﻿{"id":5972,"date":"2015-07-17T13:14:30","date_gmt":"2015-07-17T18:14:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5972"},"modified":"2026-05-11T02:59:41","modified_gmt":"2026-05-11T08:59:41","slug":"el-cancan-rompe-tradiciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-cancan-rompe-tradiciones\/","title":{"rendered":"El Canc\u00e1n rompe tradiciones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n Jim\u00e9nez G\u00f3mez<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 26.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ab9d6;\">En la segunda mitad del siglo XIX irrump\u00eda en M\u00e9xico la cultura francesa. Era la tendencia de la \u00e9poca. Quien estuviera fuera del modelo cultural que irradiaba desde Par\u00eds se quedaba anquilosado en el pasado. Un ejemplo fue aquel baile de mujeres que alzaban sus piernas e inmortalizar\u00eda el pintor Toulouse Lautrec. Indecentes para algunos, tuvo su furor que decaer\u00eda al cabo de un corto tiempo, hasta renacer durante el porfiriato.<\/span><\/h2>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<figure id=\"attachment_23988\" aria-describedby=\"caption-attachment-23988\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23988\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_037.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"548\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_037.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_037-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_037-768x526.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23988\" class=\"wp-caption-text\">Winslow Homer, A Parisian Ball \u2013 Dancing at the mobille, Paris, en Harper\u2019s Weekly, Estados Unidos, New York: Harper &amp; Brothers, publishers, 23 de noviembre de 1867.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche del 23 de julio de 1869 la compa\u00f1\u00eda espa\u00f1ola de zarzuelas, dirigida por el compositor Joaqu\u00edn Gatzambide, estren\u00f3 en el Gran Teatro Nacional la opereta <i>Orfeo en los infiernos<\/i>, con libreto de Ludovico Halevy y m\u00fasica de Jacques Offenbach. De repente el p\u00fablico se volvi\u00f3 loco: cay\u00f3 y subi\u00f3 el tel\u00f3n r\u00e1pidamente en m\u00e1s de diez ocasiones; cada vez que sub\u00eda, la gente se deleitaba con esa extra\u00f1a y alegre m\u00fasica, contemplando a la par las pantorrillas de Elisa Zamacois y Amalia G\u00f3mez, primeras \u00e9mulas de la Rigolboche en M\u00e9xico. Esa noche, como ya se estaba haciendo costumbre, el Teatro Nacional hab\u00eda ofrecido el espect\u00e1culo del canc\u00e1n, aquella funci\u00f3n venida de Francia que alborotaba a los mexicanos por igual: algunos la aplaud\u00edan euf\u00f3ricamente, otros la condenaban categ\u00f3ricamente, pero eso s\u00ed, no pasaba inadvertida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, surgen varias preguntas. \u00bfQu\u00e9 tan generalizado estaba el canc\u00e1n en M\u00e9xico? \u00bfA partir de cu\u00e1ndo se comenz\u00f3 a poner en escena este espect\u00e1culo? \u00bfCu\u00e1les fueron las opiniones que gener\u00f3 este baile? Son cuestionamientos que abordar\u00e9 en el presente texto para poder comprender un poco mejor este aspecto cultural del M\u00e9xico decimon\u00f3nico.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<figure id=\"attachment_23974\" aria-describedby=\"caption-attachment-23974\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23974\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_022.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"613\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_022.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_022-300x230.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_022-768x588.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23974\" class=\"wp-caption-text\">Efectos de la cola Marini en el Nacional, en El mundo c\u00f3mico, 1 de enero de 1899.