﻿{"id":6421,"date":"2015-11-26T11:26:11","date_gmt":"2015-11-26T17:26:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6421"},"modified":"2026-06-22T16:52:12","modified_gmt":"2026-06-22T22:52:12","slug":"aniceto-ortega-un-medico-multifacetico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/aniceto-ortega-un-medico-multifacetico\/","title":{"rendered":"Aniceto Ortega: un m\u00e9dico multifacetico"},"content":{"rendered":"<p>Olivia Moreno Gamboa.<br \/>\nInstituto de Investigaciones Filol\u00f3gicas, UNAM<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 27.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/BiC_27_Testimonio_Aniceto_Ortega.pdf\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800080;\">Reconocido por sus ideas ecl\u00e9cticas en la medicina, Aniceto Ortega destac\u00f3 en el M\u00e9xico de la segunda mitad del siglo XIX por su formaci\u00f3n enciclop\u00e9dica. Escrib\u00eda tanto sobre los efectos terap\u00e9uticos de la m\u00fasica, como de tratados acerca de terremotos y erupciones. Pero en la memoria mexicana trascendi\u00f3 como uno de los compositores m\u00e1s originales de su generaci\u00f3n. Un relato de aquellos a\u00f1os nos da cuenta de ese discurrir por los hospitales y los escenarios musicales.<\/span><\/h2>\n<figure id=\"attachment_6422\" aria-describedby=\"caption-attachment-6422\" style=\"width: 519px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Aniceto-Ortega-Wikicommons-bis-839x1280-577x800.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-6422 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Aniceto-Ortega-Wikicommons-bis-839x1280-577x800.jpg\" alt=\"Aniceto Ortega Wikicommons (bis) (839x1280) (577x800)\" width=\"519\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Aniceto-Ortega-Wikicommons-bis-839x1280-577x800.jpg 577w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Aniceto-Ortega-Wikicommons-bis-839x1280-577x800-216x300.jpg 216w\" sizes=\"(max-width: 519px) 100vw, 519px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6422\" class=\"wp-caption-text\">Dr. Aniceto Ortega, profesor de cl\u00ednica de obstetricia, ca. 1860, litograf\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cr\u00f3nica musical que se presenta en las pr\u00f3ximas p\u00e1ginas fue publicada en <i>El Siglo Diez y Nueve<\/i>, uno de los diarios liberales de mayor circulaci\u00f3n nacional del M\u00e9xico independiente, y tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s longevos. El autor de la cr\u00f3nica, publicada el 25 de septiembre de 1871, fue el periodista franc\u00e9s Alfredo Bablot (1827-1892), emigrado a M\u00e9xico a mediados del siglo, quien en poco tiempo conquist\u00f3 a la \u00e9lite art\u00edstica e intelectual de la capital por sus amplios conocimientos musicales que, aunados a sus buenas relaciones pol\u00edticas, le valdr\u00edan en 1881 el nombramiento como director del Conservatorio Nacional de M\u00fasica y Declamaci\u00f3n, por el presidente Manuel Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bablot se vali\u00f3 del seud\u00f3nimo de <i>Proteo <\/i>para publicar una cr\u00f3nica de la \u00faltima representaci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda de \u00f3pera italiana de la c\u00e9lebre \u00c1ngela Peralta, que actu\u00f3 en el Tea- tro Nacional del 6 de mayo al 13 de septiembre de ese 1871. Para la quinta y \u00faltima entrega, hab\u00eda prometido a sus lectores ocuparse de la \u00f3pera <i>Guatimotzin<\/i>, estrenada justamente en la clausura de la temporada l\u00edrica, pero en lugar de la prometida cr\u00f3nica musical, entreg\u00f3 al diario una curiosa conversaci\u00f3n que supuestamente sostuvo con el autor de <i>Guatimotzin<\/i>, Aniceto Ortega.<\/p>\n<figure id=\"attachment_6423\" aria-describedby=\"caption-attachment-6423\" style=\"width: 221px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Partitura-Aniceto-Ortega-AGN-590x800.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-6423\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Partitura-Aniceto-Ortega-AGN-590x800-221x300.jpg\" alt=\"Partitura Aniceto Ortega AGN (590x800)\" width=\"221\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Partitura-Aniceto-Ortega-AGN-590x800-221x300.jpg 221w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Partitura-Aniceto-Ortega-AGN-590x800.jpg 590w\" sizes=\"(max-width: 221px) 100vw, 221px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-6423\" class=\"wp-caption-text\">Aniceto Ortega, La luna de Miel, Mazurca de Sal\u00f3n (portada), ca. 1870, partitura para piano. AGN, Propiedad Art\u00edstica y Literaria, caja 1343, Exp. 18.