﻿{"id":7739,"date":"2017-02-28T13:35:48","date_gmt":"2017-02-28T19:35:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=7739"},"modified":"2026-04-02T23:44:40","modified_gmt":"2026-04-03T05:44:40","slug":"manicomio-la-castaneda-recluir-para-curar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/manicomio-la-castaneda-recluir-para-curar\/","title":{"rendered":"Manicomio La Casta\u00f1eda, recluir para curar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Cristina Sacrist\u00e1n<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 33.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Las buenas intenciones de concentrar en un lugar a los enfermos mentales de la ciudad de M\u00e9xico en 1910, se fueron disipando progresivamente hasta que casi seis d\u00e9cadas despu\u00e9s fue cerrado. El manicomio como modelo terap\u00e9utico basado en el encierro es el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer en salud mental.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Fachada-del-manicomio-adornada-en-su-inauguraciA?n-640x441.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"441\" class=\" wp-image-7740 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Fachada-del-manicomio-adornada-en-su-inauguraci\u00f3n-640x441.jpg\" alt=\"Fachada del manicomio adornada en su inauguraciA?n (640x441)\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Fachada-del-manicomio-adornada-en-su-inauguraci\u00f3n-640x441.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Fachada-del-manicomio-adornada-en-su-inauguraci\u00f3n-640x441-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Fachada-del-manicomio-adornada-en-su-inauguraci\u00f3n-640x441-624x429.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en 1881 el gobierno de M\u00e9xico proyect\u00f3 por primera vez construir un manicomio moderno para la capital de la rep\u00fablica, convoc\u00f3 a una comisi\u00f3n de tres m\u00e9dicos para que respondieran por escrito a la siguiente pregunta: \u00bfconvendr\u00eda establecer un manicomio en el que estuviesen reunidos los dos hospitales de hombres y mujeres dementes que hay en la actualidad y en qu\u00e9 lugar quedar\u00eda convenientemente situado? Aunque quiz\u00e1 nosotros pensemos hoy que las dudas sobre la ubicaci\u00f3n del manicomio y la conveniencia de reunir en un solo establecimiento a hombres y mujeres o mantenerlos separados no eran competencia de la medicina, lo cierto es que ambas preguntas estaban claramente vinculadas con la terap\u00e9utica en boga en Europa para lograr la curaci\u00f3n de los enajenados, pero sobre todo la cuesti\u00f3n referida al entorno y a las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de un manicomio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7741\" aria-describedby=\"caption-attachment-7741\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296843-640x456.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-7741\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296843-640x456.jpg\" alt=\"???????????????????????????????????????????\" width=\"640\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296843-640x456.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296843-640x456-300x213.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296843-640x456-624x444.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7741\" class=\"wp-caption-text\">Pacientes realizando trabajos manuales en La Casta\u00f1eda, ca. 1945. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de M\u00e9xico contaba en ese momento con dos hospitales, el de San Hip\u00f3lito para hombres, situado en la calle del mismo nombre, a unos pasos de la Alameda, y el Hospital del Divino Salvador para mujeres, en la calle de La Canoa, casi frente a la C\u00e1mara de Diputados, en pleno centro de la ciudad. Ambos hab\u00edan sido fundados por espa\u00f1oles durante el periodo en que M\u00e9xico, entonces Nueva Espa\u00f1a, formaba parte de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola, de ah\u00ed que fueran un s\u00edmbolo de un pasado que, se pensaba, deb\u00eda ser superado. Dentro y fuera de sus muros, las distintas formas de locura hab\u00edan sido tratadas de las maneras m\u00e1s diversas porque sus causas tambi\u00e9n lo eran. La misma Iglesia cat\u00f3lica aconsejaba peregrinar a santuarios para obtener curaciones milagrosas, hacer uso de los exorcismos para alejar al demonio o simplemente rezar, lo que sin duda estaba considerado como una muestra de cordura. La medicina tradicional de curanderos y hechiceros recurr\u00eda a p\u00f3cimas con base en hierbas medicinales, sortilegios y pr\u00e1cticas supersticiosas, mientras los m\u00e9dicos y boticarios recetaban estrictas dietas, duchas de agua fr\u00eda en la cabeza o aplicaban terribles sangr\u00edas hasta dejar al enfermo pr\u00e1cticamente exhausto.