﻿{"id":6048,"date":"2015-07-23T18:15:29","date_gmt":"2015-07-23T23:15:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=6048"},"modified":"2026-05-11T03:13:48","modified_gmt":"2026-05-11T09:13:48","slug":"el-jarabe-tapatio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-jarabe-tapatio\/","title":{"rendered":"El jarabe tapat\u00edo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Adriana Catar\u00ed Castillo Morales<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 26.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Hijo de la seguidilla y el fandango, danzas zapateadas que trajeron los espa\u00f1oles, en alg\u00fan momento lleg\u00f3 a estar prohibido y fue considerado obsceno. Pero r\u00e1pidamente comenz\u00f3 a popularizarse en Jalisco donde tom\u00f3 mayor fuerza durante el primer tercio del siglo XIX. Si en la etapa independentista del pa\u00eds el jarabe sirvi\u00f3 como identificador de la identidad, hoy es un s\u00edmbolo de la tradici\u00f3n musical mexicana.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los elementos m\u00e1s recurrentes en las creaciones vern\u00e1culas mexicanas es el az\u00facar y sus derivados. El jarabe tapat\u00edo recibi\u00f3 su nombre debido a la relaci\u00f3n con este producto de la naturaleza y le hace gran honor porque este bello baile representa un fest\u00edn para los sentidos del espectador. Actualmente constituye un estereotipo de la naci\u00f3n mexicana gracias al cuadro de caracter\u00edsticas que presenta y que definen el ser mexicano ante la mirada del for\u00e1neo. En el cuadro se aprecian dos personajes t\u00edpicos del folclore nacional: la china y el charro, que\u00a0 con sus motivos y colores patri\u00f3ticos realzan el sentir nacional. Con el tiempo el jarabe tapat\u00edo fue empleado como un s\u00edmbolo nacionalista, convirti\u00e9ndose en una referencia del car\u00e1cter festivo mexicano.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23993\" aria-describedby=\"caption-attachment-23993\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23993\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_042.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_042.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_042-300x240.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_042-768x615.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23993\" class=\"wp-caption-text\">Manuel Serrano, El jarabe, 1858, \u00f3leo sobre tela. Museo Nacional de Historia.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue as\u00ed que en el bello estado de Jalisco surgi\u00f3 este baile tan particular que desde los principios del siglo XIX sirvi\u00f3 para identificar a las culturas criolla y mestiza que habr\u00edan de devenir la mexicana. A pesar de no ser el \u00fanico jarabe dentro del saber popular, el tapat\u00edo lleg\u00f3 a ser el m\u00e1s representativo de todos pues tanto m\u00fasica como baile y personajes hablan del folclore nacional de una manera \u00fanica. Sin embargo, antes de llegar a formarse como tal, tuvo lugar un proceso de asimilaci\u00f3n de algunas danzas zapateadas y del mismo g\u00e9nero en nuestro territorio. De manera que se entiende que el jarabe jalisciense fue parte de una evoluci\u00f3n de otros modos bailables y musicales, mismos que veremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Los principios<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El g\u00e9nero del jarabe surgi\u00f3 como un derivado de las danzas zapateadas espa\u00f1olas, como la seguidilla y el fandango. Los albores de estas danzas datan del siglo XVI cuando fueron tra\u00eddas al territorio americano por los colonizadores. Con el tiempo, las clases media y baja de la sociedad novohispana las adoptaron debido a su alegre m\u00fasica as\u00ed como a las coplas y versos que develaban mucho ingenio y picard\u00eda. Con la adopci\u00f3n de estos bailables espa\u00f1oles se dio tambi\u00e9n su incorporaci\u00f3n a la tradici\u00f3n popular y sufrieron modificaciones, de manera que para finales del siglo XVIII comenzaron a surgir nuevas composiciones de este estilo en el pueblo, las cuales pas\u00f3 a denominar como <i>jarabe<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros jarabes de los que \u00a0se sabe y que son considerados los antecedentes del tapat\u00edo son los mencionados en los documentos del Santo Oficio por haber sido denunciados ante esta autoridad debido a su obscenidad tanto l\u00edrica como coreogr\u00e1fica. Y es que debe tomarse en cuenta que el ritmo de la m\u00fasica invitaba a que el baile estuviera compuesto por movimientos muy marcados, adem\u00e1s de que esta cuesti\u00f3n atend\u00eda a la tradici\u00f3n de los zapateados espa\u00f1oles. Las prohibiciones continuaron hasta principios del siglo XIX cuando las denuncias ya hac\u00edan referencia a diversos jarabes de los que el pueblo gozaba y entre los cuales los m\u00e1s conocidos eran el <i>jarabe gatuno <\/i>y el <i>pan de jarabe. <\/i>Del primero se extrae un verso que dice as\u00ed:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Veinte reales he de dar<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Contados uno por uno,<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">S\u00f3lo por verte bailar<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">El jarabito gatuno.