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aniceto Ortega del Villar naci\u00f3 en 1825 en Tulancingo en el seno de una familia culta, aficionada a la ciencia y las bellas letras. Junto a su hermano mayor Francisco (1822-1886), recibi\u00f3 una educaci\u00f3n que inculcaba una moral severa, el gusto por la literatura y la m\u00fasica. Con frecuencia la familia recib\u00eda en su casa la visita de intelectuales y artistas. As\u00ed, los j\u00f3venes Aniceto y Francisco crecieron en un ambiente estimulante, privilegio de la clase acomodada en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aniceto y su herma- no cursaron estudios en la Escuela de Medicina, reci\u00e9n fundada en 1842. Se especializ\u00f3 en obstetricia, y una vez concluido sus estudios en diciembre de 1849, realiz\u00f3 un viaje de perfecciona- miento por Europa. En un lapso de cinco a seis meses visit\u00f3 Espa\u00f1a, Francia, Italia y Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su regreso a M\u00e9xico se incorpor\u00f3 a su <i>alma mater <\/i>como profesor de medicina y cirug\u00eda. No obstante, el desempe\u00f1o de importantes cargos administrativos le obligaba a dejar la c\u00e1tedra por lar- gas temporadas. Durante el segundo imperio form\u00f3 parte del Consejo Superior de Salubridad (encargado de regular la pr\u00e1ctica m\u00e9dica y preservar la salud p\u00fablica) y fue nombrado director del Hospital de Maternidad e Infancia, inaugurado en 1861 con el fin de atender a mujeres y ni\u00f1os pobres y a madres <i>reservadas<\/i>, es decir, j\u00f3venes solteras que guardaban en secreto su embarazo y parto. Estuvo al frente del hospital hasta su muerte, ocurrida en 1875<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ortega retom\u00f3 la ense\u00f1anza en 1868 como catedr\u00e1tico de cl\u00ednica de obstetricia en la Es- cuela de Medicina que dirig\u00eda Jos\u00e9 Mar\u00eda V\u00e9rtiz, aunque a los pocos meses solicit\u00f3 licencia por dos a\u00f1os, alegando motivos familiares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"right\">A decir de sus contempor\u00e1neos, fue un m\u00e9dico de pensamiento ecl\u00e9ctico, pues si bien era fiel a la escuela francesa, a veces se inclinaba por la inglesa y la alemana. Entre otros aciertos, sus amigos galenos le reconoc\u00edan haber divulgado y multiplicado los usos de la reci\u00e9n inventada inyecci\u00f3n hipod\u00e9rmica, y aplicado con buenos resultados maniobras <i>atrevidas <\/i>en la cirug\u00eda ginecol\u00f3gica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ortega goz\u00f3 de una posici\u00f3n econ\u00f3mica estable gracias a su cargos p\u00fablicos y quiz\u00e1, sobre todo, a la pr\u00e1ctica privada de la medicina entre una <i>clien<\/i><i>tela escogida y numerosa<\/i>. No por ello abandon\u00f3 su altruismo con los enfermos \u00a0pobres, a los que atend\u00eda desinteresadamente, como narra <i>Proteo<\/i>.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, <a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la revista BiCentenario.<\/a><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Olivia Moreno Gamboa. Instituto de Investigaciones Filol\u00f3gicas, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 27. Reconocido por sus ideas ecl\u00e9cticas en la medicina, Aniceto Ortega destac\u00f3 en el M\u00e9xico de la segunda mitad del siglo XIX por su formaci\u00f3n enciclop\u00e9dica. Escrib\u00eda tanto sobre los efectos terap\u00e9uticos de la m\u00fasica, como de tratados acerca de terremotos y erupciones. Pero en la memoria mexicana trascendi\u00f3 como uno de los compositores m\u00e1s originales de su generaci\u00f3n. Un relato de aquellos a\u00f1os nos da cuenta de ese discurrir por los hospitales y los escenarios musicales. La cr\u00f3nica musical que se presenta en las pr\u00f3ximas p\u00e1ginas fue publicada en El Siglo Diez y Nueve, uno de los diarios liberales de mayor circulaci\u00f3n nacional del M\u00e9xico independiente, y tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s longevos. 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