﻿{"id":6667,"date":"2016-04-25T12:48:04","date_gmt":"2016-04-25T17:48:04","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6667"},"modified":"2026-07-16T12:48:13","modified_gmt":"2026-07-16T18:48:13","slug":"los-desvelos-de-raul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/los-desvelos-de-raul\/","title":{"rendered":"Los desvelos de Ra\u00fal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Silvia L. Cuesy<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 28.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/BiC_28_Cuento.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<figure id=\"attachment_24034\" aria-describedby=\"caption-attachment-24034\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24034\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_017.jpg\" alt=\"\" width=\"633\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_017.jpg 633w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_017-237x300.jpg 237w\" sizes=\"(max-width: 633px) 100vw, 633px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24034\" class=\"wp-caption-text\">La Consulta, pluma y pincel, en El ahuizote, Semanario pol\u00edtico de caricaturas, 5 de agosto de 1911.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n se ha vuelto insostenible; es como si las reco\u00admendaciones dadas se tomaran al rev\u00e9s. Ra\u00fal siente que sus ya de por s\u00ed escasas horas de sue\u00f1o se ven ahora reducidas y turbadas por los desaciertos de su hermano mayor; hay que estar a las vivas a cada rato y cuidar del adelantamien\u00adto moral inculcado con perseverancia y disciplina. Si por lo menos el ingrato se acordara de acudir a \u00e9l, la vigilia valdr\u00eda la pena; a \u00faltimas fechas ya no le presta la atenci\u00f3n acos\u00adtumbrada tiempo atr\u00e1s. Y la verdad es que una tarea de tal envergadura no es como para ech\u00e1rsela a cuestas sin atender una indicaci\u00f3n diaria, por lo menos. \u00bfQu\u00e9 hacer si Pancho ya no lo evoca, si ya hizo a un lado el reglamento? \u00bfHabr\u00e1 perdido sus facultades al apartarse de las serenas regiones de las ideas? Y al presagiar lo que ha de venir, todo su ser se cimbra como si se repitiera el accidente que le quit\u00f3 la vida cuando, de ni\u00f1o, trat\u00f3 de alcanzar una l\u00e1mpara de keroseno, y esta se le vino encima, prendida, y su cuerpecito se incendi\u00f3 como antorcha sin que ser humano o sobrenatural alguno pudiera salvarlo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Pancho se le ha metido en la cabeza que \u00e9l solo puede hacer frente a la misi\u00f3n redentora de buscar el bien de sus semejantes y sacar de la pobreza a unos y del materialismo mundano a otros, de sanar las llagas morales de sus compa\u00adtriotas. Y eso est\u00e1 bien, de eso se trataba tanto consejo&#8230; Lo preocupante es ver que ha equivocado la manera; de no co\u00adrregir el rumbo, el precipicio les pesar\u00e1 a los dos. Ra\u00fal ya no sabe d\u00f3nde meterse. Su verg\u00fcenza no tiene freno ni control por haber sido el primero en darle ese consejo a su amado hermano. \u00bfQu\u00e9 se pensar\u00e1 de \u00e9l al verse tanta torpeza de Pancho? \u00bfC\u00f3mo deslindar responsabilidades si contin\u00faa dor\u00admido en sus laureles?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede creer que Pancho, tan met\u00f3dico antes, tan com\u00adprometido con los esp\u00edritus, ahora se muestre nervioso, irrita\u00adble y tartamudee m\u00e1s de lo acostumbrado; otras veces, todo lo contrario: su mente se va hasta el final del universo que no tiene final y por eso se aleja m\u00e1s y m\u00e1s inexorablemente\u2026 Ha pasado de la desobediencia a la apat\u00eda y el abandono. En cambio, hay ocasiones que parece un chiquit\u00edn que de pronto tira un juguete por agarrar otro que se le antoja m\u00e1s atractivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la ni\u00f1ez queda casi en el olvido de tan remota\u2026 En esta empresa y en estos momentos hay que portarse como hombres, demostrar valor y firmeza, claridad y congruencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Mientras la soberbia y el orgullo del que se ostenta como elegido de la Providencia