﻿{"id":792,"date":"2013-10-23T11:52:29","date_gmt":"2013-10-23T16:52:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=792"},"modified":"2020-08-26T13:36:45","modified_gmt":"2020-08-26T18:36:45","slug":"las-utopias-agricolas-de-michoacan-desde-la-colonia-hasta-el-siglo-xx-una-historia-con-tres-momentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-utopias-agricolas-de-michoacan-desde-la-colonia-hasta-el-siglo-xx-una-historia-con-tres-momentos\/","title":{"rendered":"Las utop&iacute;as agr&iacute;colas de Michoac&aacute;n desde la colonia hasta el siglo XX: Una historia con tres momentos"},"content":{"rendered":"<address><strong>Alfredo Pureco Ornelas \/ Instituto Mora<\/strong><\/address>\n<address><span style=\"color: #000000;\">Revista BiCentenario #10<\/span><\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pareciera que Michoac\u00e1n es un lugar predilecto para las utop\u00edas. Y es que ellas se han intentado en tres momentos que, aunque terminaron sin frutos perdurables luego de la muerte de sus promotores, s\u00ed dejaron una huella importante en el esp\u00edritu humano que, a la fecha, podemos apreciar y recuperar. El primer momento se dio a finales del siglo XVI, cuando algunos europeos de buena voluntad miraron al continente americano como un espacio de regeneraci\u00f3n. Un ejemplo de ello fueron los misioneros llegados a estas tierras que, como el primer obispo de Michoac\u00e1n, Vasco de Quiroga, supon\u00edan que la colonizaci\u00f3n del Nuevo Mundo era una oportunidad que Dios otorgaba a los hombres para empezar de nuevo, para renacer. La evangelizaci\u00f3n de los nativos representaba tambi\u00e9n la oportunidad de formar al hombre nuevo, de modelar un tipo de conciencia alejada de los vicios. Para el humanismo espa\u00f1ol aquel siglo XVI fue una \u00e9poca que ofrec\u00eda la posibilidad de hacer experimentos novedosos en aras de la perfecci\u00f3n espiritual. El obispo Quiroga, recuperando el planteamiento de dos grandes renacentistas &#8211;Tom\u00e1s Moro y Tomasso Campanella&#8211;, jug\u00f3 a dar vida a su propia utop\u00eda en los pueblos-hospital de Michoac\u00e1n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3018\" aria-describedby=\"caption-attachment-3018\" style=\"width: 253px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.10.55.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3018\" alt=\"Vasco de Quiroga\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.10.55.png\" width=\"253\" height=\"243\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3018\" class=\"wp-caption-text\">Vasco de Quiroga<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pretensi\u00f3n de Quiroga era fundar pueblos agr\u00edcolas que, con apego a las ordenanzas mon\u00e1rquicas, permitiesen aprovechar la humildad y sencillez de los ind\u00edenas para reivindicar los valores de la iglesia cristiana en su etapa pr\u00edstina. Adem\u00e1s, buscaba promover la especializaci\u00f3n productiva de cada poblado en aquello en lo que ten\u00eda mayores posibilidades y aptitudes, con lo que se dar\u00eda un intercambio ben\u00e9fico para todo el entorno. As\u00ed, los protot\u00edpicos hospitales-pueblo de Santa Fe, de la Laguna y del R\u00edo en Michoac\u00e1n y la Santa Fe de M\u00e9xico, en las cercan\u00edas de Cuajimalpa, nacieron en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1530. Aunque el empe\u00f1o por sostener el proyecto transformador fue arduo, en el largo plazo era dif\u00edcil de sostenerse financieramente. A la muerte del incansable Quiroga, su aspiraci\u00f3n no tuvo heredero y feneci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia colonial precedi\u00f3 a otras dos, ocurridas de forma muy distinta aunque en el mismo escenario. La segunda aconteci\u00f3 en el Porfiriato, cuando se trat\u00f3 de proyectar la imagen de un M\u00e9xico moderno, con un amplio progreso material. La tercera ocurrir\u00eda despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n, como producto del arraigo del ideario cardenista encaminado a abrir el desarrollo social en el campo. Sobre estas dos \u00faltimas experiencias, nos extenderemos un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de referirnos a ellas, quisi\u00e9ramos