﻿{"id":7815,"date":"2017-03-02T12:09:22","date_gmt":"2017-03-02T18:09:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=7815"},"modified":"2026-04-03T00:33:29","modified_gmt":"2026-04-03T06:33:29","slug":"historia-de-una-casa-solariega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/historia-de-una-casa-solariega\/","title":{"rendered":"Historia de una casa solariega"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Laura Su\u00e1rez de la Torre<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 33.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_33_Desde_Ayer_Casa.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">La vivienda del siglo XVIII que alguna vez fuera remanso vacacional para Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas, saqueada durante la ocupaci\u00f3n de las tropas estadounidenses y en cuyo huerto fuera enterrado tras su muerte, hoy se fragmenta en biblioteca, librer\u00eda, aulas, espacios para exposiciones y conferencias, y por su puerto aquel huerto, reconvertido en jard\u00edn que sigue dando el mismo sentido de tregua que buscaba el reformista liberal. Es la casa del Instituto Mora.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Foto.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7819 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Foto.jpg\" alt=\"Foto\" width=\"640\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Foto.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Foto-300x141.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Foto-624x293.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Siglo XIX<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viv\u00eda en la Calle del Indio Triste en pleno coraz\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico. De ah\u00ed sal\u00eda a trabajar como diputado por Zacatecas, senador o vicepresidente de la rep\u00fablica. Al igual que muchos otros mexicanos, buscar\u00eda tener una casa de campo en los alrededores de la ciudad. En Mixcoac, ese pueblo &#8220;risue\u00f1o y florido de aire saludable, que despertaba todas las ma\u00f1anas con las campanas de sus iglesias, la de San Juan Evangelista y la de Santo Domingo, all\u00ed, Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas compr\u00f3 un inmueble del siglo XVIII con corral y caballeriza, pozos para el agua, chimeneas que paliaban el fr\u00edo y una huerta de hermosos \u00e1rboles frutales que daban duraznos y peras y compart\u00edan el terreno con los cedros y las magnolias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/92844-573x800-458x640.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-7820 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/92844-573x800-458x640.jpg\" alt=\"??????????????????????????????????????????\" width=\"275\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/92844-573x800-458x640.jpg 458w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/92844-573x800-458x640-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una &#8220;casa solariega para el verano&#8221; que hab\u00eda &#8220;adquirido por 2,750 pesos&#8221; y se encontraba en &#8220;malas condiciones&#8221;, pero le servir\u00eda de remanso frente a los problemas pol\u00edticos, financieros y de salud\u00f3 que le acosaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la casa que lo esperaba en 1845 tras su exilio en Estados Unidos, entre Nueva Orleans y Filadelfia. Ella se traslad\u00f3 con su esposa Isabel y sus cuatro hijos, Ferm\u00edn, Ignacia, Benito y Casimiro. \u00c9l cumpl\u00eda en la ciudad con sus compromisos pol\u00edticos, mientras la familia pasaba sus d\u00edas en el barrio de Maninaltongo frente a la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, nombrada de San Juan, en el pueblo de Mixcoac. All\u00ed Isabel se ocupaba de ordenar todo lo necesario para que la cotidianidad familiar fuera placentera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En agosto de 1847 la vida del pueblo se alterar\u00eda pues las tropas estadounidenses sentaron all\u00ed sus reales. La casa fue saqueada y quedaron como mudos testigos los muros altos y anchos de los salones, del comedor, de la cocina, de la sala y de las rec\u00e1maras. Los G\u00f3mez Far\u00edas padecieron los estragos de la invasi\u00f3n y tuvieron que repararla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas, el impulsor de las reformas liberales que por su car\u00e1cter laico causaron tanta inquietud en la sociedad, vio su sue\u00f1o realizado pues apenas un a\u00f1o antes de su muerte firm\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1857.\u00a0<a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/16910.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7821 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/16910.jpg\" alt=\"16910\" width=\"269\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/16910.jpg 448w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/16910-210x300.jpg 210w\" sizes=\"(max-width: 269px) 100vw, 269px\" \/><\/a>Fue enterrado en la huerta de la casa pues no se permiti\u00f3 que sus restos descansaran en la iglesia, la de San Juan Evangelista, la que estaba enfrente de su vivienda de verano. L\u00f3gico: si \u00e9l hab\u00eda promovido los cambios que atentaban contra el clero&#8230; Con el paso de los a\u00f1os, hacia finales del siglo XIX, el Mixcoac pueblerino se fue abriendo a la modernidad que se ir\u00eda instalando lentamente alrededor de la plaza que alguna vez tuvo un quiosco. Los maizales quedar\u00edan sin siembra. El tranv\u00eda pasar\u00eda enfrente de la plaza y las calles tomar\u00edan nuevos nombres. El alumbrado el\u00e9ctrico llegar\u00eda poco a poco; las pulquer\u00edas perecer\u00edan ante el embate de las bebidas modernas como las cervezas. La ladrillera Noche Buena dar\u00eda paso al Parque Hundido, la tierra de las calles se convertir\u00eda en asfalto y los vecinos antes todos conocidos ya no lo ser\u00edan porque las viejas y sencillas casas ir\u00edan desapareciendo a lo largo del siglo XX, demolidas por el crecimiento urbano que hizo del antiguo pueblo una colonia al sur de la ciudad de M\u00e9xico con nuevas casas y edificios. No obstante, la transformaci\u00f3n del espacio, la casa permanecer\u00eda como refugio veraniego para los descendientes de los G\u00f3mez Far\u00edas, los Uhink y los V\u00e9rtiz, aunque con el paso de los a\u00f1os cambiar\u00eda su funci\u00f3n.