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la Real Academia de la Lengua <i>canc\u00e1n <\/i>es la definici\u00f3n de una <i>danza fr\u00edvola y muy movida que se import\u00f3 de Francia en la segunda mitad del siglo <\/i><i>XIX, y que hoy se ejecuta s\u00f3lo por mujeres como parte de un espect\u00e1culo<\/i>, pero tambi\u00e9n es un sin\u00f3nimo de <i>molestia o fastidio<\/i>. Y es que el mismo vocablo en franc\u00e9s tambi\u00e9n hace referencia al esc\u00e1ndalo, pues en un principio esta danza naci\u00f3 como parte de las fiestas de los trabajadores: apareci\u00f3 por primera vez en Par\u00eds hacia 1830, en los barrios de Montparnasse, como una versi\u00f3n m\u00e1s del baile r\u00e1pido; en ese sentido, el canc\u00e1n era una danza para parejas, las cuales realizaban patadas altas y otra serie de gesticulaciones con los brazos y las piernas. Durante estos primeros a\u00f1os el baile fue conocido como <i>chahut<\/i>, t\u00e9rmino que igualmente significaba <i>ruido o alboroto<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los lugares donde gest\u00f3 su <i>primera \u00e9poca de oro <\/i>fueron en los jardines y <i>Bals <\/i>Publics; el m\u00e1s famoso fue el Jard\u00edn Mabille situado en la avenida Montaigne, inaugurado en 1840 y en uso hasta 1870. A las presentaciones acu- d\u00edan todas las clases sociales, pues asist\u00edan tanto los arist\u00f3cratas como los intelectuales (un Alexandre Dumas, por ejemplo) o los humildes <i>grisettes<\/i>. Dentro de estos \u00faltimos surgieron personalidades que, con m\u00e1s ca- risma que t\u00e9cnica, llegaron a convertirse en <i>estrellas del canc\u00e1n<\/i>, tales como Rigolboche, Finette, Rosalba o Alice La Provenzale. Para 1858 el canc\u00e1n se hab\u00eda consagrado ya como una opereta teatral definitiva, especialmente gracias a la inmortalizaci\u00f3n de la composici\u00f3n musical <i>Orfeo en los infiernos <\/i>del francoalem\u00e1n Jacques Offenbach.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Afrancesados\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">No hay que perder de vista que gran parte del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u00a0el mundo occidental se enamor\u00f3 de los gustos y las costumbres francesas, M\u00e9xico no fue la excepci\u00f3n. A pesar de que la incursi\u00f3n de Napole\u00f3n III caus\u00f3 indignaci\u00f3n en el \u00e1mbito mexicano, el encanto por lo franc\u00e9s no decay\u00f3 en lo absoluto. Durante la d\u00e9cada de 1860-1870, el\u00a0\u201cespa\u00f1olizamiento\u201d\u00a0hab\u00eda llegado a su fin, mientras lo afrancesado alcanzaba su culmen, posici\u00f3n privilegiada que mantendr\u00eda durante casi medio siglo. En la comida y en el vestido, en la literatura y en la m\u00fasica, en todos los aspectos de la vida cotidiana lo venido de Par\u00eds encontraba un espacio en donde arraigarse.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ignacio Manuel Altamirano se lamentaba hacia 1869 que la zarzuela espa\u00f1ola se despidiera del pa\u00eds para dar paso a las nuevas tendencias. Ahora, en las postrimer\u00edas del siglo los nuevos gustos franceses estaban llevando al arte a su decadencia. \u00c9l mismo escribi\u00f3 en su famosa revista\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Renacimiento<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u00bfPor qu\u00e9 despu\u00e9s de haber o\u00eddo a la\u00a0Sontag, a la Alba, a la Peralta, a\u00a0Salvi, a\u00a0Beneventano, a Marini, a Padilla, y de haber visto a Valero, a Arjona, a Matilde Diez, ha de venir a parar en admirador de las armon\u00edas de la zarzuela, de las contorsiones del canc\u00e1n o de las gracias de\u00a0Pioquinta? Es para arrancarse el escaso mostacho que Dios nos dio.