﻿{"id":6882,"date":"2016-06-09T13:01:25","date_gmt":"2016-06-09T18:01:25","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6882"},"modified":"2026-06-01T01:05:08","modified_gmt":"2026-06-01T07:05:08","slug":"eduardo-liceaga-aplica-la-primer-vacuna-antirrabica-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/eduardo-liceaga-aplica-la-primer-vacuna-antirrabica-en-mexico\/","title":{"rendered":"Eduardo Liceaga aplica la primer vacuna antirr\u00e1bica en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>Samuel Almaz\u00e1n Santiago<br \/>\nFacultad de Medicina, UNAM.<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><span style=\"font-size: 1rem; line-height: 1.84615;\">En revista <\/span><em style=\"font-size: 1rem; line-height: 1.84615;\">BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xic<\/em><span style=\"font-size: 1rem; line-height: 1.84615;\">o, n\u00fam. 29-30.<\/span><\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">El m\u00e9dico y amigo de Porfirio D\u00edaz, trajo del Instituto Pasteur de Par\u00eds el virus de la rabia, que se encontraba inoculado en el cerebro de un conejo, para poder experimentar aqu\u00ed el procedimiento por el que se crear\u00eda la vacuna que ya se aplicaba en Europa. fue uno de los procesos m\u00e1s exitosos, lo mismo que en el caso de la viruela, para proteger y mejorar la salud de los mexicanos de finales del siglo XIX.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_24080\" aria-describedby=\"caption-attachment-24080\" style=\"width: 617px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24080 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_008.jpg\" alt=\"\" width=\"617\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_008.jpg 617w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_008-231x300.jpg 231w\" sizes=\"(max-width: 617px) 100vw, 617px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24080\" class=\"wp-caption-text\">Dr. Eduardo Liceaga, ca. 1875. Fondo Cruces y Campa, SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevamos al peque\u00f1o Isidro ante el padre Am\u00adbrosio, la escena era aterradora. Estaba desespe\u00adrada y durante un lapso no lo pod\u00eda creer, todo era confuso. Solo recuerdo estar parada frente a mi hijo. \u00c9l estaba sucio y ten\u00eda sangre en su des\u00adgarrado pantal\u00f3n, lloraba desconsolado y asus\u00adtado. Mil\u00e1n, su perro, siempre hab\u00eda sido muy tranquilo y obediente, pero hab\u00eda estado fuera de la casa una semana y al volver no quer\u00eda comer; algo estaba mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s atac\u00f3 a uno de los perros que hab\u00eda en la casa, nunca pens\u00e9 que hubiera con\u00adtra\u00eddo esa horrible enfermedad y mucho menos que da\u00f1ar\u00eda a alguien de la familia. Inmedia\u00adtamente que me avisaron los criados lo traje a la iglesia, en ese momento pensaba que la ayuda de Dios era la \u00fanica esperanza posible para que no muriera. Mientras su padre lo cargaba vinieron a mi mente las im\u00e1genes de mi hermano, cuando ambos \u00e9ramos ni\u00f1os y viv\u00edamos en Xochimilco, cerca del convento de San Bernardino. Cuando \u00e9l jugaba en el campo fue atacado por un perro que vagabundeaba por los poblados cercanos. Mi padre logr\u00f3 atrapar al animal despu\u00e9s de una r\u00e1pida b\u00fasqueda y lo mat\u00f3, pero la sentencia de muerte ya se hab\u00eda dictado. Verlo morir de esa forma fue espantoso.<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_24111\" aria-describedby=\"caption-attachment-24111\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24111\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_039.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"506\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_039.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_039-300x190.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_039-768x486.