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Siglo XX<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa casa, otrora de campo, ser\u00eda, a partir de 1976, el sitio elegido para establecer la fundaci\u00f3n Bibliotecas Mexicanas, A. C. El gobierno mexicano la adquiri\u00f3 con el prop\u00f3sito inicial de depositar en ella el acervo bibliogr\u00e1fico de la biblioteca &#8220;Jos\u00e9 Ignacio Conde&#8221;. M\u00e1s tarde, en 1981, por decreto presidencial de Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, se asentar\u00eda en ese espacio el Instituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora, nombre de otro connotado liberal. Su misi\u00f3n: &#8220;desarrollar investigaciones cient\u00edficas en el campo de la historia y de otras ciencias sociales&#8221;. Los profesores-investigadores y especialistas tendr\u00edan, a partir del fondo &#8220;Garc\u00eda Conde&#8221;, una biblioteca dedicada a las ciencias sociales. De esta manera, la vieja casona de la plaza de San Juan alberg\u00f3 al nuevo instituto. En ella se apostar\u00edan algunos espacios para los investigadores; &#8220;el antiguo sal\u00f3n, con los a\u00f1os, se convertir\u00eda en una moderna librer\u00eda. La amplia huerta conservar\u00eda algunos de sus frondosos \u00e1rboles y se transformar\u00eda en un bello jard\u00edn que dar\u00eda un toque especial a la instituci\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Bibliotecas-Mexicanas-640x432.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-7822\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Bibliotecas-Mexicanas-640x432.jpg\" alt=\"Bibliotecas Mexicanas (640x432)\" width=\"576\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Bibliotecas-Mexicanas-640x432.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Bibliotecas-Mexicanas-640x432-300x202.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Bibliotecas-Mexicanas-640x432-624x421.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para albergar a la biblioteca, a los investigadores y a los alumnos, al fondo, en lo que era la huerta de los G\u00f3mez Far\u00edas, se construy\u00f3 un moderno proyecto arquitect\u00f3nico que revelaba el inter\u00e9s por engrandecer a la instituci\u00f3n. Como parte de su programa cultural las presentaciones de libros y los exitosos ciclos de cine se alternaron con las espl\u00e9ndidas exposiciones de renombrados artistas. En el jard\u00edn, los visitantes disfrutaron las obras de escultores tales como Jes\u00fas Mayagoitia (1992), Sebasti\u00e1n (2000), Knut Pani, Gilberto Aceves Navarro (2001), Juan Soriano (2005) y Jos\u00e9 Luis Cuevas (2005). En 2016, a la vieja casona con el nuevo edificio se agregar\u00eda otra sede ubicada en las calles de Poussin, a tan s\u00f3lo unas cuadras al sur-oeste de la plaza de San Juan. Un convento centenario pasar\u00eda a formar parte del patrimonio inmueble del instituto para albergar al personal acad\u00e9mico-administrativo. Una espl\u00e9ndida sala de lectura se instalar\u00eda en la antigua capilla en lo que otrora fue espacio de recogimiento y oraci\u00f3n. El patrimonio inmueble del Instituto Mora crece, as\u00ed como el prestigio acad\u00e9mico de la instituci\u00f3n que guarda en su sello institucional la imagen de la casa de los G\u00f3mez Far\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Mora060.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7823\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Mora060.jpg\" alt=\"Mora060\" width=\"738\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Mora060.jpg 738w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Mora060-300x199.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Mora060-624x415.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 738px) 100vw, 738px\" \/><\/a><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura Su\u00e1rez de la Torre Instituto Mora En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 33. La vivienda del siglo XVIII que alguna vez fuera remanso vacacional para Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas, saqueada durante la ocupaci\u00f3n de las tropas estadounidenses y en cuyo huerto fuera enterrado tras su muerte, hoy se fragmenta en biblioteca, librer\u00eda, aulas, espacios para exposiciones y conferencias, y por su puerto aquel huerto, reconvertido en jard\u00edn que sigue dando el mismo sentido de tregua que buscaba el reformista liberal. Es la casa del Instituto Mora. Siglo XIX Viv\u00eda en la Calle del Indio Triste en pleno coraz\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico. De ah\u00ed sal\u00eda a trabajar como diputado por Zacatecas, senador o vicepresidente de la rep\u00fablica. Al igual que muchos otros mexicanos, buscar\u00eda tener una casa de campo en los alrededores de la ciudad. 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