crecen hasta la ceguera, Ra\u00fal da vueltas sin cesar; se desplaza a diestra y siniestra, se acuesta, de pronto se para, vuelve a llamarlo y no obtiene respuesta. Quiere prevenirlo, advertirle una vez m\u00e1s que ha malinterpretado la tarea asignada. Ya en Casas Grandes dio muestras de candor al recibir un ba\u00f1o de balas, sin apenas darse cuenta,\u00a0por querer averiguar qu\u00e9 era el silbido que escuchaba volar intermitentemente por encima de su sombrero; por fortuna, solo recibi\u00f3 un rasgu\u00f1o en un brazo gracias al poco delicado empell\u00f3n de un correligionario que lo tumb\u00f3 al suelo y le explic\u00f3 que en una batalla lo m\u00e1s com\u00fan es que haya balazos, por si no estaba enterado\u2026 Y ah\u00ed est\u00e1n las consecuencias de su optimismo infantil. Ra\u00fal lo presiente, lo adivina, lo ve: Torre\u00f3n se convertir\u00e1, el 15 de mayo de 1911, en un santiam\u00e9n, en un averno anticipado para sus habitantes. Un r\u00edo salido de su cauce. La falange de combatientes de Pancho, con su venia o sin ella, saquear\u00e1 lo que le venga en gana y, de paso, asesinar\u00e1 con degradante placer\u2026<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24043\" aria-describedby=\"caption-attachment-24043\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24043\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_026.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_026.jpg 570w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_026-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24043\" class=\"wp-caption-text\">Feliz encuentro, pluma y pincel en El mundo c\u00f3mico, 2 de septiembre de 1900, M\u00e9xico. Biblioteca \u201cErnesto de la Torre Villar\u201d \u2013 Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pero,\u00a0\u00bfpor qu\u00e9 los chinos? Ay, \u00bfqu\u00e9 da\u00f1o hacen? \u00bfQu\u00e9 tienen que ver con una revoluci\u00f3n en nuestro suelo patrio?, se pregunta Ra\u00fal. Sus cad\u00e1veres son arrastrados como costales de papas; los colocan en la parte alta de la escalinata de la\u00a0plaza de armas y de una patada los hacen rodar hacia abajo. Si bien con un costal de papas se tendr\u00eda m\u00e1s cuidado para no da\u00f1ar el tub\u00e9rculo; con los orientales eso no tiene importancia. A Ra\u00fal el color le cambia, inhala y exhala hondo y, al terminar, menea repetidamente la cabeza, con desesperaci\u00f3n, de un lado a otro, como si el mecanismo de un mu\u00f1eco de cuerda se hubiese atorado en tan negativa gesticulaci\u00f3n impidi\u00e9ndole estabilizar sus fluidos. No, no. \u00a1No es posible, no! Por las ventanas del edificio de la lavander\u00eda, lo mismo salen volando manteles, vestidos, pantalones y camisas que hombres de ojos rasgados y largas coletas trenzadas; en la acera revientan varias cabezas degolladas y la turba, dominada por su naturaleza inferior, no puede contener las risotadas. \u00a1Por Dios! En las escaleras del Banco Chino los empleados del primer piso son apu\u00f1alados y luego desmembrados, cortados en pedacitos con hachas salidas de qui\u00e9n sabe d\u00f3nde; a los del tercer piso los acribillan, ah\u00ed mismo, en sus escritorios o en sus ventanillas, luego los arrojan por los barandales y escalones del edificio. Rastros de sangre y sesos embarrados quedan como pruebas irrebatibles, sin que a los atacantes les cause ni contrici\u00f3n ni remordimiento. Es m\u00e1s, los rebeldes no recuerdan haberse re\u00eddo tanto en toda su vida&#8230; Se alegran de haberse unido a las filas de quien se cree ap\u00f3stol de la Patria; sus huestes alucinadas deciden que ya es tiempo de cobrar agravios victimando al primero que se les ponga enfrente sin importar su inocencia. Luego se dirigen a las afueras de la ciudad. Ra\u00fal llora y sus sollozos se pierden en la vastedad infinita del cosmos. Ve c\u00f3mo a los chinos hortelanos los balean sin darles tiempo de alzar la cabeza o dejar el azad\u00f3n para ver qui\u00e9nes son sus verdugos. Las carcajadas se multiplican a cada chino muerto y despojado de sus simples ropas. La bestialidad prevalece. Los instintos se degradan y los conceptos elevados de caridad, justicia y clemencia, tantas veces recalcados por Ra\u00fal a Pancho en las sesiones esp\u00edritas, son ahogados\u00a0por los chillidos de rata acosada que profieren las v\u00edctimas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24044\" aria-describedby=\"caption-attachment-24044\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24044\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_027.