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Dentro de estas innovaciones, el canc\u00e1n hizo su aparici\u00f3n en M\u00e9xico. La mayor\u00eda de los registros lo ubican justamente en ese a\u00f1o de 1869. Se presentaba tanto en las carpas modestas como en el Teatro Nacional. En este \u00faltimo se present\u00f3 Orfeo en los\u00a0infernos\u00a0pero con el t\u00edtulo de Los dioses del Olimpo: la encargada de representar el papel de Juno y, por ende, encumbrar al canc\u00e1n en M\u00e9xico, fue Amalia G\u00f3mez. A\u00a0prop\u00f3sito\u00a0se\u00f1alaba Altamirano:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La G\u00f3mez, digna disc\u00edpula de\u00a0Rigolbache, se eleva en Los dioses del Olimpo hasta el apogeo. A poco\u00a0m\u00e1s, con una contorsi\u00f3n m\u00e1s, el p\u00fablico electrizado habr\u00eda dejado los asientos, habr\u00eda corrido al proscenio y la habr\u00eda paseado en triunfo por las calles [\u2026] La G\u00f3mez desde hoy ser\u00e1 la artista predilecta de los mexicanos,\u00a0Ofenbach\u00a0el autor favorito [\u2026] Estamos en el principio, y demasiado buenos son los auspicios bajo los cuales se ha iniciado la\u00a0cancoman\u00eda\u00a0para que dejemos de esperar grandes cosas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">As\u00ed, r\u00e1pidamente, los teatros capitalinos albergaban noche con noche a los \u00e1vidos asistentes que gozaban de las delicias de tal espect\u00e1culo, en donde se combinaba la seductora m\u00fasica con los atrevimientos de las bailarinas.\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Los dioses del Olimpo<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0fue\u00a0repetida varias veces con localidades agotadas y miles de ovaciones. Para Maya Ramos Smith,\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">su efecto en el p\u00fablico era algo fuera de lo com\u00fan. Reinaba en la capital un ambiente de festa; por las calles se o\u00edan silbar sus melod\u00edas, y en las casas de m\u00fasica se agotaban las reducciones para piano de las operetas de\u00a0Ofenbach.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pese a que para muchos este baile resultaba inmoral, para otros era la muestra de que M\u00e9xico se colocaba a la orden del d\u00eda, pues s\u00ed adoptaba lo que se estaba poniendo de moda en Francia, en\u00a0\u201cla cuna de la civilizaci\u00f3n\u201d, era se\u00f1al del progreso que estaba experimentando el pa\u00eds. As\u00ed, independientemente de los ataques de los moralistas, o de cr\u00edticos como Altamirano que ve\u00edan en el canc\u00e1n una decadencia del arte, el p\u00fablico se rindi\u00f3 con pasi\u00f3n y frenes\u00ed ante el nuevo espect\u00e1culo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23961\" aria-describedby=\"caption-attachment-23961\" style=\"width: 517px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23961\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_009.jpg\" alt=\"\" width=\"517\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_009.jpg 517w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_009-194x300.jpg 194w\" sizes=\"(max-width: 517px) 100vw, 517px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23961\" class=\"wp-caption-text\">Paul Sescau, retrato de Jane Avril, 1892, postal.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Con el correr de los a\u00f1os, el canc\u00e1n comenz\u00f3 a ser aceptado por los que antes lo criticaron con severidad. El hecho de que los teatros\u00a0\u201cdecentes\u201d\u00a0como el Nacional o el Iturbide lo pusieran en escena y de forma m\u00e1s cuidada hac\u00eda pensar, sobre todo para el a\u00f1o 1873, que ya pod\u00eda ser\u00a0\u201cpara las familias\u201d. Incluso, en alguna ocasi\u00f3n, en tiempos de Pascua, el Nacional represent\u00f3 un juguetillo intitulado\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Un concilio de familia o los efectos del canc\u00e1n<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, en donde se narraba la historia de un cura p\u00e1rroco que, indignado por este baile, fue convencido por el alcalde del pueblo para que lo presenciara, y luego juzgarse si realmente se trataba de\u00a0algo inmoral. Al poco rato, al comp\u00e1s de la m\u00fasica, el cura