Esta vez, el jurado s\u00ed dio en el clavo con sus dos ganadoras: Lupita Tovar y Delia Maga\u00f1a, quien aunque intent\u00f3 dar el salto a Hollywood se encontr\u00f3 mejor en el teatro de revista mexicano. Lupita, por el contrario, fue adoptada por el cine estadunidense como dama joven para versiones en espa\u00f1ol de pel\u00edculas en habla inglesa. As\u00ed, fue la protagonista de la <em>Voluntad del muerto<\/em> (Enrique Tovar \u00c1valos, George Melford, 1930) y <em>Dr\u00e1cula<\/em> (Enrique Tovar \u00c1valos, Geoerge Melford, 1930). Su visita a M\u00e9xico, a fines de 1930, fue un verdadero suceso, siendo recibida por una multitud en la estaci\u00f3n Colonia. En esa ocasi\u00f3n tuvo un encuentro con uno de los grandes escritores de M\u00e9xico: Federico Gamboa. Ambos, junto con el periodista Carlos Noriega Hope, recorrieron los rincones de Chimalistac, donde se desarrollaba la novela <em>Santa<\/em>. Ah\u00ed, el literato le present\u00f3 a Emeteria, la lavandera anciana que le inspir\u00f3 a la protagonista de la novela <em>Santa<\/em>, aunque jam\u00e1s se dedic\u00f3 a la vida galante y por el contrario hab\u00eda compartido juegos e historias con Gamboa cuando \u00e9ste era peque\u00f1o. Para concluir la visita, los tres llegaron al cementerio. Lupita se arrodill\u00f3 para rezar y, como se negaba a creer que Santa no existiera, riendo Federico Gamboa, le contest\u00f3: \u201cpues inv\u00f3quela usted\u201d. Lupita la invoc\u00f3 y <em>Santa<\/em> lleg\u00f3 al cine Palacio el 30 de marzo de 1932 en la forma de la primera cinta sonora, misma que inmortaliz\u00f3 en nuestro pa\u00eds a una mexicana exitosa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se puede ver estos personajes, sentaron los antecedentes para que posteriormente actores, fot\u00f3grafos y directores mexicanos llegaran al cine estadunidense logrando el reconocimiento sin importar su origen<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n, David, <em>La santa de Orson Welles<\/em>, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 1991, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/XxCIEx\">https:\/\/goo.gl\/XxCIEx<\/a><\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">El Cine Gr\u00e1fico (Semanario Ilustrado), 1 de septiembre de 1935, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/LZBFyt\">https:\/\/goo.gl\/LZBFyt<\/a><\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">El pu\u00f1o de hierro, Dir. Gabriel Garc\u00eda Moreno. M\u00e9xico, 1927, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/dxN5M1\">https:\/\/goo.gl\/dxN5M1<\/a><\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dionn\u00e9 Valentina Santos Garc\u00eda Escuela Bancaria y Comercial En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 35.\u00a0 Dolores del R\u00edo, Lupe V\u00e9lez y Ram\u00f3n Novarro abrieron las puertas para triunfar entre los a\u00f1os 20 y 30 del siglo XX en los set de los \u00e1ngeles. y de all\u00ed saltaron a la escena mexicana, como estrellas. pero a quienes intentaron seguir ese camino no les result\u00f3 sencillo. la industria cinematogr\u00e1fica mexicana, pobre de recursos y profesionales, tampoco ayudaba para quienes pretend\u00edan hacer el camino inverso: descollar en M\u00e9xico y ganarse un lugar en la meca del cine mundial. En las primeras d\u00e9cadas de la industria del cine, Hollywood se consolid\u00f3 como un territorio al que artistas de todo el mundo, o simples so\u00f1adores, anhelaban llegar. Entre 1920 y 1930 fueron especialmente exitosos para las producciones estadunidenses, aunque despuntaban tambi\u00e9n las francesas, alemanas, inglesas e italianas. 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