﻿{"id":6640,"date":"2016-04-11T16:27:56","date_gmt":"2016-04-11T21:27:56","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6640"},"modified":"2026-05-12T16:01:28","modified_gmt":"2026-05-12T22:01:28","slug":"los-secretos-de-un-elevador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/los-secretos-de-un-elevador\/","title":{"rendered":"Los secretos de un elevador"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Graziella Altamirano Cozzi.<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 28.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800080;\">Una serie de postales con im\u00e1genes de la Decena Tr\u00e1gica y comentarios sobre aquellos momentos de incertidumbre, as\u00ed como fotos de viajes por Europa a principios del siglo XX, fueron encontradas por casualidad entre las comisuras del elevador de un hotel del centro capitalino. Entre ellas hab\u00eda retratos desconocidos junto a Porfirio D\u00edaz.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace algunos a\u00f1os, cuando se llevaba a cabo la remodelaci\u00f3n de un viejo hotel del centro hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico, al desmon\u00adtar el antiguo elevador que ser\u00eda cambiado por uno nuevo, qued\u00f3 al descubierto un peque\u00f1o sobre que se encontraba atorado en un reco\u00adveco de la maquinaria. Uno de los trabajado\u00adres lo entreg\u00f3 al contratista encargado de la colocaci\u00f3n, quien, al conocer su contenido y, sabiendo mi gusto por la historia, amable\u00admente me lo obsequi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trataba de un sobre antiguo con el mem\u00adbrete de Portefeuille Kodak de la Central Photo R. Guiot de Par\u00eds, que guardaba 78 fotograf\u00edas de 10 \u00d7 15, algunas de las cuales, sin duda, copiadas y reveladas en ese esta\u00adblecimiento franc\u00e9s que, a su vez, anunciaba las m\u00e1s novedosas c\u00e1maras de mano Kodak. Descubr\u00ed que las im\u00e1genes se refer\u00edan a algu\u00adnos pasajes de nuestra historia y a fragmentos de una memoria familiar cuyos recuerdos se quedaron atrapados en un elevador durante m\u00e1s de 50 a\u00f1os. Eran 48 tarjetas postales sobre la Decena Tr\u00e1gica \u2013ocurrida en la Ciudad de M\u00e9xico en febrero de 1913\u2013 y 30 fotograf\u00edas con escenas familiares, tomadas poco despu\u00e9s en distintas partes de Europa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las postales de la Decena Tr\u00e1gica son las mismas que, en su mayor\u00eda, han sido difundi\u00addas profusamente en distintas publicaciones sobre la revoluci\u00f3n mexicana y ya forman parte de nuestra historia gr\u00e1fica. Son muy conocidas las escenas del golpe militar contra el presiden\u00adte Francisco I. Madero y los diez d\u00edas que le siguieron hasta su derrocamiento y asesinato, en los que la Ciudad de M\u00e9xico vivi\u00f3 jornadas de terror y sus calles se transformaron en un campo de batalla ante el asombro y el temor de sus habitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante estos acontecimientos, un buen n\u00famero de fot\u00f3grafos, tanto profesionales como aficionados, se lanzaron a las calles de la ciudad con el fin de captar los distintos escenarios para obtener testimonios gr\u00e1ficos y darlos a conocer. Se han podido detectar alrededor de 15 fot\u00f3grafos nacionales y extranjeros que dejaron constancia de la Decena Tr\u00e1gica en numerosas im\u00e1genes que muestran el ataque a Palacio Nacional, los muertos en el Z\u00f3calo, los rebeldes en la Ciudadela, las trincheras y pues\u00adtos de combate, los cad\u00e1veres incinerados, las casas destrozadas en distintas calles, etc\u00e9tera. Algunas de estas fotograf\u00edas conten\u00edan un pe\u00adque\u00f1o r\u00f3tulo colocado por el propio autor que describ\u00eda la escena correspondiente y, en otros casos, llevaban impreso su nombre o su firma.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24040\" aria-describedby=\"caption-attachment-24040\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24040\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_023.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"526\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_023.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_023-300x197.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_023-768x505.