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24111\" class=\"wp-caption-text\">Louis-Pierre Baltard, La Rabie, ca. 1800, litograf\u00eda. Wellcome Image, Creative Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s del ataque mi hermano co\u00admenz\u00f3 a tener temblores y sudores muy fuertes, calenturas y mucho dolor donde fue mordido; no pod\u00edamos rozar su piel porque estallaba en gri\u00adtos. Not\u00e1bamos que su nerviosismo crec\u00eda poco a poco, ten\u00eda pesadillas y visiones constantes, yo lo cuidaba y lo ve\u00eda despertar gritando algo sobre unos perros: todo ello era producto del mal que se apoderaba de \u00e9l. Y despu\u00e9s de eso tuve que sopor\u00adtar sus ataques de debilidad, el babeo y el hecho que no pudiera comer nada; incluso un poco de l\u00edquido le provocaba dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mir\u00e9 c\u00f3mo se consumi\u00f3 lentamente y en una agon\u00eda inevitable. Aun ahora lo sue\u00f1o babeando en su cama, hundido en los ataques; no quer\u00eda eso para mi hijo. En la capilla, con las puertas cerra\u00addas, una iluminaci\u00f3n tenue llenaba el espacio; el padre Ambrosio comenz\u00f3 a rezar con gran energ\u00eda. Recuerdo la blancura de su sobrepelliz y el brillo enigm\u00e1tico de la cruz que sosten\u00eda en sus manos, la cual reflejaba la ardiente luz de las velas. El agua bendita y sus oraciones eran sus armas para luchar contra ese mal. Tom\u00f3 del aceite de la l\u00e1mpara que iluminaba el Sant\u00edsi\u00admo Sacramento e hizo una cruz en el \u00e1rea de las mordidas que estaban en la pierna derecha, luego murmurando frases en lat\u00edn, coloc\u00f3 pan y sal en el altar e hizo otras tres cruces sobre ellos y finaliz\u00f3 esparciendo el agua bendita en la cabeza de mi peque\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre nos dijo que Dios har\u00eda cumplir su voluntad y que s\u00f3lo nos quedaba rezar en espera de que la providencia nos beneficiara. Despu\u00e9s de eso lo llevamos a casa, limpiamos la herida y lo tranquilizamos. Los criados asustados nos lle\u00advaron la imagen de Santa Quiteria, que seg\u00fan ellos pod\u00eda sanar la enfermedad y dar tranqui\u00adlidad a los sufrientes. Aunque sab\u00eda que no era bueno, acept\u00e9 la ayuda, ellos realizaron varios rezos y por \u00faltimo arrojaron el pan empapado en el aceite de la l\u00e1mpara que iluminaba la imagen de la Santa. Lo hice con devoci\u00f3n pero sab\u00eda que ser\u00eda insuficiente, pensaba que de todos modos morir\u00eda de una forma cruel. Inmediatamente mi esposo orden\u00f3 dar muerte al perro que ten\u00edamos prisionero en una jaula. Apesadumbrada por lo sucedido no logr\u00e9 dormir, los recuerdos del pasado se agolpaban en mi mente, mi coraz\u00f3n oprimido lat\u00eda r\u00e1pido; s\u00f3lo quedaba seguir rezando una y otra vez. Inici\u00e9 el d\u00eda abatida, sin sospechar que Dios se manifestar\u00eda en su gran misericordia. A la hora del desayuno mi esposo le\u00eda el peri\u00f3\u00addico, estaba cabizbajo, pero de pronto su rostro se ilumin\u00f3 al encontrar una nota, Dios no deja morir a sus hijos. Un \u00e1ngel, el doctor Eduardo Liceaga, famoso y notable en la capital, hab\u00eda tra\u00eddo semanas atr\u00e1s la vacuna contra la rabia desde Par\u00eds y llevaba alg\u00fan tiempo trabajando en ella, as\u00ed que fuimos a visitarlo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 12 de abril de 1888, el ni\u00f1o Isidro Delga\u00addillo, de 12 a\u00f1os de edad, originario de Texco\u00adco, fue llevado a las instalaciones del Consejo Superior de Salubridad, ya que hab\u00eda sido mordido en la pierna por un perro que se presum\u00eda rabioso. El animal fue muerto por su comportamiento sospechoso, despu\u00e9s de atacar a otros perros y a varias personas de la poblaci\u00f3n. Esto era com\u00fan en la \u00e9poca, si Isi\u00addro hubiera contra\u00eddo la rabia probablemente hubiera muerto.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24092\" aria-describedby=\"caption-attachment-24092\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24092\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_020.