﻿{"id":7763,"date":"2017-03-01T12:45:54","date_gmt":"2017-03-01T18:45:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=7763"},"modified":"2026-04-02T23:58:33","modified_gmt":"2026-04-03T05:58:33","slug":"el-cronista-que-retrataba-a-los-hombres-del-poder-con-penas-y-glorias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-cronista-que-retrataba-a-los-hombres-del-poder-con-penas-y-glorias\/","title":{"rendered":"El cronista que retrataba a los hombres del poder con penas y glorias"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Antonia Pi-Su\u00f1er Llorens<br \/>\nFFyL, UNAM<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 33.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Ireneo Paz se consideraba un liberal que enarbolaba las banderas de la constituci\u00f3n de 1857 y de la reforma. Apostaba por la democracia, y confi\u00f3 en Porfirio D\u00edaz antes de saber que se convertir\u00eda a las ant\u00edpodas de sus creencias. Las definiciones pol\u00edticas se le volcaron en contra, pero de \u00e9l queda el periodista, editor y escritor, el divulgador cultura, publicista sat\u00edrico, creador de medios impresos tanto ir\u00f3nicos y jocosos como serios. A contramano de la historiograf\u00eda erudita del momento, le quit\u00f3 el fr\u00edo y el bronce a los hombres que retrat\u00f3 en novelas hist\u00f3ricas, para darles sensibilidad y versatilidad.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00492-640x439.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7764\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00492-640x439.jpg\" alt=\"DSC00492 (640x439)\" width=\"640\" height=\"439\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00492-640x439.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00492-640x439-300x205.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00492-640x439-624x428.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>on la iron\u00eda que lo caracterizaba, Ireneo Paz se despidi\u00f3 de los lectores del Almanaque de El Padre Cobos, en diciembre de 1923, con los siguientes versos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 60px; text-align: center;\">Y aqu\u00ed doy la despedida<br \/>\nA mis lectores ben\u00e9volos,<br \/>\nSin esperanza ninguna<br \/>\nDe volver a entretenerlos<br \/>\nPorque ya me va llegando<br \/>\nLa lumbre a los aparejos;<br \/>\nPero en fin y por si acaso<br \/>\nEl otro a\u00f1o no nos vemos,<br \/>\nYa saben que los aguardo<br \/>\nAll\u00e1 en el otro hemisferio<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEstar\u00e1 don Ireneo en el \u201cotro hemisferio\u201d o rondar\u00e1 por el convento de las dominicas en la que fuera su casa en la plazuela de San Juan o se pasar\u00e1 las noches en la biblioteca del Instituto Mora disfrutando de su pasi\u00f3n, que fueron las letras? Los melanc\u00f3licos recuerdos de su nieto Octavio nos invitan a imaginarlo como un fantasma:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">mi abuelo iba y ven\u00eda por aquellas soledades como quien se adentra en s\u00ed mismo. Vest\u00eda chaquetas de terciopelo oscuro suntuosamente bordadas, a la moda de 1900. Lo mov\u00eda una suerte de paciente exasperaci\u00f3n. Al caminar por aquellas habitaciones pobladas por los fantasmas de los muertos y los ausentes, \u00bfrecordaba sus aventuras, sus amores, sus odios, la breve centella del triunfo, el pozo de la ca\u00edda?<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><a style=\"color: #ff1493; text-decoration-line: underline; text-align: justify;\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Ireneo-Paz-508x640.