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24040\" class=\"wp-caption-text\">Colecci\u00f3n particular de Graziella Altamirano Cozzi.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue tal el impacto de aquellos sucesos que no solo proliferaron los fot\u00f3grafos profesio\u00adnales y los aficionados que reconocieron la importancia de rescatar las diferentes esce\u00adnas como un documento testimonial, sino que no faltaron quienes, como suele suceder, se aprovecharon del asunto para copiarlas y distribuirlas, convirti\u00e9ndolas en objeto de ven\u00adta y colecci\u00f3n. Esto se facilit\u00f3 porque en ese tiempo la reproducci\u00f3n de im\u00e1genes en tar\u00adjetas postales se puso de moda a trav\u00e9s de la aparici\u00f3n de un novedoso equipo que pod\u00eda manipularse sin necesidad de experiencia y se anunciaba como una m\u00e1quina maravillosa que sacaba fotograf\u00edas originales en tarjetas tama\u00f1o postal, en tan solo un minuto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las postales de la Decena Tr\u00e1gica se mul\u00adtiplicaron y se vendieron con nombres dis\u00adtintos o sin las firmas de los fot\u00f3grafos que las tomaron y, muy pronto, los sucesos de la ciudad de M\u00e9xico fueron conocidos incluso en otras partes del mundo, al ser enviadas las fotos por correo con las descripciones y co\u00admentarios particulares del remitente, seg\u00fan su propia opini\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este fue el destino y la funci\u00f3n de algu\u00adnas de las postales del sobre encontrado en el elevador del viejo hotel, las cuales, seg\u00fan des\u00adcubr\u00ed, pertenecieron a una familia de la elite porfiriana exiliada en Europa, cuyos integran\u00adtes se enteraron, a trav\u00e9s de estas im\u00e1genes que llegaron por correo, de lo que pasaba en la ciudad de M\u00e9xico; pudieron constatar los da\u00f1os sufridos en varios edificios, ver a los soldados atrincherados en las calles y a los rebeldes apoderados de la Ciudadela. Algu\u00adnas de estas postales llegaron tan solo con un saludo, otras identificaron las casas da\u00f1adas de amigos comunes y otras m\u00e1s llevaban textos alusivos a los acontecimientos, varias con un tono ir\u00f3nico y burl\u00f3n: Querido Pepe: Este es uno de los <i>sports <\/i>que ha estado muy de moda en esta ciudad y que se practica en casi todas las calles. Es bonito, \u00bfverdad? Tu amigo Ma\u00adnuel. Pepe: Ya ver\u00e1s c\u00f3mo no es necesario ir a Par\u00eds para divertirse, que aqu\u00ed tambi\u00e9n lo sabemos hacer. Saludos. Pepe: Gracias a estos ciudadanos, as\u00ed como a haberme encomenda\u00addo al Buda que me mandaste de St. Moritz, a\u00fan vivo. Manuel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las 30 fotograf\u00edas que no son postales pertenecen a distintos momentos, seg\u00fan muestra el cambio de la moda que se obser\u00adva en los personajes retratados. Una primera serie contiene fotos de varios integrantes de esta familia que vivi\u00f3 y viaj\u00f3 por varias par\u00adtes de Europa, y cuyos miembros aparecen en diferentes escenarios: en el jard\u00edn de una gran residencia, en elegantes autom\u00f3viles y hasta en un trineo en la nieve. Otra se\u00adrie menos numerosa, que es la que aqu\u00ed nos interesa \u2013y se diferencia de la anterior porque fue revelada con un marco blanco\u2013, contie\u00adne fotograf\u00edas con el expresidente Porfirio D\u00edaz en el exilio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24038\" aria-describedby=\"caption-attachment-24038\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24038\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_021.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_021.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_021-300x184.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_021-768x471.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24038\" class=\"wp-caption-text\">Colecci\u00f3n particular de Graziella Altamirano Cozzi.