se puso a bailar con la fren\u00e9tica esposa del alcalde, quien en un principio tambi\u00e9n se hab\u00eda mostrado reticente a ver esta ejecuci\u00f3n. El canc\u00e1n se generaliz\u00f3 entonces, aun cuando no fue sino hasta la \u00e9poca\u00a0porfiriana\u00a0que se consolid\u00f3 como uno de los espect\u00e1culos m\u00e1s importantes del teatro, inclusive lleg\u00f3 a crecer con mayor \u00edmpetu y entusiasmo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\">Un \u201cbaile diab\u00f3lico\u201d\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Para una sociedad anquilosada en los valores cristianos, la llegada de un espect\u00e1culo como el canc\u00e1n\u00a0signific\u00f3, sin duda, un rompimiento de los modelos tradicionales. Sin embargo, al mismo tiempo, las ciudades del pa\u00eds experimentaban las secuelas de una secularizaci\u00f3n que se hab\u00eda venido dando a lo largo de esa centuria; as\u00ed pues, el resultado fue paradigm\u00e1tico: como se ha mencionado, para algunos el canc\u00e1n fue muestra de los progresos que estaba detentando el pa\u00eds.\u00a0Incluso, aquellos que originalmente se mostraron aversivos fueron moderando poco a poco su reacci\u00f3n y aceptando, en parte, dicha tendencia.\u00a0Nos dice Reyes de la Maza que en un inicio las se\u00f1oras no quer\u00edan o\u00edr hablar siquiera de tan pecaminosa diversi\u00f3n y prohibieron a sus hijas doncellas\u00a0\u201cel pensar tan s\u00f3lo en ella\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Tambi\u00e9n se\u00f1ala el autor que los hombres, en sus hogares, aprobaron y apoyaron la conducta de sus esposas; sin embargo, para tener\u00a0bases en qu\u00e9 descansar esta actitud debieron conocer de cerca aquel baile, por lo que muy contentos se fueron al teatro para ver las escandalosas medias de colores de las bailarinas. Los j\u00f3venes no perdieron oportunidad, y aun cuando a veces se topaban en el vest\u00edbulo del teatro con los padres que les hab\u00edan negado el permiso de asistir, ambos\u00a0fing\u00edan\u00a0no haberse visto y se acomodaban en sus asientos excitados por la emoci\u00f3n. Las se\u00f1oras fueron paulatinamente eliminando sus escr\u00fapulos y al\u00a0fin\u00a0se decidieron por dar una oportunidad.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Otro ejemplo fue lo que sucedi\u00f3 en el Gran Teatro Nacional hacia julio de 1869. Como se vio en la noticia con la que comenc\u00e9 este texto, el espect\u00e1culo\u00a0\u201ccancanesco\u201d\u00a0que aconteci\u00f3 el d\u00eda 31 de ese mes despert\u00f3 la pol\u00e9mica: mientras algunos lo celebraron, otros lo condenaron. Parte del p\u00fablico se escandaliz\u00f3 porque las bailarinas aparecieron con la falda a\u00fan m\u00e1s corta que en el Teatro Principal. Al querer disculparse con las\u00a0\u201cfamilias decentes\u201d, Eduardo Gonz\u00e1lez, director del recinto, decidi\u00f3 suspender el canc\u00e1n por un tiempo. En su lugar, rent\u00f3 el espacio a la compa\u00f1\u00eda que trajo la \u00f3pera de Carolina Civil. A lo largo de esa corta temporada las entradas disminuyeron dram\u00e1ticamente, de tal modo que, a principios del a\u00f1o siguiente, el empresario decidi\u00f3 volver a llevar a escena el\u00a0\u201cbaile prohibido\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El canc\u00e1n regres\u00f3 mucho\u00a0\u201cm\u00e1s impetuoso y m\u00e1s animado\u201d. En alguna cuaresma, los teatros Principal e Iturbide se atrevieron a continuar con sus representaciones\u00a0\u201ccancanescas\u201d, acci\u00f3n de la cual no se arrepintieron porque los habitantes de la capital se hab\u00edan dejado seducir por las nuevas tendencias, relaj\u00e1ndose de las antiguas tradiciones. Incluso, en las sesiones vespertinas, a las que pod\u00edan acudir los ni\u00f1os, se lleg\u00f3 a ejecutar dichas presentaciones.