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-7765 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/Ireneo-Paz-508x640.jpg\" alt=\"Ireneo Paz (508x640)\" width=\"358\" height=\"640\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Preguntas que nos llevan a hacer un recorrido por la vida de Ireneo. Hab\u00eda nacido en Guadalajara, en julio de 1836; desde sus a\u00f1os mozos se distingui\u00f3 por su inter\u00e9s en la literatura y form\u00f3 parte del Ensayo Literario, sociedad tapat\u00eda en la que los j\u00f3venes amantes de las letras, como Jos\u00e9 Mar\u00eda Vigil, daban a conocer sus producciones. \u00bfA la vez mostr\u00f3 supasi\u00f3n por la prensa sat\u00edrica, siendo Sancho Panza, su primer peri\u00f3dico \u201cfestivo\u201d? \u00a0y el segundo, El Payaso. Peri\u00f3dico bullicioso, sat\u00edrico, sentimental, burlesco, demagogo y endemoniado, que ha de hablar por los codos, subt\u00edtulo que indica bien la intenci\u00f3n que llevaba el joven Paz como publicista. Estas ocupaciones no le impidieron, sin embargo, graduarse como abogado en 1863. Empero las circunstancias pol\u00edticas que vivi\u00f3 a ra\u00edz del asedio de Guadalajara por las tropas intervencionistas francesas lo llevaron a tomar las armas dejando de lado, de momento, sus aptitudes literarias y se entreg\u00f3 en cuerpo y alma a defender la causa liberal republicana en el ej\u00e9rcito de Occidente. Vivi\u00f3 entonces una serie de aventuras y peripecias, que continu\u00f3 tras el triunfo de la rep\u00fablica en 1867, al convertirse en un aut\u00e9ntico conspirador en aras de que Porfirio D\u00edaz llegase al poder. Todas estas aventuras, dignas mucha de una pel\u00edcula hollywoodense, quedaron m\u00e1s tarde plasmadas en sus memorias, que llam\u00f3 Algunas Campa\u00f1as. Fue durante la llamada Rep\u00fablica Restaurada, periodo en el que prevaleci\u00f3 una amplia libertad de imprenta, cuando Paz dio rienda suelta a su faceta de publicista sat\u00edrico. En 1867, en Mazatl\u00e1n, en tiempos de elecciones generales a ra\u00edz de la convocatoria del 14 de agosto, public\u00f3 su tercer diario jocoso, El diablillo colorado, que fue antijuarista y de corta duraci\u00f3n. Vino luego a la ciudad de M\u00e9xico, se le encarcel\u00f3 acusado de intrigar en contra del gobierno, y estando en la c\u00e1rcel empez\u00f3 a redactar, en febrero de 1869, el que se convertir\u00eda en su famoso hebdomadario, El Padre Cobos. Peri\u00f3dico campechano, amante de espetar directas e indirectas. Si bien en un principio pudo guardar el anonimato, acab\u00f3 siendo descubierto y a los pocos meses tuvo que acceder a suspender su diario a cambio de la libertad y abandonar la ciudad. Al poco tiempo, sin embargo, volvi\u00f3 El Padre Cobos, \u201cprincipal ariete que hab\u00eda en la prensa contra el jefe en el poder\u201d. Ya desde entonces empez\u00f3 a alternar su periodismo \u201cjocoso\u201d con el \u201cserio\u201d3, en El Mensajero, \u00f3rgano del partido porfirista y en cuya imprenta se publicaba El Padre Cobos, tal y como lo explic\u00f3 tiempo despu\u00e9s:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 20px; text-align: justify;\">El h\u00e1bito fue poco despu\u00e9s acudiendo a mi ayuda, hasta que vinieron a hac\u00e9rseme f\u00e1ciles tanto las tareas de escribir art\u00edculos y gacetillas razonadas y serias, como las de dedicar sonetos a don Benito Ju\u00e1rez y a su ministerio, lo mismo que una andanada de pullas en prosa y verso todos los jueves y domingos. El buen humor no me abandonaba ni un momento, y pod\u00eda sin dificultad hacer di\u00e1logos, letrillas y apuntes de caricaturas a cualquier hora del d\u00eda o de la noche.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00514-640x491.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7766 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00514-640x491.jpg\" alt=\"DSC00514 (640x491)\" width=\"512\" height=\"393\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00514-640x491.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00514-640x491-300x230.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/DSC00514-640x491-624x478.