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"723\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_027.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_027-300x271.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_027-768x694.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24044\" class=\"wp-caption-text\">\u201cThe truth about the Torreon massacre; how mexican butchered 300 chinese\u201d en The Tacoma Times, 28 de junio de 1911, Washington, Estados Unidos.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Si en las horas m\u00e1s favorables de la medianoche Ra\u00fal no obtiene respuesta alguna, menos a pleno sol. La zozobra por las acciones de los seguidores de Pancho le impide concentrarse en sus estudios intelectuales y la lecci\u00f3n sobre las leyes\u00a0de la naturaleza tendr\u00e1 que esperar para mejor ocasi\u00f3n. Sin duda, todo es culpa del vil y entrometido Jos\u00e9, el otro esp\u00edritu gu\u00eda. Por fin se sali\u00f3 con la suya. Impuso su reciedumbre y empuj\u00f3 a Pancho a una contienda para la que su car\u00e1cter no est\u00e1 preparado. Ya se vio, los dos m\u00e1s importantes dirigentes de las tropas de Pancho desataron el tiroteo en Ciudad Ju\u00e1rez desobedeciendo las \u00f3rdenes de su jefe. Junto al arrojo de aquellos rudos norte\u00f1os, la impericia del que se siente\u00a0predestinado semejaba un jamelgo queriendo alcanzar a un caballo a galope tendido. No hay duda, el tal Jos\u00e9 se aprovech\u00f3 de su ingenuidad para inflamar en \u00e9l m\u00e9todos que, de seguro, se volver\u00e1n en su contra y lo conducir\u00e1n a la perdici\u00f3n y a un sacrificio est\u00e9ril. Una cosa hab\u00eda sido infiltrar la idea de encabezar un movimiento de esencia moral que cambiara la situaci\u00f3n de iniquidad en el pa\u00eds; otra, verlo poner en peligro a una naci\u00f3n, sin siquiera detenerse a pensar en la repercusi\u00f3n y trascendencia de sus actos. Si la felicidad de los mexicanos era su principal objetivo, \u00bfa d\u00f3nde fueron a parar tantas buenas intenciones?<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24030\" aria-describedby=\"caption-attachment-24030\" style=\"width: 571px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24030\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_013.jpg\" alt=\"\" width=\"571\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_013.jpg 571w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_013-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24030\" class=\"wp-caption-text\">Era antireeleccionista y resulto espiritista, pluma y pincel, en El Debate, 11 de septiembre de 1909, M\u00e9xico.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Desde hace meses, la g\u00fcija vibra y se mueve dentro del caj\u00f3n del escritorio sin despertar la curiosidad de nadie&#8230; Pancho ni por asomo piensa volver a entrar en contacto con su difunto hermano\u2026 Torre\u00f3n se convertir\u00e1 en el bot\u00f3n de muestra de lo que habr\u00e1 de ser el drama iniciado por Pancho. Las cosas ahora se resolver\u00e1n al estilo de Jos\u00e9.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Silvia L. Cuesy Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 28. La situaci\u00f3n se ha vuelto insostenible; es como si las reco\u00admendaciones dadas se tomaran al rev\u00e9s. Ra\u00fal siente que sus ya de por s\u00ed escasas horas de sue\u00f1o se ven ahora reducidas y turbadas por los desaciertos de su hermano mayor; hay que estar a las vivas a cada rato y cuidar del adelantamien\u00adto moral inculcado con perseverancia y disciplina. Si por lo menos el ingrato se acordara de acudir a \u00e9l, la vigilia valdr\u00eda la pena; a \u00faltimas fechas ya no le presta la atenci\u00f3n acos\u00adtumbrada tiempo atr\u00e1s. 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