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7742\" aria-describedby=\"caption-attachment-7742\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296485.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7742\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296485.jpg\" alt=\"296485\" width=\"640\" height=\"445\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296485.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296485-300x208.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/296485-624x433.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7742\" class=\"wp-caption-text\">Pacientes en actividades al aire libre, ca. 1945. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo del siglo XIX los edificios que albergaban estos hospitales resultaron insuficientes, pues a medida que fue aumentando la poblaci\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico empezaron a saturarse. No faltaron entonces las denuncias en la prensa sobre el abandono, la pobreza y los malos tratos que recib\u00edan los enfermos. Adem\u00e1s de estas cr\u00edticas, la comisi\u00f3n nombrada en 1881 consider\u00f3 que ambos hospitales constitu\u00edan un peligro para la ciudad porque, debido a la aglomeraci\u00f3n existente en ellos, cualquier epidemia o enfermedad contagiosa que se produjera, podr\u00eda traspasar los muros y difundirse muy r\u00e1pido. En contrapartida, el ajetreo citadino propio del centro tampoco brindaba a los enfermos el reposo, la tranquilidad y el silencio que necesitaban, de manera que el nuevo manicomio deb\u00eda estar alejado del bullicio de la ciudad, pero comunicado con ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Esta misma opini\u00f3n la sostuvieron los m\u00e9dicos que quince a\u00f1os despu\u00e9s, en 1896, elaboraron el proyecto para el terreno que compr\u00f3\u00a0el gobierno del presidente Porfirio D\u00edaz: la hacienda de La Casta\u00f1eda en la municipalidad de Mixcoac. La nueva comisi\u00f3n tambi\u00e9n consider\u00f3 que los manicomios deb\u00edan estar alejados de centros poblados para disponer de grandes espacios que evitasen la sensaci\u00f3n de encierro y apartar de la mente de los recluidos la idea de estar en un lugar de castigo. Se pensaba que los m\u00e9todos de represi\u00f3n f\u00edsica, como el uso de cadenas, grilletes o cualquier otro tipo de atadura pod\u00edan ser sustituidos por la disciplina y el orden. Pero, adem\u00e1s, la\u00a0extensi\u00f3n del terreno permit\u00eda concentrar en un solo lugar un manicomio para ambos sexos con diversos pabellones para poder clasificar y distribuir a los pacientes seg\u00fan sus \u201cdiversas formas de locura\u201d, y establecer trabajos para su distracci\u00f3n, como el cultivo del campo que requer\u00eda de mayores extensiones. La hacienda de La Casta\u00f1eda reun\u00eda otros atributos igualmente ben\u00e9ficos e higi\u00e9nicos para los enfermos como abundante provisi\u00f3n de agua potable procedente de los manantiales del Desierto, numerosos \u00e1rboles y vistas agradables para solaz de los dementes, terreno firme y seco, adem\u00e1s de hallarse bien comunicada y a muy poca distancia de la v\u00eda del tren que llegaba a la estaci\u00f3n Mixcoac, precisa para no perder la relaci\u00f3n con la ciudad. Fue as\u00ed como en 1908 iniciaron las obras del nuevo manicomio, con\u00a0el prop\u00f3sito de albergar a m\u00e1s de mil pacientes, como los que exist\u00edan en Europa desde principios del siglo\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">xix<\/span><span data-contrast=\"auto\">. El encargado de ejecutar la obra fue el propio hijo del presidente, el ingeniero Porfirio D\u00edaz, que al t\u00e9rmino de\u00a0la misma\u00a0report\u00f3 haber tenido un costo de m\u00e1s de 2 000 000 de pesos repartidos en la construcci\u00f3n de\u00a025 edificios sobre una extensi\u00f3n de 141 662 metros cuadrados. Para dar una idea de sus dimensiones, baste decir que en su interior pod\u00edan abrirse 1 770 puertas y mirar a trav\u00e9s de 1 204 