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A principios de 1873, debido a la amnist\u00eda decretada por Lerdo de Tejada, Paz regres\u00f3 a la ciudad de M\u00e9xico. Inici\u00f3 entonces la tercera \u00e9poca de\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Padre Cobos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, ahora en contra del gobierno lerdista, pues estaba convencido de que<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">no hay, no puede haber una ametralladora de mejor \u00e9xito que la prensa manejada con iron\u00eda, con burla, con mordacidad. Es el g\u00e9nero que gusta m\u00e1s al pueblo, el que todos entienden y el que deja en el esp\u00edritu huellas m\u00e1s duraderas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ten\u00eda raz\u00f3n, ya que las ventas le permitieron establecer su propia imprenta, que se convirti\u00f3 en el centro de la oposici\u00f3n, al publicarse ah\u00ed\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Radical<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Ahuizote<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">. El 30 de enero de 1876,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Padre Cobos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0public\u00f3 el plan de Tuxtepec, proclamado en Oaxaca a principios del mes. Al cabo de una semana, Paz fue\u00a0encarcelado\u00a0pero tambi\u00e9n esta vez se las ingeni\u00f3 para que su diario siguiera circulando. Continu\u00f3 hablando en contra de Lerdo acus\u00e1ndolo de no respetar la libertad de imprenta\u00a0y de que Ireneo era v\u00edctima de la m\u00e1s grande arbitrariedad. Todos los peri\u00f3dicos de\u00a0oposici\u00f3n,\u00a0ya fueran \u201cserios\u201d o \u201cfestivos\u201d, lo apoyaron hasta que el 9 de julio el \u00faltimo n\u00famero del diario subray\u00f3 que se cerraba \u201cpor el inicuo destierro impuesto a nuestro editor y redactor en jefe, Ireneo Paz, por el m\u00e1s hip\u00f3crita y el m\u00e1s petulante de los tiranos que se haya atrevido hasta ahora a darse el nombre de liberal\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">No pas\u00f3 mucho tiempo fuera de la ciudad, ya que se instal\u00f3 definitivamente en ella al inicio de 1877, cuando la administraci\u00f3n\u00a0lerdista hab\u00eda ca\u00eddo. Entonces dio fin a su vida de revolucionario, pero no a la de publicista, pero opt\u00f3 por el periodismo \u201cserio\u201d al considerar que un diario con un tono colaborador estar\u00eda m\u00e1s en consonancia con el momento que \u00e9l hab\u00eda ayudado a lograr, en que todo estaba por reconstruir. Su nuevo peri\u00f3dico se llam\u00f3\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La Patria<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, que fue de larga duraci\u00f3n pues se public\u00f3 hasta 1914. Ireneo no pudo, sin embargo, dejar de lado el tono jocoso y burl\u00f3n que lo hab\u00eda caracterizado y en enero de 1879 empez\u00f3 a publicar una revista dominical,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La Patria Festiva<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, en la que volvi\u00f3 a su estilo ir\u00f3nico y a la caricatura pol\u00edtica como lo hiciera anta\u00f1o.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A los pocos meses regres\u00f3\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Padre Cobos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, dedicado a \u201clos lectores amantes de la trisca y del fandango\u201d; esta vez criticando al gobierno de Porfirio D\u00edaz, del que se sent\u00eda desencantado pues en el fondo esperaba mayor reconocimiento por parte del presidente. Este bisemanario dej\u00f3 de publicarse definitivamente en 1884, a ra\u00edz de la segunda reelecci\u00f3n de D\u00edaz, pero Ireneo sigui\u00f3 editando, a\u00f1o tras a\u00f1o,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Almanaque de El Padre Cobos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, hasta diciembre de 1923, pocos meses antes de morir.