﻿{"id":651,"date":"2010-09-13T19:02:24","date_gmt":"2010-09-14T00:02:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistabicentenario.com.mx\/?p=651"},"modified":"2021-05-04T16:05:23","modified_gmt":"2021-05-04T21:05:23","slug":"manos-arriba-el-bandolerismo-durante-la-guerra-de-independencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/manos-arriba-el-bandolerismo-durante-la-guerra-de-independencia\/","title":{"rendered":"\u00a1Manos arriba! El bandolerismo durante la guerra de Independencia"},"content":{"rendered":"<address><strong>Rodrigo MA\u00e9ndez<\/strong><\/address>\n<address>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/address>\n<address>Revista BiCentenario #9, pp. 20-25<\/address>\n<blockquote><p><em>26 de octubre de 1811<\/em><\/p>\n<p><em>Excelent\u00edsima se\u00f1ora:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Hace ya dos d\u00edas que llegu\u00e9 sano y salvo a la capital de la Am\u00e9rica Septentrional. Perd\u00f3neme por no haber escrito antes y dejarla en vilo por la salud de mi persona, pero ha sido el largo trabajo el que me ha arrancado su bello rostro de la mente.<\/p>\n<\/div>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Como ya se lo hab\u00eda notificado, mi plan era llegar a esta ciudad el 22 de octubre, pero un sinf\u00edn de infelicidades retras\u00f3 mi llegada. Una de ellas la m\u00e1s cielo de luna nueva y muchas estrellas. Vuestra Se\u00f1or\u00eda sabe que las convulsiones en esta Nueva Espa\u00f1a est\u00e1n desatadas, desde que ese &#8220;brib\u00f3n&#8221; cura Hidalgo empez\u00f3\u00a0 el levantamiento que persigue la independencia de este reino, el desorden est\u00e1 por doquier. Tal situaci\u00f3n ha puesto en predicamentos a la Acordada, que no se da abasto con los bandidos de los caminos. Pareciera que esta ola de ladrones sabe m\u00e1s del tr\u00e1nsito en los parajes que las mismas ratas.<\/p>\n<\/div>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Justo cuando bajaba la peligrosa cuesta de &#8220;El Pinar&#8221; para dirigirme a Puebla de los \u00c1ngeles y el sendero se torna misterioso, el crujir de la diligencia provoc\u00f3 que mis huesos se estremecieran como anticipando lo que en seguida iba a suceder. Todo era silencio, todo era paz, cuando de repente o\u00edmos una voz arrebatada:\u00a0 \u00a1Manos arriba!, \u00a1azorrillense todos que es un asalto!<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_666\" aria-describedby=\"caption-attachment-666\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/Rev.Bic-9.pdfalta_Page_20_Image_0002.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-666\" title=\"Asalto a una diligencia\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/Rev.Bic-9.pdfalta_Page_20_Image_0002-300x300.jpg\" alt=\"Asalto a una diligencia\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/Rev.Bic-9.pdfalta_Page_20_Image_0002-300x300.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/Rev.Bic-9.pdfalta_Page_20_Image_0002-150x150.jpg 150w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/Rev.Bic-9.pdfalta_Page_20_Image_0002-1024x1020.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-666\" class=\"wp-caption-text\">Asalto a una diligencia<\/figcaption><\/figure>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Siendo estos ataques de bandoleros resultado de la acci\u00f3n de un grupo de hombres armados, cometidos con un grado mayor o menor de violencia para apropiarse de lo ajeno y por lo general en un marco rural, donde suelen reunirse factores que le son propicios, como el hambre, la pobreza, la ilegalidad, la ignorancia, etc., se puede entender que el fen\u00f3meno fuera una constante en la vida cotidiana de la Nueva Espa\u00f1a. Veamos como el escritor Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Fern\u00e1ndez de Lizardi sube a la escena a una gavilla:<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Ahora es tiempo, compa\u00f1eros, de manifestar nuestro valor y aprovechar nuestro lance, porque sin duda los que vienen son mercaderes que van a em<\/p>\n<\/div>\n<p><em>plear a Veracruz y toda su carga se compondr\u00e1 de reales y ropa fina, la ventaja est\u00e1\u00a0 con nosotros, pues somos cinco y ellos s\u00f3lo tres. Perico, yo y el P\u00e1pilo les saldremos de frente y el zurdo y el chato les tomar\u00e1n la retaguardia. Si se rinden no hay m\u00e1s que amarrarlos a ese cerro pero si se resisten no hay que dar cuartel, que todos mueran.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Al estallar la revoluci\u00f3n de 1810, los \u00e1nimos exaltados tanto como la indisciplina y el desorden que se fueron extendiendo facilitaron los movimientos de los bandidos. Hubo quienes se mezclaron con los combatientes de la causa in surgente y se proclamaron amos y se\u00f1ores de los caminos reales y de la tierra que pisaban. Ofrece testimonio un viajero irland\u00e9s, quien se hallaba en Nueva Espa\u00f1a en el momento de mayor \u00edmpetu de la insurrecci\u00f3n (1814). As\u00ed cuenta que:\u00a0 &#8220;Antes de entrar en Puebla de los \u00c1ngeles, mi escolta y yo sufrimos un intento de asalto por una gavilla de bandidos pero por temerarios perdieron tres hombres y cinco caballos&#8221;.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p>Con el desarrollo del conflicto, el odio reflejo del creciente deterioro en las relaciones sociales del virreinato se desbord\u00f3. A cada paso de los rebeldes, se sent\u00eda el peligro. El historiador Carlos Mar\u00eda de Bustamante cuenta c\u00f3mo el furor de los indios lleg\u00f3 a ser tal que la vida corr\u00eda peligro en cualquier momento. Ya en la toma de la Alh\u00f3ndiga de Granaditas ocurri\u00f3 que a una mujer le dieron una cuchillada en la cara, tan s\u00f3lo porque a la vista del cad\u00e1ver de un gachup\u00edn grit\u00f3 despavorida &#8220;\u00a1Ay pobrecito!&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PARA LEER ESTE ARTICULO COMPLETO, <a href=\"http:\/\/www.revistabicentenario.com.mx\/category\/?page_id=10\">SUSCR\u00cdBASE A BICENTENARIO<\/a>.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al estallar la revoluciA?n de 1810, los A?nimos exaltados tanto como la indisciplina y el desor den que se fueron extendiendo facilitaron los movimientos de los bandidos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,228],"tags":[236,679,678,237,680,494,2257,681,235],"class_list":{"0":"post-651","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-9","8":"tag-asaltos","9":"tag-bandidos","10":"tag-bandolerismo","11":"tag-bandolerso","12":"tag-castigos","13":"tag-guerra-de-independencia","14":"tag-independencia","15":"tag-jose-maria-morelos-y-pavon","16":"tag-robos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=651"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16065,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/651\/revisions\/16065"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}