precisar que el sentido etimol\u00f3gico de la palabra utop\u00eda es el no-lugar. Es decir, la utop\u00eda es un artificio de la mente, de una abstracci\u00f3n, un proyecto, por lo cual nace en el \u00e1mbito de lo individual e \u00edntimo. Su hechura responde a los ideales de su sujeto-creador y por lo mismo responde a sus aspiraciones, las cuales, sin duda, estar\u00e1n determinadas por la \u00e9poca en que le toca vivir. De tal modo, una utop\u00eda puede ser de orden \u00e9tico, social, pol\u00edtico y hasta econ\u00f3mico y aun llegar a ser programas de transformaci\u00f3n de gran aceptaci\u00f3n social y entonces perdurar o bien limitarse al aislamiento de quien las sue\u00f1a y morir cuando \u00e9ste muere.<\/p>\n<h3><strong>La utop\u00eda empresarial privada<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espacio id\u00f3neo para realizar una utop\u00eda es aquel que, para quien la proyecta, se encuentra vac\u00edo. Es un territorio inmaculado, desprovisto de identidad por creer que no pertenece a nadie; sin embargo, tal espacio es posible de colmarse con lo ajeno, con lo anhelado, que all\u00ed puede florecer. Esta descripci\u00f3n se ajusta relativamente bien a lo ocurrido en el campo de los negocios y la empresa agr\u00edcola moderna que pretendi\u00f3 arraigar el r\u00e9gimen porfiriano en M\u00e9xico por conducto de extranjeros. Y es que en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas del siglo XIX el general Porfirio D\u00edaz invit\u00f3, por medio de su ministerio de Fomento, a colonizar M\u00e9xico. Id\u00edlicamente se pretend\u00eda romper con la tradici\u00f3n y el provincianismo que se pensaban como la cara del atraso para hacer progresar al pa\u00eds, modernizarlo y volverlo cosmopolita. Sin embargo, s\u00f3lo en casos muy excepcionales pudo lograrse este modelo del &#8220;buen&#8221; colono y uno de ellos lo represent\u00f3 el italiano Dante Cusi, quien se estableci\u00f3 con su familia en la Tierra Caliente de Michoac\u00e1n en 1884 para construir una utop\u00eda agr\u00edcola y empresarial privada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.11.49.png\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3019\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 16.11.49\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.11.49.png\" width=\"414\" height=\"254\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emigrado llegaba de Mil\u00e1n pensando, como muchos otros italianos de su \u00e9poca, que Am\u00e9rica era un continente abierto a las oportunidades de \u00e9xito econ\u00f3mico individual. Lo que encontr\u00f3 fue un territorio muy distinto al que dej\u00f3 atr\u00e1s; uno aislado, casi desierto y agobiantemente t\u00f3rrido. Su plan original no hab\u00eda sido establecerse en Michoac\u00e1n, sino en Estados Unidos, donde pretend\u00eda convertirse en productor y comercializador de algod\u00f3n. No se pudo, as\u00ed que tuvo que conformarse con la idea de que, si en alg\u00fan lugar iba a convertirse en un hombre de fortuna, ser\u00eda en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lugar que los recibi\u00f3 fue Par\u00e1cuaro, peque\u00f1o paraje cerca de Apatzing\u00e1n. Al inicio, Cusi y su familia se contentaron con poder sobrevivir a la ruina en que estaban. Se asociaron con otros italianos que arrendaban propiedades por la zona y con ellos, si bien no mucho despu\u00e9s de forma aut\u00f3noma, se hicieron agricultores, comerciantes, arrieros y hasta prestamistas en peque\u00f1o. De arrendatarios pasaron a peque\u00f1os propietarios y su car\u00e1cter de extranjeros y trabajadores les dio buena reputaci\u00f3n y el aprecio del gobernador Aristeo Mercado y m\u00e1s tarde del mismo don Porfirio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La zona a donde llegaron Cusi y su familia se hab\u00eda ocupado desde la \u00e9poca colonial en el cultivo de a\u00f1il, algod\u00f3n, arroz y, sobre todo, como enorme pastizal para la crianza de ganado bovino. Sin embargo, aunque las propiedades eran de gran extensi\u00f3n, las pocas haciendas que continuaban en funcionamiento se hallaban en profunda crisis derivada del estado que las hab\u00eda dejado, por un lado la guerra de Reforma y por otro, la