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">El novelista\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Si bien Paz se dio a conocer por su periodismo de corte pol\u00edtico, tampoco descuid\u00f3 la difusi\u00f3n cultural. En\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La Patria<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0public\u00f3 novelas, teatro y poes\u00eda, tanto mexicanas como extranjeras, y en su edici\u00f3n dominical, dedicada b\u00e1sicamente a la cultura, hac\u00eda cr\u00edtica literaria y comentaba las obras teatrales que se representaban en la ciudad de M\u00e9xico. Adem\u00e1s, a partir de enero de 1882 edit\u00f3 una revista semanal,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La Patria Ilustrada<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, dirigida a las mujeres, en la que se escrib\u00eda tanto sobre obras literarias como la \u00faltima moda. Para \u00e9l, no hab\u00eda que hacer de la mujer \u201cla beata, la gazmo\u00f1a ni la est\u00fapida\u201d, no se deb\u00eda sujetarla \u201ca las pac\u00edficas tareas de hace un siglo\u201d, ni dejar de concederle \u201cotros libros que los sagrados\u201d, hab\u00eda que dejarla que sintiese, que pensase, que se instruyese, que saliese de los estrechos l\u00edmites del confesionario y del serm\u00f3n de cuaresma. Fue en esta revista en la que Ireneo public\u00f3, a partir de 1886, sus leyendas hist\u00f3ricas, mismas que fueron la expresi\u00f3n de su nacionalismo y veta literaria.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En efecto, en plena comuni\u00f3n con Ignacio Manuel Altamirano, quien consideraba que la novela hist\u00f3rica era \u201cel monumento literario\u201d del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u00a0por la influencia decisiva que podr\u00eda tener en el progreso intelectual y moral de la naci\u00f3n, ya que era el medio ideal\u00a0para \u201cpredicar el amor a la patria, [\u2026] para eternizar los hechos gloriosos de los h\u00e9roes\u201d, Ireneo incursion\u00f3 tambi\u00e9n en el g\u00e9nero y se propuso:<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">poner al alcance, aun de las personas de m\u00e1s medianos recursos, que no\u00a0pueden proporcionarse las obras hist\u00f3ricas de mucho costo, el conocimiento de los sucesos m\u00e1s notables que se han desarrollado en nuestro suelo. De la misma manera, las personas que se fatigan con la lectura de los libros serios, las que no pueden dedicarse al estudio, las que por car\u00e1cter gustan m\u00e1s de los escritos recreativos, las\u00a0que\u00a0en suma, aun conociendo perfectamente los acontecimientos quieren refrescar su memoria, todas las que siguen con m\u00e1s inter\u00e9s una relaci\u00f3n salpicada de di\u00e1logos y de variedad de incidentes que el \u00e1rido libro del historiador sujeto a reglas especiales [\u2026].<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Como vemos, quer\u00eda difundir la historia nacional a trav\u00e9s de un g\u00e9nero literario m\u00e1s ligero que el ofrecido por la historiograf\u00eda erudita que estaba en boga en aquel momento y que, a la vez que \u201cilustrara\u201d, \u201crecreara\u201d, por lo que concluy\u00f3 que la mejor manera de lograrlo ser\u00eda recurrir al g\u00e9nero novelesco. A pesar de que Ireneo se\u00f1al\u00f3 que con sus leyendas no se propon\u00eda \u201cm\u00e1s que una obrita recreativa\u201d, en varios momentos dej\u00f3 asentado que su intenci\u00f3n era contribuir, \u201cdentro de la \u00f3rbita de sus facultades\u201d, a la difusi\u00f3n de los conocimientos hist\u00f3ricos \u201cque no s\u00f3lo sirven para vigorizar el \u00e1nimo con los recuerdos patri\u00f3ticos, sino que forman asimismo la experiencia de las naciones\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Su primera novela hist\u00f3rica,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Amor y suplicio<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, sali\u00f3 a la luz en 1873 y la siguiente, Do\u00f1a Marina, diez a\u00f1os despu\u00e9s. El tema de ambas fue la conquista. A partir de 1886, empezaron a publicarse sus leyendas hist\u00f3ricas, divididas en series. La primera, centrada en el periodo de la Independencia, cont\u00f3 con seis t\u00edtulos:\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Lic. Verdad<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La