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pero tambi\u00e9n estaba la opini\u00f3n de los cr\u00edticos. Dentro de esta corriente el m\u00e1s notable fue, sin duda, Altamirano. Ya se ha mencionado que \u00e9l pensaba que el canc\u00e1n, por todo lo que implicaba, era una muestra del decaimiento del arte en M\u00e9xico, que, a diferencia de la zarzuela hispana y la \u00f3pera italiana, esta corriente afrancesada dejaba mucho que desear. En sus palabras:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ese g\u00e9nero siempre es una s\u00e1tira sangrienta y c\u00ednica que golpea la cara del p\u00fablico como un l\u00e1tigo, es a veces una venganza, otras una blasfemia encubierta; pero siempre es chistosa y no puede menos que hacer re\u00edr. Es quiz\u00e1s la expresi\u00f3n m\u00e1s neta del desencanto, del escepticismo, del materialismo, de la corrupci\u00f3n del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Y es que tambi\u00e9n para Altamirano el teatro deb\u00eda seguir cumpliendo su funci\u00f3n moralizadora, y el canc\u00e1n era un rompimiento de los buenos modales.\u00a0Destaca, por ejemplo, la opini\u00f3n que emiti\u00f3 sobre las bailarinas de un circo y las profesionales del Nacional. Justamente, el 31 de julio de 1869, antes de que sucediera la noticia ya mencionada, el escritor guerrerense escribi\u00f3 en\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Renacimiento<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">:<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">[\u2026] las bailarinas del Circo-Chiarini, acompa\u00f1adas de Velarde y de otros tres, bailaron un\u00a0cancan; pero hag\u00e1mosles justicia, ese\u00a0cancan\u00a0fue lo m\u00e1s honesto que puede darse, y no hubo serios movimientos de alarma. De este modo, los acr\u00f3batas han dado una lecci\u00f3n de compostura a los antiguos\u00a0cancaneros\u00a0del teatro Nacional, y la prueba de ello es que algunos ancianos calvos y de ojos ribeteados de p\u00farpura, dijeron alargando el labio inferior, y encogi\u00e9ndose de hombros al ver este baile. \u2013Psss\u2026 si esto no es canc\u00e1n, ni nada, estas bailarinas no saben jota.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En suma, lo cancanesco caus\u00f3 gran revuelo en la sociedad mexicana de la segunda mitad del siglo XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">. Llegado de Francia, el nuevo baile gener\u00f3 pol\u00e9micas entre la tradici\u00f3n y el cambio; entre los cr\u00edticos y los defensores; entre los arist\u00f3cratas y la gente humilde. Sin embargo, con el correr de los d\u00edas el canc\u00e1n parec\u00eda que llegaba a su\u00a0fin. La prensa comenzaba a desestimar el espect\u00e1culo o simplemente a olvidarlo. Para mayo de 1875\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Monitor Republicano<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0mencionaba que el baile era m\u00e1s que infame, pues en el Sal\u00f3n\u00a0Mabille\u00a0no s\u00f3lo se exhib\u00edan tandas de\u00a0cancanes\u00a0sino que, en un lugar anexo, se efectuaban bailes p\u00fablicos: la clientela\u00a0\u201cde pollos o viejos verdes\u201d\u00a0s\u00f3lo buscaba emociones fuertes. Para otros, las ejecuciones de\u00a0Ofenbach\u00a0se mudaban a los jacales o jacalones donde se explayaban los esc\u00e1ndalos y los excesos. El mismo diario comentaba:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">All\u00ed est\u00e1 el canc\u00e1n en todo su delirio, con toda su obscenidad, con todas sus inmundicias. La concurrencia se compone de viejos verdes, que con asquerosa sonrisa, con anhelante respiraci\u00f3n contemplan aquellos cuadros del marqu\u00e9s de Sade. Los bailes, que son lo que han hecho famoso a este teatro, consisten principalmente en una especie de pantomima que quiere remedar la desenvoltura de la <\/span><i><span data-contrast=\"auto\">cocotte<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, pero sin tener siquiera ese chiste, esa sombra de gracia [\u2026]<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_23989\" aria-describedby=\"caption-attachment-23989\" style=\"width: 573px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23989\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_038.jpg\" alt=\"\" width=\"573\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_038.jpg 573w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_26_038-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23989\" class=\"wp-caption-text\">Leonetto Capiello, Le Frou Frou 20\u2019, jurnal humoristique, 1899, litograf\u00eda, Francia. Library of Congress, Washington, Estados Unidos.