ventanas. S\u00ed, hab\u00eda m\u00e1s puertas que ventanas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Por eso, la construcci\u00f3n del\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Manicomio General<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, como pod\u00eda leerse en el enorme letrero que se ostentaba sobre las bellas rejas de la entrada, represent\u00f3 un hecho de tal magnitud que, con su inauguraci\u00f3n, el presidente quiso iniciar los festejos para conmemorar el Centenario de la Independencia de M\u00e9xico. Porfirio D\u00edaz estaba absolutamente convencido de que el nuevo manicomio pod\u00eda \u201cfigurar al lado de los mejores del continente americano\u201d y colocar a M\u00e9xico \u201ca la altura de los pa\u00edses m\u00e1s avanzados\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Inauguraci\u00f3n\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Para que la ceremonia se llevara a cabo con toda propiedad, la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n envi\u00f3 innumerables invitaciones a las familias m\u00e1s ricas y poderosas de la ciudad, de donde result\u00f3 la elevada afluencia que se dirigi\u00f3 a La Casta\u00f1eda \u2013en su momento la prensa calcul\u00f3 2 000 personas\u2013 en carruajes, autom\u00f3viles y en 30 tranv\u00edas el\u00e9ctricos que se dispusieron especialmente para esa ocasi\u00f3n, los cuales partieron de la Plaza de la Constituci\u00f3n el jueves 1 de septiembre de 1910 a las 9:10 horas de la ma\u00f1ana.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Alrededor de las dos horas, un abarrotado y engalanado sal\u00f3n de actos, que en realidad\u00a0era el futuro comedor del manicomio, vio subir al presidente Porfirio D\u00edaz a una tribuna adornada con guirnaldas de flores y banderas mexicanas, acompa\u00f1ado por los miembros de su gabinete, del cuerpo diplom\u00e1tico y de las autoridades del Ayuntamiento de la ciudad de M\u00e9xico. Quienes tuvieron la fortuna de hallar alg\u00fan hueco entre la api\u00f1ada multitud, escucharon varios discursos sobre el alcance de la obra y el gran paso que M\u00e9xico daba entonces. Los que no lograron entrar, de seguro se quedaron admirando la fachada del Pabell\u00f3n de Servicios Generales, donde estaba la unidad administrativa del manicomio, cuya majestuosa escalinata hace unos a\u00f1os fue escenario de una que otra telenovela.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Al finalizar el acto, la animada concurrencia se dispers\u00f3 por el manicomio, paseando por los amplios corredores y los jardines que\u00a0separaban los pabellones. Las tres lujosas casas para el director, el administrador y uno de los m\u00e9dicos jefes, construidas fuera de la barda que rodeaba al manicomio, en la zona m\u00e1s arbolada y frente a una fuente muy bella, recibieron m\u00e1s de un elogio. Escasos d\u00edas despu\u00e9s, las instalaciones hospitalarias fueron ocupadas por 779 hombres y mujeres procedentes de San Hip\u00f3lito y La Canoa, no sin antes ser clasificados en\u00a0\u201ctranquilos\u201d, \u201cepil\u00e9pticos\u201d, \u201calcoh\u00f3licos\u201d, \u201cpeligrosos\u201d, \u201cimb\u00e9ciles\u201d o \u201cinfecciosos\u201d, reservando los mejores pabellones a los llamados\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">distinguidos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, quienes pagaban por una habitaci\u00f3n individual, recib\u00edan mejor atenci\u00f3n y comida m\u00e1s copiosa.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Es natural que la prensa se hiciera eco de estos hechos y hubo quien lo celebr\u00f3 en verso. El 7 de septiembre\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Diario<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0dio a conocer un poema firmado por Jos\u00e9 Albuerne:<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Se trata de una locura digna del mayor encomio. Seg\u00fan la Prensa asegura ya tenemos Manicomio: los locos no faltar\u00e1n. Es un caso que denota la previsi\u00f3n del Estado y del cual yo tomo\u00a0nota\u00a0aunque un tantito escamado por lo que pueda llover.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Y se me ocurre una idea que no dejo en el tintero. Que esta tal medida sea el acto oficial primero, que el Gobierno efectu\u00f3, \u00bfno nos dice claramente?\u00a0que de nosotros se ocupa con previsi\u00f3n evidente, y que teme y se preocupa por nuestra mental salud?