Corregidora<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Hidalgo<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Morelos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Mina<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Guerrero<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">. La segunda serie,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Antonio Rojas<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Manuel Lozada<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Su Alteza Seren\u00edsima<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, vers\u00f3 sobre el M\u00e9xico independiente y sali\u00f3 a la luz entre en 1895 y 1896. La tercera, que ser\u00eda la de sus propias vivencias hist\u00f3ricas, empez\u00f3 con\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Maximiliano<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, publicada en 1899, luego\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">\u00a1Ju\u00e1rez!<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, entre 1902 y 1904,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Porfirio D\u00edaz<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0en 1911 y Madero, inconclusa, en 1914. Fue el propio Ireneo quien llam\u00f3 novelas a\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Amor y suplicio<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Do\u00f1a Marina<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, y leyendas hist\u00f3ricas a las trece restantes, en las que, dijo, aparec\u00eda siempre \u201cla silueta de la historia con toda su majestad\u201d y que s\u00f3lo \u201cintroduc\u00eda algunos incidentes novelescos\u201d para que dieran \u201camenidad a la lectura\u201d. En efecto, en las dos novelas vuela la imaginaci\u00f3n \u2013prest\u00e1ndose a ello la atm\u00f3sfera rom\u00e1ntica que se dio al mundo prehisp\u00e1nico en el siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u2013 y el romance y la ficci\u00f3n prevalecen sobre la historia, mientras que en las leyendas nos encontramos con historiograf\u00eda novelada.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Es curioso el hecho de que Ireneo llamara \u201cleyendas\u201d a estos relatos hist\u00f3ricos pues en cierta manera, al insistir en que no se apartar\u00eda\u00a0un \u00e1pice de la historia, estaba contradiciendo el sentido mismo de la palabra leyenda, ya que por lo general consiste en la relaci\u00f3n de sucesos que tienen m\u00e1s de maravilloso que de hist\u00f3ricos o verdaderos.\u00a0Podr\u00eda\u00a0ser, sin embargo, que las llamara as\u00ed para darles la connotaci\u00f3n heroica necesaria para formar una conciencia nacional. Acorde con la necesidad de crear un pante\u00f3n liberal, Paz juzg\u00f3 necesario enaltecer a los h\u00e9roes y condenar a los antih\u00e9roes. Seguramente fue este inter\u00e9s en los h\u00e9roes \u2013o en crear mitos heroicos\u2013 el que lo llev\u00f3 a titular sus leyendas con nombres de personajes hist\u00f3ricos, sin que fuera su intenci\u00f3n hacer una biograf\u00eda sino explicar un periodo de nuestra historia marcado por la actuaci\u00f3n o personalidad positiva o negativa de este personaje.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A mi parecer, Paz se consider\u00f3 como cronista o divulgador de la historia nacional, aunque siempre insisti\u00f3 en la veracidad hist\u00f3rica de sus leyendas. Al estar basadas en fuentes fidedignas, consider\u00f3 que sus obras deb\u00edan de ser le\u00eddas como si fueran libros de historia pues los hechos que presentaba eran ver\u00eddicos. Llevado por el prurito de la \u201cverdad\u201d, lleg\u00f3 a transcribir documentos enteros que, evidentemente, rompen con la narrativa novelesca. Insisti\u00f3 adem\u00e1s en apuntar las fuentes de que hab\u00eda abrevado y en lo que se refiere a las series segunda y tercera, se\u00f1al\u00f3 que se serv\u00eda, adem\u00e1s, de sus \u201cpropias inspiraciones y del conocimiento personal que tuvo as\u00ed de los hechos como de muchas de las gentes que en ellos figuraron\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Adem\u00e1s de \u201capegarse a la verdad\u201d, lo que le interesaba a Ireneo era dar a los hechos hist\u00f3ricos \u201csu fisonom\u00eda propia y caracterizar hasta donde fuera posible a los actores del drama\u201d. Esto fue lo que lo llev\u00f3 al relato novelesco pues busc\u00f3 aproximarse al mundo\u00a0privado de los personajes, recreando las situaciones en que se encontraron.