﻿{"id":5992,"date":"2015-07-17T14:34:05","date_gmt":"2015-07-17T19:34:05","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5992"},"modified":"2021-05-04T12:47:18","modified_gmt":"2021-05-04T17:47:18","slug":"editorial-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-7\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 26.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/BiCentenario26-web_Page_01-475x640.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5993 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/BiCentenario26-web_Page_01-475x640.jpg\" alt=\"BiCentenario26-web_Page_01 (475x640)\" width=\"285\" height=\"384\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco m\u00e1s de un siglo, Paseo de la Reforma y la Alameda se vest\u00edan de gala con ciclistas que daban sus primeros pedaleos. Los muchachos de saco y corbata, y las se\u00f1oritas con vestido zagalejo o pantal\u00f3n bombacho, a nadie le faltaba su sombrero. Eran momentos en que la bicicleta junto al ferrocarril y las bombillas el\u00e9ctricas dejaban ver la modernidad. Los manuales ense\u00f1aban los secretos del equilibrio, los riesgos de la velocidad, las mejores posturas para sentarse y los beneficios y perjuicios para la salud. Similitudes y semejanzas no faltan con el presente <i>revival <\/i>de la bicicleta. Lo bueno que aquellos ciclistas no ten\u00edan que lidiar con automovilistas, metrobuses y un esmog poco aconsejable para los pulmones. Pero igual no faltaban los vecinos molestos porque hab\u00eda que cuidarse de distracciones que generaban choques fortuitos, aunque si el ciclista no conoc\u00eda las reglas acababa multado por el polic\u00eda de tr\u00e1nsito. Cual auto o motocicleta de nuestro d\u00edas, hab\u00eda una tenencia que pagar\u2026 y mensual, por rodar en la ciudad. El presente y el pasado no tienen mejor ejemplo para abrir desde la portada esta edici\u00f3n de <i>BiCentenario <\/i>26. Cualquier similitud con el presente, podr\u00eda ser mera coincidencia, pero no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay personajes, momentos, situaciones, que a lo largo del tiempo parecen redundantes. Como el caso de Marietta Blau, una cient\u00edfica de origen jud\u00edo, que Albert Einstein pudo sacar de Alemania antes del estallido de la segunda guerra mundial y ubicarla en M\u00e9xico. Pero Marietta no pudo profundizar aqu\u00ed sus investigaciones sobre la radiaci\u00f3n. Una imagen explica de alg\u00fan modo el porqu\u00e9: se trata de una foto con colegas del IPN, ubicada ella en una esquina junto a 57 hombres. Muchas mujeres pasaron por situaciones similares, y quedaron en el olvido. El rescate de su obra y su personalidad, que nos presenta Pilar Baptista Lucio, es un buen ejercicio para apaciguar arbitrariedades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el caso tambi\u00e9n de la familia Bravo. Hacendados durante el dominio espa\u00f1ol en estas tierras, los inicios de los levantamientos independentistas en la Nueva Espa\u00f1a fueron para los cinco hermanos un parteaguas. Reticentes en un principio a incorporarse a la lucha de Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos, despu\u00e9s dieron hasta su vida por la causa \u2013dos de ellos morir\u00edan\u2013 y el poder\u00edo econ\u00f3mico que se extend\u00eda desde Chilpancingo hasta el Pac\u00edfico, se diluir\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un amplio listado de personajes recorre este n\u00famero 26 de <i>BiCentenario<\/i>. Miguel Agust\u00edn Pro era un sacerdote de mucha alegr\u00eda y candidez, seg\u00fan los recuerdos de quienes lo conocieron durante su corto periplo estudiantil por Europa. El activo joven que morir\u00eda como consecuencia del duro enfrentamiento Iglesia-Estado durante la guerra cristera llev\u00f3 con dignidad y resignaci\u00f3n sus serios problemas de salud