﻿{"id":6805,"date":"2016-05-30T15:50:09","date_gmt":"2016-05-30T20:50:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6805"},"modified":"2026-06-01T01:10:10","modified_gmt":"2026-06-01T07:10:10","slug":"el-estallido-urbano-de-las-colonias-capitalinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-estallido-urbano-de-las-colonias-capitalinas\/","title":{"rendered":"El estallido urbano de las colonias capitalinas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Laura Su\u00e1rez de la Torre<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xic<\/em>o, n\u00fam. 29-30<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Con el inicio del siglo XX, los huertos, campos agr\u00edcolas y peque\u00f1os pueblos y parajes cercanos al centro de la ciudad de M\u00e9xico sufrieron un cambio radical. La capital se expandi\u00f3 y as\u00ed muchos de ellos quedaron encapsulados por una mancha urbana que a\u00fan preserva algunos lugares y edificaciones para descubrir su pasado.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_24073\" aria-describedby=\"caption-attachment-24073\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24073\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_001.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_001.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_001-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_001-768x577.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24073\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, La Ciudad de M\u00e9xico. Tomada en globo por el noroeste, litograf\u00eda coloreada en M\u00e9xico y sus alrededores, M\u00e9xico, Imprenta de Debray, 1869.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivir en una urbe tan grande como lo es la ciudad de M\u00e9xico tiene encanto y fascinaci\u00f3n, pero al mismo tiempo, m\u00faltiples problemas debido principalmente al crecimiento des\u00admedido y sin planeaci\u00f3n de la ciudad. Si nos remontamos a otras \u00e9pocas, ver\u00edamos que los l\u00edmites de la ciudad no iban m\u00e1s all\u00e1 de lo que hoy conocemos como Centro Hist\u00f3rico y que a lo largo del siglo XVIII el espacio no sufri\u00f3 cambios notables. Las viviendas, el comercio, las oficinas, las diversiones, los teatros, los hos\u00adpedajes y los caf\u00e9s, las imprentas y librer\u00edas, y otros establecimientos se encontraban situa\u00addos dentro de esa delimitaci\u00f3n. Fue a finales del siglo XIX y sobre todo a principios del XX cuando su fisonom\u00eda se transform\u00f3. Sus lindes comenzaron a extenderse hacia el poniente y hacia el sur con nuevas demarcaciones, colonias que dar\u00edan abrigo a las clases medias y altas. San Rafael, Santa Mar\u00eda La Ribera, Roma y Condesa, entre otras, fueron buenos negocios para quienes se aventuraron en el dise\u00f1o y ur\u00adbanizaci\u00f3n de los nuevos fraccionamientos que iban arrancando el car\u00e1cter rural a los espa\u00adcios en donde antes hab\u00eda haciendas, potreros y ranchos, con cultivos de ma\u00edz y pastizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al sur de la municipalidad de M\u00e9xico exis\u00adt\u00edan distintos pueblos aleda\u00f1os como La Piedad, Mixcoac, Tlacoquem\u00e9catl, San Lorenzo Xochimanca, Xoco, Actipan, Zacahuitzco y otros m\u00e1s, que contaban con peque\u00f1os talle\u00adres, fondas y pulquer\u00edas, ladrilleras, molinos y pulper\u00edas para abastecer las demandas cotidia\u00adnas de sus pobladores. Amplias propiedades ocupaban las haciendas (Narvarte, Portales y los ranchos Los Amores, San Borja, Santa Rita, California, Pilares, Colorado y \u00c1lamos, entre otros) que eran productoras de cereales, flores y frutos. Las f\u00e1bricas de ladrillos hab\u00edan socavado los terrenos y dejar\u00edan huella de su presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para adquirir mercanc\u00edas m\u00e1s elaboradas o espec\u00edficas, la poblaci\u00f3n de estos parajes se ve\u00eda obligada a viajar hasta la ciudad de M\u00e9\u00adxico con el fin de proveerse