﻿{"id":6510,"date":"2016-02-17T14:27:23","date_gmt":"2016-02-17T20:27:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6510"},"modified":"2026-03-22T19:21:07","modified_gmt":"2026-03-23T01:21:07","slug":"editorial-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-9\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Dar\u00edo Fritz<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xic<\/em>o, n\u00fam. 28<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Portada-Buena_Page_1-1095x1500.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-6538\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Portada-Buena_Page_1-1095x1500-219x300.jpg\" alt=\"Portada Buena_Page_1 (1095x1500)\" width=\"219\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Portada-Buena_Page_1-1095x1500-219x300.jpg 219w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Portada-Buena_Page_1-1095x1500-747x1024.jpg 747w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Portada-Buena_Page_1-1095x1500-624x854.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/Portada-Buena_Page_1-1095x1500.jpg 1095w\" sizes=\"(max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mayo de 1949, el cineasta Arcady Boytler y su esposa Lina recibieron un inesperado regalo. Era un autorretrato que al\u00adgunas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde adquirir\u00eda un valor impensado para esa \u00e9poca. La pintura llevaba el nombre de <i>El venado herido <\/i>y estaba acompa\u00f1ada de unos versos dedicatorios en octos\u00ed\u00adlabos donde su autora les ped\u00eda que la recordaran en su futura ausencia. Consciente, se anticipaba a lo que prefiguraba como irremediable. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, aquella amiga del regalo, Frida Kahlo, mor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida multifac\u00e9tica de Frida est\u00e1 enmarcada en su co\u00adtidianidad por un permanente v\u00ednculo con el mundo de es\u00adplendor de la cinematograf\u00eda de mitad del siglo XX. S\u00ed ha sido un im\u00e1n para el cine, tanto en vida como en las pel\u00edculas y documentales que la retrataron, en los cortos a\u00f1os en que fue erigi\u00e9ndose su figura art\u00edstica, y en compa\u00f1\u00eda de Diego Rive\u00adra, desarroll\u00f3 relaciones entra\u00f1ables con directores, actrices, actores o guionistas como en el caso de Boytler.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto que destacamos en nuestra portada de este n\u00fa\u00admero de <i>BiCentenario<\/i>\u00a0nos da cuenta de la Frida Kahlo per\u00adsona y personaje para el cine, pero tambi\u00e9n de la amiga que compart\u00eda tragedias con Chabela Villase\u00f1or o le ped\u00eda apoyo econ\u00f3mico a Dolores del R\u00edo en momentos de crisis, cercana a Sergei Einsenstein o a Adolfo Best Maugard, desconfiada del parrandero &#8220;Indio&#8221; Fern\u00e1ndez porque arrastraba a Diego, dispuesta a interpretar su propio personaje ante las c\u00e1maras de Lola \u00c1lvarez Bravo o Nicholas Murray.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo a\u00f1o en que Frida pintaba su autorretrato con cuerpo de venado, llegaba a M\u00e9xico de manera casual el pensador alem\u00e1n Erich Fromm, padre del psicoan\u00e1lisis social. Con poco menos de dos d\u00e9cadas de experiencia en tratar de comprender de manera din\u00e1mica al ser humano a partir del inconsciente, aqu\u00ed forjar\u00eda gran parte de su carrera profesional. Acumulando investigaciones, formando colegas en la UNAM, abriendo espacios de debate y de consolidaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de su escuela de pensamiento, Fromm dej\u00f3 una huella perenne hasta hoy d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El creciente papel de la mujer en la vida p\u00fablica se ali\u00admenta de las historias de otras como ellas que en el pasado, con mayores discriminaciones y rechazos, lograron imponer ideas, proyectos y esfuerzos personales. All\u00ed est\u00e1 la cr\u00f3nica de 1865 cuando Carlota viaj\u00f3 hasta Yucat\u00e1n y Campeche para recorrer una zona olvidada por el imperio de Maximiliano. Para la misma \u00e9poca, en la capital del pa\u00eds, las mujeres ten\u00edan pocos lugares donde dar a luz, que no fueran sus propias casas. La inyecci\u00f3n econ\u00f3mica que le dio la emperatriz a la Casa de Maternidad permiti\u00f3 que m\u00e1s mujeres, especialmente pobres, tuvieran mejores condiciones de salubridad para los partos. Pero una vez