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El general D\u00edaz viv\u00eda en Par\u00eds desde el mes de julio de 1911, despu\u00e9s de haber renunciado a la presidencia que desempe\u00f1\u00f3 por m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, como resultado de los tratados de paz firmados al t\u00e9rmino de la revoluci\u00f3n maderista. En su renuncia abrigaba la esperanza de que, calmadas las pasiones, surgiera\u00a0en la conciencia nacional un juicio correcto que le permitiera morir llevando en el fondo de su alma una justa correspondencia de la estimaci\u00f3n que en toda su vida hab\u00eda consagrado y seguir\u00eda consagrando a sus compatriotas. Parti\u00f3 al exilio dejando atr\u00e1s a un pa\u00eds que acababa de despertar de un prolongado letargo y al que esperaban a\u00f1os de revoluci\u00f3n y guerra civil. Viaj\u00f3 rumbo a Francia con su esposa Carmen Romero Rubio, las hermanas de esta, Mar\u00eda Luisa y Sof\u00eda, y su hijo Porfirio con su familia y una peque\u00f1a comitiva de servidores y amigos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Detr\u00e1s del viejo general tambi\u00e9n parti\u00f3 al exilio un reducido grupo de amigos y colaboradores cercanos con sus respectivas familias.\u00a0 Otros de sus antiguos partidarios se quedaron en M\u00e9xico en medio de la incertidumbre de los d\u00edas venideros, esperando no ser molestados o prepar\u00e1ndose para salir del pa\u00eds de un momento a otro, seg\u00fan las circunstancias. Todos eran miembros de la llamada aristocracia porfiriana que pertenec\u00eda a un sector muy reducido de la sociedad, formado por una \u00e9lite envejecida que hab\u00eda detentado privilegios y poder por muchos a\u00f1os, y se tardar\u00eda en comprender el significado de la revoluci\u00f3n que sacudi\u00f3 al r\u00e9gimen y expuls\u00f3 al viejo dictador. Algunos de los que partieron no regresaron nunca o lo hicieron muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Los que se quedaron en M\u00e9xico ser\u00edan testigos de los saldos que fueron dejando los a\u00f1os de revoluci\u00f3n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24041\" aria-describedby=\"caption-attachment-24041\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24041\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_024.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"483\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_024.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_024-300x181.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_024-768x464.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24041\" class=\"wp-caption-text\">Colecci\u00f3n particular de Graziella Altamirano Cozzi.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Para la mayor\u00eda, el exilio fue de tristezas, inquietudes y sinsabores, aunque con la viva esperanza de poder regresar alg\u00fan d\u00eda. En el \u00ednter, se mantuvo una vigorosa relaci\u00f3n epistolar entre los que se quedaron y los que se fueron, \u00e1vidos estos de enterarse de las condiciones prevalecientes en el pa\u00eds que hab\u00edan dejado convulsionado.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Porfirio D\u00edaz vivi\u00f3 cuatro a\u00f1os en el destierro, durante los cuales recibi\u00f3 amigos mexicanos que lo visitaban regularmente. Recorri\u00f3 con su familia varias partes de Europa y pese a que ya no era funcionario del gobierno mexicano y fueron viajes de placer en b\u00fasqueda de un mejor clima para su salud, en muchas partes fue recibido con honores. Conoci\u00f3 los lagos de Suiza y algunos balnearios de Alemania. Estuvo en Espa\u00f1a y en el sur de Francia, en Italia y hasta en Egipto. Cada a\u00f1o acud\u00eda con su familia al Golfo de\u00a0Gascu\u00f1a, para pasar el verano en las playas de San Juan de la Luz, donde sol\u00eda rentar una villa.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24039\" aria-describedby=\"caption-attachment-24039\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24039\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_022.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_022.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_022-300x184.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_022-768x471.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24039\" class=\"wp-caption-text\">Colecci\u00f3n particular de Graziella Altamirano Cozzi.