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Otros diarios\u00a0menos ac\u00e9rrimos\u00a0contra el canc\u00e1n simplemente limitaron o dejaron de publicar espect\u00e1culos de tal naturaleza. Como dice Ramos Smith, la desenfrenada\u00a0cancoman\u00eda\u00a0comenzaba a calmarse. Era momento de nuevos gustos, del\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Black\u00a0Crook<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0estadunidense, por ejemplo. La vida pol\u00edtica del pa\u00eds tambi\u00e9n estaba cambiando: se\u00a0perfilaba\u00a0la llegada del general D\u00edaz y, con \u00e9l, de tiempos distintos. Pues ser\u00eda precisamente con su gobierno, en el llamado\u00a0porfiriato, cuando el canc\u00e1n tendr\u00eda una nueva oportunidad de renacer, de tener una bocanada de aire fresco. A\u00a0fin\u00a0de cuentas, algo que hab\u00eda tenido\u00a0\u201ctanto pegue\u201d\u00a0no podr\u00eda ser olvidado tan f\u00e1cilmente.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Garc\u00eda Cubas, Antonio,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El libro de mis recuerdos: narraciones hist\u00f3ricas, anecd\u00f3ticas y costumbres mexicanas anteriores al actual estado social, ilustradas con m\u00e1s de trescientos fotograbados<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, Imprenta de A. Garc\u00eda Cubas, hermanos sucesores, 1904. Versi\u00f3n digitalizada por la Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Trevi\u00f1o, Blanca Estela (pr\u00f3logo y selecci\u00f3n),\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La vida en M\u00e9xico (1812-1910). Noticias, cr\u00f3nicas y consideraciones varias del acontecer en la ciudad de M\u00e9xico<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico,\u00a0Jus\/ Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n\/Instituto Nacional de Bellas Artes\/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ram\u00f3n Jim\u00e9nez G\u00f3mez Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 26. En la segunda mitad del siglo XIX irrump\u00eda en M\u00e9xico la cultura francesa. Era la tendencia de la \u00e9poca. Quien estuviera fuera del modelo cultural que irradiaba desde Par\u00eds se quedaba anquilosado en el pasado. Un ejemplo fue aquel baile de mujeres que alzaban sus piernas e inmortalizar\u00eda el pintor Toulouse Lautrec. Indecentes para algunos, tuvo su furor que decaer\u00eda al cabo de un corto tiempo, hasta renacer durante el porfiriato. La noche del 23 de julio de 1869 la compa\u00f1\u00eda espa\u00f1ola de zarzuelas, dirigida por el compositor Joaqu\u00edn Gatzambide, estren\u00f3 en el Gran Teatro Nacional la opereta Orfeo en los infiernos, con libreto de Ludovico Halevy y m\u00fasica de Jacques Offenbach. De repente el p\u00fablico se volvi\u00f3 loco: cay\u00f3 y subi\u00f3 el tel\u00f3n r\u00e1pidamente en m\u00e1s de diez ocasiones;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1304],"tags":[1309,1308,1310,2343,2269],"class_list":{"0":"post-5972","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-26","8":"tag-baile","9":"tag-cancan","10":"tag-danza","11":"tag-francia","12":"tag-siglo-xix"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5972"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5972\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23997,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5972\/revisions\/23997"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}