de los productos que no encontraban, ocuparse del arreglo de asuntos importantes o para acudir a las fiestas y diversiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ocasiones especiales estos lugares se vest\u00edan de gala atrayendo a numerosos visi\u00adtantes que acud\u00edan a las fiestas patronales de San Lorenzo, Santa Cruz, Nuestra Se\u00f1ora de la Piedad, el se\u00f1or del Buen Despacho o la de Santo Domingo\u2026 En santuarios o en iglesias se daban cita los pobladores para participar de la alegr\u00eda del momento, con la misa y la proce\u00adsi\u00f3n, la feria y los fuegos artificiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos pueblos, fincas, ranchos y haciendas en m\u00faltiples ocasiones sirvieron en el siglo XIX como refugio seguro para aquellos que hu\u00edan de los levantamientos y disturbios que les toc\u00f3 presenciar en la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guillermo Prieto en sus Memorias de mis tiempos as\u00ed lo describe:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el p\u00fablico, un pronunciamiento era un jubileo y un motivo de hol\u00adgorio. Cerr\u00e1base el comercio, quedaban desiertas las oficinas; las calles solitarias resonaban con el galope de los caballos; la gente se agolpaba en las esquinas para atravesar de un punto a otro [\u2026] La vida se desplazaba a otras localidades: a los barrios y pueblos lejanos se trasladaba el movi\u00admiento, las tiendas ten\u00edan mayor tr\u00e1fico, las po\u00adllas daban a la luz sus vestidos domingueros y los vecinos entablaban di\u00e1logos de balc\u00f3n a balc\u00f3n inquiriendo noticias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran, adem\u00e1s, sitios de paso obligado, seg\u00fan el trazado de los\u00a0caminos\u00a0de la \u00e9poca., para llegar a pueblos m\u00e1s alejados como San \u00c1ngel, Tizap\u00e1n y Coyoac\u00e1n. Con el paso de los a\u00f1os, por esos caminos y calzadas atravesaron los tranv\u00edas de mulitas, que como nos dice Jos\u00e9 Mar\u00eda \u00c1lvarez en sus\u00a0A\u00f1oranzas, los conocieron, los utilizaron y los recordaban con nostalgia las viejas generaciones: fueron la estampa de fin de siglo en que viajaron hombres de ciencia, poetas, fil\u00f3sofos, bohemios, currutacas\u2026 periodistas y todo el\u00a0enjambre\u00a0de personas de diversas actividades del M\u00e9xico porfiriano, esos tranv\u00edas que sirvieron para trasladar en los d\u00edas festivos a las familias que acud\u00edan a la alberca\u00a0Pane\u00a0en la festividad de San Juan o hasta La Casta\u00f1eda de Mixcoac para asistir a los d\u00edas de campo que hac\u00edan en dicha hacienda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Cambio de \u00e9poca\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La vida pueblerina se modific\u00f3 por el crecimiento de la ciudad de M\u00e9xico\u00a0cuando a principios del siglo XX<\/span><span data-contrast=\"none\">\u00a0<\/span><span data-contrast=\"auto\">esta serie de peque\u00f1os poblados, haciendas y ranchos comenzaron a ser absorbidos por el crecimiento de la capital, extendiendo sus l\u00edmites hacia los cuatro puntos cardinales. Las antiguas calzadas y paseos alargaron su extensi\u00f3n para integrar zonas alejadas. A las colonias tradicionales del porfiriato como Guerrero, Santa Mar\u00eda, Ju\u00e1rez, Roma y Candelaria de los Patos, se a\u00f1adieron poco a poco, otros nombres que, si bien recordaban el pasado ind\u00edgena, colonial, o de M\u00e9xico decimon\u00f3nico, se ostentaban en anuncios como modernos fraccionamientos que se ir\u00edan construyendo durante la primera mitad del siglo XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y donde parte de la sociedad dese\u00f3 edificar sus casas.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24074\" aria-describedby=\"caption-attachment-24074\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24074\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_002.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"481\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_002.