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Las fotograf\u00edas que aqu\u00ed presentamos pertenecen a esos a\u00f1os, en los que don Porfirio fue visitado por conocidos y amigos mexicanos que quisieron conservar su imagen y la de su esposa, junto con los recuerdos de una \u00e9poca extinguida, los cuales se quedaron atrapados por muchos a\u00f1os en el elevador de un hotel del centro de la ciudad de M\u00e9xico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24037\" aria-describedby=\"caption-attachment-24037\" style=\"width: 560px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24037\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_020.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_020.jpg 560w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_020-210x300.jpg 210w\" sizes=\"(max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24037\" class=\"wp-caption-text\">Colecci\u00f3n particular de Graziella Altamirano Cozzi.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"TextRun SCXW227671258 BCX0\" lang=\"ES-MX\" xml:lang=\"ES-MX\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW227671258 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"BiC_05_Epigrafe\" data-ccp-parastyle-defn=\"{&quot;ObjectId&quot;:&quot;ac38bd7c-3364-567d-9936-0dfe14caf31b|1&quot;,&quot;ClassId&quot;:1073872969,&quot;Properties&quot;:[469777841,&quot;Verdana&quot;,469777842,&quot;Times New Roman&quot;,469777843,&quot;Times New Roman&quot;,469777844,&quot;Verdana&quot;,469769226,&quot;Verdana,Times New Roman&quot;,268442635,&quot;22&quot;,335559705,&quot;2058&quot;,335559740,&quot;240&quot;,201341983,&quot;0&quot;,335559739,&quot;360&quot;,201342446,&quot;1&quot;,201342447,&quot;4&quot;,201342448,&quot;1&quot;,201342449,&quot;1&quot;,201341986,&quot;1&quot;,469775450,&quot;BiC_05_Epigrafe&quot;,201340122,&quot;2&quot;,134234082,&quot;true&quot;,134233614,&quot;true&quot;,469778129,&quot;BiC05Epigrafe&quot;,335572020,&quot;1&quot;,335559738,&quot;240&quot;,335551550,&quot;3&quot;,335551620,&quot;3&quot;,469778324,&quot;Normal&quot;]}\">Porfirio D\u00edaz vivi\u00f3 un exilio de recuerdos y nostalgia alimentado con la esperanza de volver a M\u00e9xico para morir en paz. Ese fue su mayor deseo, pero no se le cumpli\u00f3. Dej\u00f3 de existir en su casa de Par\u00eds el 2 de julio de 1915. A cien a\u00f1os de su muerte, sus restos siguen descansando en el cementerio parisino de Montparnasse, lugar que para muchos de sus partidarios habr\u00eda de ser solo la transici\u00f3n para el regreso definitivo a su patria, cuando se hiciera un juicio sereno, se calmaran las pasiones y se reconociera sobre todo su actuaci\u00f3n como militar en defensa de la patria. En opini\u00f3n de algunos historiadores, el regreso de los restos de D\u00edaz s\u00f3lo se har\u00eda realidad si existiera una aceptaci\u00f3n oficial, una reconciliaci\u00f3n pol\u00edtica y un equilibrio hist\u00f3rico.<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW227671258 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graziella Altamirano Cozzi. Instituto Mora Revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 28. Una serie de postales con im\u00e1genes de la Decena Tr\u00e1gica y comentarios sobre aquellos momentos de incertidumbre, as\u00ed como fotos de viajes por Europa a principios del siglo XX, fueron encontradas por casualidad entre las comisuras del elevador de un hotel del centro capitalino. Entre ellas hab\u00eda retratos desconocidos junto a Porfirio D\u00edaz. Hace algunos a\u00f1os, cuando se llevaba a cabo la remodelaci\u00f3n de un viejo hotel del centro hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico, al desmon\u00adtar el antiguo elevador que ser\u00eda cambiado por uno nuevo, qued\u00f3 al descubierto un peque\u00f1o sobre que se encontraba atorado en un reco\u00adveco de la maquinaria. Uno de los trabajado\u00adres lo entreg\u00f3 al contratista encargado de la colocaci\u00f3n, quien, al conocer su contenido y, sabiendo mi gusto por la historia, amable\u00admente me lo obsequi\u00f3. Se trataba de un sobre<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1356,773],"tags":[2210,333,1364],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6640"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6640"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6640\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24067,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6640\/revisions\/24067"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}