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"455\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_020.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_020-300x171.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_020-768x437.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24092\" class=\"wp-caption-text\">Perro con rabia durante la edad media, [sin fecha] xilograf\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los datos publicados por Louis Pas\u00adteur a finales de la d\u00e9cada de 1880, la proba\u00adbilidad que ten\u00eda una persona de morir de rabia al ser atacada por un animal enfermo iba de un 20 hasta un 60%. Ello depend\u00eda de la cantidad y profundidad de las mordidas, del tipo de animal (lobos o perros) y de si hab\u00edan existido o no mordidas en la cabeza o en \u00e1reas cercanas (entre m\u00e1s cerca del cerebro se ino\u00adcula el virus, este es m\u00e1s letal). Las estrategias de curaci\u00f3n religiosas y las de los m\u00e9dicos, que estaban disponibles en esos momentos, eran igualmente inefectivas. En los casos en los que aparec\u00eda la enfermedad s\u00f3lo queda\u00adba presenciar c\u00f3mo la persona se consum\u00eda y mor\u00eda irremediablemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Liceaga llevaba ya algunas semanas trabajando junto a otras personas en el virus de la rabia en las instalaciones del Consejo, en el reci\u00e9n inaugurado Instituto Antirr\u00e1bico. Pero no quer\u00eda dar a conocer la noticia\u00a0de sus investigaciones de forma p\u00fablica, pensaba en que era necesario cerciorarse de forma absoluta de la calidad y efectividad de la vacuna que estaba produciendo, lo cual llevar\u00eda tiempo. Pero un diario de la capital dio la noticia y con ello algunas personas comenzaron a llegar por ella.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Aprendizaje en Par\u00eds\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El m\u00e9dico era reconocido en la ciudad tanto por sus pacientes como por sus colegas. Presid\u00eda el consejo Superior de Salubridad, m\u00e1xima instancia rectora de los asuntos de salud en el pa\u00eds, y manten\u00eda una\u00a0amistad personal\u00a0con el presidente Porfirio D\u00edaz. Cuenta en sus memorias que viaj\u00f3 a Europa a estudiar higiene (que era una disciplina nueva e importante en la \u00e9poca), y de forma un tanto circunstancial, en Francia recibi\u00f3 autorizaci\u00f3n del director del Instituto Pasteur para presenciar el proceso de inoculaciones y producci\u00f3n de la vacuna antirr\u00e1bica. Cabe destacar que al inicio del viaje no ten\u00eda idea de lo que obtendr\u00eda. El 19 de enero de 1888, despu\u00e9s de semanas de capacitaci\u00f3n, se le entrego el cerebro de un conejo que hab\u00eda muerto inoculado con el virus de la rabia. Durante esos d\u00edas\u00a0hab\u00eda tejido un sue\u00f1o, traer la vacuna contra la rabia a M\u00e9xico y as\u00ed ayudar a las v\u00edctimas; no habr\u00eda una muerte m\u00e1s por la muerte de un animal rabioso. La ciencia m\u00e9dica ya no estar\u00eda desamparada ante la enfermedad, ahora tendr\u00eda un arma muy efectiva para luchar contra el virus y era seguro que el presidente Porfirio D\u00edaz lo apoyar\u00eda. Los t\u00e9cnicos del Instituto Pasteur colocaron el peque\u00f1o cerebro en un frasco esterilizado de glicerina y se lo dieron para atravesar el Atl\u00e1ntico, rumbo a M\u00e9xico. Imaginemos el tama\u00f1o del frasco y del cerebro, que seguro era m\u00e1s peque\u00f1o que un pu\u00f1o, algo tan insignificante a simple vista que result\u00f3 de un beneficio incalculable.