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Aunque dispon\u00eda de elementos espa\u00f1oles, estos primeros jarabes tambi\u00e9n incorporaron rasgos de la cultura musical vern\u00e1cula de la tierra mexicana. La combinaci\u00f3n entre la t\u00e9cnica zapateada espa\u00f1ola y el sentir aut\u00f3ctono del pueblo dieron pauta a que el jarabe surgiera como un producto \u00fanico que identific\u00f3 a una nueva cultura, nombrando como jarabes a una gran variedad de sones que emanaron de sus tradiciones y costumbres, haciendo referencia a elementos en com\u00fan con su cotidianidad. A partir de este periodo, y sobre todo durante el primer tercio del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">, el jarabe experiment\u00f3 un gran auge, especialmente en la regi\u00f3n de Jalisco donde\u00a0floreci\u00f3\u00a0en todo su esplendor.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">As\u00ed como las danzas espa\u00f1olas, los jarabes eran sones, aires o canciones que contaban cada uno con m\u00fasica y letra, pero que compart\u00edan la forma danc\u00edstica. Sin embargo, con la difusi\u00f3n del g\u00e9nero a partir del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u00a0se\u00a0modificaron\u00a0hasta llegar a ser una serie de sones, los cuales se agruparon en una sola pieza musical, pero que conservaron sus letras y desarrollaron una coreograf\u00eda individual. En este sentido, se puede hablar del jarabe en su forma simple o como un bien llamado popurr\u00ed. De esta segunda forma surgi\u00f3 el jarabe tapat\u00edo, el cual combin\u00f3 varios sones que llegaron a agruparse de un modo bien\u00a0definido, tanto en el orden como en su parte bailable, letra y m\u00fasica.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">De cuna jalisciense\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El hecho de que el jarabe tapat\u00edo se haya convertido en el jarabe de mayor difusi\u00f3n resulta una suerte de combinaci\u00f3n de factores que merecen ser explicados. Con la difusi\u00f3n del g\u00e9nero, este se convirti\u00f3 en un elemento musical y\u00a0coreogr\u00e1fico\u00a0tan popular que aglomer\u00f3 varias cualidades que caracterizaban al pueblo mexicano.\u00a0No es s\u00f3lo que este jarabe jalisciense en particular haya sido el que sirvi\u00f3 como manifestaci\u00f3n de las identidades criollas y mestizas, pero s\u00ed el que las expres\u00f3 de mejor manera.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Desde que comenzaron a surgir los distintos jarabes en su forma simple a finales del siglo XVIII<\/span><span data-contrast=\"auto\">, en Jalisco proliferaron estas composiciones. Una de las m\u00e1s sobresalientes de este estado fue el llamado jarabe jalisciense y m\u00e1s tarde, cuando el g\u00e9nero comenz\u00f3 a hacer referencia a un conjunto de sones, se le acu\u00f1\u00f3 el apelativo de tapat\u00edo. Al respecto cabe se\u00f1alar que el t\u00e9rmino tapat\u00edo siempre se ha usado para hablar de algo proveniente de Jalisco, es decir del occidente de M\u00e9xico y particularmente la ciudad de Guadalajara. Esto tiene que ver con una acepci\u00f3n m\u00e1s profunda del mismo\u00a0t\u00e9rmino, que explicaremos enseguida.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Resulta ser que el t\u00e9rmino tapat\u00edo deriva de la palabra\u00a0tapatiotl, proveniente de la lengua de los ind\u00edgenas de Tonal\u00e1, quienes empleaban dicha palabra para referirse a su moneda, ya que estaba agrupada en tres unidades.\u00a0De esta manera se\u00a0explica que el t\u00e9rmino haya sido usado en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica para hacer referencia a agrupaciones de cosas de tres elementos o m\u00e1s.\u00a0Por ejemplo, en Guadalajara las tortillas de ma\u00edz se vend\u00edan en porciones de tres, recibiendo el nombre de tapat\u00edos. As\u00ed, tapat\u00edo en Guadalajara, era sin\u00f3nimo de tres tortillas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Con estas referencias se puede decir que el t\u00e9rmino tapat\u00edo se le acu\u00f1\u00f3 al jarabe de Jalisco debido a que apunta a la caracter\u00edstica de popurr\u00ed que se observ\u00f3 en su contenido desde principios del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">. Recordemos entonces que se form\u00f3 desde ese momento de varios sones y aires y, por lo tanto, de varias partes en su ejecuci\u00f3n bailable y\u00a0cantable. Entre estas diversas partes se destacaron tres: el sonecito inicial, el atole y la diana.\u00a0En sus inicios el jarabe tapat\u00edo estaba compuesto de cinco temas principalmente y se trataba de: El atole, Los enanos, El perico, La diana y El palomo.\u00a0Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, este orden fue alterado y aumentado hasta llegar a constituirse en una serie de 19 sones y aires de jarabe.