﻿{"id":7060,"date":"2016-09-13T16:12:06","date_gmt":"2016-09-13T21:12:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=7060"},"modified":"2021-05-03T18:15:29","modified_gmt":"2021-05-03T23:15:29","slug":"el-arte-del-hotel-del-prado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-arte-del-hotel-del-prado\/","title":{"rendered":"El arte del Hotel del Prado"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Paulina Mart\u00ednez Figueroa<br \/>\nEl Colegio de M\u00e9xico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993300;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 31.<\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff6600;\">Concebido como un espacio amplio y variado para el hospedaje cinco estrellas, y que sus cafeter\u00edas, restaurantes y salones fueran centro de discusi\u00f3n de la pol\u00edtica, espacios de reuni\u00f3n de las \u00e9lites mexicanas o pasarelas de empresario, intelectuales, estrellas de cine y deportistas, las paredes de este hotel fueron una exquisita vidriera para exhibir a varios de los mejores pintores y muralistas de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta del siglo XX.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_7061\" aria-describedby=\"caption-attachment-7061\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Hotel-del-Prado-640x631.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7061 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Hotel-del-Prado-640x631.jpg\" alt=\"Hotel del Prado (640x631)\" width=\"640\" height=\"631\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Hotel-del-Prado-640x631.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Hotel-del-Prado-640x631-300x295.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Hotel-del-Prado-640x631-624x615.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7061\" class=\"wp-caption-text\">Exterior del Hotel del Prado, ca. 1950. AGN, Archivo fotogr\u00e1fico Enrique D\u00edaz Delgado y Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>U<\/strong>no de los edificios m\u00e1s recordados del M\u00e9xico de la segunda mitad del siglo XX es el <em>Hotel del Prado<\/em>. Construido por el arquitecto Carlos Obreg\u00f3n Santacilia e inaugurado en 1947, tras casi quince a\u00f1os de obra, es uno de los espacios que m\u00e1s ha perdurado en e imaginario de los habitantes de la ciudad de M\u00e9xico, incluso tras su demolici\u00f3n como consecuencia de los terremotos de 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su momento form\u00f3 parte de un proyecto ideado por el pol\u00edtico y empresario Alberto J. Pani para dotar a la ciudad de espacios de hospedaje modernos y como alojamiento de los visitantes que comenzaban a llegar al pa\u00eds atra\u00eddos por los nuevos programas institucionales de apoyo y fomento a la actividad tur\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el Prado no s\u00f3lo tuvo aceptaci\u00f3n entre el p\u00fablico extranjero. Su \u00e9xito fue oportuno en una sociedad mexicana deslumbrada por el oropel del progreso y la modernidad emanada de los acomodos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales tras la segunda guerra mundial. La Ciudad de M\u00e9xico parec\u00eda unirse al concierto de capitales internacionales como Madrid, Par\u00eds o Nueva York. Hoteles como este formaron parte de un nuevo rostro con que se buscaba presentar al pa\u00eds ante su poblaci\u00f3n y frente al mundo entero, empezando por los estadounidenses, principales consumidores de las pol\u00edticas tur\u00edsticas implementadas con mayor regularidad desde 1936.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, el Hotel del Prado fue considerado una muestra de la modernidad capitalina de entonces no s\u00f3lo por su arquitectura vanguardista, los materiales de construcci\u00f3n y la integraci\u00f3n de nuevos espacios, sino tambi\u00e9n por haber sido el primero en el pa\u00eds en desarrollar el concepto de hotel-ciudad, es decir, un lugar que adem\u00e1s de dar hospedaje y alimentos, ofrec\u00eda los servicios necesarios para el viajero y los visitantes de la ciudad. Bancos, agencias de viajes, cafeter\u00edas, bares, espacios deportivos, cine, salones para eventos sociales, tienda de regalos y florer\u00edas se instalaron en el mismo edificio a fin de que los hu\u00e9spedes no tuvieran que salir de \u00e9l, as\u00ed como atraer a un p\u00fablico mucho m\u00e1s heterog\u00e9neo y vers\u00e1til.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7062\" aria-describedby=\"caption-attachment-7062\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central-640x167.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-7062 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central-640x167.jpg\" alt=\"Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central (640x167)\" width=\"640\" height=\"167\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central-640x167.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central-640x167-300x78.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Sue\u00f1o-de-una-tarde-dominical-en-la-Alameda-Central-640x167-624x162.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7062\" class=\"wp-caption-text\">Diego Rivera, Sue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central, mural, 1947. Museo Mural Diego Rivera, Secretar\u00eda de Cultura. D.R. 2016 Banco de M\u00e9xico, Fiduciaria en el Fideicomiso relativo a los Museos Diego Rivera y Frida K.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el primer hotel donde se celebr\u00f3 una boda, entre sus hu\u00e9spedes estuvieron el m\u00fasico Leonard Bernstein y el emperador de Etiop\u00eda Haile Selassie, mientras que para la clase pol\u00edtica y otros grupos influyentes de la sociedad era el centro de banquetes y reuniones. Los salones del Hotel del Prado tambi\u00e9n se convirtieron en sede de congresos y convenciones, muchas de las cuales dieron como resultado nuevas organizaciones laborales. Sus pasillos, salones, restaurantes y bares vieron desfilar a una gran cantidad de personalidades destacadas de entonces, entre otros deportistas y estrellas de cine, intelectuales y empresarios. Pero tambi\u00e9n fue un espacio abierto a un p\u00fablico m\u00e1s amplio a trav\u00e9s, por ejemplo, de su sala de cine, que comenz\u00f3 a operar con el nombre de Trans Lux Prado y que despu\u00e9s ser\u00eda conocido como Cine Prado.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista\u00a0<em>BiCentenario<\/em>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paulina Mart\u00ednez Figueroa El Colegio de M\u00e9xico En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 31. 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Construido por el arquitecto Carlos Obreg\u00f3n Santacilia e inaugurado en 1947, tras casi quince a\u00f1os de obra, es uno de los espacios que m\u00e1s ha perdurado en e imaginario de los habitantes de la ciudad de M\u00e9xico, incluso tras su demolici\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,1382],"tags":[2299,1392,55],"class_list":{"0":"post-7060","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-arte","7":"category-bicentenario-31","8":"tag-diego-rivera","9":"tag-hotel-del-prado","10":"tag-murales"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7060","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7060"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7060\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15725,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7060\/revisions\/15725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}