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Una de las primeras dificultades a las que se enfrent\u00f3 Liceaga fue la temperatura ambiental. En el Instituto Pasteur se le recomend\u00f3 que el cerebro de conejo deb\u00eda mantener en un ambiente fr\u00edo. Eso lo consigui\u00f3 de forma adecuada en Europa, ya que el puerto franc\u00e9s del cual parti\u00f3 estaba a siete grados Celsius. Ello cambi\u00f3 durante la traves\u00eda y la preocupaci\u00f3n de que se destruyera el peque\u00f1o cargamento apareci\u00f3, la embarcaci\u00f3n lleg\u00f3 a la zona del Caribe y atrac\u00f3 en Cuba, donde el calor era tan intenso que se convirti\u00f3 en un enemigo con el que no se pod\u00eda luchar. La temperatura de la isla era de 29 a 39 grados y el cerebro tuvo que permanecer en dicho puerto un d\u00eda. Despu\u00e9s continu\u00f3 el viaje sin que el cient\u00edfico mexicano conociera las condiciones reales del contenido del frasco. Podemos imaginar c\u00f3mo\u00a0el sudor apareci\u00f3 en la frente del m\u00e9dico a causa de la temperatura y del temor a perder la potencia del virus.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Unos d\u00edas despu\u00e9s (ten\u00eda tres semanas de haber salido de Francia) Liceaga lleg\u00f3 al puerto de Veracruz donde la temperatura era de 29 grados. El trabajo segu\u00eda en riesgo de perderse. Ejemplo de las dificultades es que el cerebro del conejo tuvo que quedarse en el mismo departamento que ocupo Liceaga mientras estuvo en Veracruz, en condiciones eminentemente adversas.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ya en la ciudad de M\u00e9xico tuvo que esperar una semana m\u00e1s para iniciar los experimentos; los instrumentos y dem\u00e1s elementos necesarios no llegaron a M\u00e9xico, importados de Europa, sino hasta el 17 de febrero. Esto equivale a decir que el cerebro estuvo un mes en la glicerina y expuesto a los cambios de temperatura y presi\u00f3n atmosf\u00e9rica. La pesadilla de perderlo pareci\u00f3 hacerse realidad cuando al sacarlo del contenedor y colocarlo en la mesa de trabajo se encontr\u00f3 que ahora era de color negro y estaba endurecido; aunque hab\u00eda una peque\u00f1a esperanza, al cortarlo las partes centrales parec\u00edan conservadas.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El procedimiento para elaborar la vacuna fue el siguiente: primero se extrajo del cerebro del conejo una peque\u00f1a porci\u00f3n central, se cort\u00f3 en peque\u00f1os trozos y se tritur\u00f3 en un recipiente. El fluido que se obtuvo fue aspirado por una jeringa y se inyect\u00f3 en el cerebro de varios conejos vivos a trav\u00e9s de un orificio hecho en el cr\u00e1neo, previamente anestesiados y operados. Algunos murieron en el procedimiento anest\u00e9sico o por infecciones, otros por par\u00e1lisis, un signo seguro de rabia. El hecho de que se hubieran contagiado de la enfermedad era una peque\u00f1a victoria. Ahora bien, dicho triunfo s\u00f3lo ser\u00eda completo hasta que se produjera un virus que tuviera un grado de pureza similar al producido en el Instituto Pasteur, en Francia.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Experimentaci\u00f3n\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Para su trabajo, Liceaga utiliz\u00f3 la\u00a0raza de conejos conocida como belgas, la misma del Instituto Pasteur. El problema era que s\u00f3lo contaba\u00a0con cinco, por lo que se vio en la necesidad de utilizar la raza mexicana, m\u00e1s peque\u00f1a, puesto que esperar a que se reprodujeran y crecieran m\u00e1s conejos belgas\u00a0hubiera sido una p\u00e9rdida de tiempo y quiz\u00e1 el virus producido a lo largo del proceso se hubiera desactivado. As\u00ed que la Escuela de Agricultura le proporcion\u00f3 los conejos\u00a0disponibles para\u00a0continuar\u00a0la experimentaci\u00f3n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pese a los temores, Liceaga y su equipo lograron producir un virus de pureza perfecta, al logar pasar la informaci\u00f3n viral de un animal a otro\u00a0una gran cantidad de veces. Los resultados obtenidos por el m\u00e9dico se asemejaban a los alcanzados\u00a0en el Instituto Pasteur; que eran nueve d\u00edas\u00a0para que aparecieran los signos de la enfermedad en cada conejo inoculado. En el perro, el tiempo de incubaci\u00f3n fue de tres d\u00edas.