﻿{"id":7040,"date":"2016-09-12T13:15:31","date_gmt":"2016-09-12T18:15:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=7040"},"modified":"2020-08-01T11:19:24","modified_gmt":"2020-08-01T16:19:24","slug":"la-decepcion-de-los-monarquistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-decepcion-de-los-monarquistas\/","title":{"rendered":"La decepci\u00f3n de los monarquistas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>V\u00edctor A. Villavicencio Navarro<\/strong><br \/>\n<strong>ITAM<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 31.<\/span><\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #32a7ad;\">Francisco Miranda, Jos\u00e9 Mar\u00eda Guti\u00e9rrez de Estrada, Juan N. Almonte, Ignacio Aguilar y Marocho, monse\u00f1or Labastida y D\u00e1valos, y Jos\u00e9 Manuel Hidalgo y Esnaurrizar estaban convencidos hacia 1860 que la monarqu\u00eda era la \u00fanica soluci\u00f3n pol\u00edtica para la crisis de M\u00e9xico. Trabajaron para su instalaci\u00f3n, pero muy pronto se sentir\u00edan decepcionados.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_5486\" aria-describedby=\"caption-attachment-5486\" style=\"width: 576px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Comisi\u00f3n-de-Miramar-640x455.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5486  \" alt=\"Comisi\u00f3n de Miramar (640x455)\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Comisi\u00f3n-de-Miramar-640x455.jpg\" width=\"576\" height=\"410\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5486\" class=\"wp-caption-text\">Comisi\u00f3n que viaj\u00f3 a Miramar, 1863. Fondo Felipe Teixidor, inv. 451694, SINAFO. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>D<\/strong>urante el siglo XIX varios mexicanos se fueron convenciendo de que s\u00f3lo la instauraci\u00f3n de un gobierno mon\u00e1rquico pondr\u00eda fin al caos, la inestabilidad, el desprestigio internacional y los apuros econ\u00f3micos que atravesaba su patria desde que consigui\u00f3 su independencia. Fue por ello que desde mediados de la centuria pusieron manos a la obra para volver a levantar un trono en M\u00e9xico. A principios de la d\u00e9cada de 1860, los acontecimientos convergieron de tal forma que sus esfuerzos rindieron fruto: Francia otorg\u00f3 el apoyo necesario y un archiduque austriaco se mostr\u00f3 dispuesto a encabezar el imperio mexicano. Sin embargo, es com\u00fan que las cosas que se planean disten mucho de las que resultan. Tal fue el caso de estos personajes. En general, es mucho lo que sabemos respecto a las gestiones que llevaron a cabo para lograr el cambio pol\u00edtico, mientras que muy poco se conoce sobre sus actividades durante el segundo imperio y tras su ca\u00edda. Como se ver\u00e1, tarde o temprano, la realidad defraud\u00f3 sus expectativas. Algunos no vivieron lo suficiente para atestiguar el resultado de sus empe\u00f1os mon\u00e1rquicos, otros, en cambio, sobrevivieron varios a\u00f1os al derrumbe del edificio que ayudaron a construir.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #32a7ad;\">Francisco Javier Miranda<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_7041\" aria-describedby=\"caption-attachment-7041\" style=\"width: 187px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Francisco-Javier-Miranda-Miranda.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7041\" alt=\"Francisco Javier Miranda, 1863. Fondo Cruces y Campa, inv. 454084,SINAFO, ReproducciA?n autorizada por el INAH.\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Francisco-Javier-Miranda-Miranda-187x300.jpg\" width=\"187\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Francisco-Javier-Miranda-Miranda-187x300.jpg 187w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/Francisco-Javier-Miranda-Miranda.jpg 399w\" sizes=\"(max-width: 187px) 100vw, 187px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7041\" class=\"wp-caption-text\">Francisco Javier Miranda, 1863. Fondo Cruces y Campa, inv. 454084,SINAFO, Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados de diciembre de 1863, Francisco Javier Miranda arrib\u00f3 a las costas de Veracruz procedente de Europa. Sacerdote poblano, conservador y monarquista convencido, fue uno de los hombres que m\u00e1s colabor\u00f3 para gestionar la llegada de Maximiliano de Habsburgo a M\u00e9xico. Dos meses antes hab\u00eda formado parte de la diputaci\u00f3n extraordinaria que ofreci\u00f3 la corona al archiduque en su castillo de Miramar, a las orillas del Adri\u00e1tico; sin embargo, una fuerte enfermedad estomacal, de la que sufr\u00eda desde hac\u00eda varios a\u00f1os, lo oblig\u00f3 a regresar repentinamente a su pa\u00eds. Una vez en la ciudad de M\u00e9xico, su salud continu\u00f3 deterior\u00e1ndose, a tal grado que se determin\u00f3 suministrarle los santos \u00f3leos. Una gran procesi\u00f3n, formada por obispos, can\u00f3nigos de la catedral y de la colegiata de Guadalupe, los miembros de la Junta Superior de Gobierno y de la Asamblea de Notables, junto con personajes de la alta sociedad capitalina, llev\u00f3 el Sant\u00edsimo hasta la casa del sacerdote, donde le fue administrado el sacramento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas m\u00e1s tarde, Miranda recuper\u00f3 algunas fuerzas y decidi\u00f3 trasladarse a su tierra, s\u00f3lo para resentir por \u00faltima vez los padecimientos de su enfermedad. Defraudado del proyecto mon\u00e1rquico por el que tanto hab\u00eda trabajado, molesto por la forma en que el gobierno de Napole\u00f3n III conduc\u00eda la empresa, decepcionado por la pol\u00edtica liberal que los mandos del ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n franc\u00e9s hab\u00edan puesto en marcha y convencido de que el archiduque austriaco no ser\u00eda quien restableciera los principios conservadores y devolviera a la Iglesia mexicana el lugar que le correspond\u00eda, el sacerdote falleci\u00f3, rodeado de familiares y amigos, el 7 de mayo de 1864, justo a tiempo para evitar presenciar el establecimiento del imperio mexicano.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #32a7ad;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Guti\u00e9rrez de Estrada<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor A. Villavicencio Navarro ITAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 31. Francisco Miranda, Jos\u00e9 Mar\u00eda Guti\u00e9rrez de Estrada, Juan N. Almonte, Ignacio Aguilar y Marocho, monse\u00f1or Labastida y D\u00e1valos, y Jos\u00e9 Manuel Hidalgo y Esnaurrizar estaban convencidos hacia 1860 que la monarqu\u00eda era la \u00fanica soluci\u00f3n pol\u00edtica para la crisis de M\u00e9xico. Trabajaron para su instalaci\u00f3n, pero muy pronto se sentir\u00edan decepcionados. Durante el siglo XIX varios mexicanos se fueron convenciendo de que s\u00f3lo la instauraci\u00f3n de un gobierno mon\u00e1rquico pondr\u00eda fin al caos, la inestabilidad, el desprestigio internacional y los apuros econ\u00f3micos que atravesaba su patria desde que consigui\u00f3 su independencia. Fue por ello que desde mediados de la centuria pusieron manos a la obra para volver a levantar un trono en M\u00e9xico. 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