<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u00bfNo se comprende al abrirlo, lo meditado del paso? \u2018No deb\u00eda de\u00a0decirlo\u00a0pero lo abro por si acaso, (\u2013\u00a1oh sublime\u00a0previsi\u00f3n!\u2013) en estas fiestas patri\u00f3ticas de nacional regocijo vuestras cabezas, ca\u00f3ticas se volver\u00e1n\u2019&#8230; Y de fijo que algunas se volver\u00e1n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Yo, que me tengo por cuerdo, \u00e9sta tan cuerda apertura aplaudo&#8230; Ser\u00e1 un recuerdo que evitar\u00e1 la locura<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013lo aseguro\u2013 a m\u00e1s de diez.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">\u00bfModerno?\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pese al boato y la publicidad de la inauguraci\u00f3n, hacia mediados de los a\u00f1os veinte, La Casta\u00f1eda fue objeto de muchas cr\u00edticas, que se repitieron de manera casi regular hasta su clausura en 1968, sobre el cometido terap\u00e9utico de la instituci\u00f3n, pues en los c\u00edrculos de la opini\u00f3n p\u00fablica prevalec\u00eda la idea de que el manicomio era un lugar de reclusi\u00f3n m\u00e1s que de curaci\u00f3n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Muchas razones abonaban esta creencia; por ejemplo, los rumores de que en su interior se traficaba con alcohol y cigarrillos, la existencia de un casino con mujeres de placer para la clase pol\u00edtica, las frecuentes fugas y peleas entre los internos, los golpes, las detenciones forzosas y hasta los asesinatos. Sin duda, exist\u00eda la certeza de que los locos se hallaban hacinados, mal comidos y en p\u00e9simas condiciones de higiene y en el ambiente flotaba la percepci\u00f3n de que la psiquiatr\u00eda carec\u00eda del\u00a0rigor cient\u00edfico propio de una rama de la medicina. Para colmo, los psiquiatras m\u00e1s destacados se lamentaban del poco inter\u00e9s que su especialidad despertaba entre los estudiantes y de los mitos prevalecientes entre la poblaci\u00f3n en torno a la locura, lo que no ayudaba a la reinserci\u00f3n de los enfermos. Durante buena parte de su vida La Casta\u00f1eda encar\u00f3 el deterioro de sus instalaciones, el sobrecupo de la instituci\u00f3n y el desprestigio de la psiquiatr\u00eda.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de la leyenda negra que se forj\u00f3 en torno a ella, sin duda con fundamento \u00bfel manicomio cumpli\u00f3 con el objetivo para el que fue creado?\u00a0De los 61480 pacientes que fueron atendidos durante casi seis d\u00e9cadas, el 25% muri\u00f3 dentro de sus muros sin encontrar curaci\u00f3n o porque sus parientes no los recogieron, pero poco m\u00e1s del 60% se reincorpor\u00f3 a la sociedad tras ser dado de alta por curaci\u00f3n, mejor\u00eda, o por ser \u201capto para vivir\u00a0en familia\u201d; algunos no volvieron del permiso que se conced\u00eda con frecuencia a criterio de los m\u00e9dicos y otros se fugaron.\u00a0Sin embargo, algunos de los que ingresaron no padec\u00edan de enfermedad alguna, s\u00f3lo hab\u00edan sido encerrados porque, de acuerdo con los valores y modelos de conducta de la \u00e9poca, no eran muy bien portados, como aquellos que fueron recogidos en las campa\u00f1as contra el alcoholismo, la indigencia y la mendicidad llevadas a cabo por el gobierno de la capital con el fin de aislar a quienes pudieran amenazar el orden p\u00fablico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Bajo estas circunstancias, la psiquiatr\u00eda mexicana enfrent\u00f3 dos retos comunes a los grandes manicomios de la \u00e9poca en otros pa\u00edses. Uno fue la falta de tratamientos efectivos para gran diversidad de enfermedades, que iban desde las de tipo neurol\u00f3gico como la epilepsia, las m\u00faltiples formas de retraso mental \u2013los ni\u00f1os pod\u00edan entrar desde los cinco\u00a0a\u00f1os\u2013 o las innumerables demencias seniles; las infecciosas, como la\u00a0neuros\u00edfilis\u00a0que no pudo ser combatida eficazmente antes del descubrimiento de la penicilina o lo que hoy llamar\u00edamos adicciones, sobre todo el alcoholismo, pasando por enfermedades muy severas como la psicosis. Para enfrentar este universo tan amplio, las terapias que se emplearon en los primeros a\u00f1os fueron de tipo f\u00edsico, como la hidroterapia con base en ba\u00f1os de agua fr\u00eda y caliente, pero