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_002-300x180.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_002-768x462.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24074\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, San \u00c1ngel Plaza de San Jacinto, litograf\u00eda coloreada en M\u00e9xico y sus alrededores, M\u00e9xico, Imprenta de Debray, 1869.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">As\u00ed, las viejas haciendas y ranchos, los pueblos ind\u00edgenas, los huertos con sus \u00e1rboles cargados de tejocotes, manzanas y peras, los sembrad\u00edos de ma\u00edz, trigo y las fincas solariegas rodeadas de flores silvestres, enredaderas con moras y campos de fresas, comenzaron a constatar la presencia de maquinarias de las compa\u00f1\u00edas fraccionadoras como la de Alejandro Romero, la de Albert, la Mar\u00eda del Carmen o la Del Valle, entre otras, encargadas de planear en los otrora terrenos agr\u00edcolas, las nuevas modernas colonias.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Las haciendas Narvarte, Portales o La Casta\u00f1eda; los ranchos, Cerezo, Colorado, N\u00e1poles o el Xola, los pueblos de Santo domingo Mixcoac, la piedad, Santa Mar\u00eda\u00a0Nonoalco, Xoco, Santa Cruz Atoyac, La Ermita de San Ant\u00f3n; y los barrios de La Candelaria, Santo Tom\u00e1s\u00a0Tecoyotitla\u00a0y\u00a0Atepuxco, entre otros, empezaron a ver\u00a0amenazada\u00a0su tranquilidad al sufrir grandes transformaciones.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Sus angostas y polvosas calles, sus a\u00f1ejas casas con su sabor particular, sus grandes propiedades de cultivos se vieron invadidas por cuadrillas de trabajadores y pesadas maquinarias que ten\u00edan la tarea de construir nuevos espacios urbanos para las familias de clase media que crecieron al amparo del progreso porfiriano y de la revoluci\u00f3n. Poco a poco el paisaje cambi\u00f3, los maizales, las huertas, las fincas y los ranchos se transformaban en las colonias Del Valle, Acacias, Narvarte, Portales, Carmen, San Pedro de los Pinos, San Jos\u00e9 Insurgentes, Nochebuena, Iztacc\u00edhuatl,\u00a0etc.,\u00a0que surg\u00edan al sur de la ciudad entre 1908 y 1950. Los terrenos de\u00a0cultivo, junto con los viejos cascos de hacienda desaparec\u00edan, pero sus nombres a la postre servir\u00edan para designar algunas calles y avenidas.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Grandes avenidas con amplios camellones llenos de palmeras, calles sim\u00e9tricas con espacios verdes al frente con truenos, fresnos y jacarandas, diagonales que desembocaban en\u00a0parques y glorietas, terrenos para escuelas, iglesias y zonas comerciales se dispusieron para configurar el nuevo concepto de colonias modernas al sur de la ciudad que, pese a esta urbanizaci\u00f3n, no lograron desaparecer un pasado a\u00fan\u00a0presente por largos a\u00f1os. Los legendarios nombres prehisp\u00e1nicos y coloniales continuaron vigentes en la vida de los nuevos pobladores al quedar algunos pueblos inmersos en las zonas residenciales como testigos mudos de la era del cambio. Sus fachadas, sus atrios y sus callejones guardaban la fisonom\u00eda de un ayer ya ido y las plazas de los pueblos con antiguas capillas e iglesias se erigir\u00edan en testigos de otro tiempo y guardianes de las tradiciones.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ya no hab\u00eda marcha atr\u00e1s\u00a0y hab\u00eda que caracterizar a cada colonia con los nombres de las calles. Los fraccionadores se dieron a la tarea de\u00a0otorgar\u00a0una nomenclatura, Unos hicieron uso de a\u00f1ejos nombres como Santa Cruz, Xola, Coyoac\u00e1n,\u00a0Actipan, Eugenia, Mayorazgo o San Borja, que nos recuerdan antiguos santuarios, calzadas, huertos, quintas, ranchos o pueblos. Otros echaron\u00a0mano de nombres curiosos como La Morena en honor a aquella mujer de dudosa reputaci\u00f3n de la que muchos buscaban sus favores; o la del Diablo que por la soledad de la