﻿{"id":723,"date":"2010-11-07T21:29:04","date_gmt":"2010-11-08T03:29:04","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=723"},"modified":"2021-05-04T12:59:09","modified_gmt":"2021-05-04T17:59:09","slug":"editorial-del-numero-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-del-numero-10\/","title":{"rendered":"Editorial #10"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/logo-bicentenario9.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-725\" title=\"logo-bicentenario9\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/logo-bicentenario9.jpg\" alt=\"BiCentenario\" width=\"300\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/logo-bicentenario9.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/logo-bicentenario9-233x300.jpg 233w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>BiCentenario #10<\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Este n\u00famero est\u00e1 dedicado al Centenario del estallido de la Revoluci\u00f3n Mexicana y para ello hemos reunido varios escritos con temas e interpretaciones novedosas, as\u00ed como im\u00e1genes y testimonios poco conocidos o reci\u00e9n descubiertos.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>La revoluci\u00f3n iniciada en 1910 dej\u00f3 sentir sus efectos sobre todos los habitantes de nuestro pa\u00eds, si bien de manera desigual, y despu\u00e9s de que concluy\u00f3 la etapa armada una d\u00e9cada despu\u00e9s, durante los a\u00f1os de reconstrucci\u00f3n e incluso hasta hoy, los mexicanos hemos tenido que enfrentar sus resultados positivos para unos, negativos para otros.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Hubo entonces, sin duda, grandes hombres\u00a0 &#8220;de sobra codiciosos&#8221;, que tuvieron un papel, definitivo si bien aqu\u00ed no vemos a Madero, Carranza, Zapata, Villa, Obreg\u00f3n y otros como monumentos intocables, sino como hombres de carne y hueso que sent\u00edan, amaban, sufr\u00edan, odiaban se re\u00edan.\u00a0 As\u00ed lo muestran Luis Barr\u00f3n en su escrito sobre Venustiano Carranza, los textos que forman las Miradas extranjeras y el cuento de Alfredo Vargas sobre el asesinato del Centauro del Norte.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Una revoluci\u00f3n con las dimensiones de la nuestra fue, en realidad, la suma de muchas revoluciones que expresaron las necesidades individuales y regionales de ese mosaico social que era y es M\u00e9xico. Griselda Z\u00e1rate nos habla de las hermanas Villarreal, que debieron exiliarse para seguir en Estados Unidos la lucha contra la dictadura; Javier Rico de que Octavio Paz Sol\u00f3rzano dej\u00f3 una existencia muy hecha para ir al sur a luchar por los campesinos; Alberto del Castillo de un intelectual del rango de Isidro Fabela, que hizo lo mismo para pelear en el norte con los constitucionalistas mientras que seres an\u00f3nimos de quienes ni siquiera sabemos el nombre descifraban y enviaban en clave los mensajes de sus superiores, como relata Jos\u00e9 de J. \u00c1ngel, o expresa Eva Salgado al dirigir el coro zapatista que deja muy en claro que esos seres\u00a0 sin nombre decidieron cambiar su destino.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Por su parte, viajamos al sureste con Diana Guill\u00e9n y Marisa P\u00e9rez, donde, si bien el movimiento revolucionario se demor\u00f3, provoc\u00f3 un cambio profundo. Diana Guill\u00e9n deja ver c\u00f3mo los sucesos a\u00fan de \u00edndole muy privada pueden provocar otros de car\u00e1cter externo o ser afectados por ellos al invitarnos a la boda de su abuela en Chiapa de Corzo; y Marisa P\u00e9rez nos lleva al Yucat\u00e1n de los a\u00f1os veinte a ser testigos del experimento socialista de los gobiernos de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto, que dieron un giro completo a la historia local.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Aunque, si de experimentos se trata, la invitaci\u00f3n de Alfredo Pureco a trasladarnos a la Tierra Caliente de Michoac\u00e1n y conocer all\u00ed las utop\u00edas puestas en pr\u00e1ctica en el Porfiriato por Dante Cusi en las fincas Lombard\u00eda y Nueva Italia y, m\u00e1s tarde, por el presidente C\u00e1rdenas al decretar la colectivizaci\u00f3n de esas mismas tierras nos sorprende gratamente.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>&#8220;S\u00ed, nuestra Revoluci\u00f3n trastorn\u00f3 la vida de nuestros padres y abuelos. Aun de aquellos que estaban lejos&#8221; explica Laura Gonz\u00e1lez, como el joven pintor Diego Rivera, que dej\u00f3 la huella de su M\u00e9xico en los cuadros que pint\u00f3 en Europa; o quienes a\u00fan no hab\u00edan nacido, como los a\u00f1os del cardenismo que asistieron a escuelas con programas y libros socialistas descritos por\u00a0 Elvia Montes de Oca; o nosotros mismos, beneficiarios o v\u00edctimas de sus premisas y resultados, como muestran las p\u00e1ginas dedicadas a la ceremonia del 20 de noviembre, hoy y ayer recurso para justificar proyectos pol\u00edticos. As\u00ed lo plantea Eugenia Meyer al preguntarse si hay que &#8220;festejar o conmemorar&#8221; el acontecimiento y responder que lo debido es estudiarlo. Tiene raz\u00f3n; s\u00f3lo as\u00ed podremos valorar sus alcances y resolver sus deficiencias. Es justamente por eso que BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico ofrece a sus lectores esta serie de textos para que juntos estudiemos y pensemos nuestra Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<address><strong><span style=\"color: #000000;\">ANA ROSA SU\u00c1REZ ARG\u00dcELLO<\/span><\/strong><\/address>\n<address><strong><span style=\"color: #000000;\">INSTITUTO MORA<\/span><\/strong><\/address>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este nA?mero estA? dedicado al Centenario del estallido de la RevoluciA?n Mexicana y para ello hemos reunido varios escritos con temas e interpretaciones novedosas, asAi?? como imA?genes y testimonios poco conocidos o reciAi??n descubiertos. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[294,7,20],"tags":[2256],"class_list":{"0":"post-723","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-10","7":"category-editorial","8":"category-revistanumero","9":"tag-editorial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=723"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15828,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723\/revisions\/15828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}