tambi\u00e9n los temidos \u201cba\u00f1os de ahogado\u201d, que consist\u00edan en sumergir en una tina la cabeza del paciente hasta casi ahogarlo para despu\u00e9s sacarlo y volverlo a meter varias veces. Tambi\u00e9n se usaron medicamentos sedativos, a veces hipnosis y terapia ocupacional para quienes pod\u00edan someterse a cierta disciplina, la cual inclu\u00eda trabajo, arte y deporte. Gracias a ella, los enfermos ocupaban su tiempo, se sent\u00edan productivos y ayudaban a sostener la instituci\u00f3n mediante el trabajo en\u00a0l\u00a0campo y los establos, mostraban sus habilidades para ejecutar tablas gimn\u00e1sticas y bailables mexicanos, cantar, tocar instrumentos o elaborar complicadas\u00a0artesan\u00edas que llegaron a exponerse en el Palacio de Bellas Artes. Eso s\u00ed, todo presidente de la rep\u00fablica ped\u00eda que los enfermos le hicieran su tapete persa.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La llegada de los tratamientos som\u00e1ticos no mejor\u00f3 las cosas, aunque s\u00ed infundi\u00f3 alg\u00fan optimismo en la psiquiatr\u00eda porque uno de sus descubridores lleg\u00f3 a recibir el Premio Nobel en medicina. Durante los a\u00f1os cuarenta y cincuenta se introdujeron terapias de choque que, de manera artificial, creaban en los pacientes estados febriles, coma por elevaci\u00f3n de la insulina o fuertes convulsiones, tras lo cual en ocasiones se reduc\u00edan o desaparec\u00edan los s\u00edntomas, a veces con consecuencias fatales por el car\u00e1cter experimental de estas terap\u00e9uticas, pues se aplicaban con muy pocas medidas de seguridad, en dosis dif\u00edcilmente manejables y muy cuestionados por su falta de \u00e9tica. Siguieron los primeros f\u00e1rmacos, m\u00e1s eficientes que los m\u00e9todos anteriores, aunque llegaron a causar efectos secundarios muy negativos, y tambi\u00e9n las primeras lobotom\u00edas, procedimiento irreversible y no siempre predecible.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El otro gran problema vivido en La Casta\u00f1eda fue el elevado n\u00famero de pacientes atendidos por cada m\u00e9dico, que en sus peores \u00e9pocas fue de 300 en promedio. Si bien en algunos casos, el sobrecupo de La Casta\u00f1eda obedeci\u00f3 a la existencia de enfermos cr\u00f3nicos y de los llamados \u201casilados\u201d, pacientes que pese a haber sido dados de alta permanec\u00edan en la instituci\u00f3n; en otros se debi\u00f3 al crecimiento de los habitantes de la ciudad de M\u00e9xico, tanto por el aumento de la natalidad como porque la ciudad se convirti\u00f3 en un foco de atracci\u00f3n de migrantes de varios estados de la rep\u00fablica. Muy grave fue que, pese a lo anterior, el\u00a0gobierno mexicano le diera escaso apoyo al manicomio para dotarlo del personal m\u00e9dico m\u00ednimamente indispensable. En muchos momentos no s\u00f3lo los locos debieron sentir el abandono en el que se encontraban, sino los propios m\u00e9dicos, impotentes para hacer frente a los numerosos pacientes que d\u00eda con d\u00eda iban llegando. As\u00ed, durante la d\u00e9cada revolucionaria el promedio de pacientes fue de 550, muy por debajo de su capacidad original que era de 1 200 camas, pero en 1931 lleg\u00f3 a albergar 2 000 almas y en 1943 a 3 400, momento en que se cocinaban 5 000 comidas diarias para enfermos, m\u00e9dicos, enfermeras, personal de vigilancia y mantenimiento, las m\u00e1s de las veces intragables, si hemos de creer a un m\u00e9dico psiquiatra que siempre llevaba su torta porque no toleraba comer lo mismo que los enfermos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Uno de los muchos factores que impidieron proveer a los internos de una atenci\u00f3n digna, naci\u00f3 con el modelo de instituci\u00f3n que se proyect\u00f3 a fines del siglo x1x, como vimos. La comisi\u00f3n nombrada en 1896 para planear el tipo de cuidados que deb\u00edan recibir los pacientes opt\u00f3 por un modelo terap\u00e9utico basado en separar al enfermo de la sociedad. En ese\u00a0entonces en Europa, sobre todo en Francia, algunas voces disidentes hab\u00edan comenzado a alertar sobre la necesidad de ofrecer opciones terap\u00e9uticas que no alejaran de manera tan severa al enfermo de la sociedad, pues la reclusi\u00f3n prolongada tend\u00eda a romper los lazos con su mundo anterior y a dificultar a\u00fan m\u00e1s su recuperaci\u00f3n. Se hab\u00eda concluido tambi\u00e9n que la falta de libertad vivida por el paciente pod\u00eda revertirse contra la instituci\u00f3n generando sentimientos de odio hacia los cuidadores y que el convivir cotidiano entre sujetos con padecimientos tan diferentes, lo har\u00eda enloquecer a\u00fan m\u00e1s. La comisi\u00f3n concedi\u00f3 que ciertos\u00a0enajenados inofensivos podr\u00edan lograr buenos resultados si disfrutaban de alguna libertad, pero decidi\u00f3 optar \u201cpor el sistema de reclusi\u00f3n completa en manicomios cerrados\u201d para mantener bajo estricto control a los considerados peligrosos.