﻿{"id":783,"date":"2010-11-21T14:31:44","date_gmt":"2010-11-21T20:31:44","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=783"},"modified":"2021-05-04T16:02:56","modified_gmt":"2021-05-04T21:02:56","slug":"la-boda-de-la-abuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-boda-de-la-abuela\/","title":{"rendered":"La boda de la abuela"},"content":{"rendered":"<address><strong>Diana Guill\u00e9n<\/strong><\/address>\n<address>Instituto Mora<\/address>\n<address><span style=\"color: #800000;\">Revista BiCentenario #10<\/span><\/address>\n<figure style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"ngg-singlepic ngg-left \" title=\"Isabel CastaAi??A?n 1912\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/bicentenario-10\/isabelcastanon10.jpg\" alt=\"Isabel CastaAi??A?n 1912\" width=\"300\" height=\"412\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Isabel Casta\u00f1\u00f3n, 1912<\/figcaption><\/figure>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><strong>L<\/strong>a historia de las familias est\u00e1 llena de an\u00e9cdotas que se transmiten de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n; aderezadas con ciertas dosis de humorismo o de tragedia que ocasionalmente hacen dudar de su veracidad, buena parte de ellas se transforman en relatos que nos conectan con la vida de nuestros antepasados. Vista a la distancia la boda de mis abuelos entra en esa categor\u00eda; se trata de un acontecimiento archivado en el caj\u00f3n familiar de los recuerdos, que de ni\u00f1a escuch\u00e9 en voz de mi padre y que de adulta narr\u00e9 a mis hijos.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Pero adem\u00e1s de su importancia para el nacimiento de una rama geneal\u00f3gica y de sus implicaciones sentimentales entre los descendientes de esa l\u00ednea, la uni\u00f3n de Flavio Guill\u00e9n e Isabel Casta\u00f1\u00f3n tuvo tintes novelescos derivados de las circunstancias pol\u00edticas que se viv\u00edan en Chiapas durante la segunda d\u00e9cada del siglo XX. El abuelo era gobernador de la entidad y todos sus actos, incluidos los privados, se enmarcaban en pugnas de larga data que la revoluci\u00f3n iniciada en 1910 vino a acentuar.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Para entender lo sucedido el d\u00eda en que Flavio e Isabel se casaron, es necesario remontarse en el tiempo y recuperar, as\u00ed sea de manera fugaz, un proceso previo que marc\u00f3 a la sociedad local durante el rabasismo (con ese nombre se ha bautizado en Chiapas a la etapa que va de 1891 a 1911): el ascenso de grupos que desplazaron a los hacendados establecidos al amparo de la antigua Ciudad Real, hoy San Crist\u00f3bal de las Casas. Si bien desde la colonia estos \u00faltimos hab\u00edan establecido su poder, la ampliaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica hacia los valles centrales favoreci\u00f3 el surgimiento de otra \u00e9lite y a mediano plazo signific\u00f3 la conformaci\u00f3n de un nuevo centro pol\u00edtico-administrativo.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Con el traslado de la capital estatal hacia Tuxtla Guti\u00e9rrez en 1892, Emilio Rabasa rubric\u00f3 la consolidaci\u00f3n de ese grupo en ascenso al que \u00e9l mismo pertenec\u00eda. La historiograf\u00eda ha tendido a identificar con la corriente conservadora a los alte\u00f1os (nombre coloquial de quienes viv\u00edan en San Crist\u00f3bal) y con la liberal a los habitantes de los valles centrales, pero m\u00e1s que una distinci\u00f3n de fondo, ambas etiquetas reflejan filiaciones pasajeras hacia los bandos que durante el siglo XIX se enfrentaron para controlar la presidencia de la rep\u00fablica.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Tambi\u00e9n dan cuenta de ciertos matices en t\u00e9minos de su concepci\u00f3n sobre la actividad agraria: tradicional-cerrada para los primeros o empresarial-progresista para los segundos. Aqu\u00ed conviene recordar que por encima de tales diferencias prevalec\u00eda el esp\u00edritu de ganancia y por ello tanto en Los Altos como en Los Valles las \u00e9lites tendieron a asegurar que el trabajo ind\u00edgena fluyera hacia las haciendas. Lo mismo pas\u00f3 con la propiedad de la tierra; bajo el influjo rabasista las comunidades perdieron independencia, los ranchos y haciendas crecieron y la gran propiedad cobr\u00f3 fuerza por igual entre hacendados con mentalidad empresarial, que entre hacendados con mentalidad tradicional.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Parecer\u00eda que las convergencias eran mayores que las divergencias, pero estas \u00faltimas se magnificaron frente a a\u00f1ejas rivalidades fraguadas en la lucha por el poder; el predominio econ\u00f3mico y pol\u00edtico de las \u00e9lites que se formaron y crecieron al amparo de la antigua Ciudad Real, se encontraba disminuido para 1892, lo que no implicaba que sus integrantes estuviesen dispuestos a aceptar que un grupo de &#8220;advenedizos&#8221; les arrebatara el control sobre la capital; fue en tal contexto que el conflicto se impregn\u00f3 de tintes regionales y el escenario para un enfrentamiento de mayores proporciones qued\u00f3 delineado.<\/p>\n<figure style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"ngg-singlepic ngg-left \" title=\"Isabel CastaAi??A?n y su padre hacia la iglesia en Chiapa de Corzo\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/bicentenario-10\/isabel-castanon-y-su-padre-chiapa-de-corzo-10.jpg\" alt=\"Isabel CastaAi??A?n y su padre hacia la iglesia en Chiapa de Corzo\" width=\"300\" height=\"205\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Isabel Casta\u00f1\u00f3n y su padre hacia la iglesia en Chiapa de Corzo<\/figcaption><\/figure>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>A partir de entonces San Crist\u00f3bal y Tuxtla se convirtieron en el espacio simb\u00f3lico de la disputa. Un texto de la \u00e9poca resume claramente el sentimiento de despojo de quienes se identificaban con la primera; sus argumentos en contra de que la segunda se convirtiera en la nueva capital del estado, se remontaban a la fundaci\u00f3n de la Ciudad Real (1528) y resaltaban el papel que la misma hab\u00eda jugado en el proceso de poblamiento de los valles que la circundaban.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las quejas o de las adhesiones que suscit\u00f3, el cambio de sede reflejaba el poder de un nuevo grupo y tambi\u00e9n una nueva orientaci\u00f3n geogr\u00e1fica para la entidad: mientras San Crist\u00f3bal se encontraba en la ruta comercial hacia Guatemala, Tuxtla abr\u00eda la puerta que conduc\u00eda a M\u00e9xico. Para los antiguos depositarios del poder, ello sin embargo no bastaba y en septiembre de 1911, al tiempo que Le\u00f3n de la Barra encabezaba un gobierno federal interino, se formaron grupos armados en ambas ciudades.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>El pretexto fueron los resultados en las votaciones para integrar la legislatura local y para elegir al gobernador constitucional de la entidad; desde San Crist\u00f3bal se desconocieron los poderes estatales, d\u00e1ndose un plazo de veinticuatro horas para disolver el Congreso y para que el ej\u00e9rcito quedara a disposici\u00f3n de los insurrectos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pero ademA?s de su importancia para el nacimiento de una rama genealA?gica y de sus implicaciones sentimentales entre los descendientes de esa lAi??nea, la uniA?n de Flavio GuillAi??n e Isabel CastaAi??A?n tuvo tintes novelescos derivados de las circunstancias polAi??ticas que se vivAi??an en Chiapas durante la segunda dAi??cada del siglo XX. 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