que se tuvo que regresar a Francia, a punto de caer el imperio, otra mujer, Luciana Arr\u00e1zola de Baz, marc\u00f3 la senda final por donde deber\u00eda ir la atenci\u00f3n de la salud. Fueron dos protectoras clave en tiempos en que un embarazo era un riesgo alto para la vida de cualquier mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta nueva edici\u00f3n de <i>BiCentenario <\/i>relata el hallazgo de 78 im\u00e1genes guardadas extra\u00f1amente en los entresijos del ele\u00advador de un hotel del centro del Distrito Federal. Las fotos, muchas de ellas reveladas en Par\u00eds, seg\u00fan los sellos que con\u00adservan, llegaron a manos de nuestra integrante del Consejo Editorial, Graziella Altamirano Cozzi, y muestran, por un lado, el rico intercambio epistolar de postales con comenta\u00adrios sobre la Decena Tr\u00e1gica; pero, por otra parte, dejan ver a un in\u00e9dito Porfirio D\u00edaz reunido con familiares y visitantes que formaban parte de la elite porfirista desahuciada por la revoluci\u00f3n. Son <i>recuerdos de una \u00e9poca extinguida <\/i>y que que\u00addaron en secreto arrumbados en un sobre en aquel ascensor por m\u00e1s de medio siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La etapa posrevolucionaria tiene cabida en esta edici\u00f3n con los afanes propagand\u00edsticos y que explican hasta la ac\u00adtualidad el comportamiento de los medios de comunicaci\u00f3n. Venustiano Carranza ejerc\u00eda el poder en 1916, pero necesitaba una nueva Constituci\u00f3n que lo legitimara. Apuntando a lograr esto, destin\u00f3 un vasto apoyo econ\u00f3mico para la creaci\u00f3n de medios impresos en ciudades importantes que le ayudaran a su causa. As\u00ed naci\u00f3 <i>El Universal <\/i>el 1 de octubre de 1916 y lue\u00adgo otros medios. De la mano de su amigo F\u00e9lix Palavicini, fue el peri\u00f3dico que tuvo las mayores prerrogativas durante el carrancismo. Aun as\u00ed, este diario a punto de ser centenario, supo adaptarse a los momentos pol\u00edticos cr\u00edticos que le si\u00adguieron y estar muy cercano al poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en tiempo novohispanos, un siglo antes, Espa\u00f1a requer\u00eda de controles propagand\u00edsticos sobre la poblaci\u00f3n para que la insurgencia del cura Hidalgo no se ampliara. De esto nos habla en su texto Joaqu\u00edn Espinosa Aguirre. Y de c\u00f3mo tambi\u00e9n desde el lado de la insurrecci\u00f3n se hac\u00eda contrapro\u00adpaganda. Una muestra de que a\u00fan hoy, con m\u00e9todos m\u00e1s so\u00adfisticados por Internet, redes sociales, o con televisi\u00f3n, el fin de controlar la opini\u00f3n p\u00fablica tiene larga data de existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre el ayer y el hoy que siempre termina por entrecru\u00adzarse, analizamos al Partido Acci\u00f3n Nacional, siguiendo con la propuesta de revisar a las organizaciones pol\u00edticas y sus ide\u00f3logos destacados. \u00bfEl pan de su creaci\u00f3n y de la lucha desde la oposici\u00f3n ya no es el mismo? Sobre esto y otros as\u00adpectos del partido desentra\u00f1a el art\u00edculo de Mario Santiago Jim\u00e9nez. Tambi\u00e9n recuperamos una entrevista radial a su fundador, Manuel G\u00f3mez Morin, realizada en 1949, donde describe las serias dificultades para ejercer el voto con libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>BiCentenario <\/i>28 no termina all\u00ed. M\u00e1s art\u00edculos, m\u00e1s an\u00e1\u00adlisis, m\u00e1s informaci\u00f3n; lo puedes descubrir a continuaci\u00f3n en estas p\u00e1ginas. Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 28 &nbsp; En mayo de 1949, el cineasta Arcady Boytler y su esposa Lina recibieron un inesperado regalo. Era un autorretrato que al\u00adgunas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde adquirir\u00eda un valor impensado para esa \u00e9poca. La pintura llevaba el nombre de El venado herido y estaba acompa\u00f1ada de unos versos dedicatorios en octos\u00ed\u00adlabos donde su autora les ped\u00eda que la recordaran en su futura ausencia. Consciente, se anticipaba a lo que prefiguraba como irremediable. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, aquella amiga del regalo, Frida Kahlo, mor\u00eda. La vida multifac\u00e9tica de Frida est\u00e1 enmarcada en su co\u00adtidianidad por un permanente v\u00ednculo con el mundo de es\u00adplendor de la cinematograf\u00eda de mitad del siglo XX. 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