\u00a0Estaban acomodados en cierto orden y algunos se repet\u00edan en su ejecuci\u00f3n. Algunos de los sones que entonces lo compusieron fueron: El carbonero, El sombrero ancho, El\u00a0ahualuco, La malhora, La\u00a0g\u00fcitacocha, El romerito, El limoncito, El borracho, entre otros.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Coreograf\u00eda compleja\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La gran mayor\u00eda de estos sones y aires que compusieron al jarabe tapat\u00edo designaron con su propio nombre los diferentes pasos o pisadas que se efectuaban en la coreograf\u00eda del conjunto musical. De esta manera, observamos lo que apuntamos anteriormente: cada\u00a0son ten\u00eda en s\u00ed una forma\u00a0espec\u00edfica\u00a0de bailarse y al momento de agruparse en el jarabe tapat\u00edo conservaron esta\u00a0caracter\u00edstica\u00a0as\u00ed como su l\u00edrica. Siguiendo esta l\u00ednea, tenemos que este jarabe se lleg\u00f3 a componer de 30 pasos en su parte bailable a pesar de que entre cada son hab\u00eda descansos que permit\u00edan a los bailarines preparase para el siguiente.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los 30 pasos que constituyen la ejecuci\u00f3n de la danza describen el bailable desde el inicio hasta el final y debemos se\u00f1alar que los pasos revelan que el jarabe tapat\u00edo se form\u00f3 desde el siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"none\">\u00a0<\/span><span data-contrast=\"auto\">como un baile muy complejo, por lo que ha requerido de mucha pr\u00e1ctica para su realizaci\u00f3n. Los bailarines deben poner mucha atenci\u00f3n a su postura para lograr de buena manera la ejecuci\u00f3n de la coreograf\u00eda. De este modo resulta primordial que la parte superior del cuerpo del bailar\u00edn permanezca\u00a0firme, mientras la parte inferior, que comprende las piernas y los pies, debe manejarse con gran soltura y habilidad pues en esta se lleva la complejidad del baile.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Tal como sus antecesores, el jarabe tapat\u00edo se caracteriz\u00f3 por el zapateado y, para hacer que su sonido fuera m\u00e1s marcado, se usaba bailarlo encima de una\u00a0tabla de madera\u00a0puesta sobre un hoyo en la tierra, a manera de una caja de resonancia. Por esta raz\u00f3n se le conoc\u00eda tambi\u00e9n como baile de tarima. Este aspecto lo dot\u00f3 de una gran singularidad y lo hizo muy popular. De esta manera, podemos decir que uno de los elementos m\u00e1s importantes del jarabe tapat\u00edo son los bailarines, no s\u00f3lo por la manera en que llevan a cabo la coreograf\u00eda sino por lo que representan.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Desde el surgimiento del jarabe tapat\u00edo dos de los personajes t\u00edpicos de la tradici\u00f3n mexicana, el charro y la china, fueron\u00a0identificados\u00a0como los\u00a0habilidosos bailarines. De esta manera muy pronto se les relacion\u00f3 con el jarabe de Jalisco y formaron parte esencial de la danza. En primer\u00a0lugar\u00a0atendamos a que la china era considerada en el folclore como la \u201ct\u00edpica mujer mexicana\u201d. Esta mujer es descrita de muy buena manera en\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Los mexicanos pintados por s\u00ed mismos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, donde podemos apreciar que desde 1855, cuando fue publicado este libro, ya se la asociaba como bailadora de jarabes. Sin embargo, una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes de la china era su atuendo: blusa blanca, rebozo de bolitas, falda retocada con vivos colores y lentejuela, peinada con trenzas y zapatos de raso que calzaban sus peque\u00f1os pies.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Por otro lado, estaba el charro como complemento de la china y su pareja de baile en el jarabe tapat\u00edo. Era el hombre mexicano por excelencia, el ranchero. Su indumentaria era bastante simple a comparaci\u00f3n de la china, aunque con el paso del tiempo, y especialmente durante el siglo XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">, se le fueron a\u00f1adiendo elementos que lo llevaron a ser un traje complejo y costoso. El traje original comprend\u00eda un pantal\u00f3n ajustado, camisa blanca de manta, un ce\u00f1idor rojo y lo m\u00e1s importante, un sombrero de palma o fieltro. Aunque los vestuarios de ambos variaron seg\u00fan la \u00e9poca y la regi\u00f3n, as\u00ed como los describimos fue como se usaban en el estado de Jalisco desde principios del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Aunado al espect\u00e1culo visual que brindan los bailarines la m\u00fasica tambi\u00e9n aport\u00f3 un elemento muy valioso del folclore mexicano al jarabe tapat\u00edo. Y es que en Jalisco este bailable lo acompa\u00f1aba la m\u00fasica del mariachi,\u00a0originario de este mismo estado. Los instrumentos que participaron desde anta\u00f1o en la ejecuci\u00f3n del jarabe fueron muy variados y obedecieron al proceso de formaci\u00f3n del conjunto musical del mariachi. Sin embargo, los instrumentos m\u00e1s caracter\u00edsticos fueron los siguientes: la guitarra, los violines y a veces un arpa; el tambor, las trompetas y en ocasiones un clarinete.