calle\u00a0deambulaba\u00a0Lucifer. Otros hicieron uso de muy diversos lugares o personajes para\u00a0denominarlas: algunos hicieron referencia a las ruinas prehisp\u00e1nicas, como las calles de la colonia Narvarte \u2013Uxmal, Taj\u00edn, Y\u00e1catas, Xochicalco\u2013, y los sitios precolombinos se convirtieron en familiares para los capitalinos. M\u00e1laga, Castilla, Coru\u00f1as y Boston, Nueva York o Alabama, ciudades de Espa\u00f1a y Estados Unidos, fueron escogidas\u00a0para las colonias \u00c1lamos y N\u00e1poles; los hubo tambi\u00e9n que rememoraban actividades p\u00fablicas como los que ostenta la colonia Uni\u00f3n Postal.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24105\" aria-describedby=\"caption-attachment-24105\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24105\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_033.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"562\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_033.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_033-300x211.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_033-768x540.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24105\" class=\"wp-caption-text\">Fachada del Ayuntamiento Constitucional de Mixcoac, ca. 1915, Fondo Casasola, SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los nombres de los dioses griegos enaltecieron\u00a0las\u00a0calles de la colonia Cr\u00e9dito Constructor: minerva, Febo, Hera, Hermes, Ceres\u2026 San Jos\u00e9\u00a0Insurgentes\u00a0recre\u00f3 los del centro, Cordobanes, Plateros, Damas, Capuchinas\u2026 Otros m\u00e1s inusuales no recuerdan a pintores, periodistas, fil\u00f3sofos, pedagogos o fil\u00e1ntropos, mexicanos y extranjeros, como los de las colonias Insurgentes Mixcoac, Periodista o Del Valle. Tambi\u00e9n surgieron aquellas que encontraron en los nombres de flores y frutos un medio para designar sus calles, en alusi\u00f3n a las huertas que en otro tiempo exist\u00edan en el lugar.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ante esta nueva situaci\u00f3n, hubo quien como Jos\u00e9 Mar\u00eda \u00c1lvarez considero absurda esta modalidad de elegir ciertos nombres: En algunas colonias nuevas se han dado nombres geogr\u00e1ficos y personales tan ex\u00f3ticos para la\u00a0imaginaci\u00f3n\u00a0popular, que nada le dicen y para\u00a0recordarlos\u00a0ser\u00eda menester un pueblo de\u00a0ge\u00f3grafos\u00a0y enciclop\u00e9dicos. \u00bfQu\u00e9 esfuerzo de mnemotecnia tendr\u00e1n que hacer nuestra gatas\u00a0y ruleteros\u00a0para recordar los nombres de Giotto, Andrea del\u00a0Castagno, Jordaens, Sassoferrato,\u00a0Caracci\u00a0o Ingres? O los nombres de N\u00e1poles como Idaho, Cleveland, Milwaukee.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">No\u00a0obstante\u00a0la queja, las colonias se poblaron r\u00e1pidamente, los terrenos\u00a0se adquirieron y pronto se levantaron\u00a0las casa, la mayor parte con dos pisos; las colonias se llenaron de vida y los nombres, incluso raros, se hicieron familiares. All\u00ed se construy\u00f3\u00a0el primer multifamiliar Conjunto urbano\u00a0Presidente\u00a0Alem\u00e1n, siguiendo los patrones arquitect\u00f3nicos de Le Corbusier, Su dise\u00f1o estuvo a cargo del arquitecto Mario Pani, en colaboraci\u00f3n con el tambi\u00e9n arquitecto Salvador Ortega y el ingeniero Bernardo Quintana. All\u00ed abrieron sus puertas nuevos mercados y se instalaron innovadores supermercados (<\/span><span data-contrast=\"none\">Cemesa<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">Sumesa<\/span><span data-contrast=\"auto\">). En 1962 se\u00a0inaugur\u00f3\u00a0la moderna versi\u00f3n de Liverpool. A las capillas e iglesias coloniales se sumaron unas nuevas y magnas,\u00a0dise\u00f1adas\u00a0por reconocidos arquitectos como\u00a0F\u00e9lix\u00a0Candela, enrique\u00a0Langeschdeit\u00a0y Luis Olvera, entre otros, que pensaron sus proyectos en funci\u00f3n de los nuevos y numerosos pobladores.