\u00a0Y en esto radica, a mi parecer, el valor de su obra.\u00a0Si comparamos, por ejemplo, su serie de leyendas sobre la independencia con la visi\u00f3n de Julio Z\u00e1rate en\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, al que sigue muy de cerca, nos encontramos con que ambas son historias monumentales cuyo fin es enaltecer a los h\u00e9roes. Sin embargo, as\u00ed como los h\u00e9roes que presenta Z\u00e1rate son personajes de bronce, fr\u00edos e inexpresivos, los de Paz son hombres de carne y hueso, con sus penas y sus glorias, sus grandezas y sus debilidades. En suma, seres cuya vida cotidiana se asemeja a la de cualquier humano y por lo tanto disfrutan de una comida o de un paisaje, dialogan, se enojan, coquetean y tienen deslices. Es en esta proyecci\u00f3n que hace de los personajes que Paz deja ver no s\u00f3lo su sensibilidad y expresividad sino su gran versatilidad. Recrea la atm\u00f3sfera en que\u00a0sucedieron los hechos hist\u00f3ricos, se deleita al describir ya sea los bailes a que acud\u00eda la alta sociedad, las tertulias de las clases medias o las frugales, pero siempre compartidas, comidas del pueblo. Sus obras est\u00e1n, adem\u00e1s, llenas de humor\u00edstica y de escenas un tanto picantes, aunque nunca faltan los momentos melodram\u00e1ticos en que se da intensidad a los romances de que salpica sus leyendas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Incomprensi\u00f3n\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ireneo se fue eclipsando a partir de 1914. Su imprenta, que era su vida, dej\u00f3 de funcionar el 26 de agosto de aquel a\u00f1o, por \u00f3rdenes del general Pablo Gonz\u00e1lez, que ata\u00f1\u00edan m\u00e1s a su hijo Octavio que a \u00e9l mismo y s\u00f3lo se abri\u00f3 de nuevo en 1923, poco tiempo antes de que muriese. Desde 1914, Paz vivi\u00f3 con gran estrechez econ\u00f3mica, llegando al punto de tener que vender parte de su biblioteca, trasladarse a su casa de la plazuela de San Juan y luego a\u00a0una mucho m\u00e1s peque\u00f1a, como lo explica su nieto Octavio. Su estado de \u00e1nimo se refleja en el que podr\u00eda ser su autorretrato:<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Un viejo liberal se encontraba conversando con el general presidente, un viejo liberal de aquellos a quienes ahora se llama con todo desprecio jacobino y quienes, sin embargo, se acostumbraron en sus mocedades a las luchas sin ninguna ambici\u00f3n personal, sin ning\u00fan deseo de lucro, y antes bien derrochando sus escasas fortunas, su salud, el bienestar dom\u00e9stico y arriesgando la vida en cada una de sus acometidas, s\u00f3lo por satisfacer el ideal que ten\u00edan arraigado en sus corazones, de conquistar la democracia para formar un pueblo de hombres libres.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Miembro de la generaci\u00f3n de Tuxtepec, Paz se identificaba con la de la Reforma. Con esta hab\u00eda enarbolado las banderas de la Constituci\u00f3n de 1857 y de la Reforma como s\u00edmbolos de la lucha en contra de la reacci\u00f3n y la invasi\u00f3n extranjera, s\u00edmbolos que se convertir\u00edan, de all\u00ed en adelante, en su\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">leit-motif<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">. Una vez alcanzada la victoria, las generaciones de Reforma y Tuxtepec se dispusieron a reconstruir el pa\u00eds, sin embargo, la segunda consider\u00f3 que\u00a0era su turno de dirigir los destinos de la naci\u00f3n. Desgraciadamente, una vez en el