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23994\" aria-describedby=\"caption-attachment-23994\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23994\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_043.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_043.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_043-300x195.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_043-768x498.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23994\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro y Juan Campillo, Trajes Mexicanos. Un fandango, en M\u00e9xico y sus alrededores, M\u00e9xico, Imprenta Litogr\u00e1fica de Deca\u00e9n, 1864.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Como tal, la m\u00fasica que compuso al jarabe tapat\u00edo desde principios del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u00a0est\u00e1 muy ligada a las composiciones l\u00edricas de los sones. De esta manera, la melod\u00eda siempre ha ido de la mano con la letra ingeniosa, invitando a que el baile se desarrolle con vivos movimientos y muy marcados. Los m\u00fasicos del jarabe tapat\u00edo, adem\u00e1s de ejecutantes,\u00a0resultaron ser los int\u00e9rpretes de los sones: cantando la gran mayor\u00eda a dos voces, haciendo el falsete, caracter\u00edstico de los sones.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En suma, el jarabe tapat\u00edo es un aglomerado de las virtudes art\u00edsticas mexicanas. Podemos observar que desde sus inicios en la \u00e9poca independiente sirvi\u00f3 como un elemento unificador del pueblo mexicano y no s\u00f3lo identific\u00f3 al folclore jalisciense pues al trascender popularmente a finales del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\"> y durante el XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">, es actualmente un s\u00edmbolo de la\u00a0tradici\u00f3n mexicana a nivel nacional. A pesar de haber otros jarabes mexicanos emanados del saber popular, el tapat\u00edo es el preferido debido a la riqueza de elementos folcl\u00f3ricos que abraza en su realizaci\u00f3n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Casanova, Martha Heredia y Ma. de la Paz Carrillo Barrios,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Para bailar sones y jarabes<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma de Guadalajara, 2006.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Lavalle, Josefina,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El jarabe\u2026 el jarabe ranchero o de Jalisco<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico,\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">INBA<\/span><span data-contrast=\"auto\">, 1988.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Mendoza, Vicente T.,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Panorama de la m\u00fasica tradicional de M\u00e9xico<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico,\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">IIE<\/span><span data-contrast=\"auto\">, 1956, p. 74<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"4\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Parey\u00f3n, Gabriel,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Diccionario de la m\u00fasica en Jalisco<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, Secretar\u00eda de Cultura del Gobierno de Jalisco, 2000, p. 141.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adriana Catar\u00ed Castillo Morales Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 26. Hijo de la seguidilla y el fandango, danzas zapateadas que trajeron los espa\u00f1oles, en alg\u00fan momento lleg\u00f3 a estar prohibido y fue considerado obsceno. Pero r\u00e1pidamente comenz\u00f3 a popularizarse en Jalisco donde tom\u00f3 mayor fuerza durante el primer tercio del siglo XIX. Si en la etapa independentista del pa\u00eds el jarabe sirvi\u00f3 como identificador de la identidad, hoy es un s\u00edmbolo de la tradici\u00f3n musical mexicana. Uno de los elementos m\u00e1s recurrentes en las creaciones vern\u00e1culas mexicanas es el az\u00facar y sus derivados. El jarabe tapat\u00edo recibi\u00f3 su nombre debido a la relaci\u00f3n con este producto de la naturaleza y le hace gran honor porque este bello baile representa un fest\u00edn para los sentidos del espectador. Actualmente constituye un estereotipo de la naci\u00f3n mexicana gracias al cuadro de caracter\u00edsticas<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1304,1156],"tags":[1309,67,1321,1320],"class_list":{"0":"post-6048","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-26","7":"category-desde-hoy-2","8":"tag-baile","9":"tag-china-poblana","10":"tag-jalisco","11":"tag-jarabe-tapatio"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6048"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6048\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24003,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6048\/revisions\/24003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}