resistencia al imperio franc\u00e9s. En cambio, las unidades productivas m\u00e1s peque\u00f1as, los ranchos, gozaban de cierta bonanza relativa y fue desde ellos que Dante Cusi comenz\u00f3 a despegar junto con el naciente siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la medida en que creci\u00f3 el poder econ\u00f3mico de la familia, el entorno de los valles soleados en que quedaron sus propiedades fue siendo objeto de una gran transformaci\u00f3n geogr\u00e1fica y social. Ese plan transformador respond\u00eda a los deseos de Porfirio D\u00edaz y sus ministros de Fomento de poblar el campo con emigrados europeos que vertieran su saber innovador, introdujesen nuevas tecnolog\u00edas agr\u00edcolas, cultivos comerciables que se impusieran sobre los de autoconsumo &#8211;lo cual llevar\u00eda a la especializaci\u00f3n y por lo mismo al monocultivo&#8211; y, finalmente, alentaran &#8211;aunque sin mayor compromiso&#8211; la mediana y peque\u00f1a propiedad individual al estilo de las granjas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dante Cusi y sus hijos lograron alcanzar esas metas en la primera d\u00e9cada del siglo XX, al adquirir una extensi\u00f3n de 62,000 hect\u00e1reas en los valles de Tam\u00e1cuaro y Ant\u00fanez por la v\u00eda de pr\u00e9stamos hipotecarios que les concedi\u00f3 la Caja de Pr\u00e9stamos para Obras de Irrigaci\u00f3n y Fomento a la Agricultura. En aquellos lugares fundaron las haciendas siamesas de Lombard\u00eda y Nueva Italia. En ambas, los cascos de las haciendas se edificaron pr\u00e1cticamente en medio de la nada, pues desde hac\u00eda mucho tiempo los peque\u00f1\u00edsimos caser\u00edos en que se ubicaron se encontraban en ruinas y casi despoblados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tarea m\u00e1s importante para hacer productivas aquellas llanuras era proveerles de una fuente de agua para convertir los semidesiertos en planicies f\u00e9rtiles. Aqu\u00ed entr\u00f3 en escena la pericia y saber de los italianos, quienes, familiarizados con la ingenier\u00eda hidr\u00e1ulica de su tierra de origen, Lombard\u00eda, lograron sacar el agua del r\u00edo Cupatitzio, la que iba por el lecho de un ca\u00f1\u00f3n muy profundo por abajo del nivel del terreno que se quer\u00eda irrigar. Esto se logr\u00f3 mediante la introducci\u00f3n de nuevos materiales como la tuber\u00eda y el remachado de acero, as\u00ed como del empleo de fuentes novedosas de energ\u00eda en la comarca como la t\u00e9rmica y la el\u00e9ctrica. Las tareas de nivelaci\u00f3n y construcci\u00f3n de nuevos canales de conducci\u00f3n del agua fueron otras obras que llamaron la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justo al inicio de la Revoluci\u00f3n mexicana, para 1910, los Cusi continuaban ampliando hacia el sur la frontera agr\u00edcola de Michoac\u00e1n, rumbo a los linderos de la rivera norte del r\u00edo Tepalcatepec. Para ello no s\u00f3lo se hab\u00edan especializado en la producci\u00f3n de arroz, sino que estaban prestos a incorporar las innovaciones en materia de mejoramiento gen\u00e9tico del ganado y de las semillas agr\u00edcolas que empleaban. Experimentaban con simientes, con la adaptaci\u00f3n de especies frutales y pecuarias, e importaban tanto de Estados Unidos como de Europa maquinaria para hacer funcionar la parte agroindustrial de la refinaci\u00f3n del arroz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel despegue econ\u00f3mico tendr\u00eda grandes implicaciones sociales y, aunque muchas de estos cambios fueron eclipsados por la Revoluci\u00f3n, su trascendencia vale la pena recuperarse. Por ejemplo: si en 1910, reci\u00e9n fundada la hacienda de Nueva Italia, contaba con 700 habitantes, al mediar el siglo XX alcanzar\u00eda una poblaci\u00f3n de 4,700 personas. Este crecimiento demogr\u00e1fico se presentar\u00eda de forma ininterrumpida, a pesar incluso de la misma Revoluci\u00f3n. En la especializaci\u00f3n del cultivo del arroz se demand\u00f3 de forma estacional, sobre todo para el periodo de cosechas, una amplia mano de obra que, desocupada de sus propias labores agr\u00edcolas, llegaba de las regiones altas de Michoac\u00e1n e incluso de los vecinos estados de Jalisco y Guerrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de que los Cusi pensaran en sus haciendas como sitios que les investir\u00edan autom\u00e1ticamente de prestigio social, y en concordancia con la imagen se\u00f1orial del terrateniente tradicional, aquellas fueron contempladas desde su origen con una mentalidad moderna, burguesa, dir\u00eda Werner Sombart &#8211;el famoso soci\u00f3logo y economista ale\u00e1n. Se trataba de unidades econ\u00f3micas hechas para la producci\u00f3n de excedentes y por consiguiente eran entendidas como fuente para la obtenci\u00f3n de ganancias. El c\u00e1lculo econ\u00f3mico y t\u00e9cnico, del que Dante Cusi estaba muy al tanto desde que en su juventud fue empleado bancario en Mil\u00e1n, y como hijo de campesinos en su natal Brescia, pudo ser aplicado con prurito en la Tierra Caliente michoacana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nivelaci\u00f3n de terrenos, apertura de canales de riego, encauzar corrientes de agua por desniveles de suelo e introducci\u00f3n de fuentes alternas y novedosas de energ\u00eda como la el\u00e9ctrica fueron algunos de sus grandes logros. Aquellos italianos ve\u00edan materializada en sus haciendas michoacanas la Am\u00e9rica que hab\u00edan so\u00f1ado al salir de su patria cisalpina. Era su anhelo personal realizado y un ejemplo de progreso muy al estilo del plan modernizador del campo que el general Porfirio D\u00edaz deseaba para la rep\u00fablica. La utop\u00eda p\u00fablica y la privada converg\u00edan en una sola e id\u00e9ntica.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La utop\u00eda campesina socializante<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Revoluci\u00f3n no impidi\u00f3 que aquellos negocios capitalistas siguieran funcionando a pesar de los coletazos que la revuelta armada infringi\u00f3 a Michoac\u00e1n. La coyuntura cambiante oblig\u00f3 a que lo que era un negocio familiar se constituyese en sociedades an\u00f3nimas, de las cuales la m\u00e1s importante fue la Negociaci\u00f3n Agr\u00edcola del Valle del Marqu\u00e9s, S.A. Si bien las gavillas de bandoleros, revolucionarios y efectivos del ej\u00e9rcito constitucionalista impusieron pr\u00e9stamos o despedazaron la infraestructura agr\u00edcola, ello no impidi\u00f3 que Lombard\u00eda y Nueva Italia pudieran sortear el escenario adverso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda hasta la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1920 cuando las relaciones entre jornaleros y hacendados entraron en una larga fase de fractura que result\u00f3 imposible de superar. Los intereses de clase no pudieron contenerse m\u00e1s dentro de la matriz paternalista que Dante Cusi quiso imponer por mucho tiempo en el manejo de las relaciones laborales y en 1938, luego de numerosas huelgas, el presidente L\u00e1zaro C\u00e1rdenas decidi\u00f3 que Nueva Italia y Lombard\u00eda fueran intervenidas por el gobierno para dejarlas, de manera \u00edntegra, con todo y su infraestructura, en manos de sus trabajadores bajo la forma de un ejido colectivo. El anhelo del general C\u00e1rdenas no era s\u00f3lo entregar la tierra y dejar a su suerte a las clases rurales indigentes, sino establecer en ella un prototipo de a hacienda sin hacendados. Luego de la entrega formal a poco m\u00e1s de 2,000 campesinos, ocurrida en el mes de noviembre, se inici\u00f3 una segunda fase de transformaci\u00f3n del espacio terracalentano, ahora por obra del ideario social del cardenismo; otro ideal, otra utop\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ejido comenz\u00f3 a operar en las parcelas dadas a los jefes de familia radicados en las comunidades de las ex haciendas. De los terrenos para uso agropecuario, se apart\u00f3 en cada una un espacio para la educaci\u00f3n agr\u00edcola de ni\u00f1os y j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ese entonces, las haciendas eran generadoras de 13,500 toneladas de arroz, 2,000 de lim\u00f3n y pose\u00edan 17,000 cabezas de ganado. Mantener aquel ritmo de producci\u00f3n exig\u00eda recursos financieros que s\u00f3lo se lograron obtener mediante la constituci\u00f3n de Sociedades Colectivas de Cr\u00e9dito, una por cada n\u00facleo productivo anterior a la expropiaci\u00f3n. La idea planificadora del presidente C\u00e1rdenas se impon\u00eda como esquema para la marcha de aquellas unidades de producci\u00f3n cuya inspiraci\u00f3n habr\u00eda abrevado en los experimentos colectivistas rurales de los <em>koljoses<\/em> sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3334\" aria-describedby=\"caption-attachment-3334\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-25-a-las-11.57.36.