\u00a0Esta sensaci\u00f3n de reclusi\u00f3n pensaban\u00a0que pod\u00eda mitigarse con jardines, \u00e1rboles y vistas panor\u00e1micas como las que ofrec\u00eda la hacienda de La Casta\u00f1eda en Mixcoac. Desde luego que los enfermos se sab\u00edan encerrados, pues lo expresaron en cartas que escribieron para quejarse de no conocer siquiera el motivo por el que fueron dejados all\u00ed.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Otra atenci\u00f3n\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pese a un contexto tan desfavorable para la curaci\u00f3n de los enfermos, en muchos momentos se hicieron esfuerzos por mejorar la atenci\u00f3n. As\u00ed, en 1932 se abri\u00f3 el Pabell\u00f3n Central, \u201cuna unidad de tratamiento para agudos\u201d, que lentamente se fue equipando con Rayos X, electroencefalograma, \u00e1rea quir\u00fargica y laboratorio; dos a\u00f1os despu\u00e9s se abri\u00f3 el primer consultorio de psiquiatr\u00eda en la calle Lucerna, para tratar a quienes pudieran ser atendidos sin necesidad de internarse, por no resultar conflictivos para sus familias ni constituir un peligro para la sociedad; tambi\u00e9n en ese a\u00f1o se comenz\u00f3 a publicar la primera revista mexicana de psiquiatr\u00eda para fomentar la investigaci\u00f3n y tres a\u00f1os despu\u00e9s se fund\u00f3 la Sociedad Mexicana de Neurolog\u00eda y Psiquiatr\u00eda para impulsar la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica entre los psiquiatras; durante esa misma d\u00e9cada los directores lanzaron una campa\u00f1a en los peri\u00f3dicos de la capital para combatir la extendida creencia que ve\u00eda al loco como un ser in\u00fatil para la sociedad y a la psiquiatr\u00eda como una ciencia poco eficaz en el tratamiento de las enfermedades mentales; en 1945 se abri\u00f3 la primera Granja para enfermos cr\u00f3nicos en\u00a0Le\u00f3n, Guanajuato con el objetivo de trasladar ah\u00ed a los incurables y dejar en el manicomio \u00fanicamente a quienes tuvieran alguna esperanza de mejor\u00eda o curaci\u00f3n; y en 1962, con la apertura del Pabell\u00f3n Piloto dirigido por el psiquiatra espa\u00f1ol Dionisio Nieto, se impuls\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la investigaci\u00f3n en neurociencias, pero la suerte ya estaba echada.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En efecto, para 1965 el deterioro hab\u00eda llegado a l\u00edmites tan inmanejables y los terrenos en los que se ubicaba La Casta\u00f1eda alcanzaron un valor tan alto con el crecimiento urbano de la ciudad de M\u00e9xico, que se decidi\u00f3 clausurarla y desalojar a los enfermos. La \u201cOperaci\u00f3n Casta\u00f1eda\u201d consisti\u00f3 en volver a diagnosticar a los 2 800 pacientes que se encontraban en el manicomio y distribuirlos en dos tipos de instituciones: Hospitales Campestres para enfermos cr\u00f3nicos o de muy dif\u00edcil recuperaci\u00f3n, popularmente llamados Granjas, y hospitales para atender a los casos agudos, el \u201cDr. Juan N. Navarro\u201d para ni\u00f1os y adolescentes, y el \u201cFray Bernardino \u00c1lvarez\u201d para adultos, denominado as\u00ed en memoria del fundador del hospital colonial de San Hip\u00f3lito. Los enfermos fueron traslad\u00e1ndose poco a poco entre 1967 y 1968 a medida que se constru\u00edan los nuevos hospitales o se adaptaban antiguas edificaciones.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El entonces presidente Gustavo D\u00edaz Ordaz inaugur\u00f3 el Fray Bernardino el 9 de mayo de 1967 celebrando su modernidad, como en su momento lo hiciera Porfirio D\u00edaz en La Casta\u00f1eda. \u00bfSer\u00eda s\u00f3lo la casualidad la que hizo que dos instituciones psiqui\u00e1tricas hubieran sido construidas bajo dos reg\u00edmenes considerados francamente autoritarios? Este es un tema que todav\u00eda no se ha estudiado.