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24106\" aria-describedby=\"caption-attachment-24106\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24106\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_034.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"562\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_034.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_034-300x211.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/BiC_29-30_034-768x540.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24106\" class=\"wp-caption-text\">Apertura de la avenida que m\u00e1s tarde se llamar\u00eda Xola, ca. 1920, Fondo Casasola, SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Fue as\u00ed como haciendas, ranchos, campos y sembrad\u00edos, poco a poco, se convirtieron en colonias del sur de la ciudad. Con el tiempo, ante el\u00a0crecimiento de\u00a0la mancha urbana, la ciudad de M\u00e9xico demand\u00f3 en 1970 una reordenaci\u00f3n del espacio territorial. Esas colonias que se dec\u00edan el sur de la ciudad quedar\u00edan englobadas dentro de una nueva\u00a0demarcaci\u00f3n, bajo el nombre de Delegaci\u00f3n Benito Ju\u00e1rez, y hoy se localizan en el coraz\u00f3n de la capital.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"none\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: left;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">De Garay, Graciela,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Mi multi es mi multi<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, instituto Mora, 1999,\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">Dvd<\/span><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Pensado, Patricia y Leonor Correa,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Mixcoac, un barrio en la memoria<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, Instituto Mora, 1996.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Realizar un paseo por\u00a0las principales plazas de la delegaci\u00f3n Benito Ju\u00e1rez\u00a0como San Juan (Valent\u00edn G\u00f3mez Far\u00edas), Campana y La Higuera, y conocer\u00a0sus iglesias y capillas coloniales: Santo Domingo, San Juan Evangelista, San\u00a0Lorenzo Xochimanca y San Sim\u00f3n\u00a0Ticum\u00e1n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura Su\u00e1rez de la Torre Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 29-30 Con el inicio del siglo XX, los huertos, campos agr\u00edcolas y peque\u00f1os pueblos y parajes cercanos al centro de la ciudad de M\u00e9xico sufrieron un cambio radical. La capital se expandi\u00f3 y as\u00ed muchos de ellos quedaron encapsulados por una mancha urbana que a\u00fan preserva algunos lugares y edificaciones para descubrir su pasado. Vivir en una urbe tan grande como lo es la ciudad de M\u00e9xico tiene encanto y fascinaci\u00f3n, pero al mismo tiempo, m\u00faltiples problemas debido principalmente al crecimiento des\u00admedido y sin planeaci\u00f3n de la ciudad. Si nos remontamos a otras \u00e9pocas, ver\u00edamos que los l\u00edmites de la ciudad no iban m\u00e1s all\u00e1 de lo que hoy conocemos como Centro Hist\u00f3rico y que a lo largo del siglo XVIII el espacio no sufri\u00f3 cambios notables. Las viviendas, el comercio, las oficinas,<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1369],"tags":[183,1371,609,1372],"class_list":{"0":"post-6805","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-29-30","8":"tag-ciudad-de-mexico","9":"tag-delegacion-benito-juarez","10":"tag-san-angel","11":"tag-sur"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6805","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6805"}],"version-history":[{"count":24,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6805\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24237,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6805\/revisions\/24237"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6805"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6805"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6805"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}