﻿{"id":6968,"date":"2016-08-12T12:32:31","date_gmt":"2016-08-12T17:32:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6968"},"modified":"2021-05-04T11:19:35","modified_gmt":"2021-05-04T16:19:35","slug":"borras-de-cafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/borras-de-cafe\/","title":{"rendered":"Borras de caf&eacute;"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lina Minerva Rodr\u00edguez S\u00e1nchez<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"> Universidad del Claustro de Sor Juana<\/span><\/h4>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 31.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000080;\">En la historia del Centro Hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico, los caf\u00e9s tienen un lugar preferido que ni la modernidad de las marcas internacionales o locales, adaptadas a otros placeres y costumbres del siglo XXI, han podido desplazar. All\u00ed conviven con aroma a tradici\u00f3n y esencia a nostalgia.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_6969\" aria-describedby=\"caption-attachment-6969\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Fachada-Caf\u00e9-la-habana.Erick-G-640x463.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6969 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Fachada-Caf\u00e9-la-habana.Erick-G-640x463.jpg\" alt=\"Fachada Caf\u00e9 la habana.Erick G (640x463)\" width=\"640\" height=\"463\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Fachada-Caf\u00e9-la-habana.Erick-G-640x463.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Fachada-Caf\u00e9-la-habana.Erick-G-640x463-300x217.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Fachada-Caf\u00e9-la-habana.Erick-G-640x463-624x451.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6969\" class=\"wp-caption-text\">Fachada del Caf\u00e9 La Habana. Fotograf\u00eda de Erick Garc\u00eda, 2015.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l caf\u00e9 es como el amor y tal vez este sea el motivo por el cual muchos nos volvemos adictos a \u00e9l. Adictos a su aroma, a su esencia, al calor que nos proporciona haci\u00e9ndonos sentir siempre acogidos, as\u00ed como a la energ\u00eda y la fuerza con las que nos da lucidez para seguir adelante. Uno puede hacer todo por amor o puede hacer todo con una buena taza de caf\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se dec\u00eda en otras \u00e9pocas, el caf\u00e9 es la bebida predilecta para todos: se cre\u00eda que ayudaba a purificar la sangre por medio de una dulce agitaci\u00f3n, que disipaba la pesadez del est\u00f3mago y alegraba el esp\u00edritu, y es posible que por esta causa lo adoptaran incluso quienes no ten\u00edan la necesidad de mantenerse despiertos. Sumado a ello, como menciona Clementina D\u00edaz de Ovando en el libro <em>Los caf\u00e9s en M\u00e9xico en el siglo XIX<\/em>, su consumo era muy conveniente para las personas gordas, las que hac\u00edan vida sedentaria o ten\u00edan complexi\u00f3n pituitosa, y tambi\u00e9n para disipar la embriaguez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Preparar una taza de caf\u00e9 resulta un ritual digno del mayor respeto y admiraci\u00f3n. Es un proceso que no todos conocemos y resulta un arte saber hacerlo y que, al parecer, solamente en las cafeter\u00edas se realiza con \u00e9xito. As\u00ed lo explica Elena Kostioukovitch, autora del libro <em>Por qu\u00e9 a los italianos les gusta hablar de comida<\/em>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es creencia com\u00fan que en el restaurante donde uno ha comido, por excelente que sea, nunca servir\u00e1n un caf\u00e9 tan bueno como el del bar, cuya cafetera expr\u00e9s, siempre bien caliente guarda mejor en sus entra\u00f1as los fluidos y efluvios del esp\u00edritu de caf\u00e9, los cuales, destilados por los alambiques de la gran m\u00e1quina autom\u00e1tica, se depositar\u00e1n en forma de negra esencia justamente en nuestra taza. Pero tambi\u00e9n despu\u00e9s de comer en casa lo m\u00e1s razonable es bajar al bar a tomar el caf\u00e9. \u00bfQui\u00e9n prepara en casa un caf\u00e9 decente? Ni el m\u00e1s pintado.<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_6970\" aria-describedby=\"caption-attachment-6970\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/jekemir-Erick-G-640x480.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-6970\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/jekemir-Erick-G-640x480.jpg\" alt=\"jekemir Erick G (640x480)\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/jekemir-Erick-G-640x480.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/jekemir-Erick-G-640x480-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/jekemir-Erick-G-640x480-624x468.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6970\" class=\"wp-caption-text\">Fachada del Caf\u00e9 Jekemir. Fotograf\u00eda de Erick Garc\u00eda, 2015.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, dice un refr\u00e1n que el caf\u00e9 ideal s\u00f3lo se obtiene cuando se re\u00fanen y est\u00e1n en su apogeo las cinco m\u00e1gicas emes: mezcla, molienda, m\u00e1quina, mantenimiento y manejo. Eso ofrecen los caf\u00e9s de la ciudad de M\u00e9xico que les vamos a presentar, con la intenci\u00f3n de extenderles una invitaci\u00f3n a visitarlos, ya que no s\u00f3lo ofrecen un caf\u00e9 excelente, sino tambi\u00e9n brindan la experiencia de estar en sitios con m\u00e1s de 50 a\u00f1os de historia y, pi\u00e9nsenlo un poco, \u00a1llenos de historias por conocer!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero antes de emprender el recorrido, vale la pena repasar, aun cuando sea muy r\u00e1pido, la historia del caf\u00e9 en nuestro pa\u00eds, que se remonta a unos 200 a\u00f1os atr\u00e1s, cuando se inici\u00f3 la cafeticultura, aunque no se sabe con exactitud la fecha. Sobre ello Pablo Gonz\u00e1lez Cid, el fundador del connotado <em>Caf\u00e9 Punta de Cielo<\/em>, explica que ya antes, en la Nueva Espa\u00f1a, el caf\u00e9 se consum\u00eda como bebida ex\u00f3tica, preparada con el grano molido y envasado en Cuba, y que el cafeto se utilizaba como planta de ornato o especie rara.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista\u00a0<em>BiCentenario<\/em>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lina Minerva Rodr\u00edguez S\u00e1nchez Universidad del Claustro de Sor Juana En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 31. En la historia del Centro Hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico, los caf\u00e9s tienen un lugar preferido que ni la modernidad de las marcas internacionales o locales, adaptadas a otros placeres y costumbres del siglo XXI, han podido desplazar. All\u00ed conviven con aroma a tradici\u00f3n y esencia a nostalgia. El caf\u00e9 es como el amor y tal vez este sea el motivo por el cual muchos nos volvemos adictos a \u00e9l. Adictos a su aroma, a su esencia, al calor que nos proporciona haci\u00e9ndonos sentir siempre acogidos, as\u00ed como a la energ\u00eda y la fuerza con las que nos da lucidez para seguir adelante. Uno puede hacer todo por amor o puede hacer todo con una buena taza de caf\u00e9. Como se dec\u00eda en otras \u00e9pocas, el caf\u00e9 es<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1382,1156],"tags":[1772,1773],"class_list":{"0":"post-6968","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-31","7":"category-desde-hoy-2","8":"tag-cafais","9":"tag-gastronomaia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6968","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6968"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6968\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15798,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6968\/revisions\/15798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6968"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6968"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6968"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}