poder, esta nueva elite rectora, decidida a instaurar la democracia y a encauzar al pa\u00eds por la senda del progreso, no cumpli\u00f3 con los principios que hab\u00eda prometido al rebelarse en contra de la generaci\u00f3n\u00a0anterior\u00a0sino que sigui\u00f3 a Porfirio en sus reelecciones y acept\u00f3 entrar en el juego ficticio que fue el electoral y el parlamentario. En el \u00ednterin apareci\u00f3 una nueva generaci\u00f3n, la de \u201clos cient\u00edficos\u201d, que fue desplaz\u00e1ndola del favor de D\u00edaz y, por ende, del poder, llamando \u201cviejos jacobinos\u201d a los\u00a0tuxtepecanos\u00a0y criticando de igual forma su radicalismo como su falta de vigencia.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La tragedia de la generaci\u00f3n de Tuxtepec radica en que no pas\u00f3 a la historia como aquella que hab\u00eda luchado con Ju\u00e1rez y enarbolado las mismas banderas, sino como la que lo desplaz\u00f3 del poder, para luego eternizarse en \u00e9l, con D\u00edaz. La revoluci\u00f3n mexicana y la historiograf\u00eda que surgi\u00f3 de ella se encargaron de no diferenciar de manera alguna a dicha generaci\u00f3n de la cient\u00edfica, conden\u00e1ndolas a ambas por igual y\u00a0simplificando la historia como suele hacerlo toda revoluci\u00f3n que busca su propia justificaci\u00f3n. Ello podr\u00eda ser una explicaci\u00f3n del por qu\u00e9 muchas de las personalidades de esa generaci\u00f3n fueron quedando relegadas y sus obras siendo poco conocidas, como fue el caso del propio Ireneo Paz.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"none\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Paz, Ireneo,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Algunas Campa\u00f1as.<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0\u201cPosfacio\u201d de Octavio Paz y pr\u00f3logo de Antonia Pi-Su\u00f1er Llorens, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica\/ El Colegio Nacional, 1997, 2 vols.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Ver\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Padre Cobos.<\/span><\/i><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Ver\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La Patria.<\/span><\/i><\/li>\n<\/ul>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:714,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240,&quot;335559991&quot;:357}\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonia Pi-Su\u00f1er Llorens FFyL, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 33. Ireneo Paz se consideraba un liberal que enarbolaba las banderas de la constituci\u00f3n de 1857 y de la reforma. Apostaba por la democracia, y confi\u00f3 en Porfirio D\u00edaz antes de saber que se convertir\u00eda a las ant\u00edpodas de sus creencias. Las definiciones pol\u00edticas se le volcaron en contra, pero de \u00e9l queda el periodista, editor y escritor, el divulgador cultura, publicista sat\u00edrico, creador de medios impresos tanto ir\u00f3nicos y jocosos como serios. A contramano de la historiograf\u00eda erudita del momento, le quit\u00f3 el fr\u00edo y el bronce a los hombres que retrat\u00f3 en novelas hist\u00f3ricas, para darles sensibilidad y versatilidad. Con la iron\u00eda que lo caracterizaba, Ireneo Paz se despidi\u00f3 de los lectores del Almanaque de El Padre Cobos, en diciembre de 1923, con los siguientes versos: Y aqu\u00ed doy la despedida A mis<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1412],"tags":[720,718],"class_list":{"0":"post-7763","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-33","8":"tag-ireneo-paz","9":"tag-mixcoac-2"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7763","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7763"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7763\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23560,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7763\/revisions\/23560"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7763"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}