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ya que se logr\u00f3 lo anterior, los investigadores se enfrentaron al siguiente reto: atenuar la capacidad de enfermar del virus\u00a0de la rabia para utilizarlo como vacuna. Siendo que el principio de la vacunaci\u00f3n en inocular un virus o toxina\u00a0atenuada a fin de activar el sistema inmune y que el organismo logre contender de manera efectiva contra la enfermedad real. Para atenuar el virus de la rabia se usaron las\u00a0m\u00e9dulas espinales extra\u00eddas de los conejos\u00a0y se expusieron a una corriente de aire previamente filtrada por potasa\u00a0c\u00e1ustica, para despu\u00e9s desecarla.\u00a0Despu\u00e9s se machacaban y se obten\u00eda una soluci\u00f3n, de la cual se preparaban las vacunas.\u00a0Esto se realiz\u00f3 con \u00e9xito y fue todo un logro alcanzado por parte de los miembros del Instituto Antirr\u00e1bico.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24112\" aria-describedby=\"caption-attachment-24112\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24112\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_040.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_040.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_040-300x153.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_040-768x391.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24112\" class=\"wp-caption-text\">Forma de hacer la operaci\u00f3n, litograf\u00eda en George Fleming, Rabies and Hydrophobia, Londres, Chapman and Hall, 1872.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Otro de los problemas te\u00f3ricos concebido por Liceaga era la diferencia entre la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica\u00a0y la temperatura que hab\u00eda en el Instituto Pasteur,\u00a0en\u00a0Francia y la ciudad de M\u00e9xico.\u00a0Si estas condiciones hubieran sido fundamentales para la replicaci\u00f3n del virus y la preparaci\u00f3n de la vacuna,\u00a0el laboratorio hubiera tenido que implementar acciones m\u00e1s complejas y costosas\u00a0y el proceso hubiera tomado m\u00e1s tiempo, pero dichas condiciones no resultaron importantes.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Liceaga concluy\u00f3 que hab\u00eda posibilidad de que el perro estuviera rabioso con base\u00a0en varias premisas centradas en el comportamiento del animal: el hecho de que desconociera a los otros perros que era\u00a0sus compa\u00f1eros, la agresividad ante las personas y el ataque al ni\u00f1o y otros animales. Isidro, el ni\u00f1o de nuestra historia fue mordido cinco veces en la pierna derecha, una de las cuales lleg\u00f3 al m\u00fasculo. La muerte del perro hac\u00eda improbable un diagn\u00f3stico certero, pero ante los datos anteriores, se decidi\u00f3 inocular al ni\u00f1o con la vacuna preparada con las\u00a0m\u00e9dulas guardadas durante el proceso de experimentaci\u00f3n.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El m\u00e9dico tuvo que aclarar al padre del Isidro lo prematuro de la investigaci\u00f3n\u00a0de la vacuna, lo cual implicaba que hab\u00eda posibilidad de que no funcionara el tratamiento, aunque especific\u00f3 que no agravar\u00eda la enfermedad.\u00a0El padre, desesperado, pidi\u00f3 que no se privara al ni\u00f1o de la vacuna y acept\u00f3 los inconvenientes, ante lo cual se comenz\u00f3 a preparar la vacuna con una m\u00e9dula de doce d\u00edas de extracci\u00f3n.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El 23 de abril se realiz\u00f3 la primera inoculaci\u00f3n de la vacuna de la rabia en M\u00e9xico, a las 6:30 de la tarde.\u00a0El responsable fue el se\u00f1or Reyes, quien inyect\u00f3 a Isidro. Las subsecuentes inyecciones fueron del 24 al 30 de abril, la segunda serie del 1 al 9 de mayo y la tercera del 10 al 16 de mayo. Isidro se mantuvo bien de saludo\u00a0hasta el 12 de junio de 1888 \u2013\u00faltima fecha\u00a0de la que se tiene informaci\u00f3n.