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Al acto asisti\u00f3 el doctor Mario Fuentes Delgado, como director del nuevo hospital, quien seg\u00fan el peri\u00f3dico\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Exc\u00e9lsior<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, afirm\u00f3 que el obsoleto manicomio de Mixcoac se\u00a0hab\u00eda convertido \u201cen un inhumano dep\u00f3sito de ni\u00f1os, mujeres y hombres vegetando en un mundo irracional\u201d. Los periodistas del diario\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Ma\u00f1ana<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0no se quedaron atr\u00e1s, pues lo pintaron como \u201csiniestro\u201d, al tiempo que el Fray Bernardino fue muy elogiado porque \u201ctransformar\u00e1 por completo el tratamiento de los enfermos mentales\u201d y los pacientes \u201crecibir\u00e1n una atenci\u00f3n como en los mejores psiqui\u00e1tricos del mundo\u201d. \u00bfLo hemos o\u00eddo antes?<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los \u00faltimos en abandonar el malogrado manicomio llegaron en la primavera de 1968 al\u00a0Hospital Campestre \u201cDr. Fernando Ocaranza\u201d en el estado de Hidalgo, cuando La Casta\u00f1eda estaba siendo demolida para construir en el lugar otro ejemplo de modernidad, el conjunto habitacional formado por las actuales Torres de Mixcoac y Lomas de Plateros. Pero hubo quien no queriendo ver destruido el bell\u00edsimo edificio del Pabell\u00f3n de Servicios Generales, se dio a la tarea de numerar las piedras, desmontarlas y ensamblarlas de nuevo en medio del frondoso bosque de Amecameca, donde hoy se conserva.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"none\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">R\u00edos Molina, Andr\u00e9s,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Memorias de un loco anormal. El caso de Goyo C\u00e1rdenas<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">. M\u00e9xico, Debate, 2010.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Rivera-Garza, Cristina,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La Casta\u00f1eda. Narrativas dolientes desde el manicomio general<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, 1910- 1930. M\u00e9xico, Tusquets, 2010.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Scull, Andrew,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La locura: una breve introducci\u00f3n<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, Madrid, Alianza Editorial, 2013.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"4\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Psiquifotos,\u00a0<\/span><a href=\"https:\/\/psiquifotos.blogs-pot.com\/\"><span data-contrast=\"none\">https:\/\/psiquifotos.blogs-pot.com<\/span><\/a><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:714,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240,&quot;335559991&quot;:357}\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cristina Sacrist\u00e1n Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 33. Las buenas intenciones de concentrar en un lugar a los enfermos mentales de la ciudad de M\u00e9xico en 1910, se fueron disipando progresivamente hasta que casi seis d\u00e9cadas despu\u00e9s fue cerrado. El manicomio como modelo terap\u00e9utico basado en el encierro es el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer en salud mental. Cuando en 1881 el gobierno de M\u00e9xico proyect\u00f3 por primera vez construir un manicomio moderno para la capital de la rep\u00fablica, convoc\u00f3 a una comisi\u00f3n de tres m\u00e9dicos para que respondieran por escrito a la siguiente pregunta: \u00bfconvendr\u00eda establecer un manicomio en el que estuviesen reunidos los dos hospitales de hombres y mujeres dementes que hay en la actualidad y en qu\u00e9 lugar quedar\u00eda convenientemente situado? Aunque quiz\u00e1 nosotros pensemos hoy que las dudas sobre la ubicaci\u00f3n del manicomio y la<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1412],"tags":[1415,520,333],"class_list":{"0":"post-7739","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-33","7":"tag-castaneda","8":"tag-manicomio","9":"tag-porfirio-diaz"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7739"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23557,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7739\/revisions\/23557"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}