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3334\" alt=\"LA?zaro CA?rdenas, el otro utopista.\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-25-a-las-11.57.36.png\" width=\"400\" height=\"311\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3334\" class=\"wp-caption-text\">L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, el otro utopista.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que se vieron afectadas las antiguas propiedades de los Cusi, as\u00ed tambi\u00e9n se transform\u00f3 la propiedad agraria de toda la rivera norte del r\u00edo Tepalcatepec, pr\u00e1cticamente desde los l\u00edmites con el estado de Jalisco en el extremo poniente, hasta el r\u00edo del Marqu\u00e9s por el oriente. De 1936 a 1959, en aquella extensa regi\u00f3n se fundaron una treintena de ejidos, que en otro sentido represent\u00f3 un cambio poblacional abrupto para la zona debido a que los asentamientos se establecieron all\u00ed donde anteriormente exist\u00eda una baj\u00edsima densidad demogr\u00e1fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n a la planeaci\u00f3n urbana de los n\u00facleos ejidales, llama la atenci\u00f3n el cuidado con que se pretendi\u00f3 dar satisfacci\u00f3n a sus habitantes en t\u00e9rminos, no s\u00f3lo en su desarrollo material, sino humano en general. La traza urban\u00edstica de los n\u00facleos ejidales estaba planeada de forma escrupulosamente reticular, al centro de la cual se encontraba a menudo una plazuela en forma de glorieta a la que converg\u00edan cuatro anchas avenidas. Dentro de esos n\u00facleos se dispon\u00edan, a <em>priori<\/em>, lugares para escuelas, los servicios de los distintos \u00f3rdenes de gobierno, el mercado, la biblioteca, una sala de espect\u00e1culos, un asilo para ancianos y otro para hu\u00e9rfanos, parques deportivos, refrigerador comunal y escuelas t\u00e9cnicas agropecuarias y de artes y oficios. En la teor\u00eda, el proyecto de los ejidos terracalentanos y su planeaci\u00f3n no dejaba un cabo suelto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos de infraestructura las disposiciones fueron integrar aquella comarca al resto de Michoac\u00e1n y del pa\u00eds, pues si bien los Cusi hab\u00edan hecho hasta lo imposible para ser competitivos con su arroz en mercados de mediana y larga distancia, siempre tuvieron el obst\u00e1culo del relativo aislamiento entre sus haciendas y Uruapan, el puerto ferroviario m\u00e1s cercano y desde donde desplegaban su potencial comercializador de productos agr\u00edcolas. Sin embargo, en 1940 qued\u00f3 construida la v\u00eda del ferrocarril de 80 kil\u00f3metros entre Uruapan y Apatzing\u00e1n, a trav\u00e9s de los ejidos de Lombard\u00eda y Nueva Italia y a poca distancia de muchas otras propiedades ejidales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante que en 1940 L\u00e1zaro C\u00e1rdenas dej\u00f3 la presidencia de la rep\u00fablica, su inter\u00e9s por la zona de Tierra Caliente de Michoac\u00e1n permaneci\u00f3. La comandancia de las operaciones militares en la costa del Pac\u00edfico que le fue asignada durante la Segunda Guerra Mundial lo mantuvo apartado de sus proyectos de fomento rural, pero en 1947, cuando el presidente Miguel Alem\u00e1n lo design\u00f3 Vocal Ejecutivo de la reci\u00e9n creada Comisi\u00f3n del R\u00edo Tepalcatepec, los retom\u00f3. Con nuevos br\u00edos busc\u00f3 ampliar la superficie de riego en esos feraces valles y desarrollar a un nivel insospechado el sistema hidr\u00e1ulico y de presas que los italianos Cusi hab\u00edan inaugurado en el Porfiriato.