estomacal, como relatar\u00eda su amigo John J. Druhan. Mar\u00eda Gabriela Aguirre Cristiani nos cuenta que al padre Pro le disgust\u00f3 su regreso intempestivo a M\u00e9xico que poco tiempo despu\u00e9s le costar\u00eda la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes vivieron su tiempo con jovialidad fueron las bailarinas que impulsaron el canc\u00e1n en M\u00e9xico, y que por un corto tiempo trajeron alegr\u00eda a un amplio abanico de capitalinos entusiasmados con la noche y la cultura. A pesar de los cuestionamientos conservadores, la moda que llegaba de Par\u00eds generaba una discusi\u00f3n apasionante. \u00bfQu\u00e9 tanto se aceptaba cambiar por aquellos d\u00edas y adaptarse a un mundo de transformaciones vertiginosas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Villa y Zapata vuelven a ser parte de nuestras p\u00e1ginas. Dos textos abordan sus dos encuentros de diciembre de 1914 en Xochimilco y Palacio Nacional. El primero es la mirada complementaria de la reuni\u00f3n que hicieron el funcionario estadunidense Le\u00f3n Canova y Gonzalo Atayde, secretario particular del coronel Roque Gonz\u00e1lez Garza, en la escuela del poblado sure\u00f1o. El segundo corresponde a las fotos que se hicieron en Palacio Nacional y que son un icono de los tiempos de la revoluci\u00f3n. Miguel \u00c1ngel Berumen realiza un an\u00e1lisis <i>sui g\u00e9neris <\/i>donde desvela si fueron una, dos, tres o m\u00e1s y cu\u00e1ntos fot\u00f3grafos las tomaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte se abre al debate con dos textos tambi\u00e9n muy recomendables. El genial Luis Bu\u00f1uel, que al final de su vida confesar\u00eda sus preferencias por escribir y pintar, antes que por el cine, es retratado en diferentes momentos de su vida. Junto a Salvador Dal\u00ed y Federico Garc\u00eda Lorca durante sus primeros sue\u00f1os vanguardistas, el paso frustrado y poco productivo por Estados Unidos, y hasta llegar finalmente al estallido creativo en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo de esos textos son las reflexiones que nos trae el escultor y pintor Arnaldo Coen en una amplia charla. Coen analiza la comercializaci\u00f3n del arte, la necesidad de complementarlo con otras disciplinas y de c\u00f3mo M\u00e9xico no ha logrado universalizar a sus artistas cuando tiene todo para hacerlo. \u201cHay espectadores que legitiman a un artista, el artista no se legitima a s\u00ed mismo\u201d, polemiza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y todav\u00eda queda m\u00e1s por contarles antes de entrar a abrir estas p\u00e1ginas, como la historia del c\u00e9lebre telegrama Zimmerman que planteaba la descabellada idea de que M\u00e9xico entrara en guerra con Estados Unidos, a cambio de devolverle a nuestro pa\u00eds los territorios perdidos. La tradici\u00f3n del jarabe tapat\u00edo que de fiesta marginal termin\u00f3 en s\u00edmbolo nacional. O la compleja vida de un esp\u00eda de Santa Anna y otros interesantes art\u00edculos. \u00a1Qu\u00e9 disfruten la lectura!<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #333333;\"><em><strong>Dar\u00edo Fritz<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 26. Hace poco m\u00e1s de un siglo, Paseo de la Reforma y la Alameda se vest\u00edan de gala con ciclistas que daban sus primeros pedaleos. Los muchachos de saco y corbata, y las se\u00f1oritas con vestido zagalejo o pantal\u00f3n bombacho, a nadie le faltaba su sombrero. Eran momentos en que la bicicleta junto al ferrocarril y las bombillas el\u00e9ctricas dejaban ver la modernidad. Los manuales ense\u00f1aban los secretos del equilibrio, los riesgos de la velocidad, las mejores posturas para sentarse y los beneficios y perjuicios para la salud. Similitudes y semejanzas no faltan con el presente revival de la bicicleta. 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