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La saga anterior es una muestra de un M\u00e9xico que se estaba transformando, lleno de contradicciones y claroscuros. Junto a la dictadura de Porfirio D\u00edaz y la pobreza de la poblaci\u00f3n,\u00a0se dio tambi\u00e9n el nacimiento y el desarrollo de varias disciplinas cient\u00edficas, tendiendo siempre a mejorar\u00a0las condiciones de M\u00e9xico en primer t\u00e9rmino y de la humanidad en \u00faltima instancia (un ideal positivista). En el caso de la medicina, la teor\u00eda de los miasmas como causa de las enfermedades daba paso a la\u00a0bacteriolog\u00eda, la cual\u00a0explicaba de mejor manera las enfermedades contagiosas, principales causas de muerte de la poblaci\u00f3n y que permiti\u00f3, a largo plazo, estrategias para contenerlas. Ejemplo de ello\u00a0son las vacunas, entre las cuales las m\u00e1s efectivas fueron las de la viruela y la rabia. El desarrollo de esta \u00faltima nos muestra la interrelaci\u00f3n de varios factores que llevaron al \u00e9xito su aplicaci\u00f3n en M\u00e9xico:\u00a0la historia personal de doctor Liceaga, la participaci\u00f3n del gobierno de D\u00edaz como patrocinador de la ciencia, los ideales cient\u00edficos\u00a0y m\u00e9dicos de la \u00e9poca y el azar propio de la vida.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"none\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: left;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">De\u00a0Kruif, Paul, Los cazadores de microbios, M\u00e9xico, Porr\u00faa, 2010.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Quiroga, Horacio, \u201cEl perro rabioso\u201d,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Cuentos escogidos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, Alfaguara, 2014.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li style=\"text-align: justify;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Rodr\u00edguez de Romo, Ana Cecilia, \u201cLa ciencia pasteuriana a trav\u00e9s de la vacuna antirr\u00e1bica\u201d,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Dynamis<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, 1996, en\u00a0<\/span><a href=\"http:\/\/ddd.uab.cat\/record\/33974\/\"><span data-contrast=\"none\">http:\/\/ddd.uab.cat\/record\/33974\/<\/span><\/a><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: left;\"><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:357,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240,&quot;335559991&quot;:357}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samuel Almaz\u00e1n Santiago Facultad de Medicina, UNAM. En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 29-30. El m\u00e9dico y amigo de Porfirio D\u00edaz, trajo del Instituto Pasteur de Par\u00eds el virus de la rabia, que se encontraba inoculado en el cerebro de un conejo, para poder experimentar aqu\u00ed el procedimiento por el que se crear\u00eda la vacuna que ya se aplicaba en Europa. fue uno de los procesos m\u00e1s exitosos, lo mismo que en el caso de la viruela, para proteger y mejorar la salud de los mexicanos de finales del siglo XIX. Llevamos al peque\u00f1o Isidro ante el padre Am\u00adbrosio, la escena era aterradora. Estaba desespe\u00adrada y durante un lapso no lo pod\u00eda creer, todo era confuso. Solo recuerdo estar parada frente a mi hijo. \u00c9l estaba sucio y ten\u00eda sangre en su des\u00adgarrado pantal\u00f3n, lloraba desconsolado y asus\u00adtado. Mil\u00e1n, su perro, siempre hab\u00eda sido muy tranquilo<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1369],"tags":[1378,178,1377],"class_list":{"0":"post-6882","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-29-30","8":"tag-eduardo-liceaga","9":"tag-medicina","10":"tag-rabia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6882"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6882\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24236,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6882\/revisions\/24236"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}