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Ep\u00edlogo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Michoac\u00e1n del siglo XVI, lo mismo que todo el continente americano, era visto por los humanistas europeos, como una tabla rasa en la cual pod\u00eda crecer un proyecto de humanidad diferente. Para el obispo Quiroga no se trataba solamente de emplear la fuerza laboral ind\u00edgena al estilo que pensaron muchos conquistadores, sino de hacer de ella la columna vertebral de la que nacer\u00eda una sociedad nueva. Su utop\u00eda era de car\u00e1cter \u00e9tico y econ\u00f3mico; pero justamente por tener esa doble mira pereci\u00f3 con facilidad ante las fuerzas contrarias cuando \u00e9l muri\u00f3. Por su parte, la utop\u00eda porfiriana modernizadora expresada en la empresa agr\u00edcola de la familia Cusi casi se llev\u00f3 a cabo, pues transform\u00f3 f\u00edsicamente un desierto en tierras altamente productivas. A ellas concurrieron cientos de personas en busca de trabajo o refugio durante la insurrecci\u00f3n, pero el problema lleg\u00f3 cuando la acumulaci\u00f3n demogr\u00e1fica rebas\u00f3 los requerimientos de fuerza laboral de las haciendas y esto las hizo quebrar. En forma posterior, el presidente C\u00e1rdenas tuvo gran inter\u00e9s en que las conquistas de la Revoluci\u00f3n se entregaran a las masas despose\u00eddas que hab\u00edan participado en ella y, por tanto, procur\u00f3 para los pobres un proyecto de sociedad igualmente diferente; regenerada, \u00fatil para la naci\u00f3n y capaz de reproducir valores surgidos de la Revoluci\u00f3n. Su gobierno otorg\u00f3 oportunidad de crecimiento comunitario a los ejidos, pero desafortunadamente tampoco se pudo lograr la utop\u00eda socializante en el campo michoacano a plenitud, esta vez porque la semilla de la corrupci\u00f3n administrativa creci\u00f3 en las unidades colectivas de producci\u00f3n y el impulso que dio nacimiento a \u00e9stas se agot\u00f3 poco a poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto la utop\u00eda de Vasco de Quiroga en el siglo XVI como los proyectos porfiriano y posrevolucionario de transformaci\u00f3n de la Tierra Caliente de Michoac\u00e1n, terminaron como enso\u00f1aciones surgidas de valores individuales, que se perdieron a medio camino entre lo ideal y lo posible. Utop\u00edas, al fin, pero ligadas siempre e inexorablemente a un impulso vital muy humano y, por lo mismo, tambi\u00e9n a la historia.<\/p>\n<p><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>FERNANDO BEN\u00cdTEZ,<em> L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y la revoluci\u00f3n mexicana<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 2004.<\/li>\n<li>EZIO CUSI, <em>Memorias de un colono<\/em>, Morelia, Morevallado, 2004.<\/li>\n<li>LUIS GONZ\u00c1LEZ Y GONZ\u00c1LEZ,<em> Los d\u00edas del presidente C\u00e1rdenas<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 2005 (Historia de la Revoluci\u00f3n Mexicana, vol. 15).<\/li>\n<li>MAURICIO MAGDALENO, <em>Cabello de elote<\/em>, M\u00e9xico, Porr\u00faa, 1986 (&#8220;Escritores Mexicanos&#8221;, 85).<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pareciera que MichoacA?n es un lugar predilecto para las utopAi??as. Y es que ellas se han intentado en tres momentos que, aunque terminaron sin frutos perdurables luego de la muerte de sus promotores, sAi?? dejaron una huella importante en el espAi??ritu humano que, a la fecha, podemos apreciar y recuperar. El primer momento se dio a finales del siglo XVI, cuando algunos europeos de buena voluntad miraron al continente americano como un espacio de regeneraciA?n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,294],"tags":[692,700,703,702,699,701,2296,198,705,78,704,706,309,698,310],"class_list":{"0":"post-792","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-10","8":"tag-cardenismo","9":"tag-dante-cursi","10":"tag-ejido","11":"tag-haciendas","12":"tag-indigenas","13":"tag-italianos","14":"tag-michoacan","15":"tag-porfiriato","16":"tag-proyecto","17":"tag-revolucion-mexicana","18":"tag-sector-agricola","19":"tag-tierra-caliente","20":"tag-utopia","21":"tag-utopia-agricola","22":